Difícil Elección

02/02/2011

 

Lo viene diciendo Antoni Daimiel en su blog así como en las últimas retransmisiones de Cuatro / Canal+ y lleva toda la razón: mañana jueves se hacen público los nombres de los elegidos como reservas para el All-Star Game del día 20 en Los Angeles, y la decisión más difícil a tomar por parte de los entrenadores del Western es la de quién / quiénes serán los forwards.

Algunas cosas son ya seguras. La primera es que tanto LaMarcus Aldridge, como Blake Griffin, como Kevin Love lo merecen del todo por el nivel All-Star exhibido en esta temporada. Lo que nos lleva a la segunda certeza: el/los descarte/s serán del todo injustos y darán mucho que hablar, también en este foro. Porque la tercera certeza es la peor de todas: no caben los tres (asumiendo que Pau Gasol està dentro y que Lamar Odom se queda fuera). Y la última: de no ser Pau Gasol el sustituto de Yao Ming en el quinteto titular, la sangría entre estos tres brillantes aspirantes será mucho mayor, a la par que intensamente dolorosa.

Veamos cuál es el currículum de los tres hasta el momento, aunque solo sea para seguir admirándoles, al mismo tiempo que para poner de manifiesto que a pocos les gustaría estar en la piel de los coaches del Oeste.

LaMarcus Aldridge: La elección profesional.

El propio entrenador de los Blazers, Nate McMillan, ha encabezado personalmente la campaña para la elección de su este año jugador-franquicia, LaMarcus Aldridge. Y no es precisamente por accidente. Al lado de una desastrosa nueva plaga de lesiones en el equipo, la temporada de Aldridge está siendo el sueño de cualquier jugador sólido que aspira a dar el paso definitivo hacia adelante. 21.0ppg y 9.0rpg (ambos mejores marcas personales) son el motivo principal de su candidatura. Aunque sus 40 puntos (record personal en su carrera), 11 rebotes y un 69.6% en tiros de campo de esta pasada madrugada en la victoria ante San Antonio no serían tampoco una mala carta de presentación. Pero hay más.

LaMarcus Aldridge es capaz de hacer lo que sus dos competidores en tan difícil elección no pueden conseguir: producción y consistencia en un equipo con un balance victorias / derrotas superior al 50%. Y es que si a pesar de que sus dos principales pilares (Roy y Oden) ya han caído y este año ya no se les espera, y aún así los Blazers están 26 – 22 y luchando por la octava plaza que da acceso a los playoffs es, en gran parte, gracias al rendimiento / explosión de Aldridge. A su favor está que a los entrenadores (que son los que eligen) les encanta ganar y, por tanto, los jugadores ganadores. Al fin y al cabo, grandes números sin victorias son solo eso, números.

Pero es que la mejora en el juego de esta regular season de LaMarcus Aldridge abarca casi todos los aspectos del juego. Asiste más y mejor, está más centrado en la producción en la pintura porque sabe que su equipo así le necesita, y trabaja mucho más duro cerca del aro y, a menudo, por encima de él, como atestigua su aumento en número de mates de este año respecto a los anteriores. El overbooking le puede dejar fuera por clamorosamente injusto que parezca.

Blake Griffin: La elección que todo el mundo espera.

Todavía en su año rookie y sin experiencia en Partidos de las Estrellas, y ya cuesta imaginarse un All-Star Game sin Blake Griffin. Es la auténtica sensación de la temporada, al tiempo que la mayor esperanza de la Liga a nivel de imagen de marca para la próxima década. Y eso sin tener los números reboteadores de Love o el balance de victorias de Aldridge. Pero aún así, aquí viene el motivo principal por el que Griffin debe estar entre los elegidos: Todo se remonta a la explosión en forma de 47 puntos en el partido contra los Pacers de hace ya algunas semanas. Griffin, que ha simplemente incendiado la NBA gracias a mates inverosímiles, vuelos más altos que nunca y alley-oops casi enfermizos noche tras noche, solo realizó un mate en el que hasta ahora es el mejor partido de su carrera NBA. Solo uno. Y hablamos de un chico que lidera de calle la Liga en número de mates y que anota el 25% de su producción ofensiva colgándose del aro… excepto en, ni más ni menos, que su mejor partido hasta la fecha.

¿Por qué? Pues porque resulta que detrás del showtime, puede que estemos ante el forward con mejores movimientos de la NBA. Corre la pista como un escolta, lanza como un alero e incluso pasa el balón con la clarividencia y limpieza de un base puro. ¿Qué tal 26.0ppg y 13.4rpg de media el mes de Enero?. A parte de ser, seguro, el jugador físicamente mejor dotado de la Liga. Sí, por encima de King James. Y todo ello sin menospreciar sus espeluznantes números en su primer año en la competición: cuarto en la NBA en rebotes por partido (12.7), 22.8 puntos por encuentro, y todavía repartiendo 3.6 asistencias por noche. Todo el paquete, incluyendo además la captura de nuestro imaginario más fantástico en cada partido mientras esperamos impacientes a ver su próximo highlight.

El All-Star Game siempre se ha distinguido por buscar talento supremo, grandes números y una entidad de megaestrellas en los jugadores seleccionados, para que no les quitemos los ojos de encima durante los 48 minutos que dura el espectáculo. Si Blake Griffin no es ahora el jugador que mejor recopila las tres cosas, es que entonces debemos reconsiderar seriamente qué es lo que queremos.

Kevin Love: La elección incontestable.

Simple: Kevin Love es el mejor reboteador de la NBA. En rebotes totales, en rebotes ofensivos, en rebotes defensivos, en rebotes por cada 40 minutos y en rebotes por cada 48 minutos. Esto ya es suficiente. Si existe un jugador que es el mejor en un aspecto del juego tan importante como son los rebotes, ya merece estar en el All-Star Game por este hecho. Este abuso le hace ser siempre la principal preocupación de sus rivales en lo que a trabajo debajo del aro se refiere… y aún así, es dominante noche sí, noche también. Todo esto en una Liga que contiene a monstruos de esta faceta del juego físico como Dwight Howard.

Pero esto es solo en cuanto a rebotes. Resulta que Kevin Love promedia también 21.6 puntos por partido, encestando el 47.3% de sus tiros de campo y lo que es más sorprendente, el 44.5% de los triples que lanza. Fuera de lo que es la élite de la NBA, ¿existe en serio alguna arma ofensiva más completa?. La respuesta empieza por N y acaba en O. Juega en un equipo horrible, es cierto, que le permite aspirar a muchos rebotes porque suelen ser muchos los errores en el tiro, pero aún así, Love se distingue más que ningún otro jugador por luchar por todos y cada uno de los rechaces que caen del aro, como si fuera el último.

Castigar a Love por el hecho de que sus compañeros de equipo han sido elegidos por alguien como David Khan es perder la perspectiva de por lo que fue constituido el All-Star Game: representar a los mejores jugadores de la NBA, entre los que está Love. Tiene en su haber consistencia, regularidad, producción ofensiva, reconocimiento entre los demás jugadores… y sí, aquel 31 – 31 contra los Knicks en Noviembre, quizá la actuación más asombrosa de un solo jugador en un solo partido desde los 81 puntos de Kobe Bryant ante Toronto Raptors en Enero de 2006. Solo porque Love está anclado en una franquicia perdedora no significa que no merezca más que nadie el honor de estar entre los siete seleccionados. Dejar fuera a Kevin Love del All-Star es huir del 50% del término en sí: “star”.

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La Kriptonita Llega De Boston

28/12/2010

 

Más pronto que tarde, llegará el verano de 2012 y Dwight Howard deberá decidirse. Podrá entonces firmar un muy lucrativo nuevo contrato con Orlando Magic que indudablemente hará hinchar todavía más su cuenta bancaria, al tiempo que garantizará su estancia con la franquicia que lo drafteó. O podrá marcharse, dando la espalda a la ligeramente superior oferta que su actual equipo le ponga sobre la mesa, en favor del glamour y las luces que le enfocan a uno cuando juega en los mercados de New York o Los Angeles.

Serán muchos los factores que influenciarán en la decisión de Howard, pero ninguno tendrá más peso que este: ganar. Sí, porque la mejor opción que tiene Orlando Magic de mantener en su roster a su jugador-franquicia y center titular pasa por las victorias importantes, es decir, superar en el Eastern a Chicago, Miami y, sobretodo, a Boston.

Arenas (8.0ppg y 4.2apg en 5 partidos con Orlando), un nuevo recurso para Van Gundy, Howard y los Magic

Los Magic entienden el mensaje. Es por ello que su GM, el exjugador Otis Smith, apretó el botón rojo de su despacho hace unos días, activando con ello un intercambio mayúsculo de jugadores junto con Phoenix Suns y Washington Wizards, por el que Orlando ponía el destino de la franquicia (y de Howard) en la tres veces operada rodilla izquierda de Gilbert Arenas, así como en el juego pausado (pero conocido y eficaz) de Hedo Turkoglu.

Quizá los Marcin Gortat, Rashard Lewis o Mickael Pietrus eran lo suficientemente buenos como para ganar a New York, Atlanta o Chicago (puede que también a Miami… aunque no parezca). Pero no a Boston. Lo supieron los Magic cuando los Celtics les dejaron fuera de las que hubieran sido las segundas Finales consecutivas de Orlando, el año pasado en la final de la Conferencia Este (2 – 4); y se mostraron todavía más convencidos de ello este pasado verano, cuando los Celtics reforzaron su frontcourt no con una, sino con las tres incorporaciones de Shaquille O’Neal, Jermaine O’Neal y Semih Erden.

Superman quier estar en el equipo #1. Es una amenaza

Así que Boston Celtics van a estar tan involucrados en el futuro de Dwight Howard como lo pueda estar cualquier posible franquicia pretendiente. No porque sea una amenaza a la hora de llegar a contratar a Howard, sino porque, de encontrase de nuevo los Magic con los C’s en post-temporada y caer los de Florida otra vez, estarán empujando a Superman a dar el salto al vacío definitivo, y sin capa. De producirse esta circunstancia, la marcha de Howard de Orlando sería un hecho. Es por eso que la victoria de Orlando sobre Boston (86 – 78) del Día de Navidad, aunque muy fea, es importante.

Ningún equipo incomoda más a Dwight Howard que los Boston Celtics. También dentro de la pista, donde los verdes mandan defensores en oleadas para neutralizar la fuerza física (y los cada vez mejores movimientos, cortesía de Pat Ewing y Hakeem Olajuwon durante los veranos) de Howard. No es demasiado complicado. Cuando a Shaquille O’Neal le llegan problemas con las faltas, su homónimo Jermaine saldrá a reemplazarle. Y cuando ambos O’Neal ya tengan bastantes, Glen Davis o el turco Erden estarán todavía allí para desgastar a Superman y ya de paso, llevarle a la linea de tiros libres para que trate de mejorar su pésimo porcentaje de acierto (55.6), el peor de su carrera NBA.

Los C’s dejaron en 6 puntos en 34min a Howard por Navidad

Es por tanto crítico para el presente y el futuro del center del All-NBA Team, Dwight Howard, el seguir estudiando cómo afrontar a Boston Celtics. Ahora, (con Arenas, Turkoglu y Richardson, más el añadido de los ya compañeros Nelson, Bass o Redick), DW12 tiene armamento peligroso que le rodea y que amenaza con poder destronar a algún aspirante serio del Eastern. Pero cuando lleguen los Celtics, de nuevo, toda la responsabilidad caerá en sus anchas espaldas. Llegados los playoffs, Kendrick Perkins estará de vuelta a las pistas y se unirá al arsenal que ya posee Boston para presionar a Howard durante todos y cada uno de los 48 minutos del partido.

Desde este punto de vista, debe cuestionarse la decisión de Otis Smith de desprenderse de Marcin Gortat (enviado a los Suns en ese macro-intercambio), pues debilita seriamente no solo la posibilidad de dar descanso a Superman, sino las posibilidades de que Howard no termine los partidos metido en problemas con las faltas. Y Orlando Magic no podrá soportar esa circunstancia, pongamos, en un Game 5 de unas posibles futuras Semifinales de Conferencia.

Howard seguirá siendo abrumadoramente dominante, esté donde esté

No es seguro que Dwight Howard se quede eternamente en Orlando si los Magic consiguen ganar; sí lo es que no estará demasiado tiempo en Florida si no lo consiguen.


Os Echábamos De Menos!

25/10/2010

 

Era un jueves, 17 de Junio de 2010, cuando Los Angeles Lakers ganaron a Boston Celtics el Game 7 de las pasadas Finales de la NBA. 131 días después, mañana martes 26 de Octubre, los mismos Celtics abren la remporada, esta vez contra Miami Heat.

Cuánto os hemos echado de menos! Por haber podido esperar, pero sobretodo, por lo que está por llegar a partir de mañana, este es el regalo que la NBA tiene para nosotros:

The Best Images From The 2010 Playoffs


Kobe: Más Y Mejor, Si Cabe

30/05/2010

 

En Galicia se vive bien y se come mejor. Los novios ya están casados y la resaca va superándose, pero la angustia de este parón de dos días en el seguimiento de lo que ocurre en estos apasionantes playoffs hace que uno vuelva con más fuerza todavía. Mientras tanto, la Final entre Lakers y Celtics es ya un hecho. Debemos celebrarlo. Boston dominó el Game 6 de principio a fin porque su mentalidad y experiencia avasallan a los Magic en los momentos cumbre. Solo la ajustada victoria de Orlando en la prórroga en el Game 4 llevó la serie a 6 partidos, maquillando una eliminatoria en la que los C’s han sido netamente superiores. La aparición de Nate Robinson (13 puntos en 9 minutos del segundo cuarto), cuando una mala caída de Rajon Rondo parecía dejarle fuera, fue la clave de la victoria. Bienvenidos los Celtics a su 21º aparición en La Finales. El clásico está servido y las TV satisfechas, pues se auguran audiencias muy por encima de la media de las obtenidas en la última década. Felicidades bostonianos.

Si no lo veo, no lo creo. Y como también me perdí el buzzer beater de Ron Artest en el Game 5 de las Finales de la Conferencia Oeste, me cuesta creer que un jugador que ha dado tan poco en su etapa en esta franquicia haya conseguido el game winner que metía a Los Angeles a solo un paso de repetir presencia en las Finales, por tercer año consecutivo. Una de cal y una de arena, esa es la constante en la carrera de Artest en la NBA. Sirvan como ejemplo sus tres últimos días: Primero, dos tiros decisivos fallados (estando solo) del #37 de Lakers. Seguido, la canasta decisiva, quizá la más importante de su carrera. Luego, 30 minutos de injustificable retraso en el entrenamiento posterior al Game 5, para, finalmente, el mejor partido (el Game 6) de Artest desde que está con los angelinos. Una montaña rusa que seguro dejará insatisfecho al exigente Phil Jackson, aunque seguro que el debate ahora quede en un segundo plano, ante la importancia de lo que está por venir: la posibilidad de back to back de los Lakers, un  segundo anillo para Pau, el quinto para Kobe, el undécimo para el Maestro Zen, el decimosexto para la franquicia… y, porque no, el primero de Ron Artest. Antes, sin embargo, debían liquidar a los muy meritorios Suns en el Game 6 disputado esta pasada madrugada en el US Airways Center de Phoenix.

Fans de los Suns movilizados en masa para animar a los suyos y manteniendo más viva que nunca la mayor rivalidad que existe en la Conferencia Oeste. John McCain, ex gobernador del estado de Arizona y ex candidato por el partido republicano a la presidencia del país, y su esposa, dispuestos a animar al equipo de su corazón

Y así ha sido, para bien de la igualdad (en materia de descanso de Lakers y Celtics) de las Finales. Derrota honrosa de Phoenix en casa (103 – 111) que pone el 4 – 2 final a la serie y que les deja a las puertas, una vez más, del último escalón al título. Otro año será, o quizá no. Pero los de Alvin Gentry merecen una mención destacada en los libros que reflejen el devenir de una temporada excelente para ellos. Los Lakers, por su parte, siguen a lo suyo. Su inconsistencia en algunos tramos finales de los partidos que normalmente tienen controlados era al principio un mal síntoma que acompañaba al equipo. Ahora, parece que ésta ya convive mutada con la franquicia, incluso que forma una simbiosis que los resultados de estos últimos tres años se encargan de determinar como muy positiva. También ha sucedido esta madrugada, pero la victoria y el pase han volado para California. Si Pau Gasol es quien se está llevando todos los merecidos aplausos por parte de todos en estos playoffs (entre otras muchas cosas, grandes defensas,  excelentes números en ataque y un palmeo suyo que derrotó a unos Thunder que se creyeron que podían), es Ron Artest quien se ha erigido como escudero de lujo de Kobe en este definitivo Game 6: 41 minutos y 25 puntos, con 10 de 16 en tiros de campo (4 de 7 en triples). Si Ron Artest, la única pieza del cinco angelino que no engrasa del todo bien con el motor que maneja Phil Jackson, sigue a este nivel, no va a haber demasiada final.

Y luego esta Kobe Bryant. Cuesta encontrar palabras a la altura de sus actuaciones en esta serie. No hay mayor ganador que el escolta de los Lakers, actualmente en la NBA. Después del sweep de Lakers a Jazz de esta segunda ronda de post-temporada, Bryant, interrogado sobre su próximo rival en las Finales de la Conferencia Oeste, dijo que no olvidaba lo sucedido en 2006 y 2007, dónde los Suns eliminaron a los Lakers en primera ronda de playoffs y hundieron a la franquicia de California en un oscuro túnel del que solo la llegada de Gasol les sacó. Su venganza: 33.7ppg, 8.3apg y 7.2rpg de media en la serie contra Phoenix. Números éstos tan asombrosos como reales, más que “LeBronianos” y solo al alcance de un jugador que ya no se contenta con intentar igualar a Michael Jordan en el palmarés, sino incluso en su actitud y acierto en los momentos más complicados y de más responsabilidad. Algo esto último, mucho más difícil. Porque, como solo ha sucedido con MJ, el % de tiro de Kobe aumenta cuando más decisivo es el tiro.

Tan bello y plástico como efectivo. Bryant, historia viva de la NBA

Los 37 puntos de Kobe Bryant en este Game 6 hablan por sí solos. Pero el temor que su espíritu competitivo y su calidad generan en el adversario es un input de mucho más valor, pues nunca se puede dar el partido por terminado si Kobe tiene opción a decir la última palabra. Otra demostración, los 9 puntos del #24 en los últimos 2 minutos de este Game 6, cuando Lakers veían amenazada la victoria que tan efectivamente habían generado durante la mayor parte del encuentro como fácilmente se habían dejado remontar al final. No os asustéis, amigos bostonianos, pero Bryant ha anotado más de 30 puntos en 5 de los 6 partidos de las Finales de Conferencia. Con el de hoy, Kobe ya ha anotado 30 o más puntos en 75 partidos de playoffs (igualando a Kareem Abdul-Jabbar, que jugó muchos más años que él, y solo superado por, quien si no, Michael Jordan). Pero hay un dato todavía mucho más terrorífico: Kobe es el líder de la Liga de todos los tiempos en anotar 30 o más puntos en playoffs en partidos en que su equipo tiene (ganando) opciones de pasar a la siguiente ronda (lo ha logrado 8 veces, más que Jordan).

Instantes después de los dos triples decisivos anotados por Kobe en los últimos minutos. “I always thought he was the best player in basketball” dijo Alvin Gentry después del Game 6, a pesar de que Kobe clavó uno de los triples justo a su lado

El próximo jueves llegan por fin las Finales, donde todo se resuelve, donde gana siempre el que más lo merece, el que más lo desea. Donde brillarán (más todavía) Rondo, Pierce, Pau o Kobe. Donde el drama es solo un ingrediente más del cocktail. La 12º final entre las dos mayores franquicias de la NBA, las que más dinero mueven y más seguidores tienen en todo el mundo. La revancha de lo sucedido hace 2 años, pero con Los Angeles como factor desequilibrante en caso de empate. Un lujo para este nuevo blog poder vivir sus primeras finales con Lakers y Celtics de protagonistas. Y con todos nosotros de secundarios.


Nunca?

27/05/2010

 

Nunca jamás en la historia de la NBA un equipo ha superado una serie a 7 partidos que empezara perdiendo 0 – 3. Nunca? Hasta ahora sí, pero puede que Orlando Magic entre en los libros de records de la Liga por la puerta grande. Lo que parecía un sweep de Boston hace dos partidos, se ha convertido en un 2 – 3. Lo que era una cuestión de fe es ya una posible realidad. Más, viendo lo que se ha producido en el Game 5 disputado esta pasada madrugada en el Amway Arena.

Howard & Garnett focused, concentración máxima antes del Game 5

Se ha demostrado que lo de los tres primeros partidos (sobretodo, el tercero) en esta serie de Orlando Magic no era normal. Simplemente, no eran el equipo que venían siendo durante toda la regular season y durante el 8 – 0 de las primeras dos rondas de playoffs. Sin ánimo de ofender a los Celtics, que han demostrado estar cuando más se les requiere, pero los Magic no están a un nivel tan bajo ni son tan débiles como demostraron en el Game 1, 2 y 3. Es cierto que la defensa de Boston en el perímetro era dura y efectiva, pero también lo es que hasta el Game 4, Dwight Howard no les daba motivos para hacer dos contra unos y entonces poder buscar al jugador abierto libre. Lo que venía haciendo Orlando durante todo el año, vamos. Lo que les hace ser un equipo tan fuerte: una amenaza principal en el puesto de center y cañoneros preparados para cuando se doble el balón.

Muchas cosas buenas han pasado para los de Stan Van Gundy en este Game 5. En clave de grupo y de confianza, seguro que al coach lo que más le gusta del boxscore es que los 10 jugadores que han participado en el partido han terminado con balance positivo en el marcador durante su presencia en pista. Además, ninguno lo ha hecho testimonialmente pues Brandon Bass, el que menos tiempo ha estado sobre el parqué, ha aprovechado bien sus 12 minutos con 8 puntos. Resultado de esto, todos los cuartos ganados. Después viene JJ Redick. El blue devil está, por segundo partido consecutivo, jugando los minutos más importantes, los que debería jugar Vince Carter si éste no estuviera completamente aislado en sí mismo. 14 puntos y 2 triples en grandes momentos son su currículum de este Game 5. Sigamos con Dwight Howard, ese que Barack Obama dice que es tan diferente a Pau Gasol. Sin duda lo es, pero lo más importante es que está siendo diferente a él mismo en los tres primeros partidos de la serie. 24 puntos, 10 rebotes y 5 tapones. Es el primer jugador que consigue 5 o más tapones en 5 partidos de post-temporada. Sigue intimidando bajo ambos aros, pero se ha reencontrado a sí mismo doblando buenos balones a los jugadores exteriores cuando llega la ayuda en defensa de Celtics. Y de postre, Jameer Nelson, que le ha vuelto a hacer un traje a medida a Rajon Rondo (el segundo consecutivo, que no es poco), 24 puntos de todas las maneras, 4 triples (uno sobre la bocina desde su casa) de los 13 de su equipo y encima 18 minutos de descanso. Un feliz descubrimiento lo de este base en momentos cruciales de los partidos. Pasa de muy buen jugador a jugador excepcional.

Jameer Nelson. Grande durante y después del Game 5

Muchas cosas malas han pasado para los de Doc Rivers en este Game 5, aparte de la derrota. Y lo peor es que quizá éstas no terminan en este partido y se alargan hasta el Game 6, a disputar en Boston mañana viernes. Y es que hasta 4 jugadores han tenido que dejar el partido por distintas circunstancias. El caso menos preocupante es seguro el de Marquis Daniels, contusionado en el cuarto periodo, del que se espera esté listo para el Game 6. Resulta que también al final del partido, en una acción de entrada a canasta, Rasheed Wallace (el mejor de Boston en este Game 5) sale con un esguince cervical en la espalda que habrá que ver como evoluciona, pero seguro disminuye sus prestaciones en el próximo y vital (para Boston también) Game 6. Más preocupante es lo de Glen Davis, cuyas imágenes tambaleándose por la pista desorientado, cual boxeador después de recibir un buen gancho en la mandíbula, tras un codazo involuntario de Howard, ponen los pelos de punta y hacen de su presencia en el próximo partido un enorme interrogante. Y no es una baja cualquiera la de Davis, pues es el sustituto de la última (y peor) baja de Boston en el Game 5. Dos faltas técnicas antes de finalizar ni siquiera el segundo cuarto (imperdonable siempre, más a estas alturas de playoffs) han expulsado a Kendrick Perkins del partido. Y como suma ya 7 en esta post-temporada, el reglamento prevé suspenderlo para el Game 6.

Dos momentos clave: Perkins abandona el partido expulsado mientras Davis se desvanece en los brazos del árbitro Joey Crawford

Considerando que Perkins es el mejor defensor que Howard ha tenido en toda la Liga y que Glen Davis, su sustituto, está ahora mismo K.O. técnico, solo el rendimiento y el orgullo del Big Three puede meter a Boston, por fin, en las Finales. Deberán, eso sí, mejorar por mucho el 11 de 33 en tiros de campo acumulado por los tres en este último Game 5. Pero cuidado que Orlando ya ha hecho lo más difícil y mientras hace pocos días todos les mandábamos a casa, ellos saben seguro que de momento el único sitio al que van es, de nuevo, a Boston. Seguro que en el camino piensan que ya han ganado en el TD Banknorth tres veces esta misma temporada. O se acuerdan que Boston perdió 7 de los últimos 10 partidos de la regular season. O que los Celtics han sido en realidad un equipo más bien mediocre después del parón del All-Star. O incluso, que los Magic llevan cuatro victorias seguidas (entre los playoffs del año pasado y éstos) ante Boston cuando ganar es la única opción antes de caer eliminados. Son motivos todos ellos para creer que el colapso verde puede producirse, y ya no es solo cuestión de fe.

Nunca jamás en la historia de la NBA un equipo ha superado una serie a 7 partidos que empezara perdiendo 0 – 3. Nunca?.


Gran Reserva

26/05/2010

 

Dice Jared Dudley que en los partidillos de titulares (Nash, Richardson, Hill, López y Stoudemire) contra suplentes (Dragic, Barbosa, Dudley, Amundson y Frye) que hacen en algunos entrenamientos los Phoenix Suns, el balance de victorias de los primeros se sitúa alrededor del 60%. Parece poco, pero es probable. Lo que es seguro es que en el Game 4 de las Finales de la Conferencia Oeste disputado esta pasada madrugada en el US Airways Center de Phoenix, los suplentes de los Suns han pasado por encima (54 – 20) a los de los Lakers. Los reservas de Phoenix han sido la clave que explica el inesperado empate a dos victorias en la serie.

Porque sus titulares, han estado más bien discretos al principio, pasando a espectadores de lujo del show de los suplentes al final. Ninguno de ellos ha estado más de 31 minutos en pista, e incluso Grant Hill y Robin López no han llegado ni a 20. No ha sido necesario. El más destacado del cinco titular en el boxscore final del partido ha sido Stoudemire. Mucho mejor marcado que en la exhibición de Amaré en el Game 3, el power-forward de los Suns se ha quedado en 21 puntos y 8 rebotes. Mucho más mérito tiene lo de Nash. Al base canadiense le rompieron el tabique nasal y le desplazaron el cartílago en dicho Game 3, solo 48h antes del Game 4. En ese tiempo, pudo operarse, rehabilitarse, salir a la pista, anotar 15 puntos y repartir 8 asistencias. Está demostrado que para Steve Nash a más golpes, más pundonor.

Pero el titular y todos los reconocimientos se los van a llevar los grandes reservas que tiene Phoenix Suns en el banquillo. Un dato elocuente: en el parámetro +/-, el resultado en el marcador que un jugador acumula en el tiempo en que está en pista, ningún titular de los Suns registra guarismos positivos (la media del cinco de Phoenix en este Game 4 se sitúa en el –4,80), mientras que los cinco suplentes presentan un balance medio de +13,80, sin bajar ninguno del +12. Se puede decir más claro y también más alto: los suplentes de los Suns han ganado el partido.

Dragic, Amundson, Barbosa, Dudley… made Suns win!. Como Channing Frye, por fin acertado desde más allá de la linea de triple

Y lo han hecho rompiendo la defensa a base de hábiles penetraciones como Goran Dragic, siendo más agresivos en el rebote (51 para Phoenix, 36 para Los Angeles) y en el juego en la pintura como Louis Amundson, anotando desde cualquier posición como Leandro Barbosa (14 puntos, 6 de 8 para el paulista), volviendo locos a los Lakers con su agresividad, coraje y efectividad como Jared Dudley, y hasta mejorando por mucho el acierto de los tres partidos anteriores de la serie como Channing Frye. Resulta siempre increíble lo de las rachas de los tiradores. Frye, sin duda el center con mejor muñeca de la NBA, llevaba un 1 de 20 en triples en los tres primeros partidos de la eliminatoria (fallando de forma consecutiva sus últimos 17 intentos). Esta pasada madrugada ha anotado 4 (de los 9 convertidos por los suplentes) de sus primeros 7 lanzamientos de tres para acabar con 14 puntos y 6 rebotes.

Duro golpe para los Lakers su estancia en el desierto de Arizona. Sabedores que con solo ganar uno de los dos partidos a domicilio tenían el pase a las Finales asegurado, vuelven a L.A. con dos derrotas consecutivas, la eliminatoria sorprendentemente empatada y un problema de grandes dimensiones en el equipaje: la defensa. Porque por mucho que los Suns y su diabólicamente rápido baloncesto sean tu oponente, nada justifica que los Lakers permitan 113 puntos de media en contra en los cuatro partidos de la serie. O peor aún, 41 en el segundo cuarto del Game 4. Phil Jackson ya ha hecho pública su preocupación (indignación) al respecto en los medios después del partido. Es solo el primer paso. El segundo se verá en la defensa de Lakers en el ya crucial Game 5, a disputar en el Staples Center mañana jueves. Si fallara, el tercero saldrá a la luz en pocas semanas, cuando Jackson haga público que, sin back to back, se marcha de L.A. camino de su añorada ciudad de Chicago. 

El enfado público de Phil Jackson tras el Game 4 es bueno para Lakers

Un par (o tres) de buenas noticias más para los fans del equipo de California: Por un lado, Andrew Bynum, que parecía sentenciado tras su pobre Game 3, ha sido readmitido a la dinámica de grupo, como demuestran sus 25 minutos (12 puntos, 8 rebotes) del Game 4. Por otro, Kobe Bryant sigue “jordaneando” noche tras noche y eso es mejor tenerlo que no tenerlo: 38 puntos (6 triples, su record personal en playoffs), 10 asistencias y 7 rebotes en el Game 4. Su segundo 35 + 10 consecutivo, superando además a Karl Malone como el cuarto jugador con más puntos anotados en la historia de los playoffs de la NBA. Finalmente, confirmar que los Lakers son favoritos todavía para alcanzar sus terceras Finales consecutivas. Todo parecía distinto con el 2 – 0 de hace unos días, pero el 7 – 0 en casa que presentan los angelinos en estos playoffs y el factor Phil Jackson, auguran un triunfo en el Game 5.


Una Derrota En Clave De Finales

25/05/2010

 

Pasadas las celebraciones, el blog continúa con el post nº 101.

Tan solo cuatro veces en la historia del deporte profesional norteamericano, un equipo ha ganado una serie de playoffs que perdía 0 – 3. Tres de esas cuatro veces las encontramos en la NHL (la última, este mismo mes a cargo de los Philadelphia Flyers ante los Boston Bruins en el mismo TD Banknorth donde juegan los Celtics), mientras que la cuarta se produjo en la MLB cuando, en 2004, los Boston Red Sox remontaron la serie por el campeonato en la American League a los New York Yankees. Siempre equipos de Boston metidos en grandes gestas, para bien o para mal. Pueden los Orlando Magic estrenar el casillero en la NBA de grandes comebacks en esta serie ante Boston Celtics después de ganar el Game 4 a domicilio?. No.

Pero en Orlando es lícito pensar que el primer paso ya está dado. Y que el Game 5, a disputar en el Amway Arena mañana miércoles, les puede colocar a solo una victoria de Boston con un todo o nada en el Game 6 de nuevo en el TD Banknorth, donde acaban de imponerse. El primer paso para conseguir algo es creer en ello. Y por fe han ganado el Game 4 disputado esta pasada madrugada. Ha sido, increíblemente, el primer partido decidido en la prórroga en estos playoffs 2010. La emoción, sin embargo, no siempre va unida a la calidad. Y así ha sido esta vez. En un encuentro marcado por las faltas (57 entre ambos equipos) y las pérdidas (34), el duelo de la agresividad y los “codos al aire” se lo han llevado los Magic, contra pronóstico.

Gracias principalmente a la determinación de quizá los tres hombres con más carácter del roster de Van Gundy. Dwight Howard (partido en mayúsculas: 32 puntos, 16 rebotes y 4 tapones), Jameer Nelson (23 puntos con dos triples consecutivos en la prórroga) y, desde el banquillo, JJ Redick (tres triples más, demostrando que de Duke no sale ningún jugador mentalmente blando). En base a ellos se ha cimentado el 1 – 3 en la serie, que evita el sweep de Boston en las Finales de la Conferencia Este.

Miméticos Nelson & Howard en el Game 4, para bien de Orlando

Eso, y lo que quiere ser el argumento principal de este post. De acuerdo, esta derrota no compromete el pase de Boston Celtics a las Finales, pero hay que saber interpretarla en clave de dichas Finales, que llegan el 3 de Junio. El diagnóstico es claro: existe un problema ofensivo en los Celtics. Hasta ahora, cuando Rajon Rondo (sí, junto a Gasol y el propio Nelson, las sensaciones de estos playoffs) ha estado superlativo, su juego en ataque y la defensa en global del equipo han curado la herida. Pero cuando el nivel del pointguard de los C’s pasa de superlativo a aceptable (esta madrugada en el Game 4: 9 puntos, 8 asistencias, 3 robos, problemas de faltas y molestias musculares incluidos), el ataque de Boston se resiente de tal forma que solo anota 39 puntos en la segunda mitad del partido, o solo 6 en los 5 minutos de la prórroga, donde estuvieron los tres primeros minutos sin anotar.

Son solo dos imágenes, pero significan, en clave Finales, algo por lo que reflexionar muy profundamente: 

Viene bien tener presente (yo el primero) que Rondo no es una máquina. Y admitir que esta es la primera vez en estos playoffs que su oponente (Jameer Nelson) le supera netamente

Malo para Boston cuando la noticia sobre Garnett vuelve a ser su trashtalk y sus faltas técnicas

Porque cuando tu power-forward titular, Kendrick Perkins, no mira al aro en 27 minutos (2 tiros solamente, ninguno anotado). Cuando meter 32 puntos, como Paul Pierce, no esconde el problema, puesto que el alma de los Celtics ha necesitado 25 tiros para conseguirlo. Ni cuando tampoco, lógicamente, cada noche Glen Davis puede jugar a ser el héroe como sucedió en el Game 3; es que hay algo que falla en el aspecto ofensivo de los Celtics. Y perder los cuatro últimos cuartos de los cuatro partidos de la serie ante Orlando es solo un ejemplo más de dónde radica la debilidad de Boston. A orgullo y pelea no les gana nadie, en defensa muerden como pocos, pero el ataque no se muestra lo suficientemente consistente en el devenir de los 48 minutos de un partido. Y a rachas, es más difícil ganar el anillo, sobretodo si el rival se llama Los Angeles Lakers.


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