Partido Sin Rival, Problemas Sin Resolver

 

Aquí no hay rivalidad, solo oponentes por un día”. Así titula la crónica del New York Times del partido disputado ayer entre Estados Unidos e Irán (88 – 51). Hay que reconocer que es muy difícil liberar a este partido de carga política alguna, primero porque es la primera vez que se enfrentan en partido oficial dos potencias con tantos contenciosos históricos entre ellas; y segundo porque, tras la reciente retirada definitiva de las tropas americanas de Irak y las inminentes negociaciones de paz entre israelianos y palestinos en Washington bajo el paraguas que todo lo protege de Barack Obama, un encuentro entre norteamericanos e iraníes en un entorno pacífico y de concordia como siempre suele ser el deporte, les venía como anillo al dedo a los Estados Unidos. Y de ello se aprovechan… y hacen bien.

En el terreno político (en el que algunos seguidores de las primeras filas mostraban durante el partido de ayer banderas de ambos países con la palabra “peace” escrita en medio), Irán contra Estados Unidos es un enfrentamiento de primer orden que atrae la atención de todo el mundo. No es el caso del terreno baloncestístico. Como era de esperar, Mike Krzyzewski sí tuvo confianza esta vez en la segunda unidad, pues los suplentes jugaron 113 minutos en el acumulado entre todos ellos (por solo 39 en el anterior partido ante Brasil) anotando cada uno como mínimo cuatro puntos. De hecho, los líderes del boxscore americano fueron todos miembros de esa segunda unidad tan puesta en cuestión solo 24 horas antes: Love fue el máximo anotador (13), Chandler el máximo reboteador (7), Curry el mejor pasador (5), Westbrook el que más balones robó (2) y Gay el mejor taponador (2). Nada que no esperáramos.

Nunca ha habido ninguna duda en cuanto a que los americanos iban a ganar este partido (y el de hoy ante Túnez), y lo iban a hacer de forma incontestable y no exenta de algún momento de buen espectáculo. Pero la gran pregunta antes del partido de Irán (o mejor dicho, después del partido de Brasil) era si se iba a empezar a ver un sistema ofensivo que estuviera al nivel del defensivo. Este sigue siendo el principal problema, y a decir verdad, la respuesta es no.

Cuatro miembros de la 2nd Unit. Tendrán minutos en los cruces?

Las pérdidas de balón siguen cayendo una tras otra sin descanso (no me quiero reiterar en el tema de los pasos porque vale para un post entero), y la falta de movimiento (de balón pero también de los jugadores) en ataque fue de nuevo notorio, incluso ante Irán. Hasta Jerry Colangelo afirma estar de acuerdo con este diagnóstico, aunque lo haga declarando “we need a lot of work”. Por ello los sistemas ofensivos, la falta de los mismos, sigue siendo la gran preocupación de la USA Basketball, más ahora que, tras el concurso de mates que será el partido de hoy ante Túnez (peor selección que Irán), se acerca el momento de la verdad, donde una derrota te manda para casa, y con la posibilidad más que probable que el rival de Estados Unidos antes de la lucha por las medallas sea España.

Al menos hay tres días entre el partido de Túnez y el de octavos (ante Angola o Australia, probablemente)… así que es tiempo de entrenar, de entrenar de verdad. Porque para ganar a los rivales del nivel de los que pasarán a cuartos, Estados Unidos deberá presentar un informe de servicios ofensivos sin salvedades. Algo que todavía no ha sucedido. La agónica e injusta victoria ante Brasil debió ser una señal de aviso, pero la dejadez de los dos primeros cuartos ante Irán (selección que no juega a nada excepto a plantear una defensa en zona el máximo tiempo posible) es ya un indicativo más que significativo de que todavía les queda un largo camino hasta llegar al nivel necesario para acabar con la sequía de Estados Unidos como campeona del mundo de baloncesto. Sequía que ya dura 16 años.

Con más minutos, Granger y Curry cuajaron un buen partido ayer

Y es que los norteamericanos casi nunca siguen el pick and roll de la bombilla, y el juego de sus bases se fomenta, casi únicamente, en penetrar y llegar hasta la línea de fondo. No hay sistemas, y sí jerarquías. Ante Brasil, hace dos días, Estados Unidos solo repartió 8 asistencias en sus 23 tiros de campo anotados. Eso es lo mismo que decir que el juego colectivo no existe. El currículum de pérdidas del Team USA es de escándalo: 17 ante Eslovenia, 22 ante Brasil y 17 ante Irán. Solo las 7 del primer día ante Croacia son un valor asumible. Así que ante Irán, como en el resto de los anteriores partidos de este campeonato, los de Mike Krzyzewski tiraron de condiciones atléticas para forzar pérdidas en el rival que llevaran a transiciones basadas en el talento natural.

La efectividad de esta fórmula, sin embargo, caerá en picado a medida que el torneo avance y la calidad de los rivales vaya aumentando. ¿Puede, entonces, Estados Unidos ganar este Mundial? Sí; pero solo si mejora sus sistemas ofensivos más pronto que tarde. Si no es así, dentro de 4 años ya hará dos décadas que los americanos no son oficialmente la mejor selección del mundo… y quizá entonces ya entremos de lleno en el terreno político.

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