Game 4 > The (Big) Baby Boom!

 

El traje de héroe, aunque tres tallas más grandes, pasó de un vestuario al otro del TD Banknorth entre el Game 3 y el Game 4 de estas apasionantes Finales. Glen Davis se vistió de Derek Fisher y, junto a su mejor socio en esto de romper partidos, Nate Robinson, logró empatar la serie a dos victorias y seguir con la única dinámica que se ha mostrado válida a la hora de aventurar el devenir de cada partido. Era impredecible ayer, sigue siendo (más) impredecible hoy.

Game 4 @ TD Banknorth. Donde las banderas pesan para los rivales

Ya comentamos que el banquillo verde era una de las principales amenazas que tenían los Lakers en esta eliminatoria. Y vaya con la amenaza. Davis, Robinson, Allen (Tony) y Wallace han sido la clave en la que se ha sustentado la convincente victoria de los C’s en el Game 4, disputado esta pasada madrugada en Boston. Más que por el hecho de que los reservas de los Celtics han doblado en puntos a los de los Lakers (36 – 18), ha sido la intensidad de los primeros lo que ha destrozado a los titulares de los segundos en un último cuarto que sirve de ejemplo para recalcar que a esto del baloncesto de alto nivel, las ganas pueden pesar más que la calidad.

Y en este Game 4, Boston tenía más ganas que Los Angeles. Estaba más necesitado, sí, pero le ha puesto más coraje, más orgullo… más sentimiento. Lo vemos en el boxscore: el doble de robos (Celtics 12, Lakers 6) y el doble de rebotes ofensivos (Celtics 16, Lakers 8). Y lo vemos en la actitud. Hay veces en que el deporte profesional se dignifica cuando la actitud supera a la aptitud. Esta pasada madrugada hemos visto un ejemplo claro de ello. Hay que celebrarlo. Porque a pesar de haber sido el Game 4 un partido lento, feo y físico, también ha sido una demostración de la pasión y el drama que son unos playoffs de la NBA, donde el corazón manda tanto o más que la cabeza. Donde los (buenos) secundarios tienen siempre una oportunidad que no piensan desaprovechar.

Glen & Nate Limited Co., en la imagen del partido

Es el caso de Glen Davis. Con cara de niño y cuerpo de cetáceo, Big Baby (24 años, LSU) suele ser siempre un hueso duro de roer. Pero esta vez ha dado un paso adelante. Autor de 18 puntos en 22 minutos (9 en el último cuarto), Davis ha sabido interpretar donde estaba el punto débil de los Lakers en este partido. El corazón de la zona, hábitat normalmente reservado a Gasol y Bynum en esta serie, estaba huérfano por la baja del joven center angelino, con lo que el empeño y empuje de Davis (no muy técnico ni ortodoxo, pero sí muy agresivo) le ha venido como anillo al dedo a los Celtics. Eso, y la inspiración (una vez más) de Nate Robinson.  Debo reconocer que jamás creí en el renacer de Robinson más allá de las comedias (que no hacían reír) de los Concursos de Mates con aquello de KryptoNate y toda esa patochada. Pido disculpas. Pensé que el carácter en pista de Nate Robinson (a pesar de tener algunas noches muy destacadas en el Madison Sq. Garden) era totalmente incompatible con el carácter, fuera de ella, de Doc Rivers. Me equivoqué. El técnico de Boston ha sabido encontrar el tono que necesita su equipo con Nate: sale, se la juega… enciende los partidos y calienta el ambiente. Bienvenido sea. A lo Vinnie Johnson en los Bad Boys.

Leí ayer las críticas que mi compañero de Celtics Blog (http://nbablognoticias.blogspot.com/) vertía sobre el entrenador de Boston tras el Game 3, compartiendo cada uno de sus argumentos. Estoy ansioso ahora por leer como ensalza las decisiones de Doc Rivers en este Game 4. O la decisión. Porque mantener a cuatro suplentes en pista casi todo el último cuarto (por muy bien que lo estén haciendo), en casa, en un Game 4 de unas Finales de la NBA que pierdes 1 – 2 es una decisión tan valiente como arriesgada. De hecho, de salir mal, puede arruinar la carrera de un gran entrenador, más cuando esas Finales son entre Celtics y Lakers con todo el mundo de testigo. Pero Rivers lo hizo, los suplentes respondieron y los titulares encantados. Ojo a la fuerza que, como grupo, da a los Boston Celtics la victoria de esta madrugada.

Titulares en pista, suplentes al banquillo. Atrevido pero efectivo

El resultado no pudo ser mejor. En los 09:09 minutos seguidos que Nate Robinson, Tony Allen, Rasheed Wallace y Glen Davis estuvieron en pista desde el inicio del último periodo, se pasó de un 60 – 62 en contra a un 85 – 79 a favor. Impresionante. Y ante los titulares de Lakers. De ellos, de nuevo solo un (mayor) Kobe y un (menor) Pau estuvieron a la altura. Del resto mejor no hablar. O sí. Como ya se ha dicho, si estas Finales dan de gozar más que ningunas otras es porque la dinámica de las mismas cambia tras cada partido. Pero las molestias que sintió Andrew Bynum en su destrozada rodilla en el Game 3, y que solo le permitieron jugar 12 minutos (ninguno en la segunda mitad) en el Game 4 pueden marcar un punto de inflexión determinante. A corto plazo, ya se ha visto como Doc Rivers y Big Baby han sacado provecho. A medio plazo, su presencia en el Game 5 cuelga de un hilo. Y en el largo plazo, Finales terminadas, es ya demasiado tarde.

Odom se une a Gasol y Bryant, como los tres hombres clave de Lakers a partir del Game 5

Sobra decir que un Game 5 de unas Finales de la NBA empatadas a dos victorias es siempre decisivo. Pero si la lesión de Andrew Bynum (50% del poderío defensivo por dentro de Los Angeles) perdura, las oportunidades de los Lakers de llevarse el back to back disminuyen. Así de claro. Pero como ya no vale ni aquello de que si los Lakers permiten menos de 100 puntos en estos playoffs ganan seguro (como muestra, el Game 4), ni tan solo aquello de que quien juega mejor entre Bryant y Rondo su equipo se lleva el partido (Game 4 a la palestra de nuevo), puede que lo de Bynum no influya y veamos ahora al Lamar Odom de las grandes ocasiones. Todo puede pasar y no hay nada mejor que eso.

6 respuestas a Game 4 > The (Big) Baby Boom!

  1. LOVING MAYFAIR dice:

    Felicitats per l’article, estàs que te sales!!!
    He rentat la cara al meu blog, a veure què et sembla, m’agradaria conèixer la teva opinió.

    Enjoy da weekend!

    Josema

    • Molt millor! En serio.
      Estèticament més nítid. Abans potser estava tot una mica massa carregat, ja m’entens. Aquests nous tons blaus donen suavitat a la lectura i es fa més agradable.
      Go Loving Mayfair, Go!
      Take it easy sweetie.😉

  2. A pesar del mal partido de Boston (salvo Tony Allen- Davis-Robinson y Pierce) logramos llevarnos una victoria que sabe a gloria y que sin duda levanta y mucho los ánimos.

    Para el quinto será necesario tener un buen rendimiento de equipo, TODOS, sino, perderemos.

    Saludos y buen artículo😉 como siempre.

    • Estoy 100% de acuerdo contigo. Una flor no hace verano.
      Lo que pasó en el Game 4 ya pasó y, sinceramente, no volverá a pasar.
      Voy a leer tu post que ayer no pude…. quiero ver como dejas a Doc en el sitio que se merece..
      Saludos, compañero!

  3. red pèrill dice:

    Em vaig cagar amb el Big Baby mil vegades, la mare que el va parir!!!!

    • Jejejeje….
      Tot tornarà al seu lloc, ja veuràs.
      Les finals guanyen en emoció, i això en el fons és el millor.
      Segur que prefereixes un 4-3 que un 4-0…suposo.
      Salut company!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s