Aquellos Maravillosos Años

 

Érase una vez un chico al que la realidad le vino casi tan deprisa como los sueños.

De adolescente, creciendo en Akron (OH), llenaba las paredes de su habitación de fotos de los jugadores a los que idolatraba: Jordan, Kobe, Iverson y T-Mac. “Y mías”, declaraba en la ESPN en el año 2002. Chulería? En absoluto. Dotado para el deporte como ninguna otra persona, eligió el fútbol americano en una decisión impuesta por alguna persona influyente para el. A pesar que en su año sophomore, fue nombrado el mejor wide-receiver del estado; y que en su año junior llevó a su instituto de toda la vida (el St. Vincent – St. Mary High School, los “Irish”) a las semifinales estatales, la decisión no era la correcta.

Volviendo atrás. Preguntado muchas veces por cómo fue su infancia, la respuesta del chico no deja a nadie indiferente: “Qué infancia?”. Pero sí tuvo una: creció siempre al lado de su madre Gloria alrededor del Elizabeth Park de Akron. La ubicación de su hogar, sin embargo, siempre ha sido más difícil de definir. Se movían constantemente de una casa para otra… “hasta siete veces en un año”, nos relata el protagonista.

Sin refugio familiar fijo, el colegio tampoco daba a nuestro chico la estabilidad necesaria, producto sin duda de su falta de interés. Su sitio, su hogar, estaba en el deporte. Fue Frankie Walker quien creyó que sus incuestionables prestaciones atléticas podían verse optimizadas en la práctica del baloncesto y no en la del fútbol americano. Menudo visionario.

Aunque años más tarde, ya de profesional, se daría cuenta que fue un error, nuestro chico no dudó en elegir el dorsal 23, como tantos otros centenares de miles de niños en todo el mundo, marcando el camino a seguir, pero yendo más allá: Cuando se rompió la muñeca el verano antes de su año senior en el St. Vincent – St. Mary High School, voló a Chicago para que le rehabilitara el personal trainer de Michael Jordan. Porqué sí.

Era la época ya en la que miles de habitantes de Ohio se gastaban 7,95$ por partido en el pay-per-view solo para verle cuando los partidos de su instituto no los daba la ESPN2 para todo el país. Se dice de él que no ha habido (ni puede que habrá) una estrella del deporte escolar tan grande. Pero es que nuestro joven atleta era ya conocedor de ello, mucho antes que el resto de los mortales ni tan siquiera pudieran planteárselo.

Antes que lo nombraran (tres veces consecutivas) Ohio’s Mr. Basketball, le incluyeran en el All-American (2002 y 2003) o hasta resultara ganador del Naismith Prep Of The Year (2003) – de entre incontables premios estatales más – … mucho antes de todo eso, el era ya una estrella. Ya había llegado. Los números de su año senior en el St. Vincent – St. Mary High School (31.6ppg, 9.6rpg, 4.6apg y 3.4spg) solo confirmaban que la Universidad era un escalón que debía ser saltado. El chico tenía la habilidad de ver la pista como un base, entender el juego como un veterano y machacar el aro contrario como si de un concurso de mates se tratara.

Han pasado 7 años de todo aquello y su impacto se va elevando a la enésima potencia temporada tras temporada. Ahora llega el primer punto de inflexión en su carrera profesional. Hubo unos días en que dedicarse al fútbol americano o al baloncesto parecía una decisión difícil de tomar. Hoy, millones de fans y centenares de millones de dólares en inversiones esperan que la decisión sobre el equipo elegido para continuar su carrera NBA sea tan “difícil” como aquella. “Decision 2010” lo llaman los medios norteamericanos. Nuestro chico, como entonces, ya sabe que acertará.

4 respuestas a Aquellos Maravillosos Años

  1. Gracias por este megapost. Aclarado el pasado de LeBron.

    Buen trabajo!

  2. jacolomes dice:

    Desconocía la infancia de Lebron. Gracias por este apasionante artículo. Sí, Lebron es el nuevo Kobe en cuanto a títulos y puede que pase un año, dos o tres, pero todos sabemos que Lebron ganará anillos. Es su destino.

    Saludos

    • Gracias a ti por tener esta pasión que todos compartimos.
      Yo estoy contigo. Pero si no se espabila le costará llegar a los anillos de Kobe o MJ, si es que acaba llegando.
      Pero no puede ser que este jugador no lo acabe ganando.
      Por eso es tan importante la elección ahora.
      Saludos, compañero!

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