Buscando La Identidad

 

Tras sus 10 primeros partidos, Miami Heat ha jugado ya 480 minutos bajo la todavía presunta grandeza de su nuevo Big Three. ¿Y qué tenemos? Bueno, sus resultados (6 – 4), por el momento, no son los esperados. Es importante destacar en este punto que Miami no es, para nada, un mal equipo. De hecho, es imposible serlo con la cantidad de talento que han conseguido reunir. Pero si les observamos atentamente, partido a partido, vemos ya algunas debilidades significativas en una franquicia que, por lo menos, aspiraba a mejorar el 72 – 10 en regular season de Chicago Bulls en la temporada ’95 – ’96.

Aún así, ignorar sus potenciales enormes fortalezas es caer en una trampa demasiado fácil. Otra cosa es que las emociones que La Decisión de LeBron James desprendió por todo el país, en cuanto a su fiasco televisivo y las formas que éste tuvo de despedirse de Cleveland, hayan hecho que el centro de atención de la NBA (para lo bueno pero, sobretodo, para lo malo) se desplace hacia South Beach más que a ningún otro destino.

Guste o no, los focos están puestos sobre estos cinco hombres

Ver a los Heat en estos 10 primeros partidos deja también cosas positivas, cómo no. Uno queda maravillado cuando ve a James o Wade correr y encarar el aro con esa determinación, forzando a las defensas a ser privilegiados testigos de numerosos highlights noche sí noche también. Hasta ahora, no hay ni un solo equipo en la NBA que posea este tipo de jugadores tan dominantes en el uno contra uno. Admitir que es imposible defender a Wade o a James hombre a hombre es el primer paso para conseguir batirles (los Celtics, pero también New Orleans o Utah, saben de esto un poco), lo que obliga a Erik Spoelstra a trabajar duro en los sistemas ofensivos de un equipo todavía en construcción. Y eso es, en realidad, lo que más está costando.

Y eso que el problema no está en las transiciones. Miami es el cuarto mejor equipo de la Liga en cuanto a puntos por posesión en transición. Podemos imaginar porqué. Cuando Bron o Flash corren con el balón en sus manos, siempre te acaban anotando. Sea con bandeja fácil o mate espectacular si no llegas a cerrar la defensa, sea dividiendo para un tiro abierto si lo consigues. Esta simple estrategia, surgida del talento, velocidad y condiciones atléticas de ambos y no de lo que un entrenador dibuja en la pizarra, es de por sí suficiente contra equipos sin los sistemas defensivos demasiado trabajados. Pero contra los equipos que sí los trabajan hasta la saciedad, se necesita / exige algo más. Algo que, hasta ahora, no hemos visto.

Caerse y volverse a levantar. Caerse y volverse a levantar…

Los Heat, por ejemplo, están anotando el 45% de sus triples en las seis victorias. Pero en las cuatro derrotas, este porcentaje baja alarmantemente hasta el 31%. Demasiada diferencia. El impacto, eso sí, de la baja de Mike Miller en este aspecto debe ser considerado. Miller deberá ser, y es, mejor tirador que lo que hasta ahora están siendo James Jones o Eddie House, particularmente en los partidos más importantes. De no ser así, James y Wade deberán empezar a tirar más de lejos en lugar de, como hacen todavía ahora, compartir el balón cuando llegan las ayudas. Sea como sea, esto no es un desastre.

¿Qué es un desastre? La dirección del juego y la defensa interior.

Carlos Arroyo no puede ser el base titular de un equipo que aspira a ganar el anillo. Simplemente no. Su porcentaje de tiro (49%) y su ratio de pérdidas (pierde el balón en menos del 10% de sus posesiones) están bien, pero el puertorriqueño promedia solo 1.8apg. De hecho, el único guard en toda la NBA con más de 20 minutos de media por noche y peor promedio de asistencias por partido es… su compañero Eddie House. Ooops!. Eso no hace más que hacer florecer la cada vez más recurrente idea de poner a LeBron James de base; algo que sería, ya de paso, terrible, hablando como hablamos quizá del mejor jugador del mundo actualmente.

Carlos Arroyo, este no es un buen sitio para ti

Porque serlo no significa tener que saber dirigir el tempo ofensivo de tu equipo en cada momento y tomar siempre la decisión más oportuna. James puede correr, tumbando rivales a su paso, acabar machacando o dividiendo balones a sus compañeros. Pero lo que no sabe, como posible pointguard, es crear jugadas por sí solo como sí hacía Magic Johnson o incluso dirigir al equipo de forma general. Como alternativa a Arroyo, Mario Chalmers tampoco es la respuesta, a pesar de su agresividad y mejor actitud colectiva que la que tiene el base de Puerto Rico. Si algo ha quedado claro en Miami durante estos primeros 10 partidos de regular season, es que a Arroyo este equipo le viene (muy) grande. Está abrumado por la tarea que le ha sido encomendada.

Y hablando de jugadores abrumados por la nueva dimensión de la franquicia del 601 de Biscayne Boulevard… Chris Bosh. Cuando a Bosh no le paraba de sonar el teléfono este pasado verano para convencerle de que fichara por éste, ese o el otro equipo, los rumores indicaban que lo único que el jugador ponía en firme como condición era no recalar en un roster en el que fuera a jugar de center. La primera en la frente, pues dichos rumores quedaron del todo extinguidos en el momento en que decidió irse a Miami con sus amigos James y Wade pues, obviamente, en los Heat se espera que sea el big man titular y con presencia constante en pista. Era el primer síntoma de lo que ya se puede decir que es una patología: Bosh está perdido en ambos lados de la cancha.

Unas veces, las pocas, encendido. Otras, las muchas, desaparecido

Por alguna razón que quizá ni tan solo el coach Spoelstra sabe, los Heat no usan a Bosh en las situaciones de pick & roll, donde el hasta ahora jugador-franquicia de los Raptors impartía clinics allá por donde jugaba. A nuestro Bosh nos lo han cambiado: no rebotea (10.8rpg la temporada pasada, 6.0 ésta), anota menos de lo esperado (24.0ppg en la 09-10, 14.5 este año), no ataca el aro y además no lucha como debe hacerlo el center de un aspirante claro al anillo. Nada nuevo si consideramos que Bosh más que nadie debe acostumbrarse a un nuevo rol en su equipo. El problema radica en que, mientras tanto, las riendas del juego interior de Miami pasan por las manos bien de Joel Anthony (que no ataca bien y defiende de forma discreta), bien de Zydrunas Ilgauskas (que cada vez ataca de forma más discreta y no defiende bien). Otra vez, el asunto se disuelve ante equipos como Toronto, pero trasciende de forma demasiado evidente cuando delante están jugadores como Kevin Garnett, Paul Millsap o Emeka Okafor.

El mayor problema de Miami Heat hasta ahora, aún con todo, tiene poco que ver con un tema de ciertos jugadores, sistemas ofensivos o fortaleza defensiva. El problema es mental. No hemos visto todavía la agresividad en pista propia de un equipo que lo que pretende es dominar la NBA. En cambio, sí hemos visto a un equipo a menudo dócil, confundido en la mayoría de ocasiones e incierto cuando no inseguro de sí mismo. El movimiento de balón es casi todas las veces demasiado previsible y, en ataque, da la sensación que solo son cinco jugadores tratando de autoconvencerse de que podrán hacer funcionar algo de lo que aún no están del todo convencidos. Seguro que, con el paso de los partidos (el de hoy ante Phoenix es un buen examen), esta imagen puede llegar a cambiar. Pero, hasta que ese día no llegue, si Miami Heat quiere llegar a ser el equipo que Pat Riley construyó, el equipo que se nos ha dicho que será… la respuesta es simple: deberán desear serlo con más intensidad.

4 respuestas a Buscando La Identidad

  1. IBH dice:

    Así lo haré!
    Aprovecho para felicitarte por tu intervención en el “Primer toc”.

  2. IBH dice:

    Muy buen análisis del “bloqueo mental” que no deja despegar a estos Heat.
    Aún así, se nota una cierta sensación de que aunque consigan juntar las piezas que les faltan, estarán por debajo de Lakers y Celtics (al menos lo que hemos visto por ahora) en los momentos cruciales.

    • Eso parece, compañero!
      A mi me da que los Lakers tienen mejor plantilla que el año pasado y además un buen montón de incentivos para conseguir el anillo de nuevo.
      El proyecto de los Heat es para ya, y eso no es una buena noticia.
      Espero que nos sigas a menudo.
      Bienvenido compañero!

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