Enrachados

 

Es curioso ver como afectan las rachas a los jugadores de baloncesto. Cuando estás metido en ellas, tienes las manos calientes, el aro se te hace enorme y parece que, con solo dejar el balón en el aire, éste entrará con facilidad. Los Orlando Magic viven inmersos en varias buenas rachas en estos playoffs.

En el Amway Arena de Orlando (FL), los Magic han derrotado esta madrugada de nuevo a los Hawks (112 – 98), colocando el 2 – 0 en su semifinal del Eastern. Con esta victoria, los de Stan Van Gundy se mantienen invictos en post-temporada, aumentando su racha ya a 6 partidos sin probar el amargo sabor de la derrota.

El partido ha estado lleno de rachas también. Las ha iniciado Dwight Howard (en su mejor partido hasta el momento en estos playoffs, 29 puntos y 17 rebotes) con 19 puntos en la primera mitad del encuentro. Con Howard cargado de faltas personales, y el partido cuesta arriba para los Magic, Jameer Nelson ha cogido el relevo. Su racha de 13 puntos en el tercer cuarto ha llevado al equipo a recuperarse en el marcador y llegar al último periodo con opciones. En éste, Vince Carter ha reactivado las rachas consiguiendo 20 de sus 24 puntos en la segunda parte.

Dwight Howard, aquí escuchando el himno americano antes del Game 2 de esta madrugada, es sin duda el pívot más dominador de la Liga

En una eliminatoria tan equilibrada en lo que a cincos iniciales se refiere, estar enrachado resulta decisivo. Y Orlando, además de en rachas, supera claramente a los Hawks físicamente y, sobretodo, en confianza. Mala cosa para Atlanta. O aprieta en defensa en estos dos partidos en el Philips Arena (113 puntos de media permitidos en el Game 1 y Game 2 son imposibles de asumir si se aspira a ganar) o la eliminatoria puede que ni tan siquiera vuelva a Orlando. Ya no valen excusas ni fatigas acumuladas para los de Mike Woodson.

Era de los que creía que esta serie la ganaría quien ganara el duelo Dwight Howard v. Al Horford. Aunque el center de Orlando es y está mejor, lo cierto es que ninguno de los dos baja los brazos ni desentona en absoluto. El agujero negro de Atlanta se encuentra, sin embargo, en la posición de base, donde Jameer Nelson le está haciendo un traje a medida a Mike Bibby, y la propuesta que aporta el coach de los Hawks desde el banquillo (jugar, como esta madrugada, más de 35 minutos sin base, y con Jamal Crawford subiendo el balón) soluciona la papeleta en anotación pero colapsa al equipo en dirección de juego y toma de decisiones.

Bibby ha anotado dos puntos (y tres asistencias) en el Game 1 y tres (y una asistencia) en el Game 2. Sobran las palabras. Es de esperar que su derrumbe en esta serie, junto a la falta de confianza que Mike Woodson está demostrado tener con Jeff Teague, lleve a Jamal Crawford a pilotar la nave ofensiva de los Hawks todavía más minutos. Apetitoso caramelo para un Jameer Nelson decidido a demostrar que ya no es un jugador que ha progresado mucho y muy bien en las dos últimas temporadas, sino una referencia en la NBA. 

Crossover + Circus Shot!

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