Bienvenido Mr. Bryant

 

Motivación. Los Angeles Lakers han añadido a su roster para esta próxima temporada a Steve Blake y Matt Barnes, dos jugadores que, además de cumplir con las necesidades ofensivas y defensivas que tiene el equipo, no cuentan con ningún anillo en sus dedos, por lo que infunden a los actuales dos veces consecutivas campeones de la NBA una motivación extra que no vendrá nada mal.

Ésta sería una magnífica historia para empezar un post si no fuera por la presencia en ese mismo equipo de Kobe Bryant. A pesar de los dos últimos anillos, los cincos en total, a pesar de Miami Heat, a pesar incluso de su reciente operación de rodilla… el verano terminó y ya empieza una nueva temporada. Y eso, en Kobe Bryant, es igual a motivación más que a otra cosa, o a la de cualquier otro compañero.

Vuelta al trabajo. Flashes del L.A. Lakers Media Day en El Segundo (CA)

Un ejemplo: Cuenta la crónica de J.A. Adande para la ESPN sobre el Media Day de los Lakers del pasado sábado, que cuando Barnes entró en el vestuario de Los Angeles pudo escuchar una conversación entre Bryant y Artest en la que el primero le daba indicaciones al segundo sobre como pasar de la mejor manera los bloqueos en defensa. Podría perfectamente ser un buen tema a tratar en un vestuario durante los playoffs, pero tan solo era el primer día de entrenamiento de la temporada. Kobe es así y ésta es su mentalidad, tras cinco anillos y catorce años en la NBA.

Primero fue si podía ganar un anillo, después si lo podía ganar sin Shaq, más tarde si podía batir a los Celtics… todos los retos han ido superándose pero el espíritu de superación y la competitividad extrema del #24 de los Lakers sigue más fuerte que nunca. Complacencia es una palabra que Bryant no acepta. Pero en cuanto a capacidad física… bien, esa es otra historia.

Kobe se ha operado este mismo verano de su rodilla derecha, por tercera vez desde que en 2003 tuvieron que reducírsela a pedacitos. No podemos negar que, en estas dos últimas temporadas, hemos visto una notable disminución en la explosividad de su juego. También hemos visto como Bryant ha sabido suplir carencias físicas con recursos en el tiro que han hecho que sus números y su peso en la Liga no solo no disminuyan sino que aumenten (dos anillos lo atestiguan). Pero es cierto que quien quiera ver machacar a Kobe debe ahora servirse de YouTube y acordarse de cuando éste todavía llevaba el dorsal #8 y el pelo a lo afro.

Antes, ahora… siempre. Kobe Bryant, centro de atención de la NBA

A día de hoy, no le hemos visto jugar todavía desde su última intervención, pero no existen indicios que nos hagan pensar que el nivel de Bryant vaya a ser ni mínimamente inferior al que viene mostrando en toda su carrera NBA. Eso no va a suceder porque en carácter y voluntad ganadora nadie puede batir al escolta angelino. Ni tan siquiera acercarse. Kobe Bryant es un auténtico ejemplo de profesionalidad y sacrificio, como lo demuestra el hecho de decidir no operarse jamás el dedo roto de su mano derecha porque el tiempo de recuperación era demasiado largo, y optar por acostumbrarse al dolor y aprender a lanzar de nuevo. Sobran calificativos…

… Y no hacen falta estímulos. No hay duda que a medida que se acerquen los playoffs, los mass media norteamericanos no podrán dejar de comparar los seis anillos de Jordan con la posibilidad de que Bryant los consiga también. Nada nubla la vista de Kobe. Ni tan siquiera en lo que afecta a su franquicia (la continuidad o no de Phil Jackson, la recaída de Andrew Bynum hasta finales de Noviembre…). Hace unos meses dijo que lo que quería era ganar las Finales, simplemente, sin importar que el rival fueran o no los Celtics. Lo mismo sucede ahora.

La evolución de la lesión de Bynum o la continuidad de Jackson son para Kobe situaciones colaterales en el camino hacia el 6º anillo

Bryant ha vuelto, está aquí de nuevo. Descorchemos el champagne y sigamos disfrutando de su amor por el baloncesto, por la competición, por el trabajo… porque llegara el día en que físicamente ya no de más de sí. Hoy, en cambio, ni la nueva triple sociedad que han montado en Miami, ni la fuerza con la que vienen los Thunder en Oklahoma… nada hace temblar las aspiraciones y deseos de un jugador que, con 32 años, lleva más de 1.200 partidos oficiales a sus espaldas.

No hay nada que pueda distraer a la rutilante estrella. Los últimos dos anillos no cuentan, lo ocurrido en el Game 7 de la últimas Finales ante Boston no se recuerda (dice Kobe preguntado al respecto que ni ha vuelto a ver ese partido ni tiene ninguna intención de hacerlo). Lo único que importa es el siguiente entrenamiento, el siguiente partido… el siguiente anillo. En sus propias palabras: “It’s a brand new season, a brand new start. The hunger will be there”. Apetito infrenable; así que, buen provecho a todos.

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