Notas Clase “All-Star Game 2011” (I)

22/02/2011

 

WESTERN CONFERENCE:

Chris Paul, G. NOTABLE BAJO

28 MIN, 10 PTS (3-7 FG), 7 AST, 5 STL, 3 TO. El manejo del balón de Paul fue deslumbrante en algunas fases del partido. Condujo la mayoría de los 53 contraataques que tuvo el Western en el partido y empató con D-Will como máximo asistente de su equipo. Su tiro no estuvo del todo acertado pero supo asombrar a la grada con sus penetraciones y generosidad.

Kobe Bryant, G. MATRÍCULA DE HONOR

29 MIN, 37 PTS (14-26 FG), 14 REB, 3 STL, 4 TO. Jugando en casa, se mostró agresivo desde buen principio, anotando 7 canastas en el primer cuarto y nunca viniéndose abajo. Al final, 37 puntos, solo 5 por debajo del record en un All-Star Game, todavía en posesión de Wilt Chamberlain. Si bien no pasó demasiado el balón, se recordarán su mate con reverso en el aire remontando la línea de fondo y, sobretodo, su póster a LeBron James con ambas manos. Este 4º MVP le iguala a Bob Petit como el jugador con más galardones de Mejor Jugador de un All-Star Game de la historia de la NBA.

Triunfador de la noche, de principio a fin

Carmelo Anthony, F. SUFICIENTE

22 MIN, 8 PTS (4-10 FG), 7 REB, 2 AST. Como siempre, agresivo cuando el balón le encontró cerca del aro, pero en el perímetro nunca encontró ritmo de partido. Superado en todo por sus oponentes (LeBron y Amar’e), puede que tuviera más en su cabeza la resolución de su futuro inmediato (por fin ya parece que cerrado, con los Knicks) que no el partido en sí. Se acepta como excusa.

Kevin Durant, F. EXCELENTE

30 MIN, 34 PTS (11-23 FG, 4-11 3PT, 8-8 FT), 2 BLK. No le hables a Durant de partidos amistosos o de exhibición, puesto que no entiende de ellos. Y menos cuando es golpeado y acaba cayendo al suelo como sucedió en el tercer cuarto del encuentro. Durant estuvo muy consistente durante todo el partido, anotando al menos cinco puntos en cada cuarto y liderando a su equipo en tapones. Quizá lo mejor fue que apareció también al final, cuando la mecha de Kobe se apagaba y, algo más importante, cuando había que decidir el partido. Un ganador.

¿Cuántas veces será Durant MVP de un All-Star Game?

Tim Duncan, C. INSUFICIENTE

11 MIN, 2 PTS (1-4 FG), 3 REB. Despidámonos como se merece de las presencias de Duncan en All-Star Games, un tipo de fiestas en las que Tim se siente fuera de lugar siempre. Un media de 3.8ppg en los últimos cinco All-Stars (titular en todos) así lo atestiguan. Cabe preguntarse porqué Popovich, sabedor como nadie que ni a Duncan le gustan estos encuentros ni le iba a poner demasiados minutos, insistió en elegirlo en el quinteto titular. Suena a despedida.

Pau Gasol, C. NOTABLE ALTO

24 MIN, 17 PTS (8-13 FG), 7 REB, 2 BLK. El supuestamente blando Gasol estuvo jugando los minutos importantes del final del encuentro, peleando duro con los big men del Este, y hasta palmeando una importante canasta (con falta a STAT incluida) que ponía al Western cuatro puntos por encima a tan solo un minuto del final. Los 6 rebotes ofensivos demuestran lo metido que estuvo en el partido, del que fue el quinto máximo anotador con 17 puntos.

Suplente en funciones de titular. El mejor ASG de Pau

Manu Ginobili, G. NOTABLE BAJO

20 MIN, 7 PTS (2-7 FG), 5 AST, 3 STL. Lentamente, Manudona acabó realizando un partido muy sólido. Y tendría algunas asistencias más de haber anotado sus compañeros de equipo algunos tiros abiertos propiciados por grandes pases del argentino. Un partido razonablemente bueno el de Ginobili.

Blake Griffin, F. NOTABLE

14 MIN, 8 PTS (4-6 FG), 5 REB, 5 AST. Decía Griffin a los periodistas antes del partido que estaba “bastante cansado” después del ajetreado fin de semana que se le presentó. No es para menos. Aún así, sus números fueron óptimos considerando los minutos que le dio coach Pops. El público y la NBA en su conjunto están entregados a él y ese debe ser el botín con el que quedarse para The Blake Show.

Aunque todavía con timidez, Griffin ya está bendecido por todos

Dirk Nowitzki, F. SUFICIENTE

14 MIN, 6 PTS (3-8 FG), 5 REB. El mejor jugador europeo que jamás ha pasado por la NBA nunca encontró continuidad en su tiro aunque colaboró con 5 rebotes defensivos a la causa de su equipo. Los 22 puntos de su All-Star Game del año pasado todavía están ahí para el alemán.

Deron Williams, G. SUFICIENTE

17 MIN, 5 PTS (2-7 FG), 7 AST. Como Paul, D-Will estuvo desacertado en el tiro, aunque tiró de sus innegables dotes en la dirección del juego para salvar su actuación. De todas formas, quizá el más flojo de los tres pointguards que tenía el roster de Popovich. Viene ahora en tercio final de regular season de lo más duro para Williams en Utah.

Russell Westbrook, G. EXCELENTE

14 MIN, 12 PTS (6-12 FG), 5 REB. Muy Buena impresión la de Westbrook en su primera aparición en un All-Star Game (además, en su ciudad natal). 12 tiros para 12 puntos, pero alguno de ellos, como un tremendo tomahawk en el segundo cuarto, con la fuerza y condiciones que, cada vez más, le vienen caracterizando. Consideremos ésta, como la primera aparición de las muchas que están por venir de Westbrook en un All-Star. Y algunas, de titular. Al tiempo.

Nadie ejecuta mejor este tipo de mates que Russell Westbrook

Kevin Love, C. INSUFICIENTE

11 MIN, 2 PTS (1-3 FG), 4 REB. El cómo llegó y el cómo participó no significan que no mereciera estar. Pero quedó constatado que el juego de Love (como el de Marc Gasol en los anteriores partidos de Rookies v Sophomores) no es para este tipo de correcalles. No anotó hasta el último periodo y su particular máquina de coger rebotes se quedó atascada en cuatro.


La Culpa Es Mía

21/02/2011

 

No se me ocurre una forma más generosa de resumir las jornadas del viernes y el sábado de este pasado All-Star Weekend que empezando el post con la imagen de los ganadores de los distintos galardones. No hay más.

El partido entre Rookies y Sophomores es un formato, por lo poco, prescindible. Con generosidad, aburrido. Con sinceridad, indignante. La defensas ni se presentan, los sistemas… ¿los qué?, exhibición de individualismos al servicio de un supuesto espectáculo que solo disfrutan los miles de escolares que entran gratis para llenar la grada. Lo bonito del deporte es competir, o al menos eso a uno le gustaría creer. El hecho de darle el MVP al #1 del Draft por dar 22 asistencias en un partido en el que es más fácil dar una asistencia que hacer una falta personal, y ya de paso relanzar publicitariamente a un jugador que, por la explosión de Blake Griffin, no da a la Liga lo que la Liga pedía de él, evitando así, dárselo a quien realmente lo merecía (DeMarcus Cousins, 33 puntos y 14  rebotes en 26 minutos), seguramente por el hecho de que sería éticamente reprobable entregar el galardón a quien recientemente ha perdido los modales en el vestuario con un compañero… es solo la parte visible del iceberg en forma de problema que la NBA tiene con este partido.

Calcetines para llorar y una actuación de Cousins para recordar

Así que te plantas el sábado de madrugada de nuevo en el sofá esperando que el milagro ocurra. Pero los milagros, en Lourdes. O al menos seguro que no en Los Angeles, en el segundo día del All-Star Weekend.

¿Para qué sirve el Haier Shooting Stars?. Me gustaría pensar que para donar el premio a alguna ONG de la zona que los equipos representan. Pero, lejos de tener información a este respecto, solo acaban sirviendo para ridiculizar a jugadores profesionales como, este año, Al Horford, Taj Gibson, Pau Gasol o Dirk Nowitzki. Y después llega el Taco Bell Skills Challenge, aquel entretenido juego que sirve para hacer pasar el tiempo a los niños que se van de campamentos cada verano… solo que con los mejores bases del mundo. Así que nada, te echas unas buenas risas cuando ves a Chris Paul fallar una bandeja solo y, al ganador, le premias con todo un año de tacos mejicanos gratis en la cadena que patrocina tal insignificante espectáculo.

Grandes jugadores para eventos muy, muy pequeños

Tocado, pero todavía no hundido, entras en el Foot Locker Three-Point Contest rezando por que este sea el año, por que el lunes puedas escribir favorablemente de este evento con una ya larga historia. ¿Y qué te encuentras? Pues al MVP del pasado MundoBasket de Turquía, máximo anotador de la NBA y pieza fundamental del futuro de la competición y de los valores que representa sumando solo 6 puntos de 30 posibles. O a Daniel Gibson de vía crucis público y en directo para todo el país ya no solo formar parte de los lamentables Cavs, sino por ser considerado un experto triplista y quedar eliminado  a las primeras de cambio solo con un punto más que Durant. Está muy bien porque además abuchean a Paul Pierce y ya de paso, venden la “final” como un duelo entre Miami Heat y Boston Celtics cuando nadie quiere comprar. ¿El ganador?, James Jones, ese determinante suplente de los Heat al que todos seguimos con pasión.

Se nota que a Allen le importa más bien poco este concurso

No te vas a dormir porque sabes que si algo no fallará este año será el Sprite Slam Dunk con el que se cierra la jornada del sábado y que, este año, con Blake Griffin, parece que se reinventa (por fin). Lo que sí sabes es que el jurado es sospechoso de votar por indicación de la Liga según lo que interese vender cada temporada, y que, demasiado a menudo, deja fuera de las finales a los mates técnicamente más complejos y espectaculares, metiendo a los de los jugadores con más mercado o, simplemente, a los que contribuyan mejor al show. ¿Y qué mejor que levantar la cartulina con el “10” cuando la metes para abajo pasando “por encima” de un coche si, además, tu compañero de equipo te pone el alley-oop desde dentro del vehículo, y todo mientras suena en directo un grupo de gospel? Ah!, ¿y que resulta que la marca del coche es uno de los principales patrocinadores de la Liga? Claro que sí, mejor imposible! O, mejor aún, qué tal poner dos aros, o machacar con tres pelotas? Por supuesto! Desde este foro humildemente se aconseja para el año que viene en Orlando machacar evitando mordiscos de leones hambrientos, o, mejor pensado, de algunos de los muchos gators enormes que hay por Florida. Con los payasos del circo, ya cuento también. Algo sucede cuando, injustificables puntuaciones a algunos participantes a parte, ya hace tiempo, los mejores mates del concurso se ven en la primera ronda.

Más información, en: www.circoambulante.com

Domingo de resurrección entonces. Y ahí es donde empieza a gestarse el título de este post. Porque cada año caigo en el mismo error. Empezaré diciendo que no garantizo que dentro de 12 meses no vuelva a cometerlo, pero, de verdad, trataré de no ilusionarme demasiado con lo que suceda en el All-Star Weekend 2012 en las jornadas del viernes y el sábado. Porque acabo decepcionado, temiendo que el Partido de las Estrellas del domingo no me levante el ánimo y, sobretodo, deseando que vuelva ya ese apasionante último tercio de la regular season.

Pero no es por casualidad que algunas cosas importantes han pasado ya en algunos All-Star Games anteriores. Y este año, lo que hemos visto en la victoria del Western sobre el Eastern de esta pasada madrugada (148 – 143) es mucho, y muy bueno. Por lo pronto, un equipo decidido a ganar desde el principio y, después, otro que, a través del orgullo de algunos de sus jugadores, trató de evitarlo. Menos jugadas impresionantemente espectaculares y más posesiones importantes al final del partido. Menos risas y más piques. Y una conclusión principal: más que en ninguna otra edición, la lectura en clave regular season se impone.

KB24, por 4º vez, MVP del All-Star Game. En ruta para la Historia

Popovich poniendo en pista a sus dos hombres de San Antonio Spurs solo 31 minutos de 96 posibles (32,3%). Rivers haciendo lo mismo con los cuatro de sus Celtics, pero consiguiendo incluso baja el porcentaje (28,6%, 55 de 192). Kobe queriendo mejorar sus registros individuales para aumentar su peso en la balanza que pronto no dejará de compararlo con Michael Jordan, al tiempo que tratando de dar un aviso desesperado en la misma cara de sus rivales sobre lo peligroso de dar ya a los Lakers por muertos (¿Cómo se explica si no que Kobe ralentizara un contraataque del Oeste para poder encontrarse con LeBron en el aire y dejarlo en evidencia machacando a dos manos?). Griffin aprendiendo la lección de que, en cuanto a protagonismo y participación en un All-Star Game, le queda todavía mucho camino por recorrer. Paul demostrando que, a día de hoy, le saca dos cuerpos a D.Williams en la discusión sobre el mejor base de la Liga (con el permiso de Rose y un espléndido ayer Westbrook). James y Stoudemire como únicos jugadores vestidos de azul con algo de orgullo. Y finalmente la aparición del partido al mismo tiempo que de la figura intratable de Kevin Durant, decidiendo el partido y mereciendo el MVP que se llevará más pronto que tarde.

Algo más que un poster. Respeto por la jerarquía

Consuela ver que el fin de semana termina con buen sabor de boca, aunque… ¿compensa?. Por suerte, pasa casi un año desde que termina un All-Star y empieza el otro. Tiempo más que suficiente como para que un enamorado de la NBA perdone, olvide, vuelva a ilusionarse y acabe de nuevo, admitiendo que la culpa es mía.


¿Qué NBA Queremos?

18/02/2011

 

Jugarán el Eastern contra el Western cuando este domingo se dispute el All-Star Game en el Staples Center de Los Angeles. Pero uno podría pensar que quizá se trate casi de un Celtics / Heat contra Lakers / Futuros Lakers. ¿No es así?

Como seguro ya todos nos hemos dado cuenta, la NBA se está convirtiendo poco a poco en una Liga de super-equipos llenos de jugadores All-Star. Un total de siete miembros de los Boston Celtics y los Miami Heat estarán en el roster del Este. Kobe Bryant y Pau Gasol representarán a los Lakers en el Oeste, con algunos otros All-Star, incluyendo a Dwight Howard, a los que no les importaría jugar en Los Angeles en un futuro no muy lejano.

Hay excepciones todavía. Kevin Durant es casi la única rareza de este ramillete de grandes jugadores. Hasta ahora, que sepamos, Durantula nunca ha hablado de unir sus talentos con los de ninguna otra megaestrella, y parece del todo satisfecho de jugar para una franquicia con un mercado pequeño como es el de Oklahoma City. ¿Qué pasa con él, entonces?. En todo caso, Durant todavía es de aquellos jugadores que encaja con un logo de la NBA, Where Amazing Happens, que parece tener cada vez más cerca su fecha de caducidad, para pasar a ser algo así como Where Superpowers Happen.

KD está muy arraigado a OKC. Quedan pocos como él

Sucede cada vez más a menudo que las grandes estrella de la Liga son colegas ya desde sus días de high school. Algunos, hasta se reúnen los veranos para jugar juntos y compartir sus aptitudes y su pasión. Así que cuando llegan a la NBA, su amistad es ya sólida, con lo que se plantean sin tapujos cada vez más la posibilidad de unirse y jugar juntos. Algo que nunca antes había ocurrido.

Eran esos días en los que el All-Star Game servía para que los grandes jugadores de la Liga se reunieran por primera y única vez en la temporada. Un único fin de semana. Ahora, en cambio, parece a menudo que el Partido de las Estrellas no es más que un fin de semana más en el que quedar, charlar y echarse unas risas entre compañeros de equipo o futuros compañeros de equipo. Algo está cambiando.

Este año en L.A. hay jugadores destinados a protagonizar todo el murmullo que allí se genere. Hablamos de Blake Griffin, y no solo por ser ya el Rookie del Año en el mes de Febrero o por tener escrito ya su nombre en el trofeo al Ganador del Concurso de Mates. Hacia qué lugar llevará su portentoso juego en las temporadas que están por venir, será también un tema que seguro estará encima de la mesa. Y es que ni siquiera hay que tener dos dedos de frente para pensar que, en cuanto surja la primera oportunidad, saldrá de los Clippers, incluso para vestirse en el mismo vestuario pero engalanado con los motivos de los Lakers. Aunque puede que, entonces, Dwight Howard ya se encuentre en él, vestido de oro y púrpura.

¿Hasta cuándo durará el Blake Show en los Clippers?

Y es que con tantos All-Star buscando una conexión que les una a otros colegas de trabajo, probablemente no pasará mucho tiempo hasta que la regular season tan solo sea un largo reflejo de lo que hasta ahora solo proyectaba el espejo del All-Star Game.

Parece que entramos en la era de los equipos superpoderosos, con superestrellas que no ven llegar el día de convertirse en agentes libres para tratar de encontrar otra superestrella con la que alinearse. Lo que, por ejemplo, significa que este año habrá una gran multitud de periodistas metiendo micros cerca de la boca de Carmelo Anthony preguntando por New York y no por Denver.

Flashback: Phoenix (AZ), hace dos años. LeBron James fue preguntado por con qué miembro del Team USA le gustaría poder jugar algún día. Recuerdo perfectamente como King James no dejó pasar ni un segundo entre la pregunta y la respuesta: “Chris Bosh”, dijo. Una clara insinuación, aunque nadie pensara que fueran a encontrarse en Miami. Aquí estamos dos años después con el sueño de Bron convertido en realidad.

Amigos primero, compañeros después. ¿Es ésta la nueva tendencia?

Junto con Dwayne Wade, tres son los jugadores que presenta Miami Heat en este All-Star Game. Boston Celtics, con Garnett, Allen, Pierce y Rondo, va con cuatro. Juntos, los dos mejores equipos de la Conferencia Este, acumulan siete de las doce plazas reservadas para los mejores jugadores de la Liga en el Eastern. És decir, el 13.3% de las franquicias del Este llevan el 58.3% de los jugadores al roster que entrenará Doc Rivers. ¿Es ésta la NBA que queremos?

Si es así, sugerimos entonces directamente al coach Rivers poner a los cuatro C’s el máximo tiempo posible en pista, y elegir a su quinto hombre en función de quién vaya a ser agente libre este próximo verano; aunque solo sea para ir anticipando el aprendizaje que le correspondería en los Training Camps del mes de Octubre de acabar fichando por los Celtics.

Pero esta nueva tendencia de formación de super-equipos puede agravarse. Imaginemos ahora por un momento que los Heat consiguen superar sus problemas de envergadura en el roster, al tiempo que encuentran la manera de parar a Rajon Rondo si se encuentran con los Celtics en los playoffs de la próxima primavera. Miami llegaría entonces a las Finales, lo que supondría para LeBron James la oportunidad de conseguir el anillo de campeón que hasta ahora tanto se le resiste. De lograrlo, ¿qué creéis que harán las superestrellas que se puedan convertir en agentes libres al ver que el modelo de los Heat ha funcionado? Como mínimo copiarlo, sino superarlo.

De triunfar el modelo Miami, estamos ante una nueva NBA

Knicks y Lakers tiene los recursos para acomodar a los mejores agentes libres los próximos años, así que no podemos esperar otra cosa que quintetos del estilo de estos Miami Heat. En el caso de los Knicks, llevamos ya muchos meses oyendo cantos de sirena al respecto, desde el día de la llegada de Amar’e Stoudemire al MSG. “Formaremos nuestro propio Big Three”, brindó Chris Paul junto a Amar’e Stoudemire y Carmelo Anthony en la boda de este último y ante el mismo LeBron James, también invitado.

Quizá, pero cada vez más parece consolidarse la tendencia de poder tener equipos All-Star en New York o cualquier otra ciudad, incluso cuando no se disputa el All-Star Game. Convertir cada fin de semana en el Fin de Semana de las Estrellas no sería exactamente lo que uno espera de la NBA.


Beat L.A.!!

17/02/2011

 

Después de cuatro muy buenas victorias para empezar la gira de siete partidos a domicilio antes del parón por el All-Star Weekend, la derrota ante un equipo fuerte, hambriento y en progresión como son los Orlando Magic fue fácil de digerir. Al día siguiente, el cuarto partido en cinco días y penúltimo de la gira, con Kobe Bryant enfermo y ante un equipo que ni un riguroso estudio científico durante los próximos 30 años podría determinar el porqué de un balance tan negativo para Los Angeles, perder de 20 en Charlotte fue (en palabras del propio Phil Jackson) vergonzoso, aunque, al menos, explicable.

Pero, en una regular season ya con más derrotas ante equipos con un balance de victorias / derrotas negativo que en toda la temporada 2009-10, y con solo dos victorias en ocho intentos ante los mejores cinco equipos de la NBA, nadie puede explicar la ridícula derrota de esta pasada madrugada en Cleveland (104 – 99), un equipo que ha perdido 37 de sus últimos 39 partidos, incluyendo la ya tan comentada sonrojante derrota por 55 puntos de diferencia ante, precisamente, los Lakers.

Olvidémonos de la peor derrota de la temporada. Lo de ayer se acerca más a un posible debate sobre la peor derrota de la década.

Dos visiones: salvación para unos, desastre para otros

Coincidencias de la vida, en el mismo día en que Jerry Buss (dueño de los Lakers) hablaba en público de cómo el orgullo y no la fatiga debe guiar el comportamiento de un equipo campeón, mientras recibía en L.A. el galardón al propietario más exitosos del deporte profesional americano en 2010. Quizá Buss debió ser algo más específico, pues no hemos visto rastro del orgullo (y si de mucha fatiga), al menos antes del All-Star break que ahora empieza para los Lakers y que, sin duda, se la va a hacer muy largo a la franquicia de la que Buss es propietario.

De muchas maneras, el partido de ayer en Ohio fue un microcosmo de la inconsistencia que infecta a los Lakers esta temporada. Después de ir por detrás en el marcador durante todo el tercer cuarto, los Lakers consiguieron volver al partido. Cuando Derek Fisher anotó un triple desde la esquina que empataba el partido a 82, parecía que se podrían llevar un partido que bien es cierto que deberían haber dominado desde mucho antes. Eso nunca sucedió, sino que incluso permitieron entonces nueve puntos consecutivos a unos Cavs incrédulos ante tanta complacencia. La absurda falta personal que le hace Shannon Brown a 25 metros del aro de Los Angeles a Ramon Sessions al final del partido, permitiendo anotar sin oposición desde la linea de tiros libres a un jugador que promedia el 83% de acierto en ese aspecto del juego, lo explica todo. Como las 19 pérdidas de balón que generaron 23 puntos de Cleveland.

Inútil partidazo: 30 puntos, 20 rebotes (10 ofensivos) que no sirven

Quedan 35 partidos de la fase regular para tratar por fin de encontrar una identidad. Antes del partido de hoy hace una semana en el TD Banknorth Garden de Boston, considerado el mejor de los Lakers esta temporada, Phil Jackson aún decía “Todavía creo que si jugamos a nuestro mejor nivel, somos el mejor equipo de la Liga”. Puede que lo sean, pero, claramente, no lo son.

Pero el mayor desconcierto (o el único clavo ardiendo al que pueden agarrarse los Lakers) lo genera la percepción de que, a pesar de las infames derrotas en casa de este año ante equipos del nivel de Milwaukee, Indiana, Memphis o Sacramento, los Lakers siguen el camino que les llevará a un número total de victorias en esta regular season cercano a 57, es decir, las mismas con las que la temporada pasada acabaron ganando el anillo.

Porque además, los problemas principales que se le detectan a este equipo (falta de consistencia defensiva, falta de anotación desde el perímetro, falta de producción desde el banquillo e incluso, a veces, falta de voluntad de jugar a su máximo potencial) son los mismos que detectábamos exactamente ahora hace un año. Los debates sobre la complacencia y sobre la concentración están ahora encima de la mesa, igual que lo estaban el año pasado.

De seguir tan desdibujados, la temporada acabará muy mal

Más que nunca, en esta una temporada en la que cualquier cosa que no sea un anillo será considerado un fracaso, cabe recordar que los títulos no se ganan en Febrero. Lo que los Lakers tienen (un entrenador con 11 campeonatos, un MVP con 5, un base con más experiencia en grandes momentos / grandes partidos que ningún otro, y un roster de tanta longitud lleno de logros) no puede ser tampoco ignorado. Menos ahora.

Pero la realidad no atiende de previsiones optimistas o de clavos ardiendo a los que agarrarse. Y resulta que esta temporada no es la temporada pasada. Como sucede en la bolsa, los resultados de ayer no pueden ser utilizados para predecir futuras ganancias. Y los Lakers ya no solo han cedido la primera posición del Western a unos intratables Spurs, sino que están a dos partidos de la segunda que hoy ocupan los Mavs, y con los Thunder pisándoles los talones en la cuarta.

Empieza el duelo DAL v LAL por ser segundo en el Western

Si de aquí hasta Abril, los Lakers son capaces de mejorar su juego a través de mayor compromiso y más confianza, todo el tema del Three-Peat volverá a estar en el debate. Pero aunque lo hagan, ¿serán capaces de, en playoffs, ganar dos o hasta tres series a domicilio? La historia solo nos da una respuesta: No.

Los Angeles Lakers llega al All-Star break sumido en muchas más preguntas que respuestas. Los problemas son diversos, no solo relacionados con tótems como la complacencia o concentración. Ni tan siquiera son capaces a menudo de explicar el porqué de algunas derrotas. Es cierto que es por algún motivo que muy pocos equipos consiguen llegar a cuatro Finales consecutivas de la NBA, pero, mejor que conformarse, será preguntarse cómo empezar a ganar a los equipos de arriba mientras se deja de perder de forma bochornosa contra algunos de abajo.


¿Contigo O Sin Ti?

16/02/2011

 

O.J. Mayo volvía ayer a ponerse el uniforme de los Grizzlies tras cumplir la sanción de 10 días impuesta por la Liga por el consumo de una sustancia prohibida, que el jugador afirma haber consumido involuntariamente por la ingesta de una bebida energética comprada en una gasolinera.

La vuelta del guard de Memphis se produce en un momento más que interesante en la Conferencia Oeste, donde hasta 6 equipos pelean por las últimas 4 posiciones que dan derecho a post-temporada. Los Grizzlies son ahora novenos (31 – 26, después de la solvente victoria en casa esta madrugada ante los Sixers), pero a solo un partido de los Blazers (sextos) y a medio de Nuggets (séptimos) y Jazz (octavos). Por detrás, los Suns (27 – 26) amenazan a Memphis, mientras que los Rockets, a pesar de un muy decente perfil estadístico, quizá estén un poquito demasiado distanciados (26 – 30).

Así que ante Memphis Grizzlies está una muy buena oportunidad de volver a los playoffs por primera vez desde la marcha de Pau Gasol. El calendario, además, también da la bienvenida a O.J. Mayo al roster de Lionel Hollins: después del All-Star break, Memphis empieza una brutal racha de 17 partidos en los que, por ejemplo, se enfrentará 3 veces a los Spurs , jugará en casa ante Thunder o Hornets, y deberá visitar las canchas de Nuggets, Mavs, Celtics, Bulls y Heat. Casi nada, teniendo en cuenta que son esos encuentros los que marcarán si las opciones de post-temporada de los Grizzlies siguen en pie o se acaban diluyendo.

Titular en sus primeros 164 partidos NBA, solo en 15 este año

Y la presencia de Mayo debería ayudar, no? Probablemente. El talento normalmente ayuda y, dejando de lado todo lo sucedido en lo que va de regular season, Mayo tiene aptitudes, además de un muy buen tiro exterior. Pero aquí viene la base de esta extraña historia: Memphis ha jugado considerablemente mejor en estos 10 partidos sin Mayo que en el resto de la temporada. En este periodo, 8 – 2, los Grizzlies han anotado 105.8 puntos por cada 100 posesiones (3 puntos por encima de la media de los 46 primeros encuentros con Mayo en plantilla) y lo que es más sorprendente, han permitido solo 100.4 puntos por cada 100 posesiones a sus rivales (2 puntos menos de su marca total de la temporada), o lo que es lo mismo, una de las 10 mejores marcas de entre los 30 equipos de la NBA.

Sí, reescribámoslo por histórico: Memphis Grizzlies tiene una de las mejores 10 defensas de la Liga. Tratemos de digerirlo.

Lleva toda la razón Ronald Tillery, del Memphis Comercial Appeal, cuando apunta que es más que probable que el coach Hollins limite mucho, al menos en los primeros partidos, los minutos de Mayo en pista. Esta pasada madrugada, en su reentré contra Philadelphia, “limitar” ha significado exactamente 6 minutos y 12 segundos.

Inmensa labor la que viene desarrolando Hollins en Memphis

Va a ser sin duda algo muy interesante de observar a partir de ahora, porque el modo como los Grizzlies han mejorado su eficiencia en anotación durante la ausencia de O.J. Mayo ha sido, al menos, algo inusual. Renuncia, casi por completo, del tiro de tres puntos. Veamos: Memphis lleva lanzando esta regular season solo 11.3 triples por partido, fácilmente el registro más bajo de las 30 franquicias NBA; pero en ausencia de Mayo, el registro todavía ha descendido más, hasta situarse en unos pírricos 7.8 intentos por noche, registros del baloncesto de la década de los ’80, tan solo que 30 años después. Gracias a Hoopdata podemos ponderar lo extraordinario de este último dato, pues desde el lockout de la temporada 1998-99, solo tres equipos han tirado menos de ocho triples por encuentro.

En esencia, la ausencia de O.J. Mayo llevó a los Grizzlies a incidir en el juego interior. Muchos más tiros cerca del aro o desde 3 o 4 metros, propiciando también más apariciones de media en la línea de tiros libres. Desde aquí un merecido tributo a las habilidades baloncestísticas del frontcourt de Memphis en este sentido. Hay noches en las que, sinceramente, Zach Randolph parece el más imparable anotador interior de la NBA. Marc Gasol y Darrell Arthur son también unos muy aceptables lanzadores desde la media distancia. Y Rudy Gay ha ganado mucho como jugador con su mejora en los fundamentos en el poste, de espaldas a canasta.

Gay, Randolph y M.Gasol son el núcleo duro de este buen equipo

Pero, ¿se puede seguir ganando a largo plazo renunciando a los lanzamientos desde la larga distancia? El balance victorias / derrotas de los 10 rivales en estos otros tantos partidos sin Mayo es de 246 – 297 (45.3%) y, de hecho, Memphis tuvo suerte en la victorias ajustadas ante Cavs, Wolves y Wizards. Aún así, ganaron a Orlando y Denver en casa, y la victoria a domicilio en Oklahoma City (sin Rudy Gay) fue quizá uno de los partidos con una actuación personal más emotiva de lo que va de temporada (el día de Tony Allen, por si os lo perdisteis).

En las próximas semanas, los Grizzlies van a tener que enfrentarse a un buen número de inteligentes defensas, de las que suelen dejar en evidencia tus carencias en ataque. Será quizá entonces cuando los sistemas ofensivos de Lionel Hollins necesiten de espacio abierto en las alas, y Mayo puede suministrar de eso.

Son muchos los analistas que sugieren que Memphis debe traspasar a Mayo antes del 24 de Febrero, incluso con razones no-baloncestísticas, principalmente basadas en su salario. Pero si, de vuelta, los Grizzlies no reciben un jugador que sea una amenaza exterior en el posible intercambio, se equivocarán. Y tal como está el Western, errores de este tipo te dejan sin opciones de playoffs.


Welcome To Sixerville!

15/02/2011

 

(O cómo los Sixers han convertido una temporada de reconstrucción en una probable presencia en Playoffs).

Un ataque equilibrado con seis jugadores promediando entre 9.7 y 15.3ppg, una efectiva mezcla de veteranía y juventud, un nuevo y fuerte compromiso en defensa, y un experimentado entrenador lleno de energía. Empieza a parecer que los Philadelphia 76ers tienen todo lo que hay que tener.

Sí, los Sixers han ganado “solo” 26 de sus primeros 54 partidos. Y no, no hay un solo miembro del roster que pueda ser considerado una superestrella. Aún así, este es un equipo que parece haberse unido en el momento preciso, a solo 2 meses del final de la regular season, con los playoffs como objetivo realista para esta misma temporada y algo más que una posibilidad por las temporadas que estén por venir. Que levante la mano quien en Octubre, cuando empezó el training camp, pensara que ahora estaríamos diciendo esto. Ninguna.

Elton Brand, líder de los Sixers en puntos, rebotes y tapones 

Ahora bien, los Sixers están todavía lejos de la perfección. Sus tres centers (el titular, Spencer Hawes, y los suplentes Marreese Speights y Tony Battie) promedian conjuntamente menos de 15 puntos y 12 rebotes por partido. La elección #2 del último Draft, Evan Turner, no acaba de encontrar su propio camino en la Liga y se muestra demasiado inseguro, sobretodo en el tiro. Y su máximo anotador, Elton Brand parece jugar solo con su única rodilla buena, promediando unos míseros (comparados con los registros de los máximos anotadores de otras franquicias) 15.3ppg.

Pero aún con todo esto, los Sixers están haciendo, como mínimo, lo suficiente como para sigilosamente convertirse en relevantes. Si la temporada acabara hoy, estarían en playoffs con la 7ª posición de la Conferencia Este (a tan solo un partido y medio de los nuevos y poderosos Knicks) y se enfrentarían a Miami Heat en primera ronda. Mucho más de lo que nadie podría esperar hace tan solo cuatro meses. O, ¿qué tal esto?: Llevan ganando 7 de sus últimos 10 partidos, incluyendo un sorprendente 77 – 71 ante los casi imbatibles Spurs o una paliza (107 – 87) ante los Wolves. No está nada mal para una franquicia que emprendió un proceso de maquillaje interno cuando acabó la pasada regular season (incluyendo la contratación de un nuevo presidente, Rod Thorn) que debía ser el inicio de una larga fase de reconstrucción.

La reconstrucción debía empezar con Turner. No ha hecho falta

En realidad, los Sixers sí se están reconstruyendo, pero, a diferencia de otras franquicias, lo hacen mientras consiguen ser competitivos. Todo el crédito corresponde a Doug Collins, que dejó el pasado verano la cómoda silla de analista de lujo de la TNT americana, para dar a su pasión por los banquillos una nueva oportunidad. Como quien va al dentista a por una limpieza rutinaria y sale con dos muelas menos, la cara de Collins al inicio de esta temporada demostraba que no estaba siendo nada fácil.

Pero Collins, como Sloan, siempre ha sido de la misma forma. Un entrenador con la merecida reputación de empujar a los jugadores y a sí mismo hasta el borde del precipicio si hace falta para conseguir el máximo rendimiento de todos, incluido él. Y experiencias ha tenido ya algunas y de bastante peso. Debutó como entrenador en Chicago en los primeros días en la NBA de un tal Michael Jordan. Se encontró años después entrenando de nuevo a His Airness en los últimos días de éste en Washington. Y entremedio, dirigió a los Pistons cuando la estrella era Grant Hill y Joe Dumars todavía contribuía.

Nunca es tarde… si el entrenador es bueno

Nuevo equipo, nuevo enfoque. Collins, a diferencia de Sloan, ha aprendido a modificar sus conductas en el banquillo, mostrándose considerablemente más paciente que lo visto en él hasta ahora y asegurándose que, a través del desarrollo de nuevos talentos, todos los miembros de la plantilla entiendan cuál es su rol. El mejor ejemplo es lo que está consiguiendo sacar de Jrue Holiday, hasta esta temporada posiblemente solo conocido por ser el primer jugador nacido en los ’90 que jugaba en la NBA.

Al lado de Holiday, empieza de titular el sophomore Jodie Meeks, que salió de Kentucky tras su primer año como junior diciendo que si no era seleccionado en la primera ronda del Draft de 2009, deba la vuelta y se volvía a la universidad. Meeks fue elegido con el #41 de aquel Draft por Milwaukee Bucks, se quedó en la NBA, y fue enviado en el último momento ahora hace un año a Philadelphia, donde no se esperaba más que fuera el caddy de Evan Turner este año y, en cambio, tomó el papel que le correspondía a la segunda elección de este pasado Draft, siendo, junto quizá con Landry Fields, el absoluto desconocido con más impacto en la NBA esta temporada.

13.7ppg, 6.2apg son los números de Holiday. Siempre titular

Pero esto no es todo. Elton Brand ha renacido después de una carrera llena de graves lesiones, empezando de titular 53 de los hasta ahora 54 partidos del equipo y, lo que es más importante, actuando como el líder que todo equipo joven necesita. Por si fuera poco, se muestra del todo generoso en pista lanzando solo los tiros que tiene abiertos y promediando 8.7rpg, también el mejor registro en este aspecto del roster.

Y todavía no ha salido el nombre de André Iguodala, antaño considerado un sucesor de Jordan más que solo se preocupaba por anotar, y ahora uno de los defensores más agresivos en las líneas de pase de la Liga (cortesía del excelente trabajo de Coach K de este pasado verano con el Team USA en Turquía). Pero para obtener el exitoso producto final, faltan por añadir a la mezcla los nombres del forward Thaddeus Young y del guard Lou Williams, capaces de anotar 25 puntos cualquier día, en cualquier ciudad, contra cualquier rival.

Un nuevo Iggy llegó de Turquía. Espectacular sí, pero más maduro

Sobra decir que con todos estos inputs, la mejora total es obvia. Con todavía mucho camino por recorrer, los Sixers ya tienen a fecha de hoy puesto en los próximos playoffs. Parece que 3 plazas para 4 equipos (New York, Philadelphia, Indiana o Charlotte) es suficiente botín para unos Sixers en franca progresión. El simple hecho que los de Doug Collins estén en esa pelea este año nos muestra lo lejos que están llegando en tan poco tiempo, y nos hace considerar cuánto todavía les queda por mejorar.


Ya No Hay Un Villano Para Cada Héroe

15/02/2011

 

Uno insiste en el tema Sloan por dos motivos. El principal es por los numerosos comentarios que el post del pasado viernes (The Utah Sloans) suscitó. El secundario es por la necesidad que uno tiene, pasados ya cinco días desde su renuncia, de despedirse de Jerry Sloan de la mejor manera posible, tal como merece.

He aquí una breve historia sobre la interpretación.

En todas las eras de la interpretación, ha quedado siempre clara la existencia de héroes y de villanos. De hecho, como humanos, así es como nos gusta ser interpretados. En general, si queremos salir reconfortados del cine o del teatro, el triunfo de la bondad debe imponerse a las artimañas de la maldad. El héroe, para ser tal, debe prevalecer ante las fuerzas de lo reprochable.

Todas las obras interpretativas hasta finales del S.XIX tenían final feliz. Los guiones eran fastuosos, los actores extravagantes, y el vestuario y maquillaje de lo más chillón. Pocos años antes de la llegada del S.XX emergió un nuevo estilo interpretativo, que influyó en muchos de los dramas que hoy en día inundan nuestras pantallas y escenarios. ¿Su nombre? Realismo.

Toda historia realista tiene su principio

En lo fundamental, ese fue un cambio de proporciones enormes. Adiós a los escenarios gigantes, los despampanantes vestuarios y los actores sobreactuados. Aparecieron en cambio, sets más pequeños, más movimiento en escena y problemas más complejos. Entraba en escena la vida real. Y en la vida real no hay héroes ni villanos. Solo gente. Con defectos, rota, triunfadora y a menudo desorientada… pero gente al fin y al cabo. Es cierto, al principio costó acostumbrarse: la gente se preguntaba ¿porqué salir una noche al teatro/cine solo para ver escenas de su propia vida cotidiana?

Sin héroes ni villanos puestos en bandeja de plata, ahora la gente salía de los shows tratando de interpretar lo que había visto. Dependiendo del momento vital de cada uno o de sus “demonios” personales, acogemos a ciertos personajes como héroes y a otros como villanos. ¿Porqué? Pues seguramente porque necesitamos a los villanos tanto como necesitamos a los héroes. Por alguna extraña razón, la simpleza de la especie humana trata de reducirlo todo a la filosofía del “Está bien” / “No está bien”. “Es correcto” /  “No es correcto”. Parece que no podemos aceptar el hecho de que algunas cosas… simplemente ocurren.

El final de una bonita historia. Un héroe, sin villanos

Jerry Sloan renunció a su cargo de entrenador de Utah Jazz tras 23 años de impoluto servicio simplemente porque era su momento. Y aún así, los fans del equipo y los analistas o seguidores de la NBA (entre los que, por supuesto, me incluyo) parece que necesiten un motivo. A la gente no le gusta escuchar una respuesta del tipo “porque sí” ante la pregunta “¿porqué?. La tendencia a sobreanalizarlo todo es cada vez mayor, y llega incluso a, durante el proceso, crear historias que, según nuestro criterio, tienen significado. Olvidamos que solo porque tengan significado no significa que sean ciertas.

Si nos deja la pareja, nunca será porque ya no le gustamos; será seguro porque nos engaña, no se esfuerza lo suficiente o es inmadura. Si perdemos el trabajo, no será nunca porque nuestra empresa necesite reducir tamaño; seguro que no respetan nuestro trabajo, somos demasiado mayores, o al jefe le gusta más otro. Si suspendemos en clase, jamás será porque no nos hayamos esforzado lo suficiente; al contrario, será que es del todo injusto, que el examen era demasiado difícil, o que el profesor no lo ha explicado bien.

Si los fans de los Jazz pierden a Jerry Sloan, no será porque este era su momento de dejarlo o porque ya no podía más. Habrá que crear historias con aparente sentido, como que Deron Williams es el diablo, que cambiaba ordenes de Sloan en pleno partido, que algunos jugadores estaban disgustados por sus preferencias a otros, que estaba demasiado encorsetado… Total, nada nuevo: que si a nadie le gusta Utah, porque allí están los mormones, porque odian la vida nocturna, que si con Larry Miller jamás hubiera sucedido esto, etc.

Compañeros de viaje, o lo mejor que ha hecho Sloan en Utah

¿Veis dónde os quiero llevar? Al principio, la gente odiaba el Realismo porque representaba a la vida misma. Pura y no adulterada. Y la vida es compleja, confusa y en ella fluyen tal cantidad de sentimientos y emociones al mismo tiempo que, a menudo, no hay razones lógicas que lo expliquen todo. Ciertas cosas pasan, y nosotros no podemos hacer más que asumirlo, recoger nuestras cosas y seguir hacia delante.

Eso significa para Utah Jazz ahora pasar página de la excepcional era Sloan y tratar de ser felices por haber sido testigos de tantos años de trabajo y éxitos. En los tiempos que corren, es un auténtico privilegio ver tanto tiempo a la misma persona en un mismo sitio en el deporte. El coach Sloan siempre hizo las cosas a su manera, para bien o para mal. ¿Creéis que iba a dejarlo de una forma distinta?

No arruinemos lo que es un gran momento para el homenaje tratando de cazar al malo cuando no hay malo al que cazar. Veámoslo simplemente como lo que es: un gran entrenador se despidió el pasado jueves de la NBA y no habrá villano que pueda aprovecharse de ello.


Tu A Orlando Y Yo A California

14/02/2011

 

Sorprendido. Por ver como sigue instalado en los medios el rumor de un posible traspaso de Carmelo Anthony a los Lakers a cambio de Andrew Bynum. Si no fuera porque en medio está el All-Star Weekend, de verdad que a uno le dan ganas ya que llegue el 24 de Febrero y cerremos la carpeta de las especulaciones para centrarnos exclusivamente en la competición.

Mi palabra está dada: esta es la última vez que publico sobre esta posibilidad. Remota no, lo siguiente. Debería haber sido ésta (https://wherenbahappens.wordpress.com/2011/02/10/), pero el Orlando Magic v Los Angeles Lakers de ayer noche me inspiró una reflexión.

Antes, veamos: Los Lakers no deben traspasar a Bynum porque pondrían en riesgo su ventaja en tamaño respecto al resto de aspirantes al anillo. Los Lakers no deben traspasar a Bynum porque verían disminuir sus ya cuestionables aptitudes defensivas. Los Lakers no deben traspasar a Bynum por Anthony porque al dueño de LAL, Jim Buss, le encanta el center angelino. Hasta aquí las razones principales.

Por ahora, Odom y los Lakers deben retener a Bynum

Pero… ¿Y si, además, Los Lakers no deben traspasar a Bynum ahora porque lo necesitarán para traspasarlo más adelante? Apartemos ya de una vez el debate sobre Carmelo y empecemos a considerar una opción mucho mejor: Dwight Howard. Sí, un center dominante de los Magic traspasado a los Lakers. ¿Os suena?

El contrato de Dwight Howard estipula que el jugador puede optar por declararse agente libre cuando acabe la próxima temporada. 2012. Así que ya sabemos quien será el Carmelo Anthony del año que viene. El jugador que centrará todo el torbellino de especulaciones el mismo día que es hoy, pero dentro de un año.

Está claro que puede que escuchemos a Howard insistir en que no está pensando en dejar Orlando. Lógico pues, de pensárselo, no podría. No, hasta el final de la temporada 2011-12. Consideremos entonces la experiencia previa tan similar que la franquicia de Florida ha tenido en este sentido, o lo que es lo mismo, el ostracismo que vivieron los Magic desde que se marchó Shaquille O’Neal hasta la llegada de Superman.

Bien, pues como en un concurso de cocktails, mezclemos el rumor más caliente de hoy (Carmelo Anthony a los Lakers a cambio de Andrew Bynum) con la histeria colectiva de la temporada que viene (Dwight Howard saliendo de los Magic), y disfrutemos de este batido tan jugoso: Howard por Bynum en 2012.

Ejercicio visual: misma imagen pero con uniformes intercambiados

Sin tropezar de nuevo con la misma piedra del traspaso de Shaq allá por 1996, Orlando obtendría no solo un sustituto de garantías en la posición de cinco, sino a uno más joven que, casi al instante, se podría convertir en el mejor center de la Conferencia Este (sin ofender y con respeto hacia Andrew Bogut, Joakim Noah, Al Horford o Brook López).

Por no hablar de los que podría significar este intercambio para las dos otras partes afectadas. Howard estaría más que encantado de subir un escalón más hacia su afán de anillo en un mercado tan potente como el de Los Angeles, y los Lakers tendrían ya el pilar sobre el que sustentar la ya no tan lejana era post-Kobe.

No, Dwight Howard no irá a ninguna parte ahora mismo. Pero puede entrar en el juego de los rumores y especulaciones varias dentro de tan solo un año. Así que Lakers, olvidaros ya de mover nada este año, y mejor centrarse en empezar a considerar la posibilidad de apretar las tuercas de posibles intercambios para Febrero de 2011. Por los años que estén por venir.


The Utah Sloans

11/02/2011

 

Phil Johnson, su eterna mano derecha, y Jerry Sloan despidiéndose

La voz rota y lágrimas en los ojos. Así se despidió Jerry Sloan del baloncesto profesional en Utah. Una versión muy distinta del hasta ayer coach de los Jazz a la que hemos visto en sus impecables 23 años de servicio en Salt Lake City.

Nunca antes lo vimos superado por las emociones mientras se convertía en el único entrenador en la historia de la NBA en conseguir más de 1.000 victorias con un mismo equipo. O cuando lo único que se interpuso en su camino para convertirse por dos veces consecutivas en campeón de la NBA fue un jugador llamado Michael Jordan. Pero los sentimientos le pudieron ayer en la rueda de prensa en la que se despedía de una franquicia de la que ya es una institución tan grande como lo son John Stockton o Karl Malone.

Sloan & Johnson, con Stockton. Finales de los ’90: los mejores años

No hubo emoción o sentimientos a flor de piel, en cambio, cuando le preguntaron por los rumores que indican que su marcha se debe a la pérdida de la batalla abierta que al parecer tenía con la estrella del equipo, el base Deron Williams. Los máximos dirigentes de los Jazz hicieron cuanto pudieron por tirar agua al fuego a la evidencia de que la relación entre Sloan y Williams se venía deteriorando exponencialmente en las últimas semanas.

Puede que sea algo criminal decir que Williams ha empujado a Sloan al abismo, puesto que por muy buena carrera que lleve D-Will en Utah (que la lleva), le faltaba todavía mucho currículum para poder tener el mismo nivel de autoridad de Sloan con la familia Miller, propietaria de la única franquicia profesional del estado de Utah.

Dice el Salt Lake City Tribune que esto es lo que venía pasando: Williams presionaba off the record al staff técnico de Sloan para que diera más minutos a los miembros más jóvenes del roster de los Jazz, especialmente a C.J. Miles. Sloan, por su parte, estaba comprometido consigo mismo a seguir luchando principalmente con los veteranos en los que él tanto confiaba (léase, Raja Bell o Andrei Kirilenko). Es precisamente la, según algunos miembros de la plantilla de Utah, excesiva confianza que mostraba al ruso nacionalizado norteamericano lo que irritaba más, viendo como AK47 acumulaba lesiones y se ausentaba ocasional y misteriosamente de algunos partidos. Conflicto interno, en resumen. Pero hay más.

El privilegiado trato de Sloan a AK47 está ahora sobre la mesa

Se acusa a Sloan de no haber modificado el ritmo de juego a media pista que triunfó a finales de los ’90 con Stockton y Malone como piedras angulares y que llevó a los Jazz a dos finales consecutivas de la NBA. Williams no tragaba con eso, y parece que insistía en cambiar algunos sistemas en busca de una aceleración del ritmo de los partidos. Puede que Deron Williams utilizara este argumento para salir de los Jazz en dos años, cuando se convierta en agente libre.

Pero la gota que colmó el vaso llegó el miércoles, tras la derrota de los Jazz en casa ante la bestia negra en la longeva carrera de entrenador de Sloan y, curiosamente, la franquicia en la que triunfó como jugador: Chicago Bulls. Ese 86 – 91 no solo evidenció el error de la venta de Carlos Boozer, sino que fue la 10º derrota en los últimos 14 partidos de los Jazz. Dicen que después de ese partido, hubo una intensa reunión en los despachos del Energy Solutions Arena, en la que Sloan evidenció en boca de los dirigentes de la franquicia que el malestar de algunos de sus jugadores con su figura venía ya de lejos.

¿Culpable?. Al menos esto apuntan los medios de Utah

¿Qué se puede esperar entonces de un entrenador tan recto que prohibía a sus jugadores entrenar sin camiseta?. Hasta aquí podía llegar Sloan, pero ya no más. No iba a pensárselo unos días ni a presentarse al siguiente entrenamiento. No con unos jugadores que ahora sabía que no estaban de su lado, más cuando su exitoso método se basa en una exigencia y servitud casi militar de los jugadores respecto al entrenador. No había otra salida que la marcha del técnico ante la rebelión interna que entonces vislumbró. Coherencia, casi tanta como elegancia. Ni una mala palabra de Sloan en su rueda de prensa de despedida de ayer hacia Deron Williams. Ni un reproche.

Parece difícil tras 26 años de vinculación, pero la vida continúa y hoy saldrá el sol también en Salt Lake City. Tal como sucedió con el propio Jerry Sloan en 1988 cuando dejó la silla de assistant coach para ocupar la de entrenador jefe, mañana será Tyrone Corbin quien deje vacante su silla de asistente para pasar a ser el nuevo y debutante coach de Utah Jazz.

Johnson & Sloan lo dejan. Corbin (centro) está ahora al mando

Hoy se podrán leer en todos los mass media norteamericanos centenares de datos impresionantes que resumen el enorme éxito y carácter competitivo del entrenador de Illinois con la franquicia de Salt Lake City. Signifiquemos aquí, sin embargo, dos tremendas injusticias: nunca ganó un anillo como entrenador (la causa, llevaba el #23 de los Chicago Bulls) y nunca, aunque parezca increíble, se llevó el trofeo de Coach Of The Year (quizá porque muchos creían equivocadamente que el equipo funcionaba solo, gracias a la presencia de Stockton y Malone). Se habla hoy ya de honrar a Sloan permitiéndole que dirija al equipo de la Conferencia Oeste en el próximo All-Star Game, sin saber que eso no va a suceder no tan solo porque sería un parche que el reglamento no permite, sino porque el propio Sloan jamás aceptaría tal proposición.

Así es uno de los mejores entrenadores de la historia de la NBA, y gracias a ello principalmente llegaron los éxitos. La Liga nunca será lo mismo. Admitámoslo, nunca nadie ha hecho demasiado caso mediático a los Jazz. Siempre había historias más dramáticas, a menudo más ridículas o vendibles, que lo que pasaba en el rutinario vestuario de Utah. Pero los Jazz han funcionado siempre única y exclusivamente porque Sloan lo hacía funcionar así. Este es su legado en Utah.

Toda una vida: de jugador en los Bulls, en el debut como coach con Utah y en uno de sus últimos encuentros

Afortunadamente, al menos, obtuvo en el verano de 2009 el reconocimiento que merece al ser nombrado para el Hall Of Fame, el mismo año en que lo fue, precisamente, Michael Jordan. Siempre desde la humildad y el trabajo duro, hasta en esta “competición” contra His Airness, Sloan no pudo más que acabar segundo.

2009 Hall Of Famer: capítulo final de una carrera para enmarcar


¿Bynum Por Anthony?: Desmontando El Rumor

10/02/2011

 

Asumámoslo: llevamos ya algunos días del todo incrédulos ante este rumor. Pero a tan solo 14 noches para llegar a la fecha límite de traspasos de esta temporada, con Camelo Anthony con la soga al cuello tras la negativa a New Jersey y la eterna espera a New York, y con Mitch Kupchak (GM de los Lakers) abriendo sorprendentemente la puerta a movimientos en los actuales bicampeones antes del deadline; lo imposible parece cada vez más realizable. Pero tan solo parece.

El intercambio es limpio y claro, a expensas de posibles pequeños retoques en forma de jugadores de poco peso o futuras rondas de Draft: Andrew Bynum a los Nuggets y Carmelo Anthony a los Lakers. Suena bien con el corazón, aunque (muy) difícil con la cabeza. Mejor un cebo de los Nuggets para apretar a los Knicks, como bien comenta mi twitamigo Antonio Vázquez, director de la Revista NBA. Sea como sea, como mínimo, merece ser analizado:

1. ¿Cómo coexistirían Kobe & Melo?

La amistad entre Bryant y Anthony fuera de la pista es sólida, y debe estar claro que ninguno de los dos aprobaría la fusión sin estar seguros de que podrían llevar bien lo de compartir los focos. Melo debería comprender que este es todavía “el equipo de Kobe”, mientras Bryant necesitaría inevitablemente evitar sentirse amenazado por la llegada del forward de Denver. Si ambos tienen un comportamiento adulto, no tendría porque haber problemas de coexistencia.

En la pista, son definitivamente compatibles, aunque no sin alguna inevitable renuncia por parte de ambos. Posicionalmente, por ejemplo, no son tan redundantes como pueden serlo Dwayne Wade y LeBron James en Miami. Kobe tiene considerablemente más habilidades como playmaker, mientras que Anthony tiene más un perfil de puro anotador. Es decir, Kobe debería coger de nuevo el rol de “facilitador” más que de “finalizador”; en pocas palabras, Melo debería aprender a sentirse cómodo también sin el balón, mientras Kobe tendría que aprender a poner freno a sus instintos de “uno contra todos” más a menudo. Como King James y Flash, se trataría básicamente de alternar posesiones. El proceso seguro que no sería siempre suave, pero en líneas generales saldrían adelante.

2. ¿Pueden los Lakers sobrellevar la ausencia de Bynum?

O más específicamente, ¿Podría Gasol sobrellevarlo?.

Deshacerse de Bynum significa automáticamente que Gasol debería jugar más de 35 minutos por partido en la posición de center, y el peaje físico de esta rotación no debe ser subestimado. Aunque es innegable que Gasol viene desde su llegada a L.A. aumentando su buena disposición a encajar duros contactos físicos en ambos lados de la cancha, no podemos pedirle que sea un “matón” en las dos pinturas porque no es algo natural en él. Aunque este posible intercambio entre Lakers y Nuggets trajera algún big man a Los Angeles que pudiera jugar 10 – 15 minutos y así dar descanso a Gasol, la llegada de Melo al Staples Center sería brutal para Pau.

Gasol, de 4, también te permite un gran 1º paso de camino al aro

Nadie en su sano juicio puede poner en duda que la efectividad de Gasol crece jugando de power forward. Su enorme versatilidad (asistiendo, en los pick&rolls, con su jumper de media distancia, botando…) encaja mejor con la libertad de jugar con espacios que te da esa posición. Conclusión: traer a Melo es poner a Pau de center, y hacerlo significa arriesgar demasiado su productividad total. Otra cosa es que con Kobe y Melo al lado, Pau vea en sus manos alguna vez la pelota…

En menor proporción, el traspaso haría también la vida más difícil a Lamar Odom, cuyos minutos en el la posición de forward se verían drásticamente reducidos.

3. ¿Cómo cambiarían los Lakers en defensa y en ataque?

La curva de aprendizaje de cualquier jugador que llega a un equipo entrenado por Phil Jackson en lo que al famoso triángulo ofensivo se refiere va siempre de menos a más. Y ni con Carmelo Anthony eso sería diferente. Cuánto importaría eso en la consecución de victorias, es todavía una pregunta abierta. Carmelo Anthony es y sería un jugador dominante, capaz de poner la pelota en el suelo, recibir y lanzar (y anotar), y con habilidad para trabajar productivamente desde el poste. Probablemente los Lakers añadirían en ataque más situaciones de pick&roll a su paquete básico, sumando combinaciones Melo/Gasol o Melo/Kobe a la ya muy efectiva Kobe/Gasol. La presencia de Anthony seguro que abriría la pista, dejando más espacios a Pau y Kobe. Añadiendo las increíbles aptitudes de Lamar Odom, tendríamos seguro cambios en lo ofensivo, sin dejar de anotar 115 puntos por noche.

Bryant & Gasol Co. Sociedad altamente productiva

Pero la mayor transición vendría en defensa. Lo que diferencia a los Lakers del resto de equipos de la Liga es su longitud (de cuerpo y de brazos), y eso no puede enseñarse. Ni Phil Jackson puede. Carmelo Anthony no es precisamente un jugador conocido por su excelencia en ese tipo de menesteres. Seguro que el hecho de jugar junto a Kobe Bryant en una atmósfera de, pongamos, unas Finales, haría sacar lo mejor de sí a Melo, pero con ello los Lakers tendrían muy pocos recursos para trabajar en la pintura, donde por cierto dicen los entendidos que se ganó el último anillo contra los Celtics.

4. De hacer el cambio ¿Podrían los Lakers hacer el Threepeat?

No. Si los Lakers quieren de verdad traerse a Anthony desprendiéndose a cambio de Bynum, deben hacerlo porque crean que sus posibilidades a largo plazo aumentan significativamente. Si lo hacen creyendo que sus opciones aumentan para esta misma temporada, el error es mayúsculo. Seamos claros, no por añadir a Melo, los Lakers serán más el rival a batir de lo que ya lo son ahora. Anthony es un jugador buenísimo, pura élite de la Liga. Pero sin un tiempo de adaptación, de transformación de los sistemas en los dos lados de la cancha y de búsqueda de más profundidad en su frontcourt, el threepeat no sería una opción. Y es que a los Lakers les quedan solo 30 partidos para empezar los playoffs.

La presencia de Bynum se hace imprescindible cara al tercer anillo

Querer hacer un cambio tan drástico en la construcción de una plantilla más allá de la mitad de una temporada y todavía aspirar a estar a tiempo de lograr el ansiado threepeat es pedir demasiado. En este sentido, mejor centrarse en ganar a Boston a domicilio esta próxima madrugada. Un equipo sólido, ya terminado, y no en construcción, sigue siendo el pilar básico para incluir a cualquier franquicia en la discusión sobre aspirantes reales al anillo.

5. En serio, ¿Puede darse este intercambio?

Mmm… No. Dicen los rumores que las conversaciones acaban de empezar. Andrew Bynum, además, y a pesar de sus continuos problemas físicos, todavía cuenta con fuertes defensores dentro de la organización. Empezando por el dueño, Jim Buss. Por si fuera poco, hay un montón de razones por las que mantener a Bynum en el roster, empezando por la respuesta a la pregunta número 4, y terminando en su talento y la carencia que existe en la NBA de jugadores realmente dominantes ahí abajo.

Tengamos otra cosa en cuenta. Los Nuggets tienen un interés personal en encontrar un segundo equipo implicado en la posible salida de Anthony, o serán rehenes de lo que pueda ofrecer New York Knicks. No es que los rumores no sean legítimos, es simplemente que los Lakers están siendo utilizados.

Rechazados los Nets, esta es sin duda la mejor opción

Puede haber otras consideraciones (no menores) como sería el hecho de traer a Anthony a un vestuario en el que también seguiría Artest, pero ya eso es lo de menos. Nuggets y Lakers están lejos de firmar cualquier acuerdo en este sentido, como conclusión, por un último argumento: en la NBA, los grandes blockbusters (intercambios de impacto real) son siempre muy difíciles de llevar a cabo, por lo que siempre es más probable que no acaben sucediendo.


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