Demasiados Kilómetros Separan Dallas De Miami

 

Hubo críticas y muchas dudas no hace ni un mes con el rendimiento de estos nuevos Miami Heat. Las expectativas no podían ser más altas y los resultados, en cambio, no estaban a la altura. El cargo del coach Erik Spoelstra dependía únicamente de esperar el momento en el que Pat Riley decidiera coger el timón de aquella nave sin rumbo. Fue precisamente en la derrota de Dallas donde la gota pareció colmar el vaso cuando LeBron James golpeó intimidatoriamente (y, diga lo que diga, voluntariamente) el hombro de su entrenador en medio de la pista.

Esta pasada madrugada, de nuevo Dallas, los mismos Mavericks, visitaban el American Airlines Arena. Entre los dos partidos, 12 victorias consecutivas de Miami que asentaban el proyecto, salvaban el cargo de Spoelstra y relanzaban a los Heat hasta el segundo puesto de la Conferencia Este (ahora, 21 – 9).

Con este triple a 01:25 del final, Jet Terry mataba el partido

Flashback: Junio de 2006, Finales de la NBA. Dallas gana a Miami los dos primeros partidos y se coloca con un 2 – 0 que acerca el sueño por el que tanto ha luchado la franquicia de Texas a la realidad. Incomprensiblemente, sin embargo, pierde los siguientes cuatro, dando el primer y único título a la franquicia de Florida, en quizá una de las Finales más extrañas que uno recuerda. Derrota dura por lo inexplicable de la misma.

No por nada, desde entonces, cuando los Mavs se encuentran con los Heat, el partido tiene siempre algo de revancha, de orgullo herido. Jason Terry, quizá el mejor sexto hombre de la Liga en los últimos cinco años, no ha hablado precisamente poco de ello. Tampoco por casualidad, los Mavs acumulaban 13 victorias seguidas ante los Heat en regular season… hasta que esta madrugada ha caído la número 14. Y con ella, la confirmación de que puede que por fin este sea el año de Dallas Mavericks (22 – 5), segundos en el Oeste, y que, por el momento, llevan cortando las rachas de victorias de los rivales que se van encontrando. Concretamente, seis rachas de, al menos, cinco victorias seguidas, incluyendo dos de doce (la de San Antonio hace más de tres semanas y, ahora, la de Miami).

26 puntos de Dirk en Miami. A su mejor nivel

El secreto de estos Mavs es distinto según la inclinación del calidoscopio con que se observe. Está el rendimiento de Dirk Nowitzki, que lleva 12 temporadas anotando cifras cercanas (o superiores) a los 24.8ppg que promedia en esta ’10-’11 pero que, a diferencia de todas ellas, este año lo está haciendo con un increíble 55.8% en tiros de campo y un 42.4% en triples (ambos, los mejores registros de su carrera). Está también la conjunción de un equipo que, en su núcleo, lleva ya varias temporadas (y varias decepciones) junto, y que parece haber encontrado por fin el tono de lo que cada año se supone pero nunca se realiza. Está además en la presencia de Jason Terry, un jugador capaz, como ayer, de “estar todavía en el hotel” durante el transcurso de los tres primeros cuartos, para anotar sus 19 puntos con los que acaba el partido, todos, en el último. Y está sobretodo en la defensa. Ningún equipo como los Mavs combina mejor la defensa individual con la zona, porque ninguno usa a esta segunda más que Dallas. Llevado al partido de esta pasada madrugada, si por algo es conocido el juego de Miami es por la facilidad en cuanto a la anotación en transición. Bien, pues en el 96 – 98 de esta madrugada, James, Wade & Co. solo han podido anotar 5 puntos así. 15 victorias en sus 16 últimos encuentros son la prueba de que Mark Cuban va a pasar unas buenas Navidades, pero, sobretodo, de que Dallas Mavericks puede llegar a la Final del Western contra pronóstico. Spurs, Lakers y Thunder están avisados.

3 rápidas faltas han impedido a James anotar en la primera mitad

El calidoscopio de Miami Heat, en cambio, nos habla de los distintos tipos de rivales. O de cómo aprender a ganar a los rivales importantes. Ganar 7 de cada 10 partidos este año está bien (siendo generosos), pero las alarmas calientan motores cuando uno se da cuenta que de los dos partidos jugados ya tanto contra Boston (líder del Eastern) como contra Dallas (segundo del Western), Miami ha perdido los cuatro. Ooops!. Todavía deben encontrarse con San Antonio, mientras el primer de los dos duelos contra los actuales bicampeones, Los Angeles Lakers, llega el día de Navidad. De momento, la fragilidad del súper-equipo ante los equipos de la élite de la Liga es una infección que debe ser medicada, pero nadie garantiza que se no se acabe convirtiendo en una pandemia que se extienda por todo South Beach al finalizar la regular season, cuando los playoffs llamen a la puerta y enfrentarte a ese grupo reducido de equipos no sea una intermitencia, si no una constante cada noche más difícil.

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