Calma Tensa Antes De La Tormenta

 

Agonía en Cleveland y apatía en Toronto. Son las huellas que ha dejado la ruina del mercado de agentes libres de este pasado verano en estas dos ciudades. Los Cavs son ya el peor equipo de la historia de la NBA en lo que a derrotas consecutivas se refiere (24, y sigue contando), mientras los Raptors son tan mediocres que a nadie ya casi importan.

En Orlando, mientras tanto, y tras la derrota de esta pasada madrugada en Boston (91 – 80), su rival en las últimas Eastern Conference Finals y sobre el que poder medir su potencial, hay calma tensa… antes de la tormenta.

Para calma tensa, la vivida en la lesión de Marquis Daniels

Son los Magic un equipo cuyo sonoro intercambio de jugadores del pasado 18 de Diciembre tenía el único objetivo de poder luchar contra Boston y Miami por llegar de nuevo a unas Finales. En cambio, desde la llegada de Gilbert Arenas, Hedo Turkoglu y Jason Richardson, el balance es demasiado tímido (16 – 10, y 1 – 5 contra equipos por delante de ellos en el Este) como para aspirar legítimamente a ello. Teniendo en cuenta, además, que en este intervalo de 26 partidos, Orlando ha caído de su supuesta tercera plaza en la Conferencia hasta la quinta.

Hace algunas temporadas (pocas todavía), la Liga tenía a una megaestrella llamada Gilbert Arenas. Ayer, un jugador curiosamente con el mismo nombre, terminaba el partido en Boston sin poder anotar, a pesar de tirar hasta 7 veces en 14 minutos de juego. Stan Van Gundy se resiste aún a criticar a Arenas en lo ofensivo, pero en sus declaraciones respecto al dominio absoluto de Rajon Rondo en el partido (26 puntos, 7 asistencias), se puede leer entrelíneas una advertencia a Gilbert Arenas. O así debería ser.

En los 26 primeros partidos de la temporada (también 16 – 10, sin Arenas, Turkoglu y Richardson), Orlando permitía a sus rivales 92,9 puntos por partido. Desde la llegada de los tres ahora hace también 26 partidos (otro 16 – 10), el ratio sube hasta los 96,6. No salen los números. Y tampoco los de caja, pues es Orlando una franquicia con más de 90M$ de payroll.

Pasado 2012, Arenas todavía deberá cobrar 43M$ de los Magic

Con un center tan dominante como Dwight Howard polarizando a las defensas contrarias, Otis Smith (GM de los Magic) pensó que traer a buenos jugadores de perímetro ayudaría a desatascar su juego. La realidad ha sido otra, pues lo que de momento ha hecho es bajar el rendimiento defensivo global, al tiempo que, a tan solo 10 semanas del inicio de los playoffs, Van Gundy sigue sin encontrar como hacer funcionar los sistemas ofensivos con las nuevas incorporaciones, especialmente con Gilbert Arenas.

Vienen ahora 10 de los próximos 12 partidos en casa para los Magic, con lo que se espera poder mejorar el balance e intentar saber de forma definitiva si Arenas tiene sitio en la rotación o, por el contrario, su presencia la devalúa. Pero eso es en el corto plazo. En el largo, una fuerte tormenta amenaza el horizonte del Sunshine State. En el verano de 2012, Dwight Howard puede declararse agente libre, y la continuamente irregular situación actual de los Magic debe hacer plantearle al dos veces consecutivas Mejor Jugador Defensivo de la NBA si, en relación con sus legítimas aspiraciones de anillo, es mejor quedarse o partir. O en palabras de LeBron James de este último verano: “What should I do?”.

Así que Orlando Magic está ya con la soga al cuello, de la misma forma que los Cavs lo estaban con King James o los Raptors con Chris Bosh ahora hace unos meses. O como lo siguen estando hoy los Nuggets con Carmelo Anthony. La temporada 2012-13 parece estar todavía demasiado lejos, a dos playoffs o, lo que puede ser peor, a una posible huelga que puede sin duda acelerar decisiones importantes del tipo de las que estamos comentando, de las que cambian el decorado. Aún así, estamos observando (Cavs, Raptors hoy… Nuggets mañana) como nada cambia más un decorado que talentos top-five de la NBA decidiendo empaquetar sus cosas y cambiando de franquicia.

Suena extraño, pero los Magic de 2013 pueden ser los Cavs de hoy

Es por ello que Otis Smith se encuentra ahora en el mismo punto en el que se encontraba, por ejemplo, Danny Ferry en Cleveland hace ahora tan solo un año. Con el segundo payroll más alto de la Liga y un nuevo pabellón que conseguir llenar, Smith tenía que hacer algo que pusiera a los Magic de nuevo en los medios cuando éstos hablan de quién puede ganar la NBA. Y decidió desprenderse de dos buenos jugadores defensivos (Mickeal Pietrus y Marcin Gortat), a cambio de dos buenos jugadores ofensivos (Jason Richardson y Hedo Turkoglu), al tiempo que apostaba muy fuerte por Arenas, con la esperanza que su carrera renaciera empujado por las esperanzas de anillo de la franquicia. Fue valiente Otis Smith, mucho, pero solo el tiempo (y no muy lejano) dirá si, además de osado, tuvo acierto.

Porque por ahora el resultado de tal valentía ha sido ver como Chicago Bulls e incluso Atlanta Hawks superan a los Magic en la dura Conferencia Este.

¿Pero qué más podía haber hecho? ¿Vender a Dwight Howard ahora y así obtener un valor de mercado más real por su jugador franquicia?. Como en el caso de los Cavs con LeBron hace un año, vender a estrellas en el mes de Febrero hubiera enfuriasmado a los aficionados… pero, pensémoslo por un momento: si Danny Ferry hubiera traspasado a LeBron James en Febrero de 2010 en vez de exponer demasiado su payroll contratando a Antawn Jamison para acabar viendo como James se marcha igualmente al acabar la temporada, seguro que entonces los Cavs seguirían sin tener un anillo, pero ¿serían ahora quizá uno de los peores equipos de la NBA con lo que hubieran obtenido por el traspaso de James?

Dwight Howard: presente brillante, futuro por determinar

En realidad, esta es una hipótesis imposible en los Magic con Howard, como lo era en Cleveland con James o lo es New Orleans con Chris Paul. Los sponsors no lo permitirían, y si lo hicieran, quizá si que entonces haría falta una huelga que arreglar este desaguisado.

Otra cosa es que la nueva realidad de la Liga haga parecer que las superestrellas prefieran brindar por conseguir formar mini Dream Teams donde sea antes que comprometerse con una franquicia, una ciudad o un estado, como sucedía antes. Sea como sea, en el caso de Orlando Magic, la situación puede empeorar mucho en relativamente poco tiempo, si la conjunción de un nuevo pabellón y una estrella hambrienta de anillos depende solo de las doloridas rodillas y la loquita cabeza de una antigua estrella de la Liga llamada Gilbert Arenas.

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