El Retorno Del Rey

 

Es como si tu exnovia viene a tu boda”, dijo Mo Williams tras el partido… “Y la revienta”, se le olvidó añadir. Dos contradicciones: LeBron James insistió en que para él este partido no era nada personal, aunque el marcador final acabara diciendo lo contrario. El partido más importante de esta temporada para la franquicia de los Cavs acabó siendo, por el momento, su derrota más abultada. King James.

El Elegido apagó con su juego y su dominio los abucheos, sonrió ante los cánticos burlones y usó toda la inmensa carga negativa contra él para destrozar al rival, su antiguo equipo. Una lección en toda regla la que ha dado LeBron James esta madrugada, ante los ojos de todo el planeta. Chapeau.

He aquí el único momento del partido con opciones para los Cavs

De vuelta en el papel de villano traidor a su estado natal y a la ciudad que él mismo despreció este pasado verano, James anotó 38 puntos (24 de ellos en un tercer cuarto memorable) que llevaron a los Heat a una victoria (90 – 118) más que plácida. Una vuelta a casa que debía ser una batalla sin fin y que acabó siendo, con el beneplácito de James, otro momento vergonzoso para los Cavaliers.

Ya al descanso (40 – 59), James era el único que se divertía. Después de su devastadora actuación del tercer periodo, incluso James pudo disfrutar de lo conseguido sentado en el banco los doce últimos minutos. Sublime. Esta no es sin duda la revancha que los Cavs llevaban maquinando desde hace cinco meses. Simplemente LeBron James no lo ha permitido. Y para ello no ha tenido que hacer nada distinto.

James y su íntimo amigo Gibson (21 puntos), los mejores del partido

Como tantas y tantas veces en las siete temporadas que vistió el uniforme de Cleveland, James hizo sobre la pista exactamente todo lo que quiso. El dos veces consecutivas MVP de la NBA, anotó un increíble 10 de 12 en tiros de campo en el tercer cuarto, con jumpshots desde todos los ángulos posibles, algunos de ellos virtualmente inimaginables. Se nota que conoce al milímetro esa pista. Se nota que, en esas dos canastas, ha tirado toneladas de veces.

Baloncesto al más alto nivel contra la furia. No hay mejor respuesta. Decenas de miembros de seguridad hacían un pasillo a la salida del túnel para que James llegara a la pista. En ella, 20.000 ruidosos espectadores aguardaban llenos de ira a aquel jugador que durante tantos años admiraron. Una atmósfera tan cargada en el Quicken Loans Arena no se recuerda, ni se repetirá. Fue ruidoso, incluso bullicioso, pero por suerte, no violento. Incluso Moondog, la peluda mascota local, por si acaso, se puso chaleco antibalas.

Abucheado ensordecedoramente cada vez que tocaba el balón, James anotó 14 puntos en la primera parte, anticipo de la paliza que estaba por venir. Y vaya si vino. 25 – 36 en el ya épico tercer cuarto de James en su vuelta a casa (con dos tercios de esos 36 puntos anotados por Bron), que colocaron un 65 – 95 en el marcador que permitía a Spoelstra sentar a su estrella en el banquillo en todo el último periodo, para que disfrutara mirando al marcador e hiciera muecas a todas esas caras conocidas que todavía se sientan en las primeras filas a pie de pista. Actitud James. 38 puntos (en 30 minutos), 8 asistencias, 5 rebotes y un +26 en el balance +/- de la evolución del marcador mientras él estuvo en pista). Nada a reprochar.

Hubo apuestas en los casinos de Las Vegas sobre si James osaría hacer en su antigua casa su ritual pre-partido con el talco. Sin duda me gustaría conocer a alguien que se jugó su dinero a que no. La respuesta estaba en los hombros blancos de James junto antes del tip-off. También hubo mensajes de los fans presentes en el pabellón confiscados por los servicios de seguridad por extremadamente ofensivos. De los que pasaron la inevitable censura, destacan “Akron Hates You Too”, “Merry Quitness” o “Remember Game 5”, en alusión a su deplorable último partido en casa con los Cavs ante Boston en los pasados playoffs, donde solo anotó 15 puntos en un lamentable 3 de 14 en tiros de campo.

LeBron James jamás olvidará sus siete años en Cleveland, como desde ayer, la franquicia de los Cavaliers, la ciudad de Cleveland y el estado de Ohio jamás olvidarán la actuación de King James en su primera vuelta a casa. Debemos celebrar que al final todo fue como debía ser: ira controlada de los fans de los Cavs, partidazo de James y victoria de los Heat. Si tantas veces desde este foro criticamos el modo como James pateó a su antigua franquicia en la despedida (no así sus nobles intenciones de ganar en otro equipo), ahora debemos alabar sobremanera la forma que Bron ha tenido de responder a todos los que le odian. Y en su cara. Oda al Rey.

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