Rip City: Punto De Inflexión

 

Brillaba el sol en Portland en el primer día del Training Camp de los Blazers allá por el mes de Octubre. Media Day, lo llaman. Aparecieron todos los jugadores del roster de Nate McMillan junto con su staff técnico, con un único objetivo: transmitir optimismo mediante argumentos de peso. En base a ello, se listaron todos los daños colaterales de la temporada anterior: 13 jugadores se perdieron un total combinado de 311 partidos, 7 de ellos pasaron por el quirófano, el entrenador McMillan sufrió un desgarro en el tendón de Aquiles mientras participaba en una sesión de entrenamiento y a dos de sus ayudantes se les diagnosticó cáncer.

Sangrientos detalles ilustrados a consciencia por la franquicia ante todos los medios aquel primer día de curso de esta temporada, para ejemplificar mejor así tanto su resistencia como su potencial. La conclusión era obvia: si con todo ese infortunio, Portland había sido capaz de ganar 50 partidos, ¿qué no podrían conseguir con un ligero cambio de suerte?. Tal como lo veían ellos, el azar no había podido ser más esquivo, así que el record de victorias para este año no iba a hacer otra cosa que no fuera subir.

La unión del grupo es la primera virtud de los Blazers

Pero el deporte, como la vida, a veces, es demasiado caprichosa. Si hasta Kwame Brown, quizá el peor #1 de Draft de la historia de la NBA, diez años después y de nuevo al lado de su “descubridor” Michael Jordan, está empezando a rendir en Charlotte! ¿Qué no puede volver a suceder en Portland, entonces?

La semana pasada Portland Trail Blazers llegó a la mitad de la temporada todavía con frondosos nubarrones negros encima de su cabeza: un total de 8 jugadores se han perdido ya un total de 139 partidos, Greg Oden se recupera de su tercera operación de rodilla en 4 años, Brandon Roy debe operarse también no de una sino de las dos rodillas y a Marcus Camby le espera también el quirófano si quiere reparar su parcialmente roto menisco, siendo el quinto jugador de la franquicia que tan solo este año es operado de la rodilla.

Así que aquello que parecía imposible aquel día que brillaba el sol en Portland allá por el mes de Octubre, ha sucedido.

Camby se ha perdido los últimos 7 partidos. 6 – 1 a pesar de ello

Pero como inverosímil es la mala surte que persigue a los Blazers con el tema de las lesiones, más lo es la habilidad de la franquicia de superarla o, al menos, sobrellevarla. El año pasado, Portland perdió a sus dos centers mientras dos de sus small forwards sufrieron diversas molestias durante un largo periodo, pero supieron quitarle el polvo a un jugador como Juwan Howard, ficharon a Camby y usaron a reservas como Dante Cunningham o Jeff Pendergraph en el rol de jugadores clave para acabar metiéndose en playoffs. Esta temporada, aparece Patrick Mills con productivos minutos desde el banquillo, Wesley Matthews empieza a rentabilizar su un día cuestionada adquisición por 32.5M$ y LaMarcus Aldridge aporta números de All-Star (21.1ppg, 8.8rpg). McMillan ha sabido acelerar un poco sus sistemas ofensivos y, otra vez de nuevo, los Blazers están por encima del 50% de balance victorias / derrotas y en posición de playoffs (25 – 21, octavo en el Western). ¿Mérito? Todo.

Porque si a las lesiones añadimos que los Blazers han perdido ya en esta regular season nueve partidos en los que llegaban con ventaja en el marcador al inicio del último cuarto, tenemos también algún que otro quehacer a nivel psicológico. Aún así, el roster de Portland continúa siendo todavía uno de los más profundos de la Liga, y su entrenador uno de los mejores en cuanto a la búsqueda y rendimiento de nuevos recursos. Y es que la línea a seguir, por desafortunada, es muy sencilla: sí, no importa lo que suceda en la enfermería, hay que simplemente seguir tratando de ganar cada noche. No hay otra opción.

Nuevo equipo, nuevo contrato, mejores nº > 16.2ppg para Matthews

Recordemos en este punto que no hace mucho, los Blazers estaban entre las potenciales franquicias ganadoras de futuro en la Conferencia Oeste, en base a un núcleo formado por Aldridge, Oden y Roy. No era para menos. Pero la continua plaga de lesiones ha alterado su identidad y lo han convertido en un equipo que constantemente debe sacarse las penas de encima y volver a luchar, más que ningún otro. En cada una de las dos últimas temporadas les hemos alabado por llegar a las 50 victorias a pesar de tanta desgracia, mientras les perdonábamos por perder en primera ronda de los playoffs (2 – 4 ante Houston en 2009, 2 – 4 ante Phoenix en 2010).

Es seguro que en estas últimas semanas Nate McMillan habrá reevaluado todos sus métodos de entrenamiento pasando por cómo se viaja, cómo se come y hasta cómo se descansa, en busca del porqué de tanto mal fario. Pero tampoco se habrá olvidado de reevaluarse a sí mismo. McMillan, que por primera temporada trabaja codo con codo con el nuevo GM de la franquicia, Rich Cho, está en el último año de su contrato con la franquicia de Oregon. Así que, a pesar de todo lo hasta ahora expuesto, si la esta temporada termina como las dos anteriores, su cargo puede estar en la lista de bajas al terminar el año, aunque su desempleo no durara demasiado. Pocos entrenadores han demostrado poder hacer tanto con tan poco… y los Lakers son, ya confirmado, unos de los equipos cuyo banquillo estará vacante este próximo mes de Junio.

Sea donde sea, puede que tiempos mejores esperen a McMillan

Se avecinan pues unos próximos tres meses decisivos tanto para el futuro de los Blazers como para el del propio coach McMillan, tanto si salen del agujero negro del infortunio juntos como si tratan de hacerlo por separado.

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