Porque Yo Lo Valgo!

 

Máxima expectación, a pocas horas del estreno en pre-temporada de los nuevos Miami Heat (hoy, ante Detroit Pistons), por ver por primera vez juntos en una pista de baloncesto a Wade, Bosh & James. Mientras tanto, los de Erik Spoelstra apuran su training camp en la Hurlburt Field and Eglin Air Force Base, en Fort Walton Beach (FL), base militar del ejército norteamericano desde 1935. En sus gimnasios, los Heat llevan desde el pasado 28 de Septiembre mostrando día sí día también una amplia gama de nuevo y poderoso talento, buscando impregnar al roster de la confraternización colectiva y espíritu de sacrificio individual que suele caracterizar a los militares.

Heat Troops. El escuadrón de Miami tiene muy clara su misión

Desde Chris Bosh, el exjugador-franquicia y mejor jugador de la historia de la franquicia de los Toronto Raptors, hasta los precisos tiradores Mike Miller o Eddie House, pasando por los veteranos big man Zydrunas Ilgauskas o Juwan Howard… Incluyamos a los nuevos que queramos (hay muchos), pero una cosa debe quedar clara: Si los Heat fracasan en su intento de ganar el anillo esta misma temporada, ninguno de los dedos acusadores les apuntará a ellos, no. Ni tampoco a Dwayne Wade, que ya cuenta con un anillo en su currículum. Ni mucho menos a Eric Spoelstra, que todavía no se sabe muy bien cómo, consiguió arrancar 47 victorias la temporada pasada en un equipo el de Miami más que limitado.

Guste o no, los focos están sobre LeBron James. El dos veces consecutivas MVP de la NBA ha recibido todos los honores imaginables, con una evidente excepción: todavía no ha ganado un anillo, o ni tan siquiera un simple partido en unas Finales. Tiene excusa en Cleveland, donde quizá faltaban compañeros de máximo nivel. Pero al lado de las dos superestrellas con las que jugará este año en Miami? Este fracaso sería mucho más difícil de justificar.

LeBron James centro de atención. Ayer, hoy, mañana… y siempre

Los focos también están sobre LeBron James por mucho más que eso, por supuesto. Fue él quien de forma infame dejó en evidencia a la ciudad de Cleveland en un show televisivo emitido en directo a todo el país y montado únicamente para alimentar su ego. Por tanto, es por él por lo que los Miami Heat serán el villano a batir en todos y cada uno de los pabellones de todas y cada una de las ciudades NBA por las que el nuevo Big Three 2.0. pasen.

Nadie en la Liga se hubiera ni atrevido a pensar en levantar la mano en señal de queja si solo Wade y Bosh se hubieran unido en los Heat este verano. Añadir a James, hace que al instante todo el mundo tenga algo que decir. Ninguna persona en su sano juicio puede defender la forma como James abandonó Cleveland, de acuerdo. Pero de ahí, al interminable torrente de críticas fuera de lugar y sin lógica alguna que LeBron ha venido soportando estos últimos tres meses, hay un buen trecho. Especialmente condenables las de numerosos exjugadores que en su momento intentaron movimientos similares cuando tuvieron la oportunidad y que ahora derrochan ríos de sucia hipocresía criticando The Decisión de James de llevar sus talentos a South Beach.

Los Heat toman buena nota, aunque cueste disimular la palpable frustración que produce ser el Enemigo Público Número 1 sin todavía haber jugado un solo minuto. Las declaraciones de Udonis Haslem (que juega en los Heat gracias a que Bosh, Wade y James se bajaron el salario para que Miami lo pudiera renovar) de estos días no pueden pasar desapercibidas: “Desde el primer día que empecé como profesional en deportes de equipo, siempre se ha tratado de sacrificarse por un objetivo común. Ahora y aquí tenemos un perfecto ejemplo de jugadores sacrificándose por un objetivo común y resulta que se les critica ferozmente por ello, especialmente al Big Three. Voy a hacer todo lo posible para hacer que ellos tres se sientan bien con la decisión que han tomado”. Aplausos.

Amigos, rivales… compañeros de viaje en busca del objetivo común

Sin duda que este tipo de compromiso por parte de los complementos del roster de Miami son los que pueden hacerles campeones este año, y el otro… y el otro. Pero en realidad, LeBron James no lo necesita. De hecho, solo hay que ver cómo está entrenando, con qué fuerza, cómo vocaliza en defensa y organiza el ataque. No hay partidillo que su equipo no gane. Destaca el papel que de momento ha decidido adoptar en lo ofensivo, y parece encantado con la oportunidad que le brindan los Heat de dirigir la orquesta en vez de ser siempre el máximo anotador que los Cavs necesitaban que fuera. En este training camp, James casi nunca acaba tirando y sí encontrando tiros abiertos de jugadores como Eddie House o James Jones. Y eso sin Wade ni Bosh en su equipo. Añade estos dos jugadores a sus enormes potenciales como pasador y el efecto solo puede hacer que multiplicarse.

Chris Bosh dice que éste está siendo el training camp más duro de su carrera en la NBA. Un sentimiento que también respaldan otros jugadores de Miami con más años que Bosh en la Liga. Críticas van y críticas vienen, pero Miami no picará el anzuelo ni se paseará por la Championship Parade todavía. Aún no han hecho nada y todos lo saben. Y hasta que no lo hagan, no hay que apostar a nada que no sea seguir poniendo a LeBron James en el ojo del huracán día tras día, por el tema que sea. Efectivamente James no ha ganado un anillo, pero está trabajando como nadie para que sus posibilidades de ganar uno muy pronto sean cada vez más grandes.

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