Es La Hora De Carmelo Anthony

23/02/2011

 

Los Knicks han tomado la decisión correcta. Guste o no, New York, aquí llega Carmelo Anthony.

Después de meses de interminables rumores y semanas de exhausta negociación, los Knicks ya tienen a su hombre… aunque quizá sea más apropiado decir que Anthony ya tiene a su equipo.

El intercambio terminó finalmente con un extraño triángulo amoroso que duró demasiado tiempo. Los Nets querían a Anthony, Anthony quería a los Knicks y, al menos alguna parte de la jerarquía de los Knicks, no querían a Anthony si esto significaba tener que desprenderse de lo que al final se han acabado desprendiendo: Wilson Chandler, Danilo Gallinari, Raymond Felton y Timofey Mozgov.

Bron & Melo. Aún en el Instituto en 2002 y, un año después, la noche de su elección como #1 y #3 respectivamente del Draft de 2003

Pero este traspaso es una de esas cosa que debía ser. La tomara Donnie Walsh, Mike D’Antoni, James L. Dolan (o Spike Lee), los Knicks tomaron la acertada determinación de traer a Anthony al Madison ahora, y preocuparse de los jugadores secundarios después.

Porque los jugadores secundarios son eso precisamente, secundarios, y hay un montón de ellos que podrían encajar en los sistemas de una franquicia que, con la llegada de Anthony tras la de Stoudemire el pasado verano, demuestra que quiere volver a ser ganadora. Y pronto. Y es que ahora ya no son una, sino dos las grandes amenazas que tiene el roster de Mike D’Antoni.

La curación interna ya ha empezado. Pero, sin embargo, debe ser Carmelo Anthony el primero en saber que ahora, toda la responsabilidad va a caer sobre sus hombros. Él era el primero que quiso que esta situación se diera, y aquí está.

2 de 3. Chris Paul es la última pieza del codiciado puzzle

Nacido en Brooklyn, si Anthony sabe algo de la historia del equipo de su ciudad, sabrá que, con quizá la única excepción de Bernard King, ningún jugador con origen en New York ha conseguido volver a la franquicia y poner el Madison Square Garden patas arriba, en el buen sentido del término. El momento para demostrar a los miles de fans de la NBA que creen que Anthony es un jugador unidimensional, incapaz de defender a buen nivel o de hacer mejores a sus compañeros, ha llegado.

Anthony no es la respuesta, pero indudablemente es un buen bloque de hormigón armado sobre el que empezar a construir ago realmente sólido para el futuro inmediato de la franquicia. Llevó a Syracuse hacia la final de un Campeonato Nacional y fue parte vital del equipo norteamericano de baloncesto que en 2008 se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Pekín.  Pudo también ser un ganador de haber estado rodeado de las piezas adecuadas en Denver Nuggets; algo que los Knicks, con Stoudemire, ya están tratando de hacer. La sola presencia de ambos, además, va a facilitar la llegada de la ya esperada tercera estrella. Chris Paul está ahora en la pole.

NY, verano de 2008. Melo y el resto de integrantes del Team USA

El mismo día, con Jim Boeheim, su entrenador en Syracuse

Sobre lo que no hay ninguna duda en el mundo del baloncesto profesional americano es que Carmelo Anthony es un anotador de primera clase. Por este talento y facilidad para encestar, en un equipo como los Knicks que ya promedia más de 106 puntos por partido, ya vale la pena el coste del intercambio.

Ya oímos y oiremos a los críticos de Anthony o de este blockbuster deal cuestionar la desde anoche coexistencia entre Stoudemire y Carmelo. Son y serán los mismos que oportunamente ignoran que nadie más que Amar’e Stoudemire ha presionado a su propia franquicia para que la llegada de Anthony se produzca, y se produzca ahora.

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Mis Nuevos Knicks

23/02/2011

 

¿Queda alguna cosa por escribir sobre el blockbuster deal que revolucionó el mundo de la NBA anteayer lunes? ¿Algún argumento nuevo a favor o en contra del traspaso?. O también, ¿Alguien más quiere subirse al carro de los Knicks ahora? Si las tres preguntas se responden con un “No”, empecemos aclarando conceptos.

Quizá el hilo de toda esta historia que todavía tiene algunos centímetros por los que tirar sea lo mucho que nos cuesta a los Knicks cumplir el sueño de Melo de vestir el uniforme knickerbocker. Lo vale, no hay duda, pero tener aquí y ahora sentimientos encontrados por desprendernos tan pronto de piezas tan fundamentales en el resurgir de la franquicia esta temporada, es, por lo menos, comprensible. Veamos qué contiene este masivo intercambio:

>> Carmelo Anthony, Chauncey Billups, Shelden Williams, Renaldo Balkman y Anthony Carter dejan Denver y, si no hay novedad de última hora, debutan hoy en el Madison ante Milwaukee Bucks.

He’s Melo! He’s Here! And He’s Ours!“, by MyKnicksJournal.com

>> Por ellos, los Knicks se desprenden de cuatro de sus mejores jugadores: Danilo Gallinari, Raymond Felton, Wilson Chandler y Timofey Mozgov.

>> Añadamos para Denver de parte de NYK una primera elección del Draft de 2014, las dos segundas rondas de los Drafts de 2012 y 2013 que los Knicks recibieron de Golden State como parte del traspaso de David Lee a los Warriors del pasado verano, más, finalmente, 3M$ en concepto de quién sabe qué.

>> Y por último, también como parte del ya tan comentado traspaso, metamos a Minnesota Timberwolves en medio. Los Knicks envían a Anthony Randolph, Eddy Curry y otros nuevos 3M$ más también en concepto de quién sabe qué, a cambio de Corey Brewer (aunque no está claro todavía si Brewer permanecerá en el roster de la Gran Manzana o formará parte de algún movimiento de última hora, antes que mañana jueves finalice el periodo para realizar traspasos de esta temporada).

¿Compensa destruir el presente por un supuesto futuro mejor justo el año en que los Knicks vuelven a significar algo respetable en la NBA?. Ésta es la gran pregunta que cuesta tanto, más como parte implicada, de responder. Porque lo que está claro es que una nueva temporada empieza para los de Mike D’Antoni. Una temporada dentro de la temporada, con tres habituales titulares más un muy eficiente sexto hombre fuera del equipo, y solo 28 partidos por jugar antes de los playoffs.

Rivales el domingo, compañeros el lunes. Esto es la NBA

Honestamente, ni con la llegada de quizá uno de los cinco mejores jugadores de la NBA a New York, aspirar a superar este año en la clasificación del Este a Celtics, Heat, Bulls, Magic o Hawks sería utópico. Como de ignorantes sería no ilusionarse con la llegada de Carmelo Anthony (nacido en Brooklyn) a la franquicia. Nos hace más fuertes, pero quizá mañana más que hoy. Es mucho lo que se va, sí. Pero es mucho lo que llega. Lo más lógico será pensar que el fichage de Melo no significa para nada tirar esta buena temporada que, tras más de una década, venimos haciendo. Pero por encima de esto, se trata de construir un edificio tan sólido como brillante para las próximas cuatro.

A corto plazo, la posición #3 del Eastern este año será casi como tirar una moneda al aire entre Bulls y Magic; pero, si los Knicks acaban en la sexta posición que hoy ocupan y la moneda sale cara (Chicago Bulls, aún con la vuelta ahora de Joakim Noah), pasar una primera ronda de post-temporada ya no es un imposible. Menos ahora con STAT y Melo al frente de las operaciones, y con un “Big Shot” Billups siempre presente en los momentos decisivos de los partidos importantes.

Pero a medio y largo plazo, la adquisición de Carmelo Anthony no solo emociona a los fans de los Bockers, sino que garantiza una creciente relevancia de la franquicia en la Liga, al menos, hasta 2015; el año en que, por ejemplo, también terminan los contratos con los Heat de Bron, Wade y Bosh. Al tiempo que permite pensar, mientras no llega la tercera pieza de nuevo puzzle neoyorkino (aka Chris Paul / Deron Williams / Dwight Howard), que en breve se va a poder competir por, lo diré con la boca pequeña, un anillo.

Ok, sueño terminado. Modo “realidad” activado de nuevo. ¿Qué les queda a los Knicks en plantilla para ser competitivos, ahora que Melo está en New York? Veámoslo, posición por posición:

CENTER: Sabe mal por Mozgov porque cambiando de conferencia se deberá enfrentar el doble de veces con Blake Griffin, pero, fans de los Knicks, espero de todo corazón que os guste Ronny Turiaf y sepáis apreciar que es un jugador que siempre juega al límite, aunque eso le lleve a estar constantemente tocado, cuando no lesionado. Porque no hay más. Mike D’Antoni sabe que no se puede conseguir nada importante sin un center de verdad en el poste bajo, por lo que los 20 minutos que suele jugar Turiaf (cuando está en plena forma) parecen poco botín para este puesto hasta final de temporada. Esta posición queda muy tocada por el traspaso, a no ser que en las próximas 24 horas llegue algún jugador de segundo o tercer nivel que, al menos, asegure poder hacer 6 faltas más a los centers dominantes que los principales rivales del Eastern sí tienen (Miami, a parte).

POWER FORWARD: Anthony Randolph ya no está, consecuencia también de este megatraspaso, lo que significa que nos hemos quedado sin póliza de seguros por detrás de Amar’e Stoudemire. Tampoco quizá es que necesitemos una, puesto que si Stoudemire cae, caemos todos con él. Shelden Williams (que llega de Denver a los Knicks) seguro que es un buen tipo con el que ir a tomar algo y por descontado que sale en alguna pregunta del Trivial de la WNBA (está prometido con Candace Parker), pero poco más. Melo va a pasar algún tiempo también en esta posición.

Melo (el pasado viernes en L.A.), entre PF y SF en los Knicks

SMALL FORWARD: La marcha de Danilo Gallinari deja esta posición en manos de Carmelo Anthony, que será ahora también el alero abierto que se juega muchos triples. Bill Walker y Shawne Williams estarán ahí para dar descanso a Melo, y hasta Toney Douglas puede que se posicione como small forward cuando no esté de shooting guard suplente. Lo bueno de este intercambio es que, casi siempre, la rotación de los Knicks quedará reducida por el momento a 8 o 9 jugadores, algo con lo que Mike D’Antoni siempre se ha sentido a gusto, por cierto. Y Carmelo es lo suficientemente polivalente como para jugar muchos minutos de cuatro, como ya hizo precisamente para D’Antoni en el Team USA.  Muchas posibilidades, sin duda, pero más adaptación será necesaria. Basta con considerar que, tras el intercambio, Toney Douglas (segundo año en New York) es ahora el jugador com más tiempo en el roster de los Knicks… o, con Bill Walker, el único que ya estaba la temporada pasada.

SHOOTING GUARD: La gran victoria de este intercambio masivo de jugadores es que los Knicks mantienen en plantilla a Landry Fields. Y, si se recupera pronto de su lesión de rodilla que todavía no le ha permitido debutar en el Madison, detrás está Kelenna Azubuike, un jugador con un porcentaje en tiros de tres en su corta carrera NBA que sobrepasa el 41%. Otra opción es usar el contrato de Azubuike para reducir masa salarial cuando, si procede, este verano (o el de 2012 como máximo) haya que ir a buscar a la tercera pieza de caza de este ambicioso proyecto (Chris Paul, Deron Williams o hasta Dwight Howard).

Fields, aka “La Nueva Esperanza Bocker“, sigue en New York!

POINT GUARD: El rendimiento de Raymond Felton ha sido impoluto en estos 5 meses de servicio, muy por encima de las expectativas que todos teníamos con él. Pero ahora pongámonos en situación: Posesión clave para ganar un partido / serie de playoffs, ¿en quién os gustaría poder confiar para darle ese tiro?. Es ahí donde la contratación de Chauncey Billups entra en juego. Big Shot ya tiene un anillo, pero todavía sabe apreciar los retos que se ponen ante sí (como en el pasado Campeonato del Mundo de Turquía de este último verano). Billups no quiso formar parte de un posible traspaso de Melo a New Jersey, y sin pensarlo ha dicho sí a New York. Chauncey Billups puede ganarte no uno, sino varios partidos de playoffs si los Knicks consiguen llegar al final de un encuentro necesitándose jugar el último tiro con alguien distinto a Anthony.

En conclusión, todavía es pronto para pensar que los Knicks puedan este año quedar por delante de alguno de los Big 4 de la Conferencia Este. Todavía. Pero también es cierto que desde hoy mismo, si yo fuera Boston, Miami, Chicago o Orlando, preferiría no encontrarme a estos nuevos Knicks cuando llegue el mes de Abril. Vamos a ver qué sucede en estos próximos dos meses primero, pero no olvidemos que lo más difícil ya se ha conseguido.


Notas Clase “All-Star Game 2011” (y II)

22/02/2011

 

EASTERN CONFERENCE:

Derrick Rose, G. NOTABLE

29 MIN, 11 PTS (5-13 FG), 5 AST, 3 REB. Modo ataque toda la noche el que tenía programado Rose. Fast Don’t Lie. Como suele, contoneó su cuerpo de las formas más increíbles mientras dejaba bandejas inverosímiles cerca del aro. Sus números serían otros de no ser por algunas faltas no señaladas o un mejor acierto en sus tiros de larga distancia. Aún así, su actuación fue lo suficientemente sólida como para unirse a Westbrook en lo que a bases titulares de las dos conferencias se refiere en los años que están por venir.

D-Rose es la auténtica sensación de esta temporada

Dwayne Wade, G. NOTABLE ALTO

20 MIN, 14 PTS (6-9 FG), 4 REB, 2 AST, 4 TO. Ooops! La involuntaria torcedura de su tobillo derecho (el mismo que se torció en Boston la semana anterior) al principio del tercer cuarto, echó al traste lo que venía siendo otra convincente actuación de Wade en un All-Star Game (el año pasado fue MVP) e hizo entrar a los fans de los Heat en estado de pánico. Nada de que preocuparse. Si el partido fuera serio, Wade hubiera seguido en pista.

LeBron James, F. MATRÍCULA DE HONOR

32 MIN, 29 PTS (10-18 FG), 12 REB, 10 AST. Quizá lo mejor del partido fue la lucha entre Kobe Bryant y LeBron James de los últimos 15 minutos, viéndose ambos con posibilidades de llevarse el MVP. Éste fue al final para Bryant, pero fue James quien hizo el partido más completo. Su primer triple-doble en un All-Star y tan solo el segundo en la historia de la NBA, tras el de Michael Jordan en 1997. Sobran las palabras.

Potencia, rapidez, fundamentos y control del cuerpo. Es LBJ

Amar’e Stoudemire, F. EXCELENTE

28 MIN, 29 PTS (11-20 FG, 6-6 FT), 6 REB, 2 AST. Stoudemire jugó como siempre juega: muchos puntos (29) y aportación ofensiva, y no muchos rebotes (6) y aportación defensiva. Agresividad con un toque de dureza, como también es habitual, cerca del aro y buena mano fuera. Responsable de la mayoría de los 86 puntos en la pintura del Eastern.

Dwight Howard, C. INSUFICIENTE

21 MIN, 5 PTS (2-4 FG), 7 REB. Aparentemente, Howard piensa que tiene un buen porcentaje de acierto en triples. Si no, no se explica como intenta dos tiros de tres al inicio del encuentro, para acabar terminándolo con unos mediocres 5 puntos y 7 rebotes.

Chris Bosh, C. NOTABLE ALTO

20 MIN, 14 PTS (7-10 FG), 5 REB, 2 AST, 3 TO. Suerte que estaba Bosh para substituirle. No se recomienda dejar solo a Bosh en este tipo de partidos, porque te torpedea con jumpshots anotados sin parar. Letal desde el perímetro y con alguna incursión de fuerza cerca del aro, Bosh acabó anotando el 70% de sus 10 intentos de tiro a canasta.

Ray Allen, G. NOTABLE ALTO

17 MIN, 12 PTS (4-9 FG, 2-7 3FG), 4 REB, 2 AST. Allen pudo ampliar su otro récord (el de más triples convertidos en un All-Star Game) a 22, con los 2 que anotó el domingo en L.A. Ray Allen terminó el encuentro con una buena actuación, 12 puntos, y practicando a menudo en la pista la defensa sobre Kobe Bryant, que tanto le puede servir cuando llegue el mes de Junio.

Ya que estamos, aprovechemos para probar por lo que vendrá, no?

Rajon Rondo, G. NOTABLE ALTO

20 MIN, 6 PTS (3-5 FG), 8 AST, 2 REB. Conducir y repartir juego fue la tarea a la que se encomendó Rondo durante todo el partido. Un par de buenas bandejas en estático y 8 asistencias en 20 minutos de juego fueron su hoja de servicios particular. Las transiciones defensa – ataque del Eastern parecían algo descuidadas a menudo, lo que perjudicó el juego de Rondo en la mayoría de ocasiones.

Al Horford, C. INSUFICIENTE

10 MIN, 2 PTS (1-3 FG), 3 REB. Gracias por venir, Al. Espero que hayas disfrutado del fin de semana.

Paul Pierce, F. INSUFICIENTE

11 MIN, 6 PTS (2-6 FG), 2 AST, 3 TO. Cara y alma de los Celtics, Pierce fue abucheado durante todo el fin de semana. Seguro que le hubiera encantado responder en la pista como tantas otras veces, pero, a sus ya 33 años y con lo que tiene que venir en estos próximos 3 meses, Rivers actuó con la cabeza y lo tuvo en pista tan solo 11 minutos. Un buen triple en la segunda mitad fueron todos sus highlights de la noche. Se le espera en L.A. para las Finales.

Joe Johnson, G. SUFICIENTE

20 MIN, 11 PTS (4-11 FG, 3-9 3FG), 3 AST, 2 REB, 2 STL. ¿Qué es lo que pasa con Joe Johnson y los triples? JJ está lanzando desde tres con un 31.0% de acierto esta temporada (seis puntos por debajo de la pasada), así que anotar solo 3 de sus 9 intentos desde más allá de la línea de tres puntos en un All-Star Game (con menos defensas) no es la mejor de las señales para un jugador que vive de su muñeca.

Johnson también se probó con Kobe. Servirá para esta noche

Kevin Garnett, F. SUFICIENTE

7 MIN, 4 PTS (2-3 FG), 5 REB, 2 AST. Sí, no os equivocáis. Era Kevin Garnett el que animaba desde el banquillo a LeBron James en los instantes finales del partido. Ese apoyo al “enemigo” describe bien a las claras el compromiso con la victoria que siempre ha tenido KG, además de ser lo único rescatable de su paso por Los Angeles. Volverá también en Junio.


Notas Clase “All-Star Game 2011” (I)

22/02/2011

 

WESTERN CONFERENCE:

Chris Paul, G. NOTABLE BAJO

28 MIN, 10 PTS (3-7 FG), 7 AST, 5 STL, 3 TO. El manejo del balón de Paul fue deslumbrante en algunas fases del partido. Condujo la mayoría de los 53 contraataques que tuvo el Western en el partido y empató con D-Will como máximo asistente de su equipo. Su tiro no estuvo del todo acertado pero supo asombrar a la grada con sus penetraciones y generosidad.

Kobe Bryant, G. MATRÍCULA DE HONOR

29 MIN, 37 PTS (14-26 FG), 14 REB, 3 STL, 4 TO. Jugando en casa, se mostró agresivo desde buen principio, anotando 7 canastas en el primer cuarto y nunca viniéndose abajo. Al final, 37 puntos, solo 5 por debajo del record en un All-Star Game, todavía en posesión de Wilt Chamberlain. Si bien no pasó demasiado el balón, se recordarán su mate con reverso en el aire remontando la línea de fondo y, sobretodo, su póster a LeBron James con ambas manos. Este 4º MVP le iguala a Bob Petit como el jugador con más galardones de Mejor Jugador de un All-Star Game de la historia de la NBA.

Triunfador de la noche, de principio a fin

Carmelo Anthony, F. SUFICIENTE

22 MIN, 8 PTS (4-10 FG), 7 REB, 2 AST. Como siempre, agresivo cuando el balón le encontró cerca del aro, pero en el perímetro nunca encontró ritmo de partido. Superado en todo por sus oponentes (LeBron y Amar’e), puede que tuviera más en su cabeza la resolución de su futuro inmediato (por fin ya parece que cerrado, con los Knicks) que no el partido en sí. Se acepta como excusa.

Kevin Durant, F. EXCELENTE

30 MIN, 34 PTS (11-23 FG, 4-11 3PT, 8-8 FT), 2 BLK. No le hables a Durant de partidos amistosos o de exhibición, puesto que no entiende de ellos. Y menos cuando es golpeado y acaba cayendo al suelo como sucedió en el tercer cuarto del encuentro. Durant estuvo muy consistente durante todo el partido, anotando al menos cinco puntos en cada cuarto y liderando a su equipo en tapones. Quizá lo mejor fue que apareció también al final, cuando la mecha de Kobe se apagaba y, algo más importante, cuando había que decidir el partido. Un ganador.

¿Cuántas veces será Durant MVP de un All-Star Game?

Tim Duncan, C. INSUFICIENTE

11 MIN, 2 PTS (1-4 FG), 3 REB. Despidámonos como se merece de las presencias de Duncan en All-Star Games, un tipo de fiestas en las que Tim se siente fuera de lugar siempre. Un media de 3.8ppg en los últimos cinco All-Stars (titular en todos) así lo atestiguan. Cabe preguntarse porqué Popovich, sabedor como nadie que ni a Duncan le gustan estos encuentros ni le iba a poner demasiados minutos, insistió en elegirlo en el quinteto titular. Suena a despedida.

Pau Gasol, C. NOTABLE ALTO

24 MIN, 17 PTS (8-13 FG), 7 REB, 2 BLK. El supuestamente blando Gasol estuvo jugando los minutos importantes del final del encuentro, peleando duro con los big men del Este, y hasta palmeando una importante canasta (con falta a STAT incluida) que ponía al Western cuatro puntos por encima a tan solo un minuto del final. Los 6 rebotes ofensivos demuestran lo metido que estuvo en el partido, del que fue el quinto máximo anotador con 17 puntos.

Suplente en funciones de titular. El mejor ASG de Pau

Manu Ginobili, G. NOTABLE BAJO

20 MIN, 7 PTS (2-7 FG), 5 AST, 3 STL. Lentamente, Manudona acabó realizando un partido muy sólido. Y tendría algunas asistencias más de haber anotado sus compañeros de equipo algunos tiros abiertos propiciados por grandes pases del argentino. Un partido razonablemente bueno el de Ginobili.

Blake Griffin, F. NOTABLE

14 MIN, 8 PTS (4-6 FG), 5 REB, 5 AST. Decía Griffin a los periodistas antes del partido que estaba “bastante cansado” después del ajetreado fin de semana que se le presentó. No es para menos. Aún así, sus números fueron óptimos considerando los minutos que le dio coach Pops. El público y la NBA en su conjunto están entregados a él y ese debe ser el botín con el que quedarse para The Blake Show.

Aunque todavía con timidez, Griffin ya está bendecido por todos

Dirk Nowitzki, F. SUFICIENTE

14 MIN, 6 PTS (3-8 FG), 5 REB. El mejor jugador europeo que jamás ha pasado por la NBA nunca encontró continuidad en su tiro aunque colaboró con 5 rebotes defensivos a la causa de su equipo. Los 22 puntos de su All-Star Game del año pasado todavía están ahí para el alemán.

Deron Williams, G. SUFICIENTE

17 MIN, 5 PTS (2-7 FG), 7 AST. Como Paul, D-Will estuvo desacertado en el tiro, aunque tiró de sus innegables dotes en la dirección del juego para salvar su actuación. De todas formas, quizá el más flojo de los tres pointguards que tenía el roster de Popovich. Viene ahora en tercio final de regular season de lo más duro para Williams en Utah.

Russell Westbrook, G. EXCELENTE

14 MIN, 12 PTS (6-12 FG), 5 REB. Muy Buena impresión la de Westbrook en su primera aparición en un All-Star Game (además, en su ciudad natal). 12 tiros para 12 puntos, pero alguno de ellos, como un tremendo tomahawk en el segundo cuarto, con la fuerza y condiciones que, cada vez más, le vienen caracterizando. Consideremos ésta, como la primera aparición de las muchas que están por venir de Westbrook en un All-Star. Y algunas, de titular. Al tiempo.

Nadie ejecuta mejor este tipo de mates que Russell Westbrook

Kevin Love, C. INSUFICIENTE

11 MIN, 2 PTS (1-3 FG), 4 REB. El cómo llegó y el cómo participó no significan que no mereciera estar. Pero quedó constatado que el juego de Love (como el de Marc Gasol en los anteriores partidos de Rookies v Sophomores) no es para este tipo de correcalles. No anotó hasta el último periodo y su particular máquina de coger rebotes se quedó atascada en cuatro.


La Culpa Es Mía

21/02/2011

 

No se me ocurre una forma más generosa de resumir las jornadas del viernes y el sábado de este pasado All-Star Weekend que empezando el post con la imagen de los ganadores de los distintos galardones. No hay más.

El partido entre Rookies y Sophomores es un formato, por lo poco, prescindible. Con generosidad, aburrido. Con sinceridad, indignante. La defensas ni se presentan, los sistemas… ¿los qué?, exhibición de individualismos al servicio de un supuesto espectáculo que solo disfrutan los miles de escolares que entran gratis para llenar la grada. Lo bonito del deporte es competir, o al menos eso a uno le gustaría creer. El hecho de darle el MVP al #1 del Draft por dar 22 asistencias en un partido en el que es más fácil dar una asistencia que hacer una falta personal, y ya de paso relanzar publicitariamente a un jugador que, por la explosión de Blake Griffin, no da a la Liga lo que la Liga pedía de él, evitando así, dárselo a quien realmente lo merecía (DeMarcus Cousins, 33 puntos y 14  rebotes en 26 minutos), seguramente por el hecho de que sería éticamente reprobable entregar el galardón a quien recientemente ha perdido los modales en el vestuario con un compañero… es solo la parte visible del iceberg en forma de problema que la NBA tiene con este partido.

Calcetines para llorar y una actuación de Cousins para recordar

Así que te plantas el sábado de madrugada de nuevo en el sofá esperando que el milagro ocurra. Pero los milagros, en Lourdes. O al menos seguro que no en Los Angeles, en el segundo día del All-Star Weekend.

¿Para qué sirve el Haier Shooting Stars?. Me gustaría pensar que para donar el premio a alguna ONG de la zona que los equipos representan. Pero, lejos de tener información a este respecto, solo acaban sirviendo para ridiculizar a jugadores profesionales como, este año, Al Horford, Taj Gibson, Pau Gasol o Dirk Nowitzki. Y después llega el Taco Bell Skills Challenge, aquel entretenido juego que sirve para hacer pasar el tiempo a los niños que se van de campamentos cada verano… solo que con los mejores bases del mundo. Así que nada, te echas unas buenas risas cuando ves a Chris Paul fallar una bandeja solo y, al ganador, le premias con todo un año de tacos mejicanos gratis en la cadena que patrocina tal insignificante espectáculo.

Grandes jugadores para eventos muy, muy pequeños

Tocado, pero todavía no hundido, entras en el Foot Locker Three-Point Contest rezando por que este sea el año, por que el lunes puedas escribir favorablemente de este evento con una ya larga historia. ¿Y qué te encuentras? Pues al MVP del pasado MundoBasket de Turquía, máximo anotador de la NBA y pieza fundamental del futuro de la competición y de los valores que representa sumando solo 6 puntos de 30 posibles. O a Daniel Gibson de vía crucis público y en directo para todo el país ya no solo formar parte de los lamentables Cavs, sino por ser considerado un experto triplista y quedar eliminado  a las primeras de cambio solo con un punto más que Durant. Está muy bien porque además abuchean a Paul Pierce y ya de paso, venden la “final” como un duelo entre Miami Heat y Boston Celtics cuando nadie quiere comprar. ¿El ganador?, James Jones, ese determinante suplente de los Heat al que todos seguimos con pasión.

Se nota que a Allen le importa más bien poco este concurso

No te vas a dormir porque sabes que si algo no fallará este año será el Sprite Slam Dunk con el que se cierra la jornada del sábado y que, este año, con Blake Griffin, parece que se reinventa (por fin). Lo que sí sabes es que el jurado es sospechoso de votar por indicación de la Liga según lo que interese vender cada temporada, y que, demasiado a menudo, deja fuera de las finales a los mates técnicamente más complejos y espectaculares, metiendo a los de los jugadores con más mercado o, simplemente, a los que contribuyan mejor al show. ¿Y qué mejor que levantar la cartulina con el “10” cuando la metes para abajo pasando “por encima” de un coche si, además, tu compañero de equipo te pone el alley-oop desde dentro del vehículo, y todo mientras suena en directo un grupo de gospel? Ah!, ¿y que resulta que la marca del coche es uno de los principales patrocinadores de la Liga? Claro que sí, mejor imposible! O, mejor aún, qué tal poner dos aros, o machacar con tres pelotas? Por supuesto! Desde este foro humildemente se aconseja para el año que viene en Orlando machacar evitando mordiscos de leones hambrientos, o, mejor pensado, de algunos de los muchos gators enormes que hay por Florida. Con los payasos del circo, ya cuento también. Algo sucede cuando, injustificables puntuaciones a algunos participantes a parte, ya hace tiempo, los mejores mates del concurso se ven en la primera ronda.

Más información, en: www.circoambulante.com

Domingo de resurrección entonces. Y ahí es donde empieza a gestarse el título de este post. Porque cada año caigo en el mismo error. Empezaré diciendo que no garantizo que dentro de 12 meses no vuelva a cometerlo, pero, de verdad, trataré de no ilusionarme demasiado con lo que suceda en el All-Star Weekend 2012 en las jornadas del viernes y el sábado. Porque acabo decepcionado, temiendo que el Partido de las Estrellas del domingo no me levante el ánimo y, sobretodo, deseando que vuelva ya ese apasionante último tercio de la regular season.

Pero no es por casualidad que algunas cosas importantes han pasado ya en algunos All-Star Games anteriores. Y este año, lo que hemos visto en la victoria del Western sobre el Eastern de esta pasada madrugada (148 – 143) es mucho, y muy bueno. Por lo pronto, un equipo decidido a ganar desde el principio y, después, otro que, a través del orgullo de algunos de sus jugadores, trató de evitarlo. Menos jugadas impresionantemente espectaculares y más posesiones importantes al final del partido. Menos risas y más piques. Y una conclusión principal: más que en ninguna otra edición, la lectura en clave regular season se impone.

KB24, por 4º vez, MVP del All-Star Game. En ruta para la Historia

Popovich poniendo en pista a sus dos hombres de San Antonio Spurs solo 31 minutos de 96 posibles (32,3%). Rivers haciendo lo mismo con los cuatro de sus Celtics, pero consiguiendo incluso baja el porcentaje (28,6%, 55 de 192). Kobe queriendo mejorar sus registros individuales para aumentar su peso en la balanza que pronto no dejará de compararlo con Michael Jordan, al tiempo que tratando de dar un aviso desesperado en la misma cara de sus rivales sobre lo peligroso de dar ya a los Lakers por muertos (¿Cómo se explica si no que Kobe ralentizara un contraataque del Oeste para poder encontrarse con LeBron en el aire y dejarlo en evidencia machacando a dos manos?). Griffin aprendiendo la lección de que, en cuanto a protagonismo y participación en un All-Star Game, le queda todavía mucho camino por recorrer. Paul demostrando que, a día de hoy, le saca dos cuerpos a D.Williams en la discusión sobre el mejor base de la Liga (con el permiso de Rose y un espléndido ayer Westbrook). James y Stoudemire como únicos jugadores vestidos de azul con algo de orgullo. Y finalmente la aparición del partido al mismo tiempo que de la figura intratable de Kevin Durant, decidiendo el partido y mereciendo el MVP que se llevará más pronto que tarde.

Algo más que un poster. Respeto por la jerarquía

Consuela ver que el fin de semana termina con buen sabor de boca, aunque… ¿compensa?. Por suerte, pasa casi un año desde que termina un All-Star y empieza el otro. Tiempo más que suficiente como para que un enamorado de la NBA perdone, olvide, vuelva a ilusionarse y acabe de nuevo, admitiendo que la culpa es mía.


¿Qué NBA Queremos?

18/02/2011

 

Jugarán el Eastern contra el Western cuando este domingo se dispute el All-Star Game en el Staples Center de Los Angeles. Pero uno podría pensar que quizá se trate casi de un Celtics / Heat contra Lakers / Futuros Lakers. ¿No es así?

Como seguro ya todos nos hemos dado cuenta, la NBA se está convirtiendo poco a poco en una Liga de super-equipos llenos de jugadores All-Star. Un total de siete miembros de los Boston Celtics y los Miami Heat estarán en el roster del Este. Kobe Bryant y Pau Gasol representarán a los Lakers en el Oeste, con algunos otros All-Star, incluyendo a Dwight Howard, a los que no les importaría jugar en Los Angeles en un futuro no muy lejano.

Hay excepciones todavía. Kevin Durant es casi la única rareza de este ramillete de grandes jugadores. Hasta ahora, que sepamos, Durantula nunca ha hablado de unir sus talentos con los de ninguna otra megaestrella, y parece del todo satisfecho de jugar para una franquicia con un mercado pequeño como es el de Oklahoma City. ¿Qué pasa con él, entonces?. En todo caso, Durant todavía es de aquellos jugadores que encaja con un logo de la NBA, Where Amazing Happens, que parece tener cada vez más cerca su fecha de caducidad, para pasar a ser algo así como Where Superpowers Happen.

KD está muy arraigado a OKC. Quedan pocos como él

Sucede cada vez más a menudo que las grandes estrella de la Liga son colegas ya desde sus días de high school. Algunos, hasta se reúnen los veranos para jugar juntos y compartir sus aptitudes y su pasión. Así que cuando llegan a la NBA, su amistad es ya sólida, con lo que se plantean sin tapujos cada vez más la posibilidad de unirse y jugar juntos. Algo que nunca antes había ocurrido.

Eran esos días en los que el All-Star Game servía para que los grandes jugadores de la Liga se reunieran por primera y única vez en la temporada. Un único fin de semana. Ahora, en cambio, parece a menudo que el Partido de las Estrellas no es más que un fin de semana más en el que quedar, charlar y echarse unas risas entre compañeros de equipo o futuros compañeros de equipo. Algo está cambiando.

Este año en L.A. hay jugadores destinados a protagonizar todo el murmullo que allí se genere. Hablamos de Blake Griffin, y no solo por ser ya el Rookie del Año en el mes de Febrero o por tener escrito ya su nombre en el trofeo al Ganador del Concurso de Mates. Hacia qué lugar llevará su portentoso juego en las temporadas que están por venir, será también un tema que seguro estará encima de la mesa. Y es que ni siquiera hay que tener dos dedos de frente para pensar que, en cuanto surja la primera oportunidad, saldrá de los Clippers, incluso para vestirse en el mismo vestuario pero engalanado con los motivos de los Lakers. Aunque puede que, entonces, Dwight Howard ya se encuentre en él, vestido de oro y púrpura.

¿Hasta cuándo durará el Blake Show en los Clippers?

Y es que con tantos All-Star buscando una conexión que les una a otros colegas de trabajo, probablemente no pasará mucho tiempo hasta que la regular season tan solo sea un largo reflejo de lo que hasta ahora solo proyectaba el espejo del All-Star Game.

Parece que entramos en la era de los equipos superpoderosos, con superestrellas que no ven llegar el día de convertirse en agentes libres para tratar de encontrar otra superestrella con la que alinearse. Lo que, por ejemplo, significa que este año habrá una gran multitud de periodistas metiendo micros cerca de la boca de Carmelo Anthony preguntando por New York y no por Denver.

Flashback: Phoenix (AZ), hace dos años. LeBron James fue preguntado por con qué miembro del Team USA le gustaría poder jugar algún día. Recuerdo perfectamente como King James no dejó pasar ni un segundo entre la pregunta y la respuesta: “Chris Bosh”, dijo. Una clara insinuación, aunque nadie pensara que fueran a encontrarse en Miami. Aquí estamos dos años después con el sueño de Bron convertido en realidad.

Amigos primero, compañeros después. ¿Es ésta la nueva tendencia?

Junto con Dwayne Wade, tres son los jugadores que presenta Miami Heat en este All-Star Game. Boston Celtics, con Garnett, Allen, Pierce y Rondo, va con cuatro. Juntos, los dos mejores equipos de la Conferencia Este, acumulan siete de las doce plazas reservadas para los mejores jugadores de la Liga en el Eastern. És decir, el 13.3% de las franquicias del Este llevan el 58.3% de los jugadores al roster que entrenará Doc Rivers. ¿Es ésta la NBA que queremos?

Si es así, sugerimos entonces directamente al coach Rivers poner a los cuatro C’s el máximo tiempo posible en pista, y elegir a su quinto hombre en función de quién vaya a ser agente libre este próximo verano; aunque solo sea para ir anticipando el aprendizaje que le correspondería en los Training Camps del mes de Octubre de acabar fichando por los Celtics.

Pero esta nueva tendencia de formación de super-equipos puede agravarse. Imaginemos ahora por un momento que los Heat consiguen superar sus problemas de envergadura en el roster, al tiempo que encuentran la manera de parar a Rajon Rondo si se encuentran con los Celtics en los playoffs de la próxima primavera. Miami llegaría entonces a las Finales, lo que supondría para LeBron James la oportunidad de conseguir el anillo de campeón que hasta ahora tanto se le resiste. De lograrlo, ¿qué creéis que harán las superestrellas que se puedan convertir en agentes libres al ver que el modelo de los Heat ha funcionado? Como mínimo copiarlo, sino superarlo.

De triunfar el modelo Miami, estamos ante una nueva NBA

Knicks y Lakers tiene los recursos para acomodar a los mejores agentes libres los próximos años, así que no podemos esperar otra cosa que quintetos del estilo de estos Miami Heat. En el caso de los Knicks, llevamos ya muchos meses oyendo cantos de sirena al respecto, desde el día de la llegada de Amar’e Stoudemire al MSG. “Formaremos nuestro propio Big Three”, brindó Chris Paul junto a Amar’e Stoudemire y Carmelo Anthony en la boda de este último y ante el mismo LeBron James, también invitado.

Quizá, pero cada vez más parece consolidarse la tendencia de poder tener equipos All-Star en New York o cualquier otra ciudad, incluso cuando no se disputa el All-Star Game. Convertir cada fin de semana en el Fin de Semana de las Estrellas no sería exactamente lo que uno espera de la NBA.


Beat L.A.!!

17/02/2011

 

Después de cuatro muy buenas victorias para empezar la gira de siete partidos a domicilio antes del parón por el All-Star Weekend, la derrota ante un equipo fuerte, hambriento y en progresión como son los Orlando Magic fue fácil de digerir. Al día siguiente, el cuarto partido en cinco días y penúltimo de la gira, con Kobe Bryant enfermo y ante un equipo que ni un riguroso estudio científico durante los próximos 30 años podría determinar el porqué de un balance tan negativo para Los Angeles, perder de 20 en Charlotte fue (en palabras del propio Phil Jackson) vergonzoso, aunque, al menos, explicable.

Pero, en una regular season ya con más derrotas ante equipos con un balance de victorias / derrotas negativo que en toda la temporada 2009-10, y con solo dos victorias en ocho intentos ante los mejores cinco equipos de la NBA, nadie puede explicar la ridícula derrota de esta pasada madrugada en Cleveland (104 – 99), un equipo que ha perdido 37 de sus últimos 39 partidos, incluyendo la ya tan comentada sonrojante derrota por 55 puntos de diferencia ante, precisamente, los Lakers.

Olvidémonos de la peor derrota de la temporada. Lo de ayer se acerca más a un posible debate sobre la peor derrota de la década.

Dos visiones: salvación para unos, desastre para otros

Coincidencias de la vida, en el mismo día en que Jerry Buss (dueño de los Lakers) hablaba en público de cómo el orgullo y no la fatiga debe guiar el comportamiento de un equipo campeón, mientras recibía en L.A. el galardón al propietario más exitosos del deporte profesional americano en 2010. Quizá Buss debió ser algo más específico, pues no hemos visto rastro del orgullo (y si de mucha fatiga), al menos antes del All-Star break que ahora empieza para los Lakers y que, sin duda, se la va a hacer muy largo a la franquicia de la que Buss es propietario.

De muchas maneras, el partido de ayer en Ohio fue un microcosmo de la inconsistencia que infecta a los Lakers esta temporada. Después de ir por detrás en el marcador durante todo el tercer cuarto, los Lakers consiguieron volver al partido. Cuando Derek Fisher anotó un triple desde la esquina que empataba el partido a 82, parecía que se podrían llevar un partido que bien es cierto que deberían haber dominado desde mucho antes. Eso nunca sucedió, sino que incluso permitieron entonces nueve puntos consecutivos a unos Cavs incrédulos ante tanta complacencia. La absurda falta personal que le hace Shannon Brown a 25 metros del aro de Los Angeles a Ramon Sessions al final del partido, permitiendo anotar sin oposición desde la linea de tiros libres a un jugador que promedia el 83% de acierto en ese aspecto del juego, lo explica todo. Como las 19 pérdidas de balón que generaron 23 puntos de Cleveland.

Inútil partidazo: 30 puntos, 20 rebotes (10 ofensivos) que no sirven

Quedan 35 partidos de la fase regular para tratar por fin de encontrar una identidad. Antes del partido de hoy hace una semana en el TD Banknorth Garden de Boston, considerado el mejor de los Lakers esta temporada, Phil Jackson aún decía “Todavía creo que si jugamos a nuestro mejor nivel, somos el mejor equipo de la Liga”. Puede que lo sean, pero, claramente, no lo son.

Pero el mayor desconcierto (o el único clavo ardiendo al que pueden agarrarse los Lakers) lo genera la percepción de que, a pesar de las infames derrotas en casa de este año ante equipos del nivel de Milwaukee, Indiana, Memphis o Sacramento, los Lakers siguen el camino que les llevará a un número total de victorias en esta regular season cercano a 57, es decir, las mismas con las que la temporada pasada acabaron ganando el anillo.

Porque además, los problemas principales que se le detectan a este equipo (falta de consistencia defensiva, falta de anotación desde el perímetro, falta de producción desde el banquillo e incluso, a veces, falta de voluntad de jugar a su máximo potencial) son los mismos que detectábamos exactamente ahora hace un año. Los debates sobre la complacencia y sobre la concentración están ahora encima de la mesa, igual que lo estaban el año pasado.

De seguir tan desdibujados, la temporada acabará muy mal

Más que nunca, en esta una temporada en la que cualquier cosa que no sea un anillo será considerado un fracaso, cabe recordar que los títulos no se ganan en Febrero. Lo que los Lakers tienen (un entrenador con 11 campeonatos, un MVP con 5, un base con más experiencia en grandes momentos / grandes partidos que ningún otro, y un roster de tanta longitud lleno de logros) no puede ser tampoco ignorado. Menos ahora.

Pero la realidad no atiende de previsiones optimistas o de clavos ardiendo a los que agarrarse. Y resulta que esta temporada no es la temporada pasada. Como sucede en la bolsa, los resultados de ayer no pueden ser utilizados para predecir futuras ganancias. Y los Lakers ya no solo han cedido la primera posición del Western a unos intratables Spurs, sino que están a dos partidos de la segunda que hoy ocupan los Mavs, y con los Thunder pisándoles los talones en la cuarta.

Empieza el duelo DAL v LAL por ser segundo en el Western

Si de aquí hasta Abril, los Lakers son capaces de mejorar su juego a través de mayor compromiso y más confianza, todo el tema del Three-Peat volverá a estar en el debate. Pero aunque lo hagan, ¿serán capaces de, en playoffs, ganar dos o hasta tres series a domicilio? La historia solo nos da una respuesta: No.

Los Angeles Lakers llega al All-Star break sumido en muchas más preguntas que respuestas. Los problemas son diversos, no solo relacionados con tótems como la complacencia o concentración. Ni tan siquiera son capaces a menudo de explicar el porqué de algunas derrotas. Es cierto que es por algún motivo que muy pocos equipos consiguen llegar a cuatro Finales consecutivas de la NBA, pero, mejor que conformarse, será preguntarse cómo empezar a ganar a los equipos de arriba mientras se deja de perder de forma bochornosa contra algunos de abajo.


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