LeBron James: Reflexiones Sobre El Odio

 

LeBron James ha hecho no uno, sino dos movimientos muy significativos este verano: primero cambió los Cavs por los Heat en una decisión que coleará hasta el primer salto inicial oficial de Miami, en el TD Garden de Boston el 26 de Octubre. Y ahora, un prestigioso estudio anual de The Q Scores Co. le sitúa como el sexto deportista profesional americano más odiado, cambiando popularidad y admiración por desagrado. Concretamente, un 39% de la población de Estados Unidos le tiene considerado negativamente (en Enero, aún jugando para Cleveland, un 22% se mostraba entusiasmado con él). El motivo es obvio y ya demasiado comentado: los motivos de “llevar su talento a South Beach” (literalmente así lo dijo LeBron en su día) han quedado en segundo plano, tras la sin duda egoísta y prepotente forma de anunciarlo, programa especial de la ESPN incluido.

The Decision Day (8 de Julio’10): el día que todo cambió para LBJ

Primero vinieron las hogueras en las calles de Cleveland con las camisetas (o cualquier otro objeto) de Bron con el #23 de los Cavs. Poco después, la infame carta de Dan Gilbert (propietario de la franquicia de Ohio) en la que tachaba la decisión de James de “cobarde” al mismo tiempo que le acusaba de “borrar-se” de las dos últimas post-temporadas con los Cavaliers. Más tarde, comentarios desafortunados al respecto de exjugadores como Michael Jordan o Charles Barkley… Y ahora esto. No es consuelo que Kobe Bryant (un clásico en la relación amor-odio hacia un jugador NBA) le supere por un puesto (es quinto) en este estudio, pero… debe preocuparse King James por ello?

En absoluto. No solo eso, esta moda que parece haberse instalado de odiar a LeBron tras su anuncio quizá sea la mejor cosa que le puede pasar. Me explico: existen precedentes que llevan a pensar que le va a venir bien esa nueva clase de percepción popular hacia él en el único lugar donde juzgar a un jugador de baloncesto no es gratuito. En la pista.

El mundo del deporte no es como los bailes de fin de curso en el colegio, o como las elecciones presidenciales. No se gana por ser el que más gustas. En baloncesto, se gana derrotando al rival sobre el parqué. Y en los más altos niveles de competitividad como los que representa la NBA, no es suficiente con el talento para conseguirlo. Hambre y motivación son aquí también requeridas. Si el deporte en general, y por supuesto el baloncesto (para no ir más lejos, vale el ejemplo de la USA Basketball en este último Mundial), nos viene enseñando algo a lo largo de los tiempos, es que nada motiva más a un atleta (jugador) que poder enfrentarse al reto de yo contra el mundo, demostrar a los críticos que están equivocados. Lo dijo Durant tras colgarse la medalla de oro en Turquía, lo dice Kobe Bryant de una u otra forma (normalmente en referencias a Shaq) tras cada éxito. O estás conmigo o estás contra mí.

James mira a lo lejos, desde donde cada vez vienen más enemigos

Tomen nota por favor ese 39% de población que según The Q Scores Co. odian a LeBron James. No se trata de un cliché utilizado por accidente, simplemente funciona. Pensemos en Michael Jordan. Sí, ese. El mejor jugador de todos los tiempos, y también el mejor auto-motivador de la historia de la Liga. O es que la gasolina que alimentaba su hambre por ganar y destrozar marcas eran sus suculentos contratos con Nike, Gatorade o Wheaties? Evidentemente no. Se trataba básicamente de poner a prueba a los críticos, que eran muchos, a los que en realidad dudaban de su capacidad, a los que le faltaban al respeto.

Este pasado mes de Julio, en el emocionado discurso de aceptación de su inclusión en el Hall Of Fame de la NBA, His Airness no olvidó pinchar / provocar a su declarados enemigos de toda su vida profesional. Nada nuevo, ese es y siempre ha sido Michael Jordan. El deseo de demostrar que mucha gente se equivocaba es lo que hizo a Jordan ser un campeón, una y otra vez, incluso mucho después de adueñarse del reino del baloncesto mundial para siempre. O como se entiende si no que, a pesar de estar ya a más bajo nivel que en su etapa con los Bulls y en contra de lo que muchos amigos le aconsejaron, se enfundara de nuevo el #23, pero esta vez en los Washington Wizards?

Febrero’02: James, con tan solo 17 años, pasa a ser El Elegido

Por fin, James tiene a partir de ahora la oportunidad de coger el mismo camino que su ídolo. Por primera vez. Pensemos en ello; hasta ahora LeBron James siempre ha sido bien considerado. Admirado y querido. Mientras Jordan fue cortado en su segundo año en el instituto (quien lo hizo, sin duda tiene una entrevista), James (con la misma edad) era ya portada de la Sports Illustrated bajo el título “El Elegido”. Es más, sin la “ayuda” de los que ahora le odian, James ya ha sido rookie del año, seis veces All-Star y ha conquistado los dos últimos MVP de la regular season. De hecho, y volviendo a la carta de Dan Gilbert, quizá en las dos últimas y prematuras eliminaciones de James y los Cavs en playoffs, el hecho de que no haya estado a su mejor nivel radica en que no tenía nada que demostrar. Sin odios ni impopularidad general, siempre ha sido The King. Nunca ha tenido nada que demostrar.

Eso ahora ha cambiado. Y la ayuda de Pat Riley (presidente de los Heat), uno de los más reconocidos motivadores y experto en sacar ventajas de las críticas recibidas, va a venirle muy bien. De hecho, pasado el tiempo, nos vino muy bien a los Knicks de principios de los ’90 (entrenados por Riley) ser considerados tan duros, con un baloncesto tan agresivo. Éramos los anti-Jordan, justamente.

Riley, cerebro de la operación, en la presentación de los Three Amigos

Es momento para Bron de responder a los críticos. Quizá no necesite este coro de personas que ahora le odian para encender su juego todavía más en Miami, pero no le vendrá mal. Sobretodo ahora que es el centro de atención de un equipo destinado a mandar en la NBA en la próxima década. Solo hay que darse una vuelta por YouTube para ver que donde predominaban highlights, mates y buzzer beaters ahora lo hacen videos de dudoso gusto pero malísimas intenciones. De hecho, desde el pasado 8 de Julio (día del anuncio de The Decision) James es abucheado allá donde aparece (incluso en la boda de su amigo Carmelo Anthony); y debe saber ya que lo será en cada pabellón en el que juegue. No importa.

Puede que su puntuación en The Q Scores Co. esté bajando, pero al mismo tiempo que sus posibilidades de ganar suben como la espuma. Solo hay que esperar al día en que Miami se alce con el primer anillo de la era LeBron. Entonces, a The King solo le quedará una cosa por hacer: consultar su nueva lista de enemigos y mandarles flores a cada uno. Se dejará un buen puñado de dólares.

3 respuestas a LeBron James: Reflexiones Sobre El Odio

  1. onofre pulido dice:

    se. ve interesante pero sola mente el lo ba a decidir

  2. Lucas Nuñez dice:

    Interesantisimo punto de vista. Y si el odio que todo el mundo le está profesando es el combustible que necesita para alcanzar el título? No hay mucho mas que agregar, excelente el post!
    Un abrazo!

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