Odio Al Odio

 

Odio tener que admitir que me duele leer que los últimos rumores (esta vez sí, parece que con bastante base sólida) apuntan a que los Knicks están tomando ya muy en seria consideración la contratación de Carmelo Anthony a cambio de (entre otros jugadores, derechos y futuros Drafts) Danilo Gallinari. Pero también odio, al mismo tiempo, plantearme un futuro a corto plazo de los Knicks sin la oportunidad (que parece que tenemos) de incorporar al mismo Anthony y/o a Chris Paul. Porque quizá lo que odio más es darme cuenta que, a pesar de los numerazos de Stoudemire (26.0 ppg, 6.2rpg) y el excelente rendimiento de Felton (9.9ppg, 6.1apg) en esta pre-temporada, no puedo estar seguro que New York logre el objetivo de mínimos que deberíamos exigirle (primera, si no segunda ronda de playoffs).

Sí, uno se había acostumbrado ya a no tener expectativas con su equipo, por ello odio el miedo que me entra ahora cuando los expertos analistas NBA aseguran que los Knicks vuelven a tenerlas.

También odio acostumbrarme a leer más y más y más predicciones en múltiples páginas webs (algunas de ellas a las que realmente odio) sobre aspirantes a conseguir el anillo 2010/11 en las que no aparezcan nuevos argumentos. Odio también el hecho que ninguna de ellas salga del triunvirato ya tópico de verdaderos aspirantes (Lakers, Heat, Celtics) y no se atrevan a incluir a Thunder o Magic (7 – 0, sobrados en pre-season) en esa lista.

Orlando es igual de buen equipo, pero ha aprendido de los errores

De hecho, odio odiar; pero quizá lo que más odio es el odio que genera el propio odio.

Me explico. Odio decirlo, pero mucho se ha escrito ya sobre el odio que ha generado la decisión de LeBron James de dejar el frío y la oscuridad de Cleveland por el solecito y la silicona de Miami. He odiado y sigo odiando ver que ese odio va mucho más allá del estado de Ohio y, lo que más odio aún, mucho más allá de aspectos relacionados únicamente con lo deportivo. Odio ver como el propio Bron ha puesto a veces más leña en el fuego mezclando temas raciales en ese odio recibido; lo que me lleva a pensar el odio que siento por la continúa división racial que existe todavía entre blancos y negros en Estados Unidos cuando de dividir se trata. Pero ese odio vamos a dejarlo de lado, aunque sienta odio haciéndolo.

Odio admitir que debe ser muy duro recibir tantísimo odio como el que ha recibido James desde el 8 de Julio de 2010. La fecha en que todo este odio se engendró, partiendo de esa más que lamentable forma de comunicar la decisión del jugador de jugar para los Heat. Unas formas (programa especial para la ESPN retransmitido para todo el país) que odio. Aunque más odio odiarlas. El caso es que, odio aparte, odio tener que ver como un jugador de la talla de James responde al odio con más odio, con lo que lo único que se genera de más es odio.

Ayer, la nueva superestrella de los Heat colgó un mensaje en su Twitter invitando al odio. Cansado de recibir odio y tan solo odio desde hace casi tres meses, Bron motivó a sus “seguidores” (tiene más de 900.000), literalmente, a “tener sus dos minutos de fama” colgando mensajes de odio hacia su persona. Odio a la carta. Cobarde ironía dicha invitación pues la misión de compartir el odio bajo la coartada de que todos vieran como el odio se puede manifestar ante él solo puede acabar generando odio. Es lo que tiene el odio, que ante actitudes ignorantes dignas de odio, solo puede que multiplicarse y expandirse cual plaga imparable. Y así fue. Así es el odio.

Como el talco, el odio se expande y se difumina, pero no desaparece

Y lo que más odio es que esa expresión infame de odio ante el odio no se quedó ahí. James retwitteó uno de los mensajes que él consideró que más odio desprendía, con la única y odiosa intención de expandir la pandemia de odio que el odio hacía su persona está generando hace unas cuantas semanas. El odio es un elemento etéreo que tiene una propiedad que odio: se multiplica exponencialmente más, cuanto más odio se vierte sobre él. LeBron James, en cambio, es uno de los mejores jugadores de baloncesto del mundo (sino el mejor) cuya labor no debe estar en generar y expandir el odio, por mucho odio que sienta por el odio que se le manifiesta de un tiempo a esta parte. No. Dejarse de odios y buscar la motivación no en el odio de los demás, sino en su propia ambición sería una actitud más inteligente, y con menos odio. Odio tener que admitir que odio; pero es que odio lo que ha hecho.

2 respuestas a Odio Al Odio

  1. Lucas Nuñez dice:

    Lo dicho: el odio solo genera mas odio. Hay que desprenderse de ese sentimiento que lo único que hace es mal. LBJ se equivoca si cree que ese es el camino, una pena…

    • LBJ no puede caer en la provocación de la gente y bajar a su msimo nivel.
      Es una pena como tu dices….. pero mañana empieza ya la NBA!
      Y eso hace olvidarlo todo!
      Saludos, compañero!
      Nos seguimos!

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