Out Of Order

 

Todo parece indicar que Erick Dampier (actualmente sin equipo) firmará hoy un contrato por una temporada con Miami Heat. No perdamos el tiempo con “quizá esta incorporación les vaya a mejorar” o “puede que Dampier les haga volver a la senda del éxito”. Nada de eso. Miami Heat es un equipo mediocre en estos momentos. Y decirlo es el paso previo a asumirlo; y asumirlo, el previo a solucionarlo.

Nada que ver con que lo sigan siendo o no cuando lleguen los playoffs, o incluso el parón del All-Star Weekend. Tampoco en términos del posible legado del nuevo Big Three o este gran experimento llevado a cabo por la franquicia de South Beach. No. Significa simplemente eso: Hoy, los Heat son un equipo mediocre.

Una piña… solo hasta que el balón está en juego

En la debacle de esta pasada madrugada (77 – 93) cortesía de Indiana Pacers (pensémoslo de nuevo… Indiana Pacers!), Miami ha mostrado todo el catálogo completo de fracasos que lleva acumulando esta temporada. Aquellos síntomas que intuíamos en las dos derrotas contra Boston se han convertido ya en emergencias médicas, causando una hemorragia imparable en la pista con la segunda derrota consecutiva, tras la cosechada hace 48 horas con el buzzer-beater de Rudy Gay en Memphis, otro equipo mediocre, como consecuencia.

Ello, en casa y ante una afición tan o más abrumada que el propio equipo. Este experimento a gran escala que es la llegada de Bosh y James a Miami, y la formación de un equipo que, como poco, debía igualar el 72 – 10 de los mejores Bulls, todavía no es un fracaso. Todavía. Pero los réditos que está devolviendo son, por el momento, lamentables. Indiana, anoche, manejó a los Heat a su antojo, a pesar de tener estos últimos a Bosh, James y Wade jugando. Si es que los 3 puntos (1 de 13 en tiros de campo) en 37 minutos de Wade son estrictamente “jugar” bajo el prisma de The Flash.

Máximas expectativas = Máximos responsables

Muchos medios de Miami hablan de que el equipo estaba todavía tocado moralmente por la reciente lesión de su capitán, Udonis Haslem, que deberá pasar en breve por el quirófano para solucionar una lesión en el pie. No se admite. Otros se centran en la más que posible e inmediata llegada de Erick Dampier para reforzar el hasta ahora triste y apático frontcourt de los Heat. Pero esto tampoco va a solucionar los problemas. Ni tan siquiera hará que su defensa interior vaya a ser significativamente mejor ni más dura; ni, por supuesto, tampoco hará que la dirección del juego que lidera Carlos Arroyo vaya a mejorar en términos de eficiencia lo más mínimo. Nada de esto va a pasar con la llegada de Dampier.

Tampoco esto hará que Eric Spoelstra presente por fin un plan de juego verosímil, más allá de lo ya visto: hacerle llegar el balón a alguno de los tres tenores y llamarle a esto sistema ofensivo. Erick Dampier ayudará en el rebote y hará probablemente faltas más duras e intimidatorias al rival. Y ya es algo, visto que Chris Bosh sigue, una vez más, dócil y manso, esta vez frente de Roy Hibbert y Danny Granger. Pero lo que tampoco hará la llegada de Dampier al roster es que éste parezca que, de repente, quieren comportarse en pista como un equipo y, porqué no, empezar a jugar como tal. Y mañana Miami viaja tan solo 310 kms para enfrentarse a sus vecinos de Florida, Orlando Magic, donde les esperan con ganas de revancha y el orgullo muy herido tras el 96 – 70 de hace tres semanas. Un trayecto corto que, de vuelta, se puede hacer muy, muy largo.

Granger supera a James, que llega tarde. 20 – 11 para el #33

Dependió de Riley el traer a las tres estrellas a la ciudad, y depende de Spoelstra que jueguen juntos, con un propósito. Pat Riley hizo su trabajo, pero tras cada una de las inexcusables derrotas que los Heat están cosechando cuando no llegamos ni a un mes de competición, cabe esperar que baje al banquillo más pronto que tarde y acabe haciendo el de Spoelstra también.

Tic – Tac, Tic – Tac, Tic – Tac, Tic – Tac…

Los problemas de Miami son muchos y de mucho peso: esfuerzo, ejecución, concentración, suerte, deliberación, estrategia, intensidad… todo el menú completo que justamente se exige para ser un equipo de la élite de la NBA. Lo único que existe en la franquicia, hasta ahora, son unas presentaciones pre-partido estilo Made In Hollywood y un grupo de jugadores que no parece ni que se miren, se hablen, se piquen o hasta deseen jugar juntos. Un desastre, vamos. Y ayer noche ante los Pacers, un equipo con ninguno de los talentos de los Heat pero con todos los intangibles que a Miami le faltan, la verdad salió de nuevo a la superficie.

Demasiado pronto para llamarlo fracaso. Pero seguro demasiado tarde para afirmar que esto funciona.

2 respuestas a Out Of Order

  1. raül dice:

    Patt will be trainner, do you believe?

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