Déjà Vu

 

Yo esto ya lo he visto, ya lo he vivido. Por aquí ya he pasado o esto ya lo he sentido.

Empieza a resultar familiar la forma como Estados Unidos viene ganando sus partidos en este Mundial de Turquía: Hace lo que puede (mejor o peor) en la primera parte para acabar poniendo tierra de por medio con sus rivales después del descanso. Así como también las armas que utiliza el Team USA para derrotar a todos los rivales con los que se viene encontrando: velocidad, condiciones atléticas… y Kevin Durant.

Porque no hay ningún equipo en este Mundial que tenga tanta velocidad como Estados Unidos. Tampoco ninguno con mejores atletas sobre la pista. Y ningún otro tiene a un jugador como Kevin Durant. Éstas, y no otras, son las principales ventajas que este equipo tiene con respecto a todo el resto; ventajas de las cuales el primer conocedor no es otro que Mike Krzyzewski. “Vamos a ir a buscarle”, ha declarado Coach K después del 89 – 79 de los americanos ante Rusia, “Como entrenador he aprendido que debes darle el balón a tu mejor jugador. Cuantas más veces mejor”.

Justo 38 años después, KD homenajea al Team USA del ’72

No ha sido un buen partido de los norteamericanos, como sí fue el de Angola. Porque aunque no acabó siendo tan parejo como parece señalar el marcador final, el Team USA no se empezó a sentir cómodo hasta la segunda mitad. Antes, en los primeros 20 minutos, los mismos problemas de siempre… y alguno más. Una ojeada rápida al boxscore nos permite observar como a pesar de acabar perdiendo de 10, Rusia cogió 4 rebotes más que Estados Unidos (aspecto que los americanos habían dominado en todos sus anteriores partidos de este campeonato) y repartió 2 asistencias más.

En lo ofensivo, más de lo mismo. Exceso de individualismo y errores en el movimiento del balón ante la zona mixta de los rusos. Hasta el punto de anotar en solo 2 de 12 posesiones entre el final del primer cuarto y el inicio del segundo. De hecho, a cinco minutos para llegar al descanso, Rusia dominaba 30 – 35, y eso a pesar de acabar Estados Unidos con 25 puntos anotados al finalizar el primer cuarto. Nada que un parcial 12 – 0 de los de Mike Krzyzewski antes del descanso pudiera solucionar. Si hasta una buena salida en el tercer cuarto (con Russell Westbrook, 12 puntos, 3 robos y muy buena actitud, de protagonista), y a pesar de los pesares, ya dejaba liquidado el encuentro. Eso es lo que sí tiene este equipo, una profundidad de banquillo que hace que un día Gay, otro Gordon, otro Love u otro Westbrook te cubran las espaldas; o que hace que un All-Star como Danny Granger registre un DNP más en su corto palmarés. Son las dos caras de la misma moneda.

Westbrook tiene carácter, valentía y hagallas suficientes. Es un grande

Defensivamente, sin reproches, como siempre. Y eso que Mozgov (el nuevo center de los Knicks) rompió a los americanos por dentro en el primer cuarto. Se trataba a partir de entonces de ajustar la defensa del pick and roll y hacerla más agresiva para que los pointguards rusos no pudieran doblar balones a los hombres grandes. El resultado es alentador: Mozgov, nueve puntos en el primer cuarto; entre él y Kaun (el otro pívot grande) solo ocho en el resto de partido. 14 robos de Estados Unidos por solo 2 de Rusia hablan de que los mecanismos defensivos de Mike Krzyzewski (que, no nos engañemos, se basan más en una actitud que en un sistema) siguen funcionando.

Y tras todo posible análisis, fuera de lo que son los estudios racionales de lo que sucede sobre el parqué… está Kevin Durant. Sublime actuación ayer la del #35 de los Thunder. No tanto por sus 33 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias y 2 robos en 37 minutos de juego, que también. Más por su variedad de recursos ofensivos (todos efectivos), su superioridad en pista, su supremacía sobre el resto de jugadores NBA de su equipo, su versatilidad (se confirma tras lo visto ayer, puede jugar en las cinco posiciones que existen), su talento natural pero inagotable, sus ganas de ganar, su compromiso con la causa… y toda esa colección de canastas (todas distintas) con las que nos obsequió ayer. Y con las que nos seguirá obsequiando en los dos partidos que le quedan a Estados Unidos en este torneo. Los dos más importantes y seguro, los mejores de Kevin Durant. Una máquina.

De todas las formas y colores ante Rusia, Kevin Durant. Una batería de imágenes en forma de homenaje y agradecimiento

De nada sirve el resultado (77 – 61) del amistoso entre el Team USA y Lituania del pasado mes de Agosto en Madrid, de cara a las semifinales del próximo sábado. Los lituanos están mucho mejor y los americanos (aunque no tanto) también. Un extraordinario partido que le servirá (también en lo que se refiere a tener una ruidosa afición en contra) a la USA Basketball como magnífica preparación para lo que será un todavía más extraordinario encuentro en la final ante (posiblemente) Turquía. Ese será el partido. Porque el B-Deem Team no apasiona, no seduce y hasta puede llegar a aburrir en ciertos momentos en los que el que la sube se la tira. Pero resulta que esta versión de la selección americana puede conseguir algo que un roster con LeBron James, Dwayne Wade, Dwight Howard o Chris Bosh no consiguió hace 4 años. Algo que ningún equipo americano ha podido lograr desde 1994.

2 respuestas a Déjà Vu

  1. Celticsblog dice:

    Durant, el hombre llamado a liderar la liga en un par de años.

    Les espera una semifinal complicada, pero quien dijo que un Mundial fuese fácil.

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