NBA Al Rescate

 

Ha pasado recientemente en la NHL (Phoenix Coyotes) y en la MLB (Texas Rangers). Desde el pasado lunes, también en la NBA. La Liga se ha gastado unos 300M$ (millón arriba, millón abajo, según la fuente) en la compra de una de sus franquicias, los New Orleans Hornets. Así que ahora el equipo de Louisiana es, a todos sus efectos, propiedad de la propia competición en la que juega, que espera poder venderla en breve a algún nuevo inversor y ya de paso, sacar algún rédito.

El análisis especulativo que de ello se pueda sacar quizá sea criticable, pero sin duda queda por detrás de lo loable de la decisión que David Stern ha tomado en pro de salvar a una de sus 30 franquicias del descalabro económico en el que estaba metida, desde el momento en que su antiguo propietario, George Shinn, se había declarado en quiebra y no podía asumir de ninguna manera las pérdidas que los Hornets llevan años generando.

Es evidente que a partir de ahora se abre un nuevo horizonte para los Hornets y quizá también para la ciudad de New Orleans (con un futuro nuevo propietario/a, la posibilidad de un cambio de ubicación en busca de un mercado más grande dentro del país resurge con mucha fuerza), pero a parte de poder controlar mejor los ya rojos números que New Orleans presenta y asumir las deudas existentes, con la compra de la franquicia por parte de la propia NBA se pretenden evitar situaciones como la ocurrida con los Charlotte Bobcats a finales del pasado mes de Marzo, cuando Michael Jordan pagó por la franquicia de North Carolina 275M$, exactamente 25M$ menos de lo que su antiguo propietario, Robert L. Johnson, pagó por ella en 2002. Stern considera que las franquicias no son saldos, aprende del error y rectifica. Y hace bien.

Una nueva era empieza para ¿New Orleans? Hornets. Mejor unidos

Pero en este nuevo escenario que se plantea para los New Orleans Hornets, es obligado hacerse algunas preguntas. Incómodas seguro, pero más que necesarias.

¿Se quedan o se van de New Orleans?: En la rueda de prensa que David Stern dio el pasado lunes al respecto, el Comisionado expresó la voluntad de que la compra represente la posibilidad de que la franquicia siga en Louisiana. Pero lo que no dijo Stern es que, ahora, los Hornets son esencialmente una franquicia en situación de agente libre. Y quien actualmente la posee (la NBA) o quien lo haga en un futuro no muy lejano (el próximo comprador/a), puede valorar que cambiarla de ubicación podría significar un importante aumento del valor de la misma. Más cuando el hecho de que, a día de hoy, los Hornets (14 – 8 es su balance) sean el 27º (de 30) equipo en cuanto a asistencia media en su pabellón (13.860 de media por partido esta temporada, cuando en el New Orleans Arena caben 18.000) no ayuda demasiado.

El discurso de la lucha por la permanencia de los Hornets en New Orleans es lícito y también muy bonito, pero cualquier gestor (presente o futuro) de una franquicia NBA sabe que justamente la posibilidad de mover a una franquicia (algo inviable en muchas de ellas) hacia otro lugar con un mercado (poblacional, mediático, financiero…) mayor, es lo que realmente hace atractiva y quizá única la compra de los Hornets. Sobretodo cuando el sentimentalismo de la comunidad de Louisiana queda reducido a tan solo 5 años, tiempo que llevan los Hornets en New Orleans.

New Orleans (NO), Louisiana (LA). Quizá acabe perdiendo el baloncesto, pero jamás perderá la música

¿Y dónde podrían ir?: Mirémoslo de este modo, si cualquier nuevo propietario/a está dispuesto a gastarse más de 300M$ en la compra de los Hornets entendiendo que, con ello, podrá recolocarla donde más le plazca, entonces quedarse en New Orleans es tan solo una de las diversas opciones existentes. En realidad, el número de ofertas que tuvo LeBron James de cambiar de equipo a partir del pasado 1 de Julio serán pocas al lado de las que tenga el nuevo propietario/a de la franquicia de ciudades dispuestas a recibir a los Hornets. Y James acabó cambiando de aires, a pesar de que sus ataduras con Cleveland y Ohio eran mucho mayores que las que los Hornets tienen con New Orleans y Louisiana. Al final esto es un negocio, no lo perdamos de vista.

Las candidatas a hospedar una franquicia NBA son conocidas desde hace tiempo por lo deseosas que están al respecto: Chicago, Seattle (¿alguien recuerda que el primer año de Kevin Durant en la NBA lo jugó con todavía el uniforme de los Sonics?), Anaheim, San José y Kansas City (dejo fuera la opción tantas veces rumoreada de Las Vegas por poco creíble). A nadie debe sorprender que se hable de Chicago, la única ciudad de entre las candidatas que ya cuenta con una franquicia. Chicago y, por extensión, Illinois, es el tercer mercado más grande de Estados Unidos. Y los dos que lo superan , New York y Los Angeles, cuentan ya con dos franquicias cada uno (técnicamente, en el caso de NY, será a partir de 2012, cuando los Nets dejen New Jersey para establecerse en Brooklyn). El proyecto para Chicago, de hecho, ya existe. Y habla de ubicar temporalmente a una segunda franquicia NBA en el Allstate Arena (al lado del aeropuerto internacional de O’Hare), mientras se le construye un nuevo y ultramoderno pabellón (al estilo del nuevo que tienen desde esta temporada los Orlando Magic o del O² de Londres) a las afueras de la Ciudad del Viento.

Durant en Seattle. Aunque misma franquicia, distinto nombre y ciudad

Y finalmente, ¿Quién los compra y qué sucede con Chris Paul?: De nuevo, ante las cámaras, el deseo de David Stern es encontrar inversión local. Luego, tras los aplausos y los flashes, uno se da cuenta que la NBA siempre ha tratado (la mayoría de veces lo ha conseguido) de gestionar de la forma más eficiente posible el enorme negocio que se trae entre manos, así que tampoco esta vez será distinto. Bajo ese punto de vista de la eficiencia en la gestión, dos son los objetivos que la venta de la franquicia por parte de la NBA a otro futuro propietario/a debe conseguir: primero y más importante, conseguir hacer aumentar el valor de la franquicia entre la compra (300M$ aprox.) y la venta. Y segundo, considerando la globalidad financiera que asola también al mundo del deporte, fomentar y estimular la inversión extranjera para poder conseguir el objetivo número uno. ¿Porqué los Hornets no pueden estar en manos de un magnate del petróleo de Oriente Medio o un billonario saudita, si los Nets ya lo están en las manos de un multimillonario ruso del sector del gas?. Las reuniones con posibles compradores/as, según David Stern, empiezan la semana que viene.

CP3, ante la disyuntiva de si continuar o no siendo un hornet

Respecto al jugador-franquicia, Chris Paul, al menos una cosa está clara: No será traspasado a ningún sitio, al menos mientras sea la NBA la propietaria de los Hornets. ¿O cómo entonces alguien podría comprar la franquicia a un precio superior a los 300M$?. Eso no significa que Paul acabe abandonándola. Un nuevo escenario como podría ser un nuevo (y riquísimo) propietario/a en un nuevo (mayor y muy atractivo) mercado, seguro atraería a Paul a continuar siendo un Hornet o cualquiera que sea el nombre del nuevo equipo. De no ser así, es bien sabido que el deseo de Paul, ya mucho antes de la compra de New Orleans por parte de la Liga, no es otro que el de salir al mercado de agentes libres. Seguro en el verano de 2012, quizá en el de 2011.

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