El Rastro

 

Los Charlotte Bobcats tienen el honor no tan solo de tener a las oficialmente mejores cheerleaders de la NBA. También cuentan con jugadores con un pasado para olvidar, otros que vuelven de lesiones truculentas e incluso uno que todavía intenta demostrar que no está acabado. Desde Stephen Jackson a Javaris Crittenton, pasando por Shaun Livingston, Darius Miles o Kwame Brown, el training camp de los Bobcats que estos días ha comenzado en Wilmington (NC) está lleno de hombres en distintos niveles de superación de antiguos obstáculos o que todavía andan soltando lastre.

Incluso su coach, Larry Brown, en su décimo año como entrenador jefe de alguna franquicia NBA, puede contarse entre ellos. Veamos, Stephen Jackson (30 partidos) y Javaris Crittenton (38) debieron cumplir en su día suspensiones de larga duración por mal comportamiento en pista. Livingston trata de volver de una vez por todas a la competición después de una interminable lesión de rodilla que a más de uno todavía le dan náuseas cuando se la explican. Miles tiene el doble reto de volver a la NBA después de tanto otra gran operación de rodilla como de problemas legales. Y Kwame Brown está ante un intento más de quitar-se de encima la etiqueta del peor #1 del Draft de la historia de la Liga, pero esta vez en un equipo propiedad de Michael Jordan. Sí, efectivamente, el mismo que le eligió aquel verano de 2001. Más que cómico.

All-Star por primera vez en 2010, Gerald Wallace es la buena noticia

Pero no todo es desamparo ni falta de esperanza. Valga la historia de recuperación protagonizada por Stephen Jackson. Hace 5 años protagonizó en su época en los Indiana Pacers quizá una de las imágenes más infames que la Liga ha dado en su historia, subiendo junto a Ron Artest y Jermaine O’Neal a la grada del Palace of Auburn Hills para pegarse a puñetazo limpio con aficionados de los Detroit Pistons (entrenados entonces, mira tú por donde, por el mismo Larry Brown). No hace ni un año, Jackson estaba descontento en Oackland con los Golden State Warriors y Larry Brown lo rescató para los Bobcats. Desde entonces, sus 21.1.ppg ayudaron sobremanera a meter a la franquicia de Charlotte en los playoffs por primera vez en la corta vida de la franquicia.

La imagen es mala, pero peor es el recuerdo de lo sucedido allí

Ahora Larry Brown tiene otros proyectos de recuperación entre manos en los que el mismo éxito que tuvo con Jackson parece bien lejos de poder ser conseguido. Crittenton fue suspendido el año pasado por su papel de protagonista secundario en el affaire de las pistolas en el vestuario de los Wizards. Llega a los Bobcats con un contrato no-garantizado con la mínima esperanza de llegar a tener un pequeño rol en el backcourt del equipo.

Miles, antiguo #3 del Draft, trata de volver a la actividad tras una lesión de rodilla que el propio cirujano que le operó describió como “de las que da por acabada una carrera”, que le ha mantenido fuera de las canchas durante los dos últimos años. Por si fuera poco, Darius Miles también se ha visto sentado ante un tribunal por cargos relacionados con las drogas e incluso fue en su día ya suspendido por la Liga por posesión de substancias ilegales.

Otra buena historia es la de Livingston, cuyas imágenes de su lesión en 2007 (cuando jugaba con los Clippers en un partido ante precisamente su actual equipo) todavía encogen el corazón del más sensible. Diagnóstico: dislocación de la rótula y fractura de los ligamentos anterior y posterior de la rodilla izquierda. Todavía hoy no está del todo recuperado.

Wallace, Augustin y Jackson son la cara de las muchas otras cruces

Desde fuera, un compendio de demasiadas situaciones complicadas por las que creer que todas se resolverán en beneficio del grupo parece altamente improbable. Desde dentro, a opiniones de Larry Brown o del mismo Michael Jordan, un reto mayúsculo ante sí. No en vano, y como acertadamente se empeña en recordarnos coach Brown, en 2001 consiguió llevar a los Sixers a las Finales con Iverson sí, pero también con jugadores como George Lynch, Eric Snow, Tyrone Hill, Theo Ratliff o Aaron McKie. Seguramente ningún entrenador que haya entrenado a Iverson vuelva a tener jamás miedo a entrenar, pero sea un milagro o un desafío, poco importa si no se ganan partidos. Y en Charlotte esta temporada se van a ganar bien pocos. Tan solo que Jordan tuviera de gestor un 10% de lo que tuvo de jugador… No es el caso, lamentablemente.

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