¿Debo Preocuparme, Doctor?

30/11/2010

 

De la forma como los Lakers empezaron la temporada (con un banquillo muy superior al del año pasado, un ataque más equilibrado y efectivo que nunca y un objetivo más que claro – el three-peat), solo había dos cosas por las que preocuparse: cuándo regresará Andrew Bynum y cuál será el recorrido por Los Angeles de la Champions Parade de mediados de Junio.

Pero con un mes ya de competición y tras dos derrotas consecutivas (sobretodo la última, en casa, ante Indiana Pacers, que acabó con un intento de triple de Kobe Bryant que ni tan siquiera tocó el aro), algunas nuevas y más intrigantes cuestiones han salido a la luz: ¿Cuántos minutos se espera que juegue Gasol por partido (en el último ante Indiana, 45) antes de derretirse sobre la pista?, ¿Cuándo anunciará Derek Fisher (3 de sus últimos 21 tiros convertidos) que su jump shot está ya fuera de mercado?, ¿Cómo solucionará Phil Jackson la creciente tensión entre él y Ron Artest… con un simple abrazo o una disminución de minutos?

Primeros problemas del bicampeón, adelante

De repente, después de las dos últimas derrotas consecutivas en las que los sistemas ofensivos han fracasado y los defensivos han seguido su camino, un nuevo foro de debate aparece en los mass media norteamericanos: Son buenos, sí… pero ¿Tanto? A pesar del 13 – 4 que acumulan a fecha de hoy (todavía el segundo mejor registro de la NBA tras San Antonio), los Lakers solo han ganado a un equipo que tuviera el balance victorias / derrotas positivo. Nada grave, por ahora, pero parece significativo valorarlo. De hecho, el pasado domingo, aún con los 41 puntos de Bryant, no pudieron con los Pacers. Y el consuelo no puede ser que Indiana también ganó en Miami, porque entonces sería como empezar a disculpar una posible derrota esta próxima madrugada de los de Los Angeles en Memphis (segundo duelo Pau v Marc), donde los Heat también cayeron. Cierto es que a los Lakers les llega ahora lo que menos gusta a los jugadores NBA. Back to back, dos noches consecutivas de partido fuera de casa. En Memphis y Houston, viajes incluidos. Ouch!, mal momento… o muy bueno para reivindicarse.

Phil Jackson  ha declarado recientemente que este el roster más autoadministrable de todos los que ha entrenado. No hay un Dennis Rodman al que vigilar, ni un Shaq que tenga problemas de ego con Kobe. Pocos problemas, hasta ahora. Porque lo que no ha dicho el Maestro Zen es que está muy frustrado, por distintos motivos, tanto con Bynum como con Artest.

Momento de auto-inyectarse tranquilidad el del Maestro Zen

Empecemos por el segundo. Si Artest está jugando 6.5mpg menos de media por partido que la temporada pasada no es por casualidad, o al menos no tan solo por la irrupción en lo que a contribución estadística se refiere de Shannon Brown. También es porque tanto sus puntos, sus rebotes y sus asistencias por partido están al nivel más bajo de toda su carrera. Pero lo que más debe enfadar a Jackson no es eso, y sí sus últimas decisiones en los instantes finales de los partidos. En la derrota del viernes en Utah, cuando Kobe venía anotando 14 puntos consecutivos en el último periodo, Artest se jugó un último tiro sin sentido que parecía estar del todo fuera de la pizarra del técnico de L.A. En la del domingo ante Indiana, Artest cogió un rebote ofensivo decisivo a falta de 9 segundos y en vez de pedir tiempo muerto (el reglamento NBA permite a los jugadores hacerlo también), botó el balón en exceso driblando contrarios hasta llegar a la línea de tres y acabar dándosela a Bryant casi sin tiempo. Que Artest es tan capaz de tomar dos decisiones erróneas decisivas que provocan dos derrotas consecutivas, como de anotar el triple decisivo de las Finales que acaba dando el anillo a los Lakers, es algo que ya sabíamos. Pero que Jackson empieza a estar con la mosca detrás de la oreja lo sabemos ahora.

Ron – Ron te da y te quita. Se trata solo de controlar lo que quita

Respecto a Bynum, éste también ocupa una gran parte de las preocupaciones del coach de los Lakers. Primero se habló de alrededor de Thanksgiving como posible fecha de vuelta a las pistas del center de Los Angeles. Todos ya se han comido el pavo asado y Bynum sigue de baja. Ahora se habla de Navidad… El principal problema no es lo útil que podría ser Bynum en los 7 partidos que los Lakers tienen por el Este del 8 al 19 de Diciembre, que también. El problema del retraso en la vuelta a las pistas de Bynum se llama Pau Gasol.

El de Sant Boi está promediando casi 40 minutos por noche en pista, más de cinco minutos más que el segundo de sus compañeros en ese ranking. Y que nadie olvide que en una posición que no es la suya natural. Gasol es tan bueno, tan sacrificado, tan noble y tan profesional, que su nivel hasta ahora roza la candidatura ganadora al MVP de la NBA. Pero empieza a estar demasiado cansado. Ante Indiana, el domingo por la noche, metió sus primeros tres tiros sin fallo, pero desde entonces su acierto bajó hasta anotar tan solo 2 de sus siguientes 12 intentos. Además, por segundo partido consecutivo, Pau no pudo anotar un solo tiro de campo en el último cuarto. Blanco y en botella, leche.

Los 39.1mpg de Pau este año están llenos de golpes más que nunca

La carga que debe soportar Pau Gasol en este tramo de la temporada empieza a hacerse notar; y, como es lógico, los rivales tratan d aprovecharse de ello. Roy Hibbert, el extraordinario center de los Pacers, tenía una sola misión en el Staples Center. Cansar a Pau. Hacerle correr, presionarlo en ambos lados de la pista, golpearlo dentro del reglamento… agotarlo al fin y al cabo. Y ahora llega su hermano Marc esta misma madrugada (ellos mismos han declarado que sus duelos son muy físicos), y la pareja Chuck Hayes y Brad Miller en la siguiente, dos pívots que, si algo tienen, es juego de constante contacto.

Es cierto, hay un montón de equipos de la NBA que estarían encantados de intercambiar sus problemas con los de los Lakers. Pero por primera vez en esta temporada, parece que los angelinos, en tal situación, tendrían algo que ofrecer.

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I Love Dunks (XVI) – Westbrook Posterizing Battier

29/11/2010

 

Si una imagen vale más que 1.000 palabras…

… Cuántas imágenes vale un video?

Sí, el grito que oímos es del propio Westbrook. Brutal


El Drama De Los Centers

29/11/2010

 

Aún sin haber jugado ni un minuto en esta regular season, de alguna forma que muchos todavía nos preguntamos, Andrew Bynum ha conseguido meterse entre los aspirantes a estar en el All-Star 2011 dentro de la lista de centers de la Conferencia Oeste. Greg Oden, por su parte, comparte con Bynum la primera parte de la exposición, per no la segunda: no ha jugado (ni jugará) esta temporada, pero sin embargo no está en la lista de los 12 aspirantes a ser el center titular del Western en el Partido de las Estrellas.

Considerando que, hace tan solo unas pocas temporadas, Oden y Bynum estaban llamados a ser en la NBA actual lo que fueron Bill Russell y Wilt Chamberlain en los ’60, y viendo lo que ha sucedido desde este desafortunado vaticinio, uno puede darse cuenta de lo mucho que ha caído la posición de center en la NBA. No es solo que ahora, en nuestros días, los mejores jugadores de baloncesto jueguen en posiciones exteriores (bases, principalmente). Es también que el juego ha cambiado.

Incluso posteriormente a los Russell o Chamberlain, la posición de center era la dominante en la Liga (que nuestra generación pueda recordar: Olajuwon, Ewing, Robinson, O’Neal…). Hoy, esa misma posición, está llena de jugadores lesionados o proyectos de All-Star, cuando no llena de veteranos ya preparados para retirarse o power forwards jugando fuera de su posición natural.

Se mire por donde se mire, Noah es un cuatro jugando de cinco

Como si Joakim Noah o Pau Gasol fueran realmente centers… Y pensar lo que habría hecho Chamberlain con rivales del tamaño de los ahora cincos de Bulls o Lakers. O Brook López. Hemos oído mucho de López como el center franquicia de los Nets. Pero volviendo a los tiempos en los que los centers lo eran de verdad, los equipos en los que jugaban y que ellos dominaban, no hubieran ganado jamás 12 partidos en una temporada como los Nets el año pasado. Solían hacerlo en cada mes.

Para evitar deprimirse al respecto, mejor ni mirar la lista de aspirantes a center en el All-Star, no importa la conferencia. Si queréis, adelante!, podéis votar por JaVale McGee, Nazr Mohammed, Brendan Haywood o Andris Biedrins. Gracias, pero yo haré cualquier otra cosa. Un dato: de 1960 a 1983, los centers ganaron 21 de los posibles 24 MVPs de la regular season. En los 10 últimos años, ninguno (el último fue Shaq en el 2000). Vale, Tim Duncan ganó dos de consecutivos en 2002 y 2003 pero la NBA siempre le ha considerado un power forward y no se trata de llevarles la contraria.

El jumper de Duncan ejemplifica la evolución de los big men

El juego, dentro del mismo deporte, ha cambiado. Y mucho. Hace 50 años, los big men estaban para dominar. Para llegar al poste bajo, luchar por la posición, ponerse de espaldas al aro, conseguir recibir el balón y, mediante unas mucho más trabajadas habilidades y juego de pies, conseguir anotar la mayoría de veces, o distribuir el juego la minoría de ellas. Básicamente, se jugaba de dentro a fuera. Hoy en día, no solo el juego pasa principalmente por las manos de los guards, de fuera a dentro, sino que los centers deben ser mucho más móviles y especializarse en tiros lejanos (de tres, muchas veces) si quieren ganarse un buen sueldo en la NBA. Andrea Bargnani o Mehmet Okur podrían hablar mucho de ello. E incluso Marc Gasol nos podría hacer un clínic de lo que cuesta que el balón le llegue a las manos de un center cuando por fuera hay guards a los que les cuesta incluso plantearse poner un balón dentro.

Gracias a Dios”, pensaran los creyentes nostálgicos del baloncesto, todavía queda algún jugador en la Liga que acumule todas aquellas capacidades y tipo de juego de los centers de antaño. Kendrick Perkins es su nombre. Pero a pesar de ello, comparte con todos los demás su propensión a lesionarse. De hecho, ninguno de los centers titulares de las dos franquicias finalistas de la NBA el año pasado (Perkins y Bynum) han jugado un minuto de esta temporada.

Perkins, tras caer lesionado en el Game 6 de las pasadas Finales

Así pues, de Oden a Bynum, pasando Yao, Kaman o Bogut… ¿porqué los principales centers de la NBA actual parecen tan frágiles?. Antes, ese mismo tipo de jugadores eran como poco indestructibles. Ahora, quizá por la enorme evolución que el juego del baloncesto ha desarrollado en términos de, principalmente, velocidad y fuerza, son los más débiles. Uno podía pensar que, con Brandon Roy como jugador-franquicia, la incorporación de Oden vía Draft podía convertir a Portland Trail Blazers en el equipo a batir durante muchos años. La realidad en cambio, nos indica que nada más lejos de la realidad, pues solo Los Angeles Lakers suenan a imbatibles cuando la recuperación de Andrew Bynum sea un hecho.

Los salarios, como no puede ser de otra forma, son acorde al rendimiento general de un jugador en la NBA. Por lo que esta traslación del juego interior al juego exterior que vive la Liga también se manifiesta en ellos. Hace 10 años, el jugador mejor pagado de la competición era Shaquille O’Neal, que, una década después, ve cumplir su 19º temporada entre la élite jugando solo 22.7mpg, con 12.3ppg y 7.0rpg, y cobrando un salario mínimo. Imaginemos. Kevin Durant, exponente del dominio del juego exterior en la NBA, ha visto extendido su contrato este pasado verano con los Thunder, a razón de 85M$, 20 menos de lo que percibirán Noah y Horford, los dos centers que recientemente también han visto sus contratos extendidos (y mejorados). Esta es la nueva realidad.

De hecho, lesiones al margen, el único center dominante que queda en la NBA es Dwight Howard, cuyo debate entorno a su dominio se centra siempre tanto en sus innegables fortalezas (físicas, principalmente) como en sus imborrables flaquezas (juego de pies, tiros de media distancia, tiros libres, etc.) Y eso a pesar de llevar tres años trabajando con Pat Ewing de asistente en Orlando y cinco con Hakeem Olajuwon como profesor de “viejos movimientos” durante los veranos.

Tapones, rebotes y mates los que queramos. No pidamos más

Aún así, que levante la mano quien sepa de un center mejor actualmente en la Liga que Howard. Ninguna?… ahí está el problema. El debate de la calidad de los centers de hoy en día y de su dominio en la NBA no es un tema por el que poder sacar pecho. El pasado, fue mejor.


New York Knicks’ Thanksgiving

26/11/2010

 

Cuarto jueves del mes de Noviembre, así que Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. Quizá la fiesta familiar más importante de su cultura, por encima de la Navidad. Millones de trayectos aéreos recorren el país de costa a costa, banquete en casa, pavo asado, salsa de arándonos e inicio oficial de la temporada de compras navideñas.

Tiempo también de dar las gracias por aquello que uno tiene, así que, bajo el espíritu del Thanksgiving, aquí van las cosas por las que, como knickerbocker, debo estar agradecido esta temporada:

La diversidad de Amar’e Stoudemire: Sí, echamos de menos a David Lee, pero Amar’e Stoudemire es un jugador distinto que puede contribuir en más facetas del juego. Por ejemplo, tomemos como referencia la última victoria de los Knicks en Charlotte (95 – 99). Allí Amar’e puso 6 tapones, 2 de ellos en los últimos dos minutos. La mejor marca de Lee en este aspecto en toda su carrera son los 4 que puso en la paliza que nos metieron los Celtics (por 25 puntos de diferencia) en 2006. Stoudemire es un jugador más completo, y quizá esto encaja mejor en el equipo.

Gallo & STAT son los jugadores sobre los que aspirar a algo este año

La actitud de Danilo Gallinari: El italiano tiene muy buenos partidos (sus números en la gira por California fueron abrumadores) y otros en los que no está tan acertado. Normal. Pero lo que nos gusta este año por no haberlo visto el año pasado es su intensidad y su implicación. En el mismo último partido de New York ante los Bobcats, su duelo cuerpo a cuerpo con Stephen Jackson parecía que podía acabar con los dos en la ducha antes de tiempo. Este es un paso muy importante en su desarrollo como jugador, especialmente en las noches en las que falla más tiros de los debidos.

La producción de Raymond Felton: Puede que el nuevo pointguard de los Knicks no sea el más capacitado para el pick & roll, pero desde luego está jugando mucho mejor de lo esperado. Y produciendo más también. 17.8ppg y 8.0apg con un porcentaje de tiro del 59.1% son números de verdad. Tan destacables como inesperados. Puede que Felton no consiga mantenerlos a lo largo de toda la regular season, pero quizá New York ha encontrado por fin un base sobre el que construir un proyecto. En defensa, no es tan bueno como uno creía, pero aún así, consigue robar casi 2 balones por partido.

Felton y Fields, portada de las mejores noticias de estos Knicks

Landry Fields, el descubrimiento: Dice la teoría que jamás pongas tus esperanzas en la elección número 39 de la segunda ronda del Draft. Pero con los Knicks todo es posible. El rookie californiano proveniente de Stanford ya es uno de nuestros símbolos. ¿Qué clase de tirador promedia 8.3rpg por cada 36 minutos? Mide 2,01m aunque juega de dos, y promedia también 28.2mpg y 10.7ppg en lo que va de temporada. Si su eclosión ha significado el ostracismo del hasta el año pasado contrastado Anthony Randolph, bienvenido sea. Jugador ya de presente, promesa de futuro.

El bigote de Mike D’Antoni: Partamos de la base que para los Knicks, hay tantos mejores entrenadores que el coach que se siente en el Madison Square Garden (sea el que sea), como fans del equipo hay en la ciudad y fuera de ella. La exigencia ha sido siempre una de nuestras virtudes, aunque no la hayamos podido sacar a relucir en los últimos… demasiado años. Probablemente yo daría más minutos a Anthony Randolph pero su 27.6% en tiros de campo no me da argumentos suficientes para discutirlo. También le daría más cancha a Billy Walker, pero seguro que tanto D’Antoni como Spike Lee podrían argumentármelo en base a su evidente lentitud en el juego. Así que tampoco. En cuanto a Toney Douglas, a pesar de los constantes gritos que D’Antoni le dirige desde el banquillo, lo pone en pista una media de 24.0mpg, así que nada que decir. Por último, tampoco ningún knickerbocker con dos dedos de frente puede negar que el sitio que le corresponde en la rotación a Roger Mason Jr no es otro que el banquillo. Así que al final, parece que sus decisiones no son tan equívocas como muchos seguidores pensábamos. Sus sistemas son algo extravagantes y sin duda no es el mejor entrenador de la NBA, pero a veces, sobretodo en los Knicks, tener a un coach de nivel medio ya es una victoria.

En pocos días, de la decepción a la alegría en el rostro del coach

El cerebro de Donnie Walsh: Sí, a menudo Walsh no ve más allá de lo que dicen las estadísticas, y también es verdad que se ha equivocado en algunas decisiones… pero ¿existe algún General Manager con un currículum limpio de errores?. Los presidentes, en el fondo, son como los jugadores: incluso los mejores fallan el 40% de las veces. Vayamos ahora tres años atrás, por ejemplo, y pensemos cómo hubiéramos reaccionado si nos hubieran dicho que ahora tendríamos en nuestro roster a un All-Star rodeado por un buen puñado de jóvenes jugadores muy prometedores. No hay más preguntas. O sí: Miremos los jugadores elegidos después de Gallinari en el Draft de 2008, y digamos a quién hubiéramos elegido en su lugar. Así que pongámoslo todo junto y nos daremos cuenta que Walsh está acertando más de lo que se espera de un GM medio; sin olvidar que en los Knicks todavía vamos a tener espacio salarial suficiente como para incorporar a otra gran estrella pronto.

La racha de 5 victorias consecutivas: Para una franquicia que no termina una temporada por encima del 50% de victorias desde el año 2001, llegar a esa cifra aunque sea a falta de 66 partidos ya es un logro a celebrar. No saboreábamos una racha (5 – 0) como en la que estamos metidos desde el año 2006; y si hablamos de los partidos lejos del Madison, las últimas 4 victorias a domicilio (Sacramento, Oackland, Los Angeles y Charlotte) son algo inédito también desde 2001. Puede que todo termine este sábado, en casa ante Atlanta Hawks. Pero también puede que no. Sea como sea, pensar en poder ganar este partido es algo a lo que no estábamos acostumbrados.

Feliz Día de Acción de Gracias / Happy Thanksgiving, knickerbockers!


… Y Subiendo

25/11/2010

 

En serio, es inevitable. Aunque Oklahoma City hubiera empezado la temporada 14 – 1 (que no lo ha hecho), aunque Kevin Durant hubiera estado inconmensurable (que no lo ha estado) y aunque los Thunder hubieran emergido rápidamente como la única opción a hacer sombra a Los Angeles Lakers (que no ha sucedido); algunos críticos hubieran empezado a cuestionarse  si es demasiado pronto para que uno de los equipos más jóvenes y más talentosos de la NBA puedan ser designados como aspirantes legítimos al anillo.

Al empezar esta regular season, las expectativas para Oklahoma City estaban por las nubes. Por ganar 50 partidos en la temporada pasada y, sobretodo, visto lo sucedido en la primera ronda de los anteriores playoffs ante los finalmente campeones Lakers. Así que de ellos se esperaba que dieran ese gran salto y que lo dieran a la voz de ya. En cambio, el balance victorias / derrotas tras los primeros seis partidos era de 3 – 3 (ahora ya un más aceptable 10 – 5, tras la derrota esta pasada madrugada ante Dallas) con derrotas tan sonadas como las de contra Utah en casa (por 21 puntos de diferencia) o L.A. Clippers en Los Angeles (por 15). Esa inesperada inconsistencia de los Thunder pareció arrastrar tras de sí a Kevin Durant, cuyo porcentaje de tiro en esos seis primeros encuentros no pasó del 39.4%.

Los verdaderos focos solo apuntan a los más grandes

Las explicaciones sobre ese rendimiento de Durant varían. Hasta ahora, como equipo, Oklahoma City no ha lanzado bien a canasta (44.5%, 23º en la Liga), principalmente a causa de que Scott Brooks todavía no ha encontrado sistemas que permitan el acierto del resto del equipo, con lo que, inevitablemente, se produce una gran atracción de las defensas sobre el #35 de los Thunder. Sus números no mienten: del año pasado a lo que llevamos de este, su porcentaje en tiros de campo ha bajado 5.3 puntos (42.3% en esta ’10-’11), mientras que el de triples lo ha hecho en 7.5 puntos (29.0%). 

La fatiga, indudablemente, puede ser un factor a considerar también. Si los propios Gasol, Parker o Ginobili argumentan su buen hacer al inicio de esta regular season en base a un merecido descanso este pasado verano, parece razonable considerar que lo contrario se puede decir de Kevin Durant o Russell Westbrook. Ambos han sido jugadores clave para la USA Basketball en la consecución de la medalla de oro en el pasado Campeonato del Mundo de Turquía. De hecho, en ese torneo, Durant lideró al Team USA en casi todo, así que también en minutos (28.2mpg); mientras que Westbrook promedió 19.4mpg.

La defensa de Oklahoma City, por otro lado, tampoco ha ayudado a Durant. La pasada temporada los Thunder la terminaron entre los 11 mejores equipos de la Liga en anotación permitida (98.0 por partido) y porcentaje de tiros de campo en contra (44.8%). Este año, en lo que llevamos de regular season, encontramos al equipo en el puesto 21 respecto al primer registro (permiten 102.2 puntos por partido) y el 25 en el segundo (47.3% como porcentaje de acierto de sus rivales). Oklahoma ha podido cerrar su propio aro en ciertos momentos decisivos de los encuentros (como demuestra el 6 – 0 de balance en los partidos decididos por 6 puntos o menos en el marcador final), pero ha sido incapaz de mantener el tono atrás necesario en la totalidad de los 48 minutos de un partido.

Kidd – Westbrook: duelo parejo esta pasada madrugada

Algo está pasando, pues. Y puede que sea la marcha de Ron Adams, el entrenador asistente encargado de los sistemas defensivos de los Thunder durante las dos últimas temporadas, y ahora ayudante en la misma tarea de Tim Thibodeau, en los Bulls.

Aún con todo, Oklahoma ha encontrado formas de ganar partidos a pesar de la inconsistencia. Y esa es la mejor noticia. Hasta esta madrugada, llevaban 5 victorias consecutivas, algunas de tan meritorias como la del TD Banknorth Garden de Boston sin Kevin Durant. Con un Serge Ibaka a un muy alto nivel, 11.7ppg, 8.1rpg y 2.4bpg, cuando ha salido de titular (¿Porqué no lo es más a menudo?), y un Russell Westbrook estratosférico (23.0ppg, 7.8rpg y 3.5rpg) en las cuatro victorias de los Thunder la semana pasada (en la que fue designado, a pesar de Pau, Jugador de la Semana en la Conferencia Oeste), se ha podido tirar hacia delante.

Porque cuando empieza la temporada es cuando las fuerzas de los 30 equipos NBA están más parejas, así que sacar un 70% de victorias es una buena forma de comenzar a la espera de que, con un trabajo siempre intenso y una lucha de egos en OKC existente pero difuminada, los mejores días estén todavía por llegar. Yo no pondría mi dinero en apostar lo contrario.


Viejos Rockeros

24/11/2010

 

La vida privada de Tony Parker lleva algunos días desparramada por los tabloides de prensa amarilla desde que su todavía mujer le pidiera el divorcio. Tim Duncan, el mejor jugador que jamás ha tenido la franquicia de los Spurs, está jugando el número más bajo de minutos de media por partido desde su llegada a la Liga en 1997. Y su coach, Gregg Popovich, no ha encontrado todavía la manera de dar minutos a la única gran incorporación que San Antonio ha hecho este verano. Aún con todo, aquí están los Spurs, de vuelta arriba del todo de la clasificación actual de la NBA (12 – 1).

Los Angeles Lakers son los actuales dos veces consecutivas campeones del anillo, Boston Celtics los últimos campeones de la Conferencia Este… “Debemos respetarles por ello” dice Manu Ginobili, “aprender de lo que han hecho y tratar de ser un equipo tan bueno como lo son ellos”. Bien, después de un mes de competición, no hay equipo mejor que San Antonio Spurs.

Su balance actual victorias / derrotas (12 – 1) es ya el mejor inicio en la historia de la franquicia, mejor que el de, por ejemplo, las cuatro temporadas en las que se acabaron llevando el campeonato. La racha de 11 victorias consecutivas en la que están inmersos, es también la mejor de los últimos tres años; y esta noche van a por la docena en Minnesota.

Pasado y futuro (ambos presente) de la NBA se saludan antes del encuentro Spurs v Magic. La 11º victoria seguida de San Antonio

Pero el cómo han llegado estas victorias y este inicio esplendoroso es lo mejor de la historia. Parker y Ginobili (números y rendimientos en mano, el mejor backcourt del Western hasta ahora) han relegado a Tim Duncan hasta el cuarto lugar en cuanto a anotación por partido de los miembros del roster se refiere. Algo insólito. Además, todo esto sucede casi sin la participación de Tiago Splitter, un fichage de indudable calidad que la franquicia venía deseando incorporar desde que fuera drafteado por los de Texas en 2007, pero que una vez allí, no consigue entrar en las rotaciones.

Y es que, después de ganar 50 partidos la regular season pasada y necesitar de un rush final de victorias para llegar al 7º puesto en la Conferencia Oeste (el puesto más bajo de la era Duncan), los Spurs no hicieron ningún gran ajuste en la plantilla de cara a esta temporada. Duncan simplemente se va haciendo mayor, Richard Jefferson está trabajando más duro (por fin) y Parker & Ginobili comparten algo más: no solo firmaron extensiones en sus respectivos contratos sino que, además, ambos descansaron este verano de sus compromisos con Francia y Argentina respectivamente. Para confirmar la importancia de esto último cara a un óptimo rendimiento físico al inicio de una nueva temporada NBA, preguntar a Pau Gasol.

Manu: “10” en rendimiento, espíritu y recursos técnicos

Manu Ginobili, con 33 años, está promediando 20.4ppg, los mejores números de su carrera, tras los problemas de tobillo que tuvo los dos últimos años. Tony Parker, a su vez, está en la senda de, quizá, su mejor temporada en sus 10 años en la Liga, promediando 19.5ppg y, como mejor registro personal en su carrera, 7.8apg. Ambos han dado un paso definitivo hacia delante, lo que ha hecho que las estadísticas del hasta ahora buque insignia, Tim Duncan, cayeran hasta los 13.8ppg y 9.2rpg (en también el acumulado de minutos más bajo de su etapa profesional, 29.1), fuera del doble-doble de media por primera vez en sus ya 14 temporadas en la NBA. Unos que suben y hacen bajar a otros… pero siempre un equipo.

En el caso del francés, dice su compañero Richard Jefferson (que recientemente también pasó por un costoso proceso de divorcio) que, en contra de lo que muchos piensan, estos traumas personales suelen hacer aumentar la producción en pista al ser el tiempo que dura un partido, el único memento que uno tiene de centrarse en algo y olvidarse de todo lo demás. Y no le falta razón.

Bien está lo que bien acaba. Parker, líder del equipo

Sea como sea, la candidatura de San Antonio para hacer una sombra real a Los Angeles Lakers ya está presentada y con todos los papeles en regla. Queda mucho y no son el mejor equipo. Pero lo saben. Como sabemos ahora todos que pretenden llegar a serlo con muy buenos argumentos.


Out Of Order

23/11/2010

 

Todo parece indicar que Erick Dampier (actualmente sin equipo) firmará hoy un contrato por una temporada con Miami Heat. No perdamos el tiempo con “quizá esta incorporación les vaya a mejorar” o “puede que Dampier les haga volver a la senda del éxito”. Nada de eso. Miami Heat es un equipo mediocre en estos momentos. Y decirlo es el paso previo a asumirlo; y asumirlo, el previo a solucionarlo.

Nada que ver con que lo sigan siendo o no cuando lleguen los playoffs, o incluso el parón del All-Star Weekend. Tampoco en términos del posible legado del nuevo Big Three o este gran experimento llevado a cabo por la franquicia de South Beach. No. Significa simplemente eso: Hoy, los Heat son un equipo mediocre.

Una piña… solo hasta que el balón está en juego

En la debacle de esta pasada madrugada (77 – 93) cortesía de Indiana Pacers (pensémoslo de nuevo… Indiana Pacers!), Miami ha mostrado todo el catálogo completo de fracasos que lleva acumulando esta temporada. Aquellos síntomas que intuíamos en las dos derrotas contra Boston se han convertido ya en emergencias médicas, causando una hemorragia imparable en la pista con la segunda derrota consecutiva, tras la cosechada hace 48 horas con el buzzer-beater de Rudy Gay en Memphis, otro equipo mediocre, como consecuencia.

Ello, en casa y ante una afición tan o más abrumada que el propio equipo. Este experimento a gran escala que es la llegada de Bosh y James a Miami, y la formación de un equipo que, como poco, debía igualar el 72 – 10 de los mejores Bulls, todavía no es un fracaso. Todavía. Pero los réditos que está devolviendo son, por el momento, lamentables. Indiana, anoche, manejó a los Heat a su antojo, a pesar de tener estos últimos a Bosh, James y Wade jugando. Si es que los 3 puntos (1 de 13 en tiros de campo) en 37 minutos de Wade son estrictamente “jugar” bajo el prisma de The Flash.

Máximas expectativas = Máximos responsables

Muchos medios de Miami hablan de que el equipo estaba todavía tocado moralmente por la reciente lesión de su capitán, Udonis Haslem, que deberá pasar en breve por el quirófano para solucionar una lesión en el pie. No se admite. Otros se centran en la más que posible e inmediata llegada de Erick Dampier para reforzar el hasta ahora triste y apático frontcourt de los Heat. Pero esto tampoco va a solucionar los problemas. Ni tan siquiera hará que su defensa interior vaya a ser significativamente mejor ni más dura; ni, por supuesto, tampoco hará que la dirección del juego que lidera Carlos Arroyo vaya a mejorar en términos de eficiencia lo más mínimo. Nada de esto va a pasar con la llegada de Dampier.

Tampoco esto hará que Eric Spoelstra presente por fin un plan de juego verosímil, más allá de lo ya visto: hacerle llegar el balón a alguno de los tres tenores y llamarle a esto sistema ofensivo. Erick Dampier ayudará en el rebote y hará probablemente faltas más duras e intimidatorias al rival. Y ya es algo, visto que Chris Bosh sigue, una vez más, dócil y manso, esta vez frente de Roy Hibbert y Danny Granger. Pero lo que tampoco hará la llegada de Dampier al roster es que éste parezca que, de repente, quieren comportarse en pista como un equipo y, porqué no, empezar a jugar como tal. Y mañana Miami viaja tan solo 310 kms para enfrentarse a sus vecinos de Florida, Orlando Magic, donde les esperan con ganas de revancha y el orgullo muy herido tras el 96 – 70 de hace tres semanas. Un trayecto corto que, de vuelta, se puede hacer muy, muy largo.

Granger supera a James, que llega tarde. 20 – 11 para el #33

Dependió de Riley el traer a las tres estrellas a la ciudad, y depende de Spoelstra que jueguen juntos, con un propósito. Pat Riley hizo su trabajo, pero tras cada una de las inexcusables derrotas que los Heat están cosechando cuando no llegamos ni a un mes de competición, cabe esperar que baje al banquillo más pronto que tarde y acabe haciendo el de Spoelstra también.

Tic – Tac, Tic – Tac, Tic – Tac, Tic – Tac…

Los problemas de Miami son muchos y de mucho peso: esfuerzo, ejecución, concentración, suerte, deliberación, estrategia, intensidad… todo el menú completo que justamente se exige para ser un equipo de la élite de la NBA. Lo único que existe en la franquicia, hasta ahora, son unas presentaciones pre-partido estilo Made In Hollywood y un grupo de jugadores que no parece ni que se miren, se hablen, se piquen o hasta deseen jugar juntos. Un desastre, vamos. Y ayer noche ante los Pacers, un equipo con ninguno de los talentos de los Heat pero con todos los intangibles que a Miami le faltan, la verdad salió de nuevo a la superficie.

Demasiado pronto para llamarlo fracaso. Pero seguro demasiado tarde para afirmar que esto funciona.


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