Drama En Salt Lake City

 

En el verano de 2007, después de una buena temporada regular y unos memorables playoffs con los Jazz, Derek Fisher tuvo que enfrentarse a una dura decisión. La grave enfermedad que sufría su hija pequeña obligaba a Fisher a plantearse un traspaso a una ciudad con mayores y mejores posibilidades médicas que las de Salt Lake City, para poder afrontar el tratamiento que la pequeña requería. Y Los Angeles era, sin duda, el destino ideal para el veterano base. La ciudad tiene algunos de los mejores hospitales de Estados Unidos, y los Lakers quedaron satisfechos con el rendimiento de Fisher en su primera etapa en la franquicia; así que su vuelta al Staples Center era la mejor decisión, para todos.

Casi tres años después, en el mismo Energy Solutions Arena que le había permitido vivir momentos emocionalmente inolvidables en los playoffs de 2007 (especialmente recordado aquel en que Fisher se incorpora a un partido ya comenzado procedente de L.A. donde había acudido a una de las primeras operaciones de su hija… y acaba ganado el partido con un triple decisivo), pero con otra camiseta, otro triple decisivo de Derek Fisher ha dado la crucial victoria a Los Angeles Lakers que ha puesto el 3 – 0 en la serie de semifinales de la Conferencia Oeste.

Imagen del triple definitivo, a 26.8 segundos para el final del Game 3

No es nada fácil estar lo suficientemente preparado y concentrado como para anotar este tipo de lanzamientos en este tipo de ambientes tan hostiles y en este tipo de partidos tan determinantes. Pero tener 35 años (14 de profesional en la NBA) ayuda a mantener la cabeza fría y la muñeca caliente.

El Game 3 de la serie Jazz v Lakers (110 – 111) disputado esta pasada madrugada será seguro uno de los mejores tres partidos de la temporada. Los 35 puntos y 7 asistencias de Kobe, los 17 rebotes (7 ofensivos) de Pau, los 28 puntos y 9 asistencias de D-Will y la aparición de Kyle Korver (23 puntos, 5 de 5 en triples) ayudan a empezar a comprender tal afirmación. Triples decisivos a ambos lados de la pista en los últimos tres minutos la reafirman de forma convincente. Pero 8 empates y 22 cambios de liderato en el marcador durante el partido convierten definitivamente a este partido en uno de los momentum de la temporada NBA.

Y cómo no, un final de infarto. Con el 110 – 111 definitivo ya en el marcador y posesión para Lakers, Artest pierde incomprensiblemente el balón en un saque de banda, dando la opción de ganar el partido a Utah. Con 6 segundos por jugar, el aro escupe el triple de Deron Williams que daba la victoria a los Jazz, pero Wesley Matthews, aún dentro de tiempo, falla el claro palmeo que también hubiera podido poner el 2 – 1 en la serie. No fue así. Un partido para siempre. 

(L to R): Matthews, Artest, Gasol, Boozer, Bryant y D-Will. Desesperación para unos y alegría para otros en el instante que suena la bocina y acaba el inolvidable Game 3

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