Pon Una Estrella En Tu Equipo

03/03/2011

 

Ya no hay dudas. Estos son tiempos en los que las franquicias NBA tratan de acumular tantas estrellas como el límite salarial les permita.

…Y después está George Karl. “Parece que la fórmula para ganar es tener a tres grandes jugadores. Pero, ¿porqué?. ¿Porqué no se puede ganar con 10 muy buenos jugadores? Quizá ninguno de ellos entre los cinco mejores en su posición, pero sí entre los mejores quince. ¿Porqué no tratar de jugar duro como equipo? ¿Porqué así no se puede ganar el anillo?”.

Bueno, si eres entrenador de Denver Nuggets, acabas de perder a tu estrella y no tienes más remedio que competir sin ella, uno puede entender la forma de pensar de Karl… o la de suplicar clemencia. Es un reto enorme para cualquier equipo y entrenador aspirar a un campeonato con un buen montón de muy buenos jugadores pero sin ninguna estrella. Pero la realidad, nos guste o no, es que son las estrellas las que ganan los títulos. Y eso no es nada nuevo.

Karl: Sin Melo, pero como Felton, con cuatro buenas nuevas piezas

Los Celtics dominaron los ’60 con Bill Russell, los Lakers los ’70 con Chamberlain y West, los Celtics de nuevo en los ’80 con un front line devastador, y los Bulls los ’90 con Jordan, Pippen y, más tarde, Rodman.

Los jugadores muy buenos raramente se juegan los tiros decisivos de los partidos y, aún en menos ocasiones, los anotan. Las estrellas sí lo hacen. La presencia de jugadores muy buenos no fuerza al entrenador rival a preparar estrategias específicas contra ellos. Contra las estrellas, sí.

Las superestrellas se han ganado esa etiqueta a pulso. Son peligrosas, se crecen en situaciones apretadas e, históricamente, ganan anillos. Es por ello que las franquicias las demandan, pues, en teoría, cuantas más tengas, más posibilidades tienes de llegar vivo al mes de Junio. Es simple, pero es así.

Hablando de superestrellas, ahí van las dos mejores

La romántica idea de un equipo formado por jugadores de nivel medio – alto compartiendo a partes iguales anotación y defensa hasta poder llegar a unas Finales, es cada vez más inalcanzable. Más en la NBA actual, la de más alto nivel, donde las estrellas de la Liga llegan a ella a menudo ya siendo estrellas de sus universidades / institutos. Y donde un equipo que quiera aspirar a algo grande, no puede renunciar a tener al menos una.

Vale el ejemplo de Atlanta. En los Hawks, la distancia entre su mejor jugador (Joe Johnson) y el cuarto mejor (Jamaal Crawford) no es demasiado grande, y eso que acaban de añadir a su roster a Kirk Hinrich, enésimo intento de éxito de la franquicia en su perenne talón de Aquiles, el puesto de pointguard. No es por casualidad que difícilmente estarán por encima de Magic, Bulls, Heat o Celtics, equipos todos ellos con, al menos, una superestrella.

¿Dónde clasificamos entonces al hasta ahora y de calle, mejor equipo de esta regular season? Pues depende. Se puede decir que les falta una superestrella, pero solo por definición. Tim Duncan, claramente en el ocaso estadístico en todas sus categorías, es como lo que fue Isiah Thomas en los Pistons al principio de la década de los ’90: Un jugador que un día fue el mejor de la NBA en su posición, pero que en sus últimos coletazos en la Liga todavía ofrece un rendimiento muy bueno. Sucede algo similar con Tony Parker, mientras que Manu Ginobili, nunca considerado uno de los mejores guards de la competición, está teniendo sin embargo la temporada de su vida. Añadamos a Richard Jefferson, George Hill y DeJuan Blair, y tratar de encontrar un equipo con unos mejores primeros seis jugadores que los de los Spurs será tarea más que complicada.

And we love the way you love Spurs

En la NBA (y en el baloncesto, por extensión), se puede ganar en la pintura, jugando a ritmo lento, a ritmo rápido, con la defensa, mediante triples… se puede ganar de un buen número de maneras distintas. Pero solo una vale para llegar a conseguir campeonatos: con estrellas. Así que mejor que George Karl no trate de buscar una respuesta a sus propias preguntas, y consiga acostumbrarse cuanto antes a jugar sin Carmelo Anthony y con un buen número de muy buenos jugadores.

Fueron muchas las críticas que recibió LeBron James el pasado verano de otras antiguas estrellas de la Liga cuando decidió cobrar menos pero jugar al lado de Dwayne Wade en Miami. Pero, por ejemplo, si Magic Johnson no hubiera jugado al lado de Kareem, Worthy o Cooper, y hubiera estado siete años llevando a su equipo en sus espaldas sin conseguir ningún anillo, ¿no hubiera hecho lo mismo? Considerando su deseo de ganar, seguro que sí.

El tiempo (y los anillos) darán o quitarán razones a los Heat

Basta ya de hipocresías. Los mismos entrenadores o jugadores (o GMs… o hasta fans) que se molestan cuando ven a grandes jugadores unir sus fuerzas en otras franquicias, estarían emocionados de recibir a esos mismos grandes jugadores en sus equipos. No nos olvidemos que todos los equipos querían a LeBron a principios del mes de Julio. Hasta los Cavaliers.


Poco Ruido Y Muchas Nueces

01/03/2011

 

Las victorias de algunos otros resuenan más. Pero, a excepción de los sólidos líderes de lo que va de regular season, ningún equipo gana con más eficiencia que los Dallas Mavericks.

Empecemos primero por situar a los Mavs:

> 43 – 16. Sí, seis partidos por detrás de San Antonio, pero con mejor porcentaje de victorias que los fuertemente publicitados por todos Heat, Lakers o Bulls. Solo los Celtics se unen a Dallas por detrás de los Spurs.

> 40 – 7 cuando tanto Dirk Nowitzki como Tyson Chandler están en pista. Lo que sugiere que cuando Dallas tiene a todos sus efectivos son, al menos, tan buenos como los Spurs que, hasta ayer mismo, tras la lesión de Tony Parker que le dejará de dos a cuatro semanas fuera, se habían librado de lesiones importantes.

> 16 – 1 en sus últimos 17 partidos, y 9 – 1 en sus últimos 10 encuentros a domicilio. Ese logro fuera de casa solo lo tienen a fecha de hoy también los Spurs.

¿Quizá el mejor cuatro – cinco de la Liga?

Y ahora, pensemos hasta dónde pueden llegar:

Los Mavs siguen prosperando al tiempo que tratan de integran en el roster a dos nuevos titulares (Peja Stojakovic y Rodrigue Beaubois), mientras el calendario les suministra rivales de inferior nivel. El pasado fin de semana, Dallas tomó buena cuenta de Washington y Toronto en un back-to-back a domicilio en el que anotaron más de 100 puntos por partido en ambos enfrentamientos. Y cuando eso sucede, el balance de los Mavs se sitúa en un excelso 32 – 2 esta temporada.

Y lo que viene ahora es otra serie de damnificados que en unos días habrán pasado a ser nuevas víctimas de Dallas Mavericks: Hoy en Philadelphia, en casa ante Pacers y Grizzlies, y una salida a Minnesota donde lo que más debe preocupar es el frío o no perderse el enésimo doble-doble de Kevin Love. Cuatro rivales que acumulan un balance de 103 – 135 y que, aunque sin desmerecer a unos Sixers, Pacers o Grizzlies que luchan por la séptima plaza de ambas Conferencias, deben significar no otra cosa que el hecho de que Dallas acumule de nuevo 10 victorias consecutivas.

Casi 10ppg y la misma muñeca de siempre la de Peja

Después de eso, a partir del 9 de Marzo, el camino se vuelve un poco más bacheado, visitando New Orleans o recibiendo en el American Airlines Center a Knicks y Lakers, por ese orden. Pero primero lo primero o, en este caso, primero estos cuatro próximos partidos.

Algunos pueden decir que la victoria del pasado fin de semana en D.C. (99 – 105) tuvo una buena dosis de suerte; pero, ¿es realmente suerte que, desde que Rick Carlisle se hiciera cargo del equipo ahora va a hacer ya tres temporadas, los Mavs presenten un impresionante balance de 51 – 18 en partidos decididos por cinco o menos puntos de diferencia?

Carlisle: 148 – 75 (66.4%) en dos temporadas y media en Dallas

Otro objeto constante de crítica a los tejanos es que pueden marcharse de 20 puntos en muchos de sus encuentros pero que no saben mantener tal diferencia. Es cierto que, hasta ahora, ninguna de las 43 victorias que acumulan los Mavs en esta regular season se ha producido por 20 o más puntos de diferencia pero, teniendo en cuenta que, sin querer cebarme en ellos por ningún motivo en especial, los Wizards sí acumulan ya dos (en sus solo 15 victorias) por ese margen, ¿qué importancia tiene en realidad este aspecto?

Por lo pronto, lo único que importa es cerrar los cuatro partidos que vienen antes del 9 de Marzo con cuatro victorias, tanto para acercarse a los hasta ahora intocables Spurs (que, sin Tony Parker, recibirán en los cuatro próximos partidos a Heat o Lakers) como, sobretodo, para tratar de asegurar lo máximo posible la segunda plaza del Western para cuando empiecen los playoffs.

Si no la mejor, esta es la temporada más relevante de Chandler

La clasificación no engaña, ni tampoco el calendario más próximo de los Mavericks. Puede que, por fin, sigilosamente, Dallas consiga hacer una post-temporada del nivel de la temporada regular. 3 a 1 a que sí.


El Lado Oscuro

25/02/2011

 

En el futuro de la NBA, se hablará para siempre del 24 de Febrero de 2011 como el día en que la Liga se volvió loca. Los GM’s colgados al teléfono, las redacciones de los principales medios norteamericanos trasnochando e informando constantemente de lo que sus fuentes les iban contando, el Twitter echando humo, Elio Martínez y su http://www.nbamaniacs.com/ haciendo horas extras no remuneradas y millones de fans en todo el globo pendientes de los masivos movimientos. Muchos y, algunos, muy importantes.

En el tiempo que llevo en esto, nunca había vivido algo así”. Todos lo suscribimos, pero es que resulta que el que lo declara es Kobe Bryant, en la NBA desde 1996. Es evidente que la situación de una posible (aunque difícil) firma de un nuevo Convenio Colectivo que reducirá el tope salarial de las franquicias desde el próximo verano, ha influido. Pero no deja de sorprender el gran impacto que, en lo deportivo, algunas de las operaciones puedan tener. Los Lakers son, precisamente, uno de los únicos nueve equipos que no han realizado ningún movimiento. Y quizá no porque no hayan querido.

Sea como sea, no podemos negar que los traspasos de Carmelo Anthony a los Knicks y Deron Williams a los Nets son el epicentro de este terremoto que ayer vivimos. Y lo son por alguna razón. No es muy común que un jugador All-Star sea traspasado a otro equipo antes que termine la regular season de ese mismo año, pues, hasta anteayer, solo había sucedido en 12 ocasiones. Y aunque parece que adquirir a un All-Star este año va a merecer la pena para sus nuevas franquicias, un vistazo a los más recientes intercambios de este tipo muestra que, en la mayoría de los casos, el impacto en sus nuevos equipos ha sido mínimo.

Melo, 7 meses de rumores. D-Will, ni 7 minutos

Hace tres temporadas, Dallas Mavericks adquirió los derechos de Jason Kidd a New Jersey Nets por un paquete de jugadores que incluía a Devin Harris, desde ayer en Utah. En el momento de tal intercambio, los Mavs estaban con un 35 – 18 en el balance victorias / derrotas. De los 29 encuentros restantes de temporada regular de aquel año, Dallas perdió 13, cayendo en cinco partidos en la primera ronda de aquellos playoffs. En general, aunque con Kidd los Mavericks pudieron extender su racha de temporadas con más de 50 victorias hasta 10, nunca pasaron de una segunda ronda de post-temporada.

Otro intercambio que involucró a un jugador que por entonces había sido All-Star sucedió en Febrero de 2003. Sonics y Bucks fueron los protagonistas de un deal que enviaba, tras su novena aparición en un Partido de las Estrellas, a Gary Payton a Milwaukee, mientras Ray Allen (presente en aquel entonces en los últimos tres All-Star) hacía el camino inverso para acabar recalando en Seattle. Antes de la llegada de Payton, los Bucks eran séptimos en el Eastern con un balance de 27 – 26. Desde su llegada, 15 – 14, para acabar igualmente en el mismo lugar de la clasificación y perder en primera ronda de aquellos playoffs ante los Nets (entonces sí liderados por Jason Kidd). Pero es que, como ahora se especula que sucederá con D-Will, Payton no jugó más que esos 29 partidos con los Bucks antes de salir al mercado de agentes libres y acabar fichando por los Lakers.

Cuatro (muy) buenas temporadas en Seattle llevaron a Allen a Boston

No le fue mucho mejor a Allen en Seattle. Su llegada hizo que aquel final de temporada, los Sonics ganaran 18 de sus últimos 30 encuentros, pero su mal inicio de campaña frustró cualquier esperanza de playoffs, acabando a cuatro victorias de la octava plaza del Western.  

Quizá un mejor recuerdo guarden en Philadelphia de los servicios de un jugador fichado justo tras ser All-Star. El 22 de Febrero de 2001, los 76ers ficharon a Dikembe Mutombo, hasta entonces en Atlanta Hawks. Aunque en aquella temporada Philly ya tenía el control absoluto de la Conferencia Este antes de la llegada del africano (41 – 14), con él solo fueron capaces de ganar 15 de sus últimos 27 encuentros de aquella fase regular, pudiendo mantener, sin embargo, la primera posición del Eastern cara a los playoffs.

Temporada 2001-02, la última de Mutombo en Philadelphia

Es razonable pensar que aquellos Sixers quizá no hubieran llegado a las Finales sin Mutombo, pues el congoleño cuajó unos extraordinarios playoffs con la que era su nueva franquicia, pero la realidad indica que, una vez en ellas, solo pudieron derrotar una vez a los finalmente campeones Los Angeles Lakers. Como también dice, que Dikembe Mutombo solo estuvo una temporada más en Philadelphia, antes de volver a ser traspasado, esta vez a los Nets.

No se trata pues de frenar el lógico entusiasmo de los fans de Knicks y Nets ante las llegadas de los recientemente All-Stars Carmelo Anthony y Deron Williams. Pero tal vez sí de mantener las expectativas en frío. La sola presencia de ambos no es garantía de éxito, ni en el presente ni en el futuro.


Mis Nuevos Knicks

23/02/2011

 

¿Queda alguna cosa por escribir sobre el blockbuster deal que revolucionó el mundo de la NBA anteayer lunes? ¿Algún argumento nuevo a favor o en contra del traspaso?. O también, ¿Alguien más quiere subirse al carro de los Knicks ahora? Si las tres preguntas se responden con un “No”, empecemos aclarando conceptos.

Quizá el hilo de toda esta historia que todavía tiene algunos centímetros por los que tirar sea lo mucho que nos cuesta a los Knicks cumplir el sueño de Melo de vestir el uniforme knickerbocker. Lo vale, no hay duda, pero tener aquí y ahora sentimientos encontrados por desprendernos tan pronto de piezas tan fundamentales en el resurgir de la franquicia esta temporada, es, por lo menos, comprensible. Veamos qué contiene este masivo intercambio:

>> Carmelo Anthony, Chauncey Billups, Shelden Williams, Renaldo Balkman y Anthony Carter dejan Denver y, si no hay novedad de última hora, debutan hoy en el Madison ante Milwaukee Bucks.

He’s Melo! He’s Here! And He’s Ours!“, by MyKnicksJournal.com

>> Por ellos, los Knicks se desprenden de cuatro de sus mejores jugadores: Danilo Gallinari, Raymond Felton, Wilson Chandler y Timofey Mozgov.

>> Añadamos para Denver de parte de NYK una primera elección del Draft de 2014, las dos segundas rondas de los Drafts de 2012 y 2013 que los Knicks recibieron de Golden State como parte del traspaso de David Lee a los Warriors del pasado verano, más, finalmente, 3M$ en concepto de quién sabe qué.

>> Y por último, también como parte del ya tan comentado traspaso, metamos a Minnesota Timberwolves en medio. Los Knicks envían a Anthony Randolph, Eddy Curry y otros nuevos 3M$ más también en concepto de quién sabe qué, a cambio de Corey Brewer (aunque no está claro todavía si Brewer permanecerá en el roster de la Gran Manzana o formará parte de algún movimiento de última hora, antes que mañana jueves finalice el periodo para realizar traspasos de esta temporada).

¿Compensa destruir el presente por un supuesto futuro mejor justo el año en que los Knicks vuelven a significar algo respetable en la NBA?. Ésta es la gran pregunta que cuesta tanto, más como parte implicada, de responder. Porque lo que está claro es que una nueva temporada empieza para los de Mike D’Antoni. Una temporada dentro de la temporada, con tres habituales titulares más un muy eficiente sexto hombre fuera del equipo, y solo 28 partidos por jugar antes de los playoffs.

Rivales el domingo, compañeros el lunes. Esto es la NBA

Honestamente, ni con la llegada de quizá uno de los cinco mejores jugadores de la NBA a New York, aspirar a superar este año en la clasificación del Este a Celtics, Heat, Bulls, Magic o Hawks sería utópico. Como de ignorantes sería no ilusionarse con la llegada de Carmelo Anthony (nacido en Brooklyn) a la franquicia. Nos hace más fuertes, pero quizá mañana más que hoy. Es mucho lo que se va, sí. Pero es mucho lo que llega. Lo más lógico será pensar que el fichage de Melo no significa para nada tirar esta buena temporada que, tras más de una década, venimos haciendo. Pero por encima de esto, se trata de construir un edificio tan sólido como brillante para las próximas cuatro.

A corto plazo, la posición #3 del Eastern este año será casi como tirar una moneda al aire entre Bulls y Magic; pero, si los Knicks acaban en la sexta posición que hoy ocupan y la moneda sale cara (Chicago Bulls, aún con la vuelta ahora de Joakim Noah), pasar una primera ronda de post-temporada ya no es un imposible. Menos ahora con STAT y Melo al frente de las operaciones, y con un “Big Shot” Billups siempre presente en los momentos decisivos de los partidos importantes.

Pero a medio y largo plazo, la adquisición de Carmelo Anthony no solo emociona a los fans de los Bockers, sino que garantiza una creciente relevancia de la franquicia en la Liga, al menos, hasta 2015; el año en que, por ejemplo, también terminan los contratos con los Heat de Bron, Wade y Bosh. Al tiempo que permite pensar, mientras no llega la tercera pieza de nuevo puzzle neoyorkino (aka Chris Paul / Deron Williams / Dwight Howard), que en breve se va a poder competir por, lo diré con la boca pequeña, un anillo.

Ok, sueño terminado. Modo “realidad” activado de nuevo. ¿Qué les queda a los Knicks en plantilla para ser competitivos, ahora que Melo está en New York? Veámoslo, posición por posición:

CENTER: Sabe mal por Mozgov porque cambiando de conferencia se deberá enfrentar el doble de veces con Blake Griffin, pero, fans de los Knicks, espero de todo corazón que os guste Ronny Turiaf y sepáis apreciar que es un jugador que siempre juega al límite, aunque eso le lleve a estar constantemente tocado, cuando no lesionado. Porque no hay más. Mike D’Antoni sabe que no se puede conseguir nada importante sin un center de verdad en el poste bajo, por lo que los 20 minutos que suele jugar Turiaf (cuando está en plena forma) parecen poco botín para este puesto hasta final de temporada. Esta posición queda muy tocada por el traspaso, a no ser que en las próximas 24 horas llegue algún jugador de segundo o tercer nivel que, al menos, asegure poder hacer 6 faltas más a los centers dominantes que los principales rivales del Eastern sí tienen (Miami, a parte).

POWER FORWARD: Anthony Randolph ya no está, consecuencia también de este megatraspaso, lo que significa que nos hemos quedado sin póliza de seguros por detrás de Amar’e Stoudemire. Tampoco quizá es que necesitemos una, puesto que si Stoudemire cae, caemos todos con él. Shelden Williams (que llega de Denver a los Knicks) seguro que es un buen tipo con el que ir a tomar algo y por descontado que sale en alguna pregunta del Trivial de la WNBA (está prometido con Candace Parker), pero poco más. Melo va a pasar algún tiempo también en esta posición.

Melo (el pasado viernes en L.A.), entre PF y SF en los Knicks

SMALL FORWARD: La marcha de Danilo Gallinari deja esta posición en manos de Carmelo Anthony, que será ahora también el alero abierto que se juega muchos triples. Bill Walker y Shawne Williams estarán ahí para dar descanso a Melo, y hasta Toney Douglas puede que se posicione como small forward cuando no esté de shooting guard suplente. Lo bueno de este intercambio es que, casi siempre, la rotación de los Knicks quedará reducida por el momento a 8 o 9 jugadores, algo con lo que Mike D’Antoni siempre se ha sentido a gusto, por cierto. Y Carmelo es lo suficientemente polivalente como para jugar muchos minutos de cuatro, como ya hizo precisamente para D’Antoni en el Team USA.  Muchas posibilidades, sin duda, pero más adaptación será necesaria. Basta con considerar que, tras el intercambio, Toney Douglas (segundo año en New York) es ahora el jugador com más tiempo en el roster de los Knicks… o, con Bill Walker, el único que ya estaba la temporada pasada.

SHOOTING GUARD: La gran victoria de este intercambio masivo de jugadores es que los Knicks mantienen en plantilla a Landry Fields. Y, si se recupera pronto de su lesión de rodilla que todavía no le ha permitido debutar en el Madison, detrás está Kelenna Azubuike, un jugador con un porcentaje en tiros de tres en su corta carrera NBA que sobrepasa el 41%. Otra opción es usar el contrato de Azubuike para reducir masa salarial cuando, si procede, este verano (o el de 2012 como máximo) haya que ir a buscar a la tercera pieza de caza de este ambicioso proyecto (Chris Paul, Deron Williams o hasta Dwight Howard).

Fields, aka “La Nueva Esperanza Bocker“, sigue en New York!

POINT GUARD: El rendimiento de Raymond Felton ha sido impoluto en estos 5 meses de servicio, muy por encima de las expectativas que todos teníamos con él. Pero ahora pongámonos en situación: Posesión clave para ganar un partido / serie de playoffs, ¿en quién os gustaría poder confiar para darle ese tiro?. Es ahí donde la contratación de Chauncey Billups entra en juego. Big Shot ya tiene un anillo, pero todavía sabe apreciar los retos que se ponen ante sí (como en el pasado Campeonato del Mundo de Turquía de este último verano). Billups no quiso formar parte de un posible traspaso de Melo a New Jersey, y sin pensarlo ha dicho sí a New York. Chauncey Billups puede ganarte no uno, sino varios partidos de playoffs si los Knicks consiguen llegar al final de un encuentro necesitándose jugar el último tiro con alguien distinto a Anthony.

En conclusión, todavía es pronto para pensar que los Knicks puedan este año quedar por delante de alguno de los Big 4 de la Conferencia Este. Todavía. Pero también es cierto que desde hoy mismo, si yo fuera Boston, Miami, Chicago o Orlando, preferiría no encontrarme a estos nuevos Knicks cuando llegue el mes de Abril. Vamos a ver qué sucede en estos próximos dos meses primero, pero no olvidemos que lo más difícil ya se ha conseguido.


¿Qué NBA Queremos?

18/02/2011

 

Jugarán el Eastern contra el Western cuando este domingo se dispute el All-Star Game en el Staples Center de Los Angeles. Pero uno podría pensar que quizá se trate casi de un Celtics / Heat contra Lakers / Futuros Lakers. ¿No es así?

Como seguro ya todos nos hemos dado cuenta, la NBA se está convirtiendo poco a poco en una Liga de super-equipos llenos de jugadores All-Star. Un total de siete miembros de los Boston Celtics y los Miami Heat estarán en el roster del Este. Kobe Bryant y Pau Gasol representarán a los Lakers en el Oeste, con algunos otros All-Star, incluyendo a Dwight Howard, a los que no les importaría jugar en Los Angeles en un futuro no muy lejano.

Hay excepciones todavía. Kevin Durant es casi la única rareza de este ramillete de grandes jugadores. Hasta ahora, que sepamos, Durantula nunca ha hablado de unir sus talentos con los de ninguna otra megaestrella, y parece del todo satisfecho de jugar para una franquicia con un mercado pequeño como es el de Oklahoma City. ¿Qué pasa con él, entonces?. En todo caso, Durant todavía es de aquellos jugadores que encaja con un logo de la NBA, Where Amazing Happens, que parece tener cada vez más cerca su fecha de caducidad, para pasar a ser algo así como Where Superpowers Happen.

KD está muy arraigado a OKC. Quedan pocos como él

Sucede cada vez más a menudo que las grandes estrella de la Liga son colegas ya desde sus días de high school. Algunos, hasta se reúnen los veranos para jugar juntos y compartir sus aptitudes y su pasión. Así que cuando llegan a la NBA, su amistad es ya sólida, con lo que se plantean sin tapujos cada vez más la posibilidad de unirse y jugar juntos. Algo que nunca antes había ocurrido.

Eran esos días en los que el All-Star Game servía para que los grandes jugadores de la Liga se reunieran por primera y única vez en la temporada. Un único fin de semana. Ahora, en cambio, parece a menudo que el Partido de las Estrellas no es más que un fin de semana más en el que quedar, charlar y echarse unas risas entre compañeros de equipo o futuros compañeros de equipo. Algo está cambiando.

Este año en L.A. hay jugadores destinados a protagonizar todo el murmullo que allí se genere. Hablamos de Blake Griffin, y no solo por ser ya el Rookie del Año en el mes de Febrero o por tener escrito ya su nombre en el trofeo al Ganador del Concurso de Mates. Hacia qué lugar llevará su portentoso juego en las temporadas que están por venir, será también un tema que seguro estará encima de la mesa. Y es que ni siquiera hay que tener dos dedos de frente para pensar que, en cuanto surja la primera oportunidad, saldrá de los Clippers, incluso para vestirse en el mismo vestuario pero engalanado con los motivos de los Lakers. Aunque puede que, entonces, Dwight Howard ya se encuentre en él, vestido de oro y púrpura.

¿Hasta cuándo durará el Blake Show en los Clippers?

Y es que con tantos All-Star buscando una conexión que les una a otros colegas de trabajo, probablemente no pasará mucho tiempo hasta que la regular season tan solo sea un largo reflejo de lo que hasta ahora solo proyectaba el espejo del All-Star Game.

Parece que entramos en la era de los equipos superpoderosos, con superestrellas que no ven llegar el día de convertirse en agentes libres para tratar de encontrar otra superestrella con la que alinearse. Lo que, por ejemplo, significa que este año habrá una gran multitud de periodistas metiendo micros cerca de la boca de Carmelo Anthony preguntando por New York y no por Denver.

Flashback: Phoenix (AZ), hace dos años. LeBron James fue preguntado por con qué miembro del Team USA le gustaría poder jugar algún día. Recuerdo perfectamente como King James no dejó pasar ni un segundo entre la pregunta y la respuesta: “Chris Bosh”, dijo. Una clara insinuación, aunque nadie pensara que fueran a encontrarse en Miami. Aquí estamos dos años después con el sueño de Bron convertido en realidad.

Amigos primero, compañeros después. ¿Es ésta la nueva tendencia?

Junto con Dwayne Wade, tres son los jugadores que presenta Miami Heat en este All-Star Game. Boston Celtics, con Garnett, Allen, Pierce y Rondo, va con cuatro. Juntos, los dos mejores equipos de la Conferencia Este, acumulan siete de las doce plazas reservadas para los mejores jugadores de la Liga en el Eastern. És decir, el 13.3% de las franquicias del Este llevan el 58.3% de los jugadores al roster que entrenará Doc Rivers. ¿Es ésta la NBA que queremos?

Si es así, sugerimos entonces directamente al coach Rivers poner a los cuatro C’s el máximo tiempo posible en pista, y elegir a su quinto hombre en función de quién vaya a ser agente libre este próximo verano; aunque solo sea para ir anticipando el aprendizaje que le correspondería en los Training Camps del mes de Octubre de acabar fichando por los Celtics.

Pero esta nueva tendencia de formación de super-equipos puede agravarse. Imaginemos ahora por un momento que los Heat consiguen superar sus problemas de envergadura en el roster, al tiempo que encuentran la manera de parar a Rajon Rondo si se encuentran con los Celtics en los playoffs de la próxima primavera. Miami llegaría entonces a las Finales, lo que supondría para LeBron James la oportunidad de conseguir el anillo de campeón que hasta ahora tanto se le resiste. De lograrlo, ¿qué creéis que harán las superestrellas que se puedan convertir en agentes libres al ver que el modelo de los Heat ha funcionado? Como mínimo copiarlo, sino superarlo.

De triunfar el modelo Miami, estamos ante una nueva NBA

Knicks y Lakers tiene los recursos para acomodar a los mejores agentes libres los próximos años, así que no podemos esperar otra cosa que quintetos del estilo de estos Miami Heat. En el caso de los Knicks, llevamos ya muchos meses oyendo cantos de sirena al respecto, desde el día de la llegada de Amar’e Stoudemire al MSG. “Formaremos nuestro propio Big Three”, brindó Chris Paul junto a Amar’e Stoudemire y Carmelo Anthony en la boda de este último y ante el mismo LeBron James, también invitado.

Quizá, pero cada vez más parece consolidarse la tendencia de poder tener equipos All-Star en New York o cualquier otra ciudad, incluso cuando no se disputa el All-Star Game. Convertir cada fin de semana en el Fin de Semana de las Estrellas no sería exactamente lo que uno espera de la NBA.


Beat L.A.!!

17/02/2011

 

Después de cuatro muy buenas victorias para empezar la gira de siete partidos a domicilio antes del parón por el All-Star Weekend, la derrota ante un equipo fuerte, hambriento y en progresión como son los Orlando Magic fue fácil de digerir. Al día siguiente, el cuarto partido en cinco días y penúltimo de la gira, con Kobe Bryant enfermo y ante un equipo que ni un riguroso estudio científico durante los próximos 30 años podría determinar el porqué de un balance tan negativo para Los Angeles, perder de 20 en Charlotte fue (en palabras del propio Phil Jackson) vergonzoso, aunque, al menos, explicable.

Pero, en una regular season ya con más derrotas ante equipos con un balance de victorias / derrotas negativo que en toda la temporada 2009-10, y con solo dos victorias en ocho intentos ante los mejores cinco equipos de la NBA, nadie puede explicar la ridícula derrota de esta pasada madrugada en Cleveland (104 – 99), un equipo que ha perdido 37 de sus últimos 39 partidos, incluyendo la ya tan comentada sonrojante derrota por 55 puntos de diferencia ante, precisamente, los Lakers.

Olvidémonos de la peor derrota de la temporada. Lo de ayer se acerca más a un posible debate sobre la peor derrota de la década.

Dos visiones: salvación para unos, desastre para otros

Coincidencias de la vida, en el mismo día en que Jerry Buss (dueño de los Lakers) hablaba en público de cómo el orgullo y no la fatiga debe guiar el comportamiento de un equipo campeón, mientras recibía en L.A. el galardón al propietario más exitosos del deporte profesional americano en 2010. Quizá Buss debió ser algo más específico, pues no hemos visto rastro del orgullo (y si de mucha fatiga), al menos antes del All-Star break que ahora empieza para los Lakers y que, sin duda, se la va a hacer muy largo a la franquicia de la que Buss es propietario.

De muchas maneras, el partido de ayer en Ohio fue un microcosmo de la inconsistencia que infecta a los Lakers esta temporada. Después de ir por detrás en el marcador durante todo el tercer cuarto, los Lakers consiguieron volver al partido. Cuando Derek Fisher anotó un triple desde la esquina que empataba el partido a 82, parecía que se podrían llevar un partido que bien es cierto que deberían haber dominado desde mucho antes. Eso nunca sucedió, sino que incluso permitieron entonces nueve puntos consecutivos a unos Cavs incrédulos ante tanta complacencia. La absurda falta personal que le hace Shannon Brown a 25 metros del aro de Los Angeles a Ramon Sessions al final del partido, permitiendo anotar sin oposición desde la linea de tiros libres a un jugador que promedia el 83% de acierto en ese aspecto del juego, lo explica todo. Como las 19 pérdidas de balón que generaron 23 puntos de Cleveland.

Inútil partidazo: 30 puntos, 20 rebotes (10 ofensivos) que no sirven

Quedan 35 partidos de la fase regular para tratar por fin de encontrar una identidad. Antes del partido de hoy hace una semana en el TD Banknorth Garden de Boston, considerado el mejor de los Lakers esta temporada, Phil Jackson aún decía “Todavía creo que si jugamos a nuestro mejor nivel, somos el mejor equipo de la Liga”. Puede que lo sean, pero, claramente, no lo son.

Pero el mayor desconcierto (o el único clavo ardiendo al que pueden agarrarse los Lakers) lo genera la percepción de que, a pesar de las infames derrotas en casa de este año ante equipos del nivel de Milwaukee, Indiana, Memphis o Sacramento, los Lakers siguen el camino que les llevará a un número total de victorias en esta regular season cercano a 57, es decir, las mismas con las que la temporada pasada acabaron ganando el anillo.

Porque además, los problemas principales que se le detectan a este equipo (falta de consistencia defensiva, falta de anotación desde el perímetro, falta de producción desde el banquillo e incluso, a veces, falta de voluntad de jugar a su máximo potencial) son los mismos que detectábamos exactamente ahora hace un año. Los debates sobre la complacencia y sobre la concentración están ahora encima de la mesa, igual que lo estaban el año pasado.

De seguir tan desdibujados, la temporada acabará muy mal

Más que nunca, en esta una temporada en la que cualquier cosa que no sea un anillo será considerado un fracaso, cabe recordar que los títulos no se ganan en Febrero. Lo que los Lakers tienen (un entrenador con 11 campeonatos, un MVP con 5, un base con más experiencia en grandes momentos / grandes partidos que ningún otro, y un roster de tanta longitud lleno de logros) no puede ser tampoco ignorado. Menos ahora.

Pero la realidad no atiende de previsiones optimistas o de clavos ardiendo a los que agarrarse. Y resulta que esta temporada no es la temporada pasada. Como sucede en la bolsa, los resultados de ayer no pueden ser utilizados para predecir futuras ganancias. Y los Lakers ya no solo han cedido la primera posición del Western a unos intratables Spurs, sino que están a dos partidos de la segunda que hoy ocupan los Mavs, y con los Thunder pisándoles los talones en la cuarta.

Empieza el duelo DAL v LAL por ser segundo en el Western

Si de aquí hasta Abril, los Lakers son capaces de mejorar su juego a través de mayor compromiso y más confianza, todo el tema del Three-Peat volverá a estar en el debate. Pero aunque lo hagan, ¿serán capaces de, en playoffs, ganar dos o hasta tres series a domicilio? La historia solo nos da una respuesta: No.

Los Angeles Lakers llega al All-Star break sumido en muchas más preguntas que respuestas. Los problemas son diversos, no solo relacionados con tótems como la complacencia o concentración. Ni tan siquiera son capaces a menudo de explicar el porqué de algunas derrotas. Es cierto que es por algún motivo que muy pocos equipos consiguen llegar a cuatro Finales consecutivas de la NBA, pero, mejor que conformarse, será preguntarse cómo empezar a ganar a los equipos de arriba mientras se deja de perder de forma bochornosa contra algunos de abajo.


¿Contigo O Sin Ti?

16/02/2011

 

O.J. Mayo volvía ayer a ponerse el uniforme de los Grizzlies tras cumplir la sanción de 10 días impuesta por la Liga por el consumo de una sustancia prohibida, que el jugador afirma haber consumido involuntariamente por la ingesta de una bebida energética comprada en una gasolinera.

La vuelta del guard de Memphis se produce en un momento más que interesante en la Conferencia Oeste, donde hasta 6 equipos pelean por las últimas 4 posiciones que dan derecho a post-temporada. Los Grizzlies son ahora novenos (31 – 26, después de la solvente victoria en casa esta madrugada ante los Sixers), pero a solo un partido de los Blazers (sextos) y a medio de Nuggets (séptimos) y Jazz (octavos). Por detrás, los Suns (27 – 26) amenazan a Memphis, mientras que los Rockets, a pesar de un muy decente perfil estadístico, quizá estén un poquito demasiado distanciados (26 – 30).

Así que ante Memphis Grizzlies está una muy buena oportunidad de volver a los playoffs por primera vez desde la marcha de Pau Gasol. El calendario, además, también da la bienvenida a O.J. Mayo al roster de Lionel Hollins: después del All-Star break, Memphis empieza una brutal racha de 17 partidos en los que, por ejemplo, se enfrentará 3 veces a los Spurs , jugará en casa ante Thunder o Hornets, y deberá visitar las canchas de Nuggets, Mavs, Celtics, Bulls y Heat. Casi nada, teniendo en cuenta que son esos encuentros los que marcarán si las opciones de post-temporada de los Grizzlies siguen en pie o se acaban diluyendo.

Titular en sus primeros 164 partidos NBA, solo en 15 este año

Y la presencia de Mayo debería ayudar, no? Probablemente. El talento normalmente ayuda y, dejando de lado todo lo sucedido en lo que va de regular season, Mayo tiene aptitudes, además de un muy buen tiro exterior. Pero aquí viene la base de esta extraña historia: Memphis ha jugado considerablemente mejor en estos 10 partidos sin Mayo que en el resto de la temporada. En este periodo, 8 – 2, los Grizzlies han anotado 105.8 puntos por cada 100 posesiones (3 puntos por encima de la media de los 46 primeros encuentros con Mayo en plantilla) y lo que es más sorprendente, han permitido solo 100.4 puntos por cada 100 posesiones a sus rivales (2 puntos menos de su marca total de la temporada), o lo que es lo mismo, una de las 10 mejores marcas de entre los 30 equipos de la NBA.

Sí, reescribámoslo por histórico: Memphis Grizzlies tiene una de las mejores 10 defensas de la Liga. Tratemos de digerirlo.

Lleva toda la razón Ronald Tillery, del Memphis Comercial Appeal, cuando apunta que es más que probable que el coach Hollins limite mucho, al menos en los primeros partidos, los minutos de Mayo en pista. Esta pasada madrugada, en su reentré contra Philadelphia, “limitar” ha significado exactamente 6 minutos y 12 segundos.

Inmensa labor la que viene desarrolando Hollins en Memphis

Va a ser sin duda algo muy interesante de observar a partir de ahora, porque el modo como los Grizzlies han mejorado su eficiencia en anotación durante la ausencia de O.J. Mayo ha sido, al menos, algo inusual. Renuncia, casi por completo, del tiro de tres puntos. Veamos: Memphis lleva lanzando esta regular season solo 11.3 triples por partido, fácilmente el registro más bajo de las 30 franquicias NBA; pero en ausencia de Mayo, el registro todavía ha descendido más, hasta situarse en unos pírricos 7.8 intentos por noche, registros del baloncesto de la década de los ’80, tan solo que 30 años después. Gracias a Hoopdata podemos ponderar lo extraordinario de este último dato, pues desde el lockout de la temporada 1998-99, solo tres equipos han tirado menos de ocho triples por encuentro.

En esencia, la ausencia de O.J. Mayo llevó a los Grizzlies a incidir en el juego interior. Muchos más tiros cerca del aro o desde 3 o 4 metros, propiciando también más apariciones de media en la línea de tiros libres. Desde aquí un merecido tributo a las habilidades baloncestísticas del frontcourt de Memphis en este sentido. Hay noches en las que, sinceramente, Zach Randolph parece el más imparable anotador interior de la NBA. Marc Gasol y Darrell Arthur son también unos muy aceptables lanzadores desde la media distancia. Y Rudy Gay ha ganado mucho como jugador con su mejora en los fundamentos en el poste, de espaldas a canasta.

Gay, Randolph y M.Gasol son el núcleo duro de este buen equipo

Pero, ¿se puede seguir ganando a largo plazo renunciando a los lanzamientos desde la larga distancia? El balance victorias / derrotas de los 10 rivales en estos otros tantos partidos sin Mayo es de 246 – 297 (45.3%) y, de hecho, Memphis tuvo suerte en la victorias ajustadas ante Cavs, Wolves y Wizards. Aún así, ganaron a Orlando y Denver en casa, y la victoria a domicilio en Oklahoma City (sin Rudy Gay) fue quizá uno de los partidos con una actuación personal más emotiva de lo que va de temporada (el día de Tony Allen, por si os lo perdisteis).

En las próximas semanas, los Grizzlies van a tener que enfrentarse a un buen número de inteligentes defensas, de las que suelen dejar en evidencia tus carencias en ataque. Será quizá entonces cuando los sistemas ofensivos de Lionel Hollins necesiten de espacio abierto en las alas, y Mayo puede suministrar de eso.

Son muchos los analistas que sugieren que Memphis debe traspasar a Mayo antes del 24 de Febrero, incluso con razones no-baloncestísticas, principalmente basadas en su salario. Pero si, de vuelta, los Grizzlies no reciben un jugador que sea una amenaza exterior en el posible intercambio, se equivocarán. Y tal como está el Western, errores de este tipo te dejan sin opciones de playoffs.


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