Pon Una Estrella En Tu Equipo

03/03/2011

 

Ya no hay dudas. Estos son tiempos en los que las franquicias NBA tratan de acumular tantas estrellas como el límite salarial les permita.

…Y después está George Karl. “Parece que la fórmula para ganar es tener a tres grandes jugadores. Pero, ¿porqué?. ¿Porqué no se puede ganar con 10 muy buenos jugadores? Quizá ninguno de ellos entre los cinco mejores en su posición, pero sí entre los mejores quince. ¿Porqué no tratar de jugar duro como equipo? ¿Porqué así no se puede ganar el anillo?”.

Bueno, si eres entrenador de Denver Nuggets, acabas de perder a tu estrella y no tienes más remedio que competir sin ella, uno puede entender la forma de pensar de Karl… o la de suplicar clemencia. Es un reto enorme para cualquier equipo y entrenador aspirar a un campeonato con un buen montón de muy buenos jugadores pero sin ninguna estrella. Pero la realidad, nos guste o no, es que son las estrellas las que ganan los títulos. Y eso no es nada nuevo.

Karl: Sin Melo, pero como Felton, con cuatro buenas nuevas piezas

Los Celtics dominaron los ’60 con Bill Russell, los Lakers los ’70 con Chamberlain y West, los Celtics de nuevo en los ’80 con un front line devastador, y los Bulls los ’90 con Jordan, Pippen y, más tarde, Rodman.

Los jugadores muy buenos raramente se juegan los tiros decisivos de los partidos y, aún en menos ocasiones, los anotan. Las estrellas sí lo hacen. La presencia de jugadores muy buenos no fuerza al entrenador rival a preparar estrategias específicas contra ellos. Contra las estrellas, sí.

Las superestrellas se han ganado esa etiqueta a pulso. Son peligrosas, se crecen en situaciones apretadas e, históricamente, ganan anillos. Es por ello que las franquicias las demandan, pues, en teoría, cuantas más tengas, más posibilidades tienes de llegar vivo al mes de Junio. Es simple, pero es así.

Hablando de superestrellas, ahí van las dos mejores

La romántica idea de un equipo formado por jugadores de nivel medio – alto compartiendo a partes iguales anotación y defensa hasta poder llegar a unas Finales, es cada vez más inalcanzable. Más en la NBA actual, la de más alto nivel, donde las estrellas de la Liga llegan a ella a menudo ya siendo estrellas de sus universidades / institutos. Y donde un equipo que quiera aspirar a algo grande, no puede renunciar a tener al menos una.

Vale el ejemplo de Atlanta. En los Hawks, la distancia entre su mejor jugador (Joe Johnson) y el cuarto mejor (Jamaal Crawford) no es demasiado grande, y eso que acaban de añadir a su roster a Kirk Hinrich, enésimo intento de éxito de la franquicia en su perenne talón de Aquiles, el puesto de pointguard. No es por casualidad que difícilmente estarán por encima de Magic, Bulls, Heat o Celtics, equipos todos ellos con, al menos, una superestrella.

¿Dónde clasificamos entonces al hasta ahora y de calle, mejor equipo de esta regular season? Pues depende. Se puede decir que les falta una superestrella, pero solo por definición. Tim Duncan, claramente en el ocaso estadístico en todas sus categorías, es como lo que fue Isiah Thomas en los Pistons al principio de la década de los ’90: Un jugador que un día fue el mejor de la NBA en su posición, pero que en sus últimos coletazos en la Liga todavía ofrece un rendimiento muy bueno. Sucede algo similar con Tony Parker, mientras que Manu Ginobili, nunca considerado uno de los mejores guards de la competición, está teniendo sin embargo la temporada de su vida. Añadamos a Richard Jefferson, George Hill y DeJuan Blair, y tratar de encontrar un equipo con unos mejores primeros seis jugadores que los de los Spurs será tarea más que complicada.

And we love the way you love Spurs

En la NBA (y en el baloncesto, por extensión), se puede ganar en la pintura, jugando a ritmo lento, a ritmo rápido, con la defensa, mediante triples… se puede ganar de un buen número de maneras distintas. Pero solo una vale para llegar a conseguir campeonatos: con estrellas. Así que mejor que George Karl no trate de buscar una respuesta a sus propias preguntas, y consiga acostumbrarse cuanto antes a jugar sin Carmelo Anthony y con un buen número de muy buenos jugadores.

Fueron muchas las críticas que recibió LeBron James el pasado verano de otras antiguas estrellas de la Liga cuando decidió cobrar menos pero jugar al lado de Dwayne Wade en Miami. Pero, por ejemplo, si Magic Johnson no hubiera jugado al lado de Kareem, Worthy o Cooper, y hubiera estado siete años llevando a su equipo en sus espaldas sin conseguir ningún anillo, ¿no hubiera hecho lo mismo? Considerando su deseo de ganar, seguro que sí.

El tiempo (y los anillos) darán o quitarán razones a los Heat

Basta ya de hipocresías. Los mismos entrenadores o jugadores (o GMs… o hasta fans) que se molestan cuando ven a grandes jugadores unir sus fuerzas en otras franquicias, estarían emocionados de recibir a esos mismos grandes jugadores en sus equipos. No nos olvidemos que todos los equipos querían a LeBron a principios del mes de Julio. Hasta los Cavaliers.


Tan Cerca, Tan Lejos

02/03/2011

 

John Kuester fue entrenador asistente en Cleveland. Pasó la mayor parte de su tiempo dibujando diagramas de jugadas para LeBron James y los Cavaliers. Eran tiempos en que la vida era sencilla o, al menos, más sencilla. Tom Thibodeau fue entrenador asistente en Boston. Tuvo el crédito de ser la principal cabeza pensante detrás del éxito defensivo que llevó a los Celtics al anillo de 2008. Por aquel entonces, Kuester y Thibodeau, eran considerados ya como entrenadores en potencia, assistants que merecían llevar ellos solos a su propio equipo.

Pero hoy las cosas son diferentes. Ambos entrenan a sus propios equipos en franquicias del Midwestern, sí. Al mando de organizaciones de la División Central con toneladas de tradición tras ellas. Kuester en su segunda temporada en Detroit, Thibodeau en su primera en Chicago. Dos entrenadores con un recorrido técnico meteórico similar, pero con una realidad bien distinta.

Kuester pasa por ser uno de los entrenadores con un trato más agradable. Un hombre educado e inteligente que siempre ha contado con el favor de los medios. Thibodeau es considerablemente más cerrado. Como ocurre con Kuester, vive por y para el baloncesto, pero a diferencia de él, el coach de los Bulls seguramente preferiría comer solo en una esquina oscura de un restaurante, a compartir mesa con desconocidos.

Motivos contínuos de desesperación para Kuester. Y lo que vendrá

La realidad de sus equipos también les separa. Los Pistons de Kuester son los más cercano a un desastre, mientras que los Bulls de Thibodeau han sobrepasado ya las expectativas más optimistas. Unos, 22 – 40, penúltimos de su División. Otros, 41 – 17, líderes sólidos de la misma.

John Kuester no consigue sacarse los problemas de encima. Los que le generan los medios locales, los fans de la Motown y hasta algunos de sus propios jugadores. Especialmente destacable es el caso del otrora jugador-referencia de los Pistons, Rip Hamilton, cuya relación con el entrenador le ha supuesto el banquillo primero y, supuestamente, la organización de una rebelión a bordo (que salpicó a 7 jugadores del roster de Detroit) en forma de incomparecencia a un entrenamiento de la semana pasada, después. También se ha informado que Hamilton insultó gravemente a Kuester durante una sesión práctica a principios de año, por lo que no es por casualidad que el jugador, hasta ayer mismo, solo hubiera jugado un partido desde el 10 de Enero.

Pero luego está el caso de Tom Thibodeau. Se dice que su relación con su jugador-franquicia, Derrick Rose, es más fuerte y sólida a cada día que pasa. Y el resto de compañeros le respetan sin excepción. Los Bulls comparten el balón y muestran cohesión en ataque, al tiempo que bajan el cuerpo y se sacrifican en defensa. De hecho, son uno de los pocos equipos que pueden decir que ya han ganado a los dos finalistas del año pasado, al menos una vez.

Thibodeau, en comunión con todos los miembros de su plantilla

¿Porqué entonces Kuester padece y Thibodeau florece? ¿Porqué parece que el cambio de entrenador en Detroit es cada día más inminente, mientras los Bulls parece que han encontrado el hombre que guíe el timón de la franquicia hacia próximos grandes objetivos en relativamente poco tiempo?. Seguramente, el talento del roster y unas buenas dosis de suerte en algunas decisiones jueguen su importante papel en la respuesta a este tipo de preguntas.

Aún así, contratar a un entrenador que debuta como tal en la NBA siempre es un tiro al aire. No existe una fórmula mágica o un método científicamente probado que resulte infalible en cuanto a rendimiento y éxito deportivo. Quizá tan solo se trate de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. Y con la filosofía correcta o, sobretodo, la personalidad óptima para la plantilla. Sin duda, Kuester y Thibodeau, pueden dar buena cuenta de ello.


Un Nuevo Último Tiro

28/02/2011

 

Desde que en el pasado mes de Julio, Miami Heat consiguió juntar a su Big Three, una de las preguntas más recurrentes que nos hemos hecho es: En un partido apretado, ¿quién se jugará el último tiro?. ¿LeBron James?, ¿Dwayne Wade?, ¿Chris Bosh?.

A pesar de que los Heat consiguieron rápidamente hacer olvidar su calamitoso 9 – 8 con el que iniciaron la temporada mediante muchas victorias y algunas demostraciones de poder real (especialmente recordada la exhibida en Los Angeles, ante los Lakers, el día de Navidad), la pregunta sigue vigente a día de hoy.

Más, después de lo visto ayer en el American Airlines Arena contra los Knicks (86 – 91), en lo que parece van a ser de nuevo grandes duelos en los años que están por venir. Dos oportunidades más para James de anotar el último tiro, dos errores.

¿El duelo que viene?

Con 12 segundos por jugar y los Heat uno abajo, el balón era para James en la bombilla. Eligió penetrar con fuerza hacia canasta, como tantas otras veces, pues una falta personal servía para, quizá, anotar dos tiros libres y ponerse arriba en el marcador. Pero Amar’e Stoudemire negó tal posibilidad con un buen tapón. Evidentemente, Miami hizo una falta rápida que, aunque significó que NYK anotara dos tiros libres (86 – 89), dejaba de nuevo la opción a los Heat de anotar un triple y llevar el duelo a la prórroga, a falta de 6.7 segundos. La opción de dicho triple volvió a ser para James. Hubiera sido otro momento mágico para King James sobre la bocina… pero volvió a fallar.

…Con lo que la pregunta inicial que arrastramos desde el mes de Julio sale de nuevo a flote. Sorprende ver como, en una franquicia con quizá tres de los mejores jugadores para este tipo de situaciones tan ajustadas, Miami Heat tenga un balance de 5 – 11 en partidos decididos por cinco o menos puntos. James está siendo, claramente, la opción de su equipo en los momentos cumbre de los finales apretados, sea tirando, distribuyendo o pasando. Pero el debate está más que nunca encima de la mesa de Pat Riley y, en menor medida, Erik Spoelstra, pues James (que, por cierto, promedia solo un 33.8% de acierto en tiros de tres) ya venía de fallar una bandeja decisiva (que hubiera empatado el partido) en la derrota de Miami en Chicago hace ahora cuatro días.

Final del partido: Derrota + frustración

Demasiadas evidencias en un espacio de tiempo demasiado corto. Y más con un jugador como Dwayne Wade de Plan B. Junto con Kobe Bryant, Wade ha sido siempre considerado uno de los jugadores más fiables en los que dejar la responsabilidad de los tiros at the buzzer. Y junto con su innegable y casi inigualable habilidad para el uno contra uno, puede que Miami Heat se esté equivocando de prioridad. De hecho, encarar en velocidad a su defensor, es la base principal y más fuerte del juego de Wade, sea para acabar metiéndola para abajo, en situaciones complicadas de bandeja, o fintando y anotando su eficiente mid-range jumper. Velocidad, agilidad y habilidad son tres buenos inputs cuando de lo que se trata es de anotar bajo presión. Y en eso, Wade es el #1.

Últimos segundos. Quizá llega el momento de un cambio

Los Heat son ahora segundos (43 – 17) en el Eastern, a medio partido de los líderes, Boston Celtics (42 – 15). Pero su calendario a corto plazo se muestra de los más caprichoso. Todos sus próximos 10 rivales en la regular season presentan un balance victorias / derrotas positivo. Así que es de suponer que nuevas oportunidades de necesidad de un último tiro se presenten en breve. Ha llegado el momento de poner una nueva estrategia al servicio del equipo en estas situaciones: dársela a Dwayne Wade.


El Lado Oscuro

25/02/2011

 

En el futuro de la NBA, se hablará para siempre del 24 de Febrero de 2011 como el día en que la Liga se volvió loca. Los GM’s colgados al teléfono, las redacciones de los principales medios norteamericanos trasnochando e informando constantemente de lo que sus fuentes les iban contando, el Twitter echando humo, Elio Martínez y su http://www.nbamaniacs.com/ haciendo horas extras no remuneradas y millones de fans en todo el globo pendientes de los masivos movimientos. Muchos y, algunos, muy importantes.

En el tiempo que llevo en esto, nunca había vivido algo así”. Todos lo suscribimos, pero es que resulta que el que lo declara es Kobe Bryant, en la NBA desde 1996. Es evidente que la situación de una posible (aunque difícil) firma de un nuevo Convenio Colectivo que reducirá el tope salarial de las franquicias desde el próximo verano, ha influido. Pero no deja de sorprender el gran impacto que, en lo deportivo, algunas de las operaciones puedan tener. Los Lakers son, precisamente, uno de los únicos nueve equipos que no han realizado ningún movimiento. Y quizá no porque no hayan querido.

Sea como sea, no podemos negar que los traspasos de Carmelo Anthony a los Knicks y Deron Williams a los Nets son el epicentro de este terremoto que ayer vivimos. Y lo son por alguna razón. No es muy común que un jugador All-Star sea traspasado a otro equipo antes que termine la regular season de ese mismo año, pues, hasta anteayer, solo había sucedido en 12 ocasiones. Y aunque parece que adquirir a un All-Star este año va a merecer la pena para sus nuevas franquicias, un vistazo a los más recientes intercambios de este tipo muestra que, en la mayoría de los casos, el impacto en sus nuevos equipos ha sido mínimo.

Melo, 7 meses de rumores. D-Will, ni 7 minutos

Hace tres temporadas, Dallas Mavericks adquirió los derechos de Jason Kidd a New Jersey Nets por un paquete de jugadores que incluía a Devin Harris, desde ayer en Utah. En el momento de tal intercambio, los Mavs estaban con un 35 – 18 en el balance victorias / derrotas. De los 29 encuentros restantes de temporada regular de aquel año, Dallas perdió 13, cayendo en cinco partidos en la primera ronda de aquellos playoffs. En general, aunque con Kidd los Mavericks pudieron extender su racha de temporadas con más de 50 victorias hasta 10, nunca pasaron de una segunda ronda de post-temporada.

Otro intercambio que involucró a un jugador que por entonces había sido All-Star sucedió en Febrero de 2003. Sonics y Bucks fueron los protagonistas de un deal que enviaba, tras su novena aparición en un Partido de las Estrellas, a Gary Payton a Milwaukee, mientras Ray Allen (presente en aquel entonces en los últimos tres All-Star) hacía el camino inverso para acabar recalando en Seattle. Antes de la llegada de Payton, los Bucks eran séptimos en el Eastern con un balance de 27 – 26. Desde su llegada, 15 – 14, para acabar igualmente en el mismo lugar de la clasificación y perder en primera ronda de aquellos playoffs ante los Nets (entonces sí liderados por Jason Kidd). Pero es que, como ahora se especula que sucederá con D-Will, Payton no jugó más que esos 29 partidos con los Bucks antes de salir al mercado de agentes libres y acabar fichando por los Lakers.

Cuatro (muy) buenas temporadas en Seattle llevaron a Allen a Boston

No le fue mucho mejor a Allen en Seattle. Su llegada hizo que aquel final de temporada, los Sonics ganaran 18 de sus últimos 30 encuentros, pero su mal inicio de campaña frustró cualquier esperanza de playoffs, acabando a cuatro victorias de la octava plaza del Western.  

Quizá un mejor recuerdo guarden en Philadelphia de los servicios de un jugador fichado justo tras ser All-Star. El 22 de Febrero de 2001, los 76ers ficharon a Dikembe Mutombo, hasta entonces en Atlanta Hawks. Aunque en aquella temporada Philly ya tenía el control absoluto de la Conferencia Este antes de la llegada del africano (41 – 14), con él solo fueron capaces de ganar 15 de sus últimos 27 encuentros de aquella fase regular, pudiendo mantener, sin embargo, la primera posición del Eastern cara a los playoffs.

Temporada 2001-02, la última de Mutombo en Philadelphia

Es razonable pensar que aquellos Sixers quizá no hubieran llegado a las Finales sin Mutombo, pues el congoleño cuajó unos extraordinarios playoffs con la que era su nueva franquicia, pero la realidad indica que, una vez en ellas, solo pudieron derrotar una vez a los finalmente campeones Los Angeles Lakers. Como también dice, que Dikembe Mutombo solo estuvo una temporada más en Philadelphia, antes de volver a ser traspasado, esta vez a los Nets.

No se trata pues de frenar el lógico entusiasmo de los fans de Knicks y Nets ante las llegadas de los recientemente All-Stars Carmelo Anthony y Deron Williams. Pero tal vez sí de mantener las expectativas en frío. La sola presencia de ambos no es garantía de éxito, ni en el presente ni en el futuro.


Mis Nuevos Knicks

23/02/2011

 

¿Queda alguna cosa por escribir sobre el blockbuster deal que revolucionó el mundo de la NBA anteayer lunes? ¿Algún argumento nuevo a favor o en contra del traspaso?. O también, ¿Alguien más quiere subirse al carro de los Knicks ahora? Si las tres preguntas se responden con un “No”, empecemos aclarando conceptos.

Quizá el hilo de toda esta historia que todavía tiene algunos centímetros por los que tirar sea lo mucho que nos cuesta a los Knicks cumplir el sueño de Melo de vestir el uniforme knickerbocker. Lo vale, no hay duda, pero tener aquí y ahora sentimientos encontrados por desprendernos tan pronto de piezas tan fundamentales en el resurgir de la franquicia esta temporada, es, por lo menos, comprensible. Veamos qué contiene este masivo intercambio:

>> Carmelo Anthony, Chauncey Billups, Shelden Williams, Renaldo Balkman y Anthony Carter dejan Denver y, si no hay novedad de última hora, debutan hoy en el Madison ante Milwaukee Bucks.

He’s Melo! He’s Here! And He’s Ours!“, by MyKnicksJournal.com

>> Por ellos, los Knicks se desprenden de cuatro de sus mejores jugadores: Danilo Gallinari, Raymond Felton, Wilson Chandler y Timofey Mozgov.

>> Añadamos para Denver de parte de NYK una primera elección del Draft de 2014, las dos segundas rondas de los Drafts de 2012 y 2013 que los Knicks recibieron de Golden State como parte del traspaso de David Lee a los Warriors del pasado verano, más, finalmente, 3M$ en concepto de quién sabe qué.

>> Y por último, también como parte del ya tan comentado traspaso, metamos a Minnesota Timberwolves en medio. Los Knicks envían a Anthony Randolph, Eddy Curry y otros nuevos 3M$ más también en concepto de quién sabe qué, a cambio de Corey Brewer (aunque no está claro todavía si Brewer permanecerá en el roster de la Gran Manzana o formará parte de algún movimiento de última hora, antes que mañana jueves finalice el periodo para realizar traspasos de esta temporada).

¿Compensa destruir el presente por un supuesto futuro mejor justo el año en que los Knicks vuelven a significar algo respetable en la NBA?. Ésta es la gran pregunta que cuesta tanto, más como parte implicada, de responder. Porque lo que está claro es que una nueva temporada empieza para los de Mike D’Antoni. Una temporada dentro de la temporada, con tres habituales titulares más un muy eficiente sexto hombre fuera del equipo, y solo 28 partidos por jugar antes de los playoffs.

Rivales el domingo, compañeros el lunes. Esto es la NBA

Honestamente, ni con la llegada de quizá uno de los cinco mejores jugadores de la NBA a New York, aspirar a superar este año en la clasificación del Este a Celtics, Heat, Bulls, Magic o Hawks sería utópico. Como de ignorantes sería no ilusionarse con la llegada de Carmelo Anthony (nacido en Brooklyn) a la franquicia. Nos hace más fuertes, pero quizá mañana más que hoy. Es mucho lo que se va, sí. Pero es mucho lo que llega. Lo más lógico será pensar que el fichage de Melo no significa para nada tirar esta buena temporada que, tras más de una década, venimos haciendo. Pero por encima de esto, se trata de construir un edificio tan sólido como brillante para las próximas cuatro.

A corto plazo, la posición #3 del Eastern este año será casi como tirar una moneda al aire entre Bulls y Magic; pero, si los Knicks acaban en la sexta posición que hoy ocupan y la moneda sale cara (Chicago Bulls, aún con la vuelta ahora de Joakim Noah), pasar una primera ronda de post-temporada ya no es un imposible. Menos ahora con STAT y Melo al frente de las operaciones, y con un “Big Shot” Billups siempre presente en los momentos decisivos de los partidos importantes.

Pero a medio y largo plazo, la adquisición de Carmelo Anthony no solo emociona a los fans de los Bockers, sino que garantiza una creciente relevancia de la franquicia en la Liga, al menos, hasta 2015; el año en que, por ejemplo, también terminan los contratos con los Heat de Bron, Wade y Bosh. Al tiempo que permite pensar, mientras no llega la tercera pieza de nuevo puzzle neoyorkino (aka Chris Paul / Deron Williams / Dwight Howard), que en breve se va a poder competir por, lo diré con la boca pequeña, un anillo.

Ok, sueño terminado. Modo “realidad” activado de nuevo. ¿Qué les queda a los Knicks en plantilla para ser competitivos, ahora que Melo está en New York? Veámoslo, posición por posición:

CENTER: Sabe mal por Mozgov porque cambiando de conferencia se deberá enfrentar el doble de veces con Blake Griffin, pero, fans de los Knicks, espero de todo corazón que os guste Ronny Turiaf y sepáis apreciar que es un jugador que siempre juega al límite, aunque eso le lleve a estar constantemente tocado, cuando no lesionado. Porque no hay más. Mike D’Antoni sabe que no se puede conseguir nada importante sin un center de verdad en el poste bajo, por lo que los 20 minutos que suele jugar Turiaf (cuando está en plena forma) parecen poco botín para este puesto hasta final de temporada. Esta posición queda muy tocada por el traspaso, a no ser que en las próximas 24 horas llegue algún jugador de segundo o tercer nivel que, al menos, asegure poder hacer 6 faltas más a los centers dominantes que los principales rivales del Eastern sí tienen (Miami, a parte).

POWER FORWARD: Anthony Randolph ya no está, consecuencia también de este megatraspaso, lo que significa que nos hemos quedado sin póliza de seguros por detrás de Amar’e Stoudemire. Tampoco quizá es que necesitemos una, puesto que si Stoudemire cae, caemos todos con él. Shelden Williams (que llega de Denver a los Knicks) seguro que es un buen tipo con el que ir a tomar algo y por descontado que sale en alguna pregunta del Trivial de la WNBA (está prometido con Candace Parker), pero poco más. Melo va a pasar algún tiempo también en esta posición.

Melo (el pasado viernes en L.A.), entre PF y SF en los Knicks

SMALL FORWARD: La marcha de Danilo Gallinari deja esta posición en manos de Carmelo Anthony, que será ahora también el alero abierto que se juega muchos triples. Bill Walker y Shawne Williams estarán ahí para dar descanso a Melo, y hasta Toney Douglas puede que se posicione como small forward cuando no esté de shooting guard suplente. Lo bueno de este intercambio es que, casi siempre, la rotación de los Knicks quedará reducida por el momento a 8 o 9 jugadores, algo con lo que Mike D’Antoni siempre se ha sentido a gusto, por cierto. Y Carmelo es lo suficientemente polivalente como para jugar muchos minutos de cuatro, como ya hizo precisamente para D’Antoni en el Team USA.  Muchas posibilidades, sin duda, pero más adaptación será necesaria. Basta con considerar que, tras el intercambio, Toney Douglas (segundo año en New York) es ahora el jugador com más tiempo en el roster de los Knicks… o, con Bill Walker, el único que ya estaba la temporada pasada.

SHOOTING GUARD: La gran victoria de este intercambio masivo de jugadores es que los Knicks mantienen en plantilla a Landry Fields. Y, si se recupera pronto de su lesión de rodilla que todavía no le ha permitido debutar en el Madison, detrás está Kelenna Azubuike, un jugador con un porcentaje en tiros de tres en su corta carrera NBA que sobrepasa el 41%. Otra opción es usar el contrato de Azubuike para reducir masa salarial cuando, si procede, este verano (o el de 2012 como máximo) haya que ir a buscar a la tercera pieza de caza de este ambicioso proyecto (Chris Paul, Deron Williams o hasta Dwight Howard).

Fields, aka “La Nueva Esperanza Bocker“, sigue en New York!

POINT GUARD: El rendimiento de Raymond Felton ha sido impoluto en estos 5 meses de servicio, muy por encima de las expectativas que todos teníamos con él. Pero ahora pongámonos en situación: Posesión clave para ganar un partido / serie de playoffs, ¿en quién os gustaría poder confiar para darle ese tiro?. Es ahí donde la contratación de Chauncey Billups entra en juego. Big Shot ya tiene un anillo, pero todavía sabe apreciar los retos que se ponen ante sí (como en el pasado Campeonato del Mundo de Turquía de este último verano). Billups no quiso formar parte de un posible traspaso de Melo a New Jersey, y sin pensarlo ha dicho sí a New York. Chauncey Billups puede ganarte no uno, sino varios partidos de playoffs si los Knicks consiguen llegar al final de un encuentro necesitándose jugar el último tiro con alguien distinto a Anthony.

En conclusión, todavía es pronto para pensar que los Knicks puedan este año quedar por delante de alguno de los Big 4 de la Conferencia Este. Todavía. Pero también es cierto que desde hoy mismo, si yo fuera Boston, Miami, Chicago o Orlando, preferiría no encontrarme a estos nuevos Knicks cuando llegue el mes de Abril. Vamos a ver qué sucede en estos próximos dos meses primero, pero no olvidemos que lo más difícil ya se ha conseguido.


¿Qué NBA Queremos?

18/02/2011

 

Jugarán el Eastern contra el Western cuando este domingo se dispute el All-Star Game en el Staples Center de Los Angeles. Pero uno podría pensar que quizá se trate casi de un Celtics / Heat contra Lakers / Futuros Lakers. ¿No es así?

Como seguro ya todos nos hemos dado cuenta, la NBA se está convirtiendo poco a poco en una Liga de super-equipos llenos de jugadores All-Star. Un total de siete miembros de los Boston Celtics y los Miami Heat estarán en el roster del Este. Kobe Bryant y Pau Gasol representarán a los Lakers en el Oeste, con algunos otros All-Star, incluyendo a Dwight Howard, a los que no les importaría jugar en Los Angeles en un futuro no muy lejano.

Hay excepciones todavía. Kevin Durant es casi la única rareza de este ramillete de grandes jugadores. Hasta ahora, que sepamos, Durantula nunca ha hablado de unir sus talentos con los de ninguna otra megaestrella, y parece del todo satisfecho de jugar para una franquicia con un mercado pequeño como es el de Oklahoma City. ¿Qué pasa con él, entonces?. En todo caso, Durant todavía es de aquellos jugadores que encaja con un logo de la NBA, Where Amazing Happens, que parece tener cada vez más cerca su fecha de caducidad, para pasar a ser algo así como Where Superpowers Happen.

KD está muy arraigado a OKC. Quedan pocos como él

Sucede cada vez más a menudo que las grandes estrella de la Liga son colegas ya desde sus días de high school. Algunos, hasta se reúnen los veranos para jugar juntos y compartir sus aptitudes y su pasión. Así que cuando llegan a la NBA, su amistad es ya sólida, con lo que se plantean sin tapujos cada vez más la posibilidad de unirse y jugar juntos. Algo que nunca antes había ocurrido.

Eran esos días en los que el All-Star Game servía para que los grandes jugadores de la Liga se reunieran por primera y única vez en la temporada. Un único fin de semana. Ahora, en cambio, parece a menudo que el Partido de las Estrellas no es más que un fin de semana más en el que quedar, charlar y echarse unas risas entre compañeros de equipo o futuros compañeros de equipo. Algo está cambiando.

Este año en L.A. hay jugadores destinados a protagonizar todo el murmullo que allí se genere. Hablamos de Blake Griffin, y no solo por ser ya el Rookie del Año en el mes de Febrero o por tener escrito ya su nombre en el trofeo al Ganador del Concurso de Mates. Hacia qué lugar llevará su portentoso juego en las temporadas que están por venir, será también un tema que seguro estará encima de la mesa. Y es que ni siquiera hay que tener dos dedos de frente para pensar que, en cuanto surja la primera oportunidad, saldrá de los Clippers, incluso para vestirse en el mismo vestuario pero engalanado con los motivos de los Lakers. Aunque puede que, entonces, Dwight Howard ya se encuentre en él, vestido de oro y púrpura.

¿Hasta cuándo durará el Blake Show en los Clippers?

Y es que con tantos All-Star buscando una conexión que les una a otros colegas de trabajo, probablemente no pasará mucho tiempo hasta que la regular season tan solo sea un largo reflejo de lo que hasta ahora solo proyectaba el espejo del All-Star Game.

Parece que entramos en la era de los equipos superpoderosos, con superestrellas que no ven llegar el día de convertirse en agentes libres para tratar de encontrar otra superestrella con la que alinearse. Lo que, por ejemplo, significa que este año habrá una gran multitud de periodistas metiendo micros cerca de la boca de Carmelo Anthony preguntando por New York y no por Denver.

Flashback: Phoenix (AZ), hace dos años. LeBron James fue preguntado por con qué miembro del Team USA le gustaría poder jugar algún día. Recuerdo perfectamente como King James no dejó pasar ni un segundo entre la pregunta y la respuesta: “Chris Bosh”, dijo. Una clara insinuación, aunque nadie pensara que fueran a encontrarse en Miami. Aquí estamos dos años después con el sueño de Bron convertido en realidad.

Amigos primero, compañeros después. ¿Es ésta la nueva tendencia?

Junto con Dwayne Wade, tres son los jugadores que presenta Miami Heat en este All-Star Game. Boston Celtics, con Garnett, Allen, Pierce y Rondo, va con cuatro. Juntos, los dos mejores equipos de la Conferencia Este, acumulan siete de las doce plazas reservadas para los mejores jugadores de la Liga en el Eastern. És decir, el 13.3% de las franquicias del Este llevan el 58.3% de los jugadores al roster que entrenará Doc Rivers. ¿Es ésta la NBA que queremos?

Si es así, sugerimos entonces directamente al coach Rivers poner a los cuatro C’s el máximo tiempo posible en pista, y elegir a su quinto hombre en función de quién vaya a ser agente libre este próximo verano; aunque solo sea para ir anticipando el aprendizaje que le correspondería en los Training Camps del mes de Octubre de acabar fichando por los Celtics.

Pero esta nueva tendencia de formación de super-equipos puede agravarse. Imaginemos ahora por un momento que los Heat consiguen superar sus problemas de envergadura en el roster, al tiempo que encuentran la manera de parar a Rajon Rondo si se encuentran con los Celtics en los playoffs de la próxima primavera. Miami llegaría entonces a las Finales, lo que supondría para LeBron James la oportunidad de conseguir el anillo de campeón que hasta ahora tanto se le resiste. De lograrlo, ¿qué creéis que harán las superestrellas que se puedan convertir en agentes libres al ver que el modelo de los Heat ha funcionado? Como mínimo copiarlo, sino superarlo.

De triunfar el modelo Miami, estamos ante una nueva NBA

Knicks y Lakers tiene los recursos para acomodar a los mejores agentes libres los próximos años, así que no podemos esperar otra cosa que quintetos del estilo de estos Miami Heat. En el caso de los Knicks, llevamos ya muchos meses oyendo cantos de sirena al respecto, desde el día de la llegada de Amar’e Stoudemire al MSG. “Formaremos nuestro propio Big Three”, brindó Chris Paul junto a Amar’e Stoudemire y Carmelo Anthony en la boda de este último y ante el mismo LeBron James, también invitado.

Quizá, pero cada vez más parece consolidarse la tendencia de poder tener equipos All-Star en New York o cualquier otra ciudad, incluso cuando no se disputa el All-Star Game. Convertir cada fin de semana en el Fin de Semana de las Estrellas no sería exactamente lo que uno espera de la NBA.


Welcome To Sixerville!

15/02/2011

 

(O cómo los Sixers han convertido una temporada de reconstrucción en una probable presencia en Playoffs).

Un ataque equilibrado con seis jugadores promediando entre 9.7 y 15.3ppg, una efectiva mezcla de veteranía y juventud, un nuevo y fuerte compromiso en defensa, y un experimentado entrenador lleno de energía. Empieza a parecer que los Philadelphia 76ers tienen todo lo que hay que tener.

Sí, los Sixers han ganado “solo” 26 de sus primeros 54 partidos. Y no, no hay un solo miembro del roster que pueda ser considerado una superestrella. Aún así, este es un equipo que parece haberse unido en el momento preciso, a solo 2 meses del final de la regular season, con los playoffs como objetivo realista para esta misma temporada y algo más que una posibilidad por las temporadas que estén por venir. Que levante la mano quien en Octubre, cuando empezó el training camp, pensara que ahora estaríamos diciendo esto. Ninguna.

Elton Brand, líder de los Sixers en puntos, rebotes y tapones 

Ahora bien, los Sixers están todavía lejos de la perfección. Sus tres centers (el titular, Spencer Hawes, y los suplentes Marreese Speights y Tony Battie) promedian conjuntamente menos de 15 puntos y 12 rebotes por partido. La elección #2 del último Draft, Evan Turner, no acaba de encontrar su propio camino en la Liga y se muestra demasiado inseguro, sobretodo en el tiro. Y su máximo anotador, Elton Brand parece jugar solo con su única rodilla buena, promediando unos míseros (comparados con los registros de los máximos anotadores de otras franquicias) 15.3ppg.

Pero aún con todo esto, los Sixers están haciendo, como mínimo, lo suficiente como para sigilosamente convertirse en relevantes. Si la temporada acabara hoy, estarían en playoffs con la 7ª posición de la Conferencia Este (a tan solo un partido y medio de los nuevos y poderosos Knicks) y se enfrentarían a Miami Heat en primera ronda. Mucho más de lo que nadie podría esperar hace tan solo cuatro meses. O, ¿qué tal esto?: Llevan ganando 7 de sus últimos 10 partidos, incluyendo un sorprendente 77 – 71 ante los casi imbatibles Spurs o una paliza (107 – 87) ante los Wolves. No está nada mal para una franquicia que emprendió un proceso de maquillaje interno cuando acabó la pasada regular season (incluyendo la contratación de un nuevo presidente, Rod Thorn) que debía ser el inicio de una larga fase de reconstrucción.

La reconstrucción debía empezar con Turner. No ha hecho falta

En realidad, los Sixers sí se están reconstruyendo, pero, a diferencia de otras franquicias, lo hacen mientras consiguen ser competitivos. Todo el crédito corresponde a Doug Collins, que dejó el pasado verano la cómoda silla de analista de lujo de la TNT americana, para dar a su pasión por los banquillos una nueva oportunidad. Como quien va al dentista a por una limpieza rutinaria y sale con dos muelas menos, la cara de Collins al inicio de esta temporada demostraba que no estaba siendo nada fácil.

Pero Collins, como Sloan, siempre ha sido de la misma forma. Un entrenador con la merecida reputación de empujar a los jugadores y a sí mismo hasta el borde del precipicio si hace falta para conseguir el máximo rendimiento de todos, incluido él. Y experiencias ha tenido ya algunas y de bastante peso. Debutó como entrenador en Chicago en los primeros días en la NBA de un tal Michael Jordan. Se encontró años después entrenando de nuevo a His Airness en los últimos días de éste en Washington. Y entremedio, dirigió a los Pistons cuando la estrella era Grant Hill y Joe Dumars todavía contribuía.

Nunca es tarde… si el entrenador es bueno

Nuevo equipo, nuevo enfoque. Collins, a diferencia de Sloan, ha aprendido a modificar sus conductas en el banquillo, mostrándose considerablemente más paciente que lo visto en él hasta ahora y asegurándose que, a través del desarrollo de nuevos talentos, todos los miembros de la plantilla entiendan cuál es su rol. El mejor ejemplo es lo que está consiguiendo sacar de Jrue Holiday, hasta esta temporada posiblemente solo conocido por ser el primer jugador nacido en los ’90 que jugaba en la NBA.

Al lado de Holiday, empieza de titular el sophomore Jodie Meeks, que salió de Kentucky tras su primer año como junior diciendo que si no era seleccionado en la primera ronda del Draft de 2009, deba la vuelta y se volvía a la universidad. Meeks fue elegido con el #41 de aquel Draft por Milwaukee Bucks, se quedó en la NBA, y fue enviado en el último momento ahora hace un año a Philadelphia, donde no se esperaba más que fuera el caddy de Evan Turner este año y, en cambio, tomó el papel que le correspondía a la segunda elección de este pasado Draft, siendo, junto quizá con Landry Fields, el absoluto desconocido con más impacto en la NBA esta temporada.

13.7ppg, 6.2apg son los números de Holiday. Siempre titular

Pero esto no es todo. Elton Brand ha renacido después de una carrera llena de graves lesiones, empezando de titular 53 de los hasta ahora 54 partidos del equipo y, lo que es más importante, actuando como el líder que todo equipo joven necesita. Por si fuera poco, se muestra del todo generoso en pista lanzando solo los tiros que tiene abiertos y promediando 8.7rpg, también el mejor registro en este aspecto del roster.

Y todavía no ha salido el nombre de André Iguodala, antaño considerado un sucesor de Jordan más que solo se preocupaba por anotar, y ahora uno de los defensores más agresivos en las líneas de pase de la Liga (cortesía del excelente trabajo de Coach K de este pasado verano con el Team USA en Turquía). Pero para obtener el exitoso producto final, faltan por añadir a la mezcla los nombres del forward Thaddeus Young y del guard Lou Williams, capaces de anotar 25 puntos cualquier día, en cualquier ciudad, contra cualquier rival.

Un nuevo Iggy llegó de Turquía. Espectacular sí, pero más maduro

Sobra decir que con todos estos inputs, la mejora total es obvia. Con todavía mucho camino por recorrer, los Sixers ya tienen a fecha de hoy puesto en los próximos playoffs. Parece que 3 plazas para 4 equipos (New York, Philadelphia, Indiana o Charlotte) es suficiente botín para unos Sixers en franca progresión. El simple hecho que los de Doug Collins estén en esa pelea este año nos muestra lo lejos que están llegando en tan poco tiempo, y nos hace considerar cuánto todavía les queda por mejorar.


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