Pon Una Estrella En Tu Equipo

03/03/2011

 

Ya no hay dudas. Estos son tiempos en los que las franquicias NBA tratan de acumular tantas estrellas como el límite salarial les permita.

…Y después está George Karl. “Parece que la fórmula para ganar es tener a tres grandes jugadores. Pero, ¿porqué?. ¿Porqué no se puede ganar con 10 muy buenos jugadores? Quizá ninguno de ellos entre los cinco mejores en su posición, pero sí entre los mejores quince. ¿Porqué no tratar de jugar duro como equipo? ¿Porqué así no se puede ganar el anillo?”.

Bueno, si eres entrenador de Denver Nuggets, acabas de perder a tu estrella y no tienes más remedio que competir sin ella, uno puede entender la forma de pensar de Karl… o la de suplicar clemencia. Es un reto enorme para cualquier equipo y entrenador aspirar a un campeonato con un buen montón de muy buenos jugadores pero sin ninguna estrella. Pero la realidad, nos guste o no, es que son las estrellas las que ganan los títulos. Y eso no es nada nuevo.

Karl: Sin Melo, pero como Felton, con cuatro buenas nuevas piezas

Los Celtics dominaron los ’60 con Bill Russell, los Lakers los ’70 con Chamberlain y West, los Celtics de nuevo en los ’80 con un front line devastador, y los Bulls los ’90 con Jordan, Pippen y, más tarde, Rodman.

Los jugadores muy buenos raramente se juegan los tiros decisivos de los partidos y, aún en menos ocasiones, los anotan. Las estrellas sí lo hacen. La presencia de jugadores muy buenos no fuerza al entrenador rival a preparar estrategias específicas contra ellos. Contra las estrellas, sí.

Las superestrellas se han ganado esa etiqueta a pulso. Son peligrosas, se crecen en situaciones apretadas e, históricamente, ganan anillos. Es por ello que las franquicias las demandan, pues, en teoría, cuantas más tengas, más posibilidades tienes de llegar vivo al mes de Junio. Es simple, pero es así.

Hablando de superestrellas, ahí van las dos mejores

La romántica idea de un equipo formado por jugadores de nivel medio – alto compartiendo a partes iguales anotación y defensa hasta poder llegar a unas Finales, es cada vez más inalcanzable. Más en la NBA actual, la de más alto nivel, donde las estrellas de la Liga llegan a ella a menudo ya siendo estrellas de sus universidades / institutos. Y donde un equipo que quiera aspirar a algo grande, no puede renunciar a tener al menos una.

Vale el ejemplo de Atlanta. En los Hawks, la distancia entre su mejor jugador (Joe Johnson) y el cuarto mejor (Jamaal Crawford) no es demasiado grande, y eso que acaban de añadir a su roster a Kirk Hinrich, enésimo intento de éxito de la franquicia en su perenne talón de Aquiles, el puesto de pointguard. No es por casualidad que difícilmente estarán por encima de Magic, Bulls, Heat o Celtics, equipos todos ellos con, al menos, una superestrella.

¿Dónde clasificamos entonces al hasta ahora y de calle, mejor equipo de esta regular season? Pues depende. Se puede decir que les falta una superestrella, pero solo por definición. Tim Duncan, claramente en el ocaso estadístico en todas sus categorías, es como lo que fue Isiah Thomas en los Pistons al principio de la década de los ’90: Un jugador que un día fue el mejor de la NBA en su posición, pero que en sus últimos coletazos en la Liga todavía ofrece un rendimiento muy bueno. Sucede algo similar con Tony Parker, mientras que Manu Ginobili, nunca considerado uno de los mejores guards de la competición, está teniendo sin embargo la temporada de su vida. Añadamos a Richard Jefferson, George Hill y DeJuan Blair, y tratar de encontrar un equipo con unos mejores primeros seis jugadores que los de los Spurs será tarea más que complicada.

And we love the way you love Spurs

En la NBA (y en el baloncesto, por extensión), se puede ganar en la pintura, jugando a ritmo lento, a ritmo rápido, con la defensa, mediante triples… se puede ganar de un buen número de maneras distintas. Pero solo una vale para llegar a conseguir campeonatos: con estrellas. Así que mejor que George Karl no trate de buscar una respuesta a sus propias preguntas, y consiga acostumbrarse cuanto antes a jugar sin Carmelo Anthony y con un buen número de muy buenos jugadores.

Fueron muchas las críticas que recibió LeBron James el pasado verano de otras antiguas estrellas de la Liga cuando decidió cobrar menos pero jugar al lado de Dwayne Wade en Miami. Pero, por ejemplo, si Magic Johnson no hubiera jugado al lado de Kareem, Worthy o Cooper, y hubiera estado siete años llevando a su equipo en sus espaldas sin conseguir ningún anillo, ¿no hubiera hecho lo mismo? Considerando su deseo de ganar, seguro que sí.

El tiempo (y los anillos) darán o quitarán razones a los Heat

Basta ya de hipocresías. Los mismos entrenadores o jugadores (o GMs… o hasta fans) que se molestan cuando ven a grandes jugadores unir sus fuerzas en otras franquicias, estarían emocionados de recibir a esos mismos grandes jugadores en sus equipos. No nos olvidemos que todos los equipos querían a LeBron a principios del mes de Julio. Hasta los Cavaliers.

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Tan Cerca, Tan Lejos

02/03/2011

 

John Kuester fue entrenador asistente en Cleveland. Pasó la mayor parte de su tiempo dibujando diagramas de jugadas para LeBron James y los Cavaliers. Eran tiempos en que la vida era sencilla o, al menos, más sencilla. Tom Thibodeau fue entrenador asistente en Boston. Tuvo el crédito de ser la principal cabeza pensante detrás del éxito defensivo que llevó a los Celtics al anillo de 2008. Por aquel entonces, Kuester y Thibodeau, eran considerados ya como entrenadores en potencia, assistants que merecían llevar ellos solos a su propio equipo.

Pero hoy las cosas son diferentes. Ambos entrenan a sus propios equipos en franquicias del Midwestern, sí. Al mando de organizaciones de la División Central con toneladas de tradición tras ellas. Kuester en su segunda temporada en Detroit, Thibodeau en su primera en Chicago. Dos entrenadores con un recorrido técnico meteórico similar, pero con una realidad bien distinta.

Kuester pasa por ser uno de los entrenadores con un trato más agradable. Un hombre educado e inteligente que siempre ha contado con el favor de los medios. Thibodeau es considerablemente más cerrado. Como ocurre con Kuester, vive por y para el baloncesto, pero a diferencia de él, el coach de los Bulls seguramente preferiría comer solo en una esquina oscura de un restaurante, a compartir mesa con desconocidos.

Motivos contínuos de desesperación para Kuester. Y lo que vendrá

La realidad de sus equipos también les separa. Los Pistons de Kuester son los más cercano a un desastre, mientras que los Bulls de Thibodeau han sobrepasado ya las expectativas más optimistas. Unos, 22 – 40, penúltimos de su División. Otros, 41 – 17, líderes sólidos de la misma.

John Kuester no consigue sacarse los problemas de encima. Los que le generan los medios locales, los fans de la Motown y hasta algunos de sus propios jugadores. Especialmente destacable es el caso del otrora jugador-referencia de los Pistons, Rip Hamilton, cuya relación con el entrenador le ha supuesto el banquillo primero y, supuestamente, la organización de una rebelión a bordo (que salpicó a 7 jugadores del roster de Detroit) en forma de incomparecencia a un entrenamiento de la semana pasada, después. También se ha informado que Hamilton insultó gravemente a Kuester durante una sesión práctica a principios de año, por lo que no es por casualidad que el jugador, hasta ayer mismo, solo hubiera jugado un partido desde el 10 de Enero.

Pero luego está el caso de Tom Thibodeau. Se dice que su relación con su jugador-franquicia, Derrick Rose, es más fuerte y sólida a cada día que pasa. Y el resto de compañeros le respetan sin excepción. Los Bulls comparten el balón y muestran cohesión en ataque, al tiempo que bajan el cuerpo y se sacrifican en defensa. De hecho, son uno de los pocos equipos que pueden decir que ya han ganado a los dos finalistas del año pasado, al menos una vez.

Thibodeau, en comunión con todos los miembros de su plantilla

¿Porqué entonces Kuester padece y Thibodeau florece? ¿Porqué parece que el cambio de entrenador en Detroit es cada día más inminente, mientras los Bulls parece que han encontrado el hombre que guíe el timón de la franquicia hacia próximos grandes objetivos en relativamente poco tiempo?. Seguramente, el talento del roster y unas buenas dosis de suerte en algunas decisiones jueguen su importante papel en la respuesta a este tipo de preguntas.

Aún así, contratar a un entrenador que debuta como tal en la NBA siempre es un tiro al aire. No existe una fórmula mágica o un método científicamente probado que resulte infalible en cuanto a rendimiento y éxito deportivo. Quizá tan solo se trate de estar en el lugar adecuado en el momento oportuno. Y con la filosofía correcta o, sobretodo, la personalidad óptima para la plantilla. Sin duda, Kuester y Thibodeau, pueden dar buena cuenta de ello.


Welcome To Sixerville!

15/02/2011

 

(O cómo los Sixers han convertido una temporada de reconstrucción en una probable presencia en Playoffs).

Un ataque equilibrado con seis jugadores promediando entre 9.7 y 15.3ppg, una efectiva mezcla de veteranía y juventud, un nuevo y fuerte compromiso en defensa, y un experimentado entrenador lleno de energía. Empieza a parecer que los Philadelphia 76ers tienen todo lo que hay que tener.

Sí, los Sixers han ganado “solo” 26 de sus primeros 54 partidos. Y no, no hay un solo miembro del roster que pueda ser considerado una superestrella. Aún así, este es un equipo que parece haberse unido en el momento preciso, a solo 2 meses del final de la regular season, con los playoffs como objetivo realista para esta misma temporada y algo más que una posibilidad por las temporadas que estén por venir. Que levante la mano quien en Octubre, cuando empezó el training camp, pensara que ahora estaríamos diciendo esto. Ninguna.

Elton Brand, líder de los Sixers en puntos, rebotes y tapones 

Ahora bien, los Sixers están todavía lejos de la perfección. Sus tres centers (el titular, Spencer Hawes, y los suplentes Marreese Speights y Tony Battie) promedian conjuntamente menos de 15 puntos y 12 rebotes por partido. La elección #2 del último Draft, Evan Turner, no acaba de encontrar su propio camino en la Liga y se muestra demasiado inseguro, sobretodo en el tiro. Y su máximo anotador, Elton Brand parece jugar solo con su única rodilla buena, promediando unos míseros (comparados con los registros de los máximos anotadores de otras franquicias) 15.3ppg.

Pero aún con todo esto, los Sixers están haciendo, como mínimo, lo suficiente como para sigilosamente convertirse en relevantes. Si la temporada acabara hoy, estarían en playoffs con la 7ª posición de la Conferencia Este (a tan solo un partido y medio de los nuevos y poderosos Knicks) y se enfrentarían a Miami Heat en primera ronda. Mucho más de lo que nadie podría esperar hace tan solo cuatro meses. O, ¿qué tal esto?: Llevan ganando 7 de sus últimos 10 partidos, incluyendo un sorprendente 77 – 71 ante los casi imbatibles Spurs o una paliza (107 – 87) ante los Wolves. No está nada mal para una franquicia que emprendió un proceso de maquillaje interno cuando acabó la pasada regular season (incluyendo la contratación de un nuevo presidente, Rod Thorn) que debía ser el inicio de una larga fase de reconstrucción.

La reconstrucción debía empezar con Turner. No ha hecho falta

En realidad, los Sixers sí se están reconstruyendo, pero, a diferencia de otras franquicias, lo hacen mientras consiguen ser competitivos. Todo el crédito corresponde a Doug Collins, que dejó el pasado verano la cómoda silla de analista de lujo de la TNT americana, para dar a su pasión por los banquillos una nueva oportunidad. Como quien va al dentista a por una limpieza rutinaria y sale con dos muelas menos, la cara de Collins al inicio de esta temporada demostraba que no estaba siendo nada fácil.

Pero Collins, como Sloan, siempre ha sido de la misma forma. Un entrenador con la merecida reputación de empujar a los jugadores y a sí mismo hasta el borde del precipicio si hace falta para conseguir el máximo rendimiento de todos, incluido él. Y experiencias ha tenido ya algunas y de bastante peso. Debutó como entrenador en Chicago en los primeros días en la NBA de un tal Michael Jordan. Se encontró años después entrenando de nuevo a His Airness en los últimos días de éste en Washington. Y entremedio, dirigió a los Pistons cuando la estrella era Grant Hill y Joe Dumars todavía contribuía.

Nunca es tarde… si el entrenador es bueno

Nuevo equipo, nuevo enfoque. Collins, a diferencia de Sloan, ha aprendido a modificar sus conductas en el banquillo, mostrándose considerablemente más paciente que lo visto en él hasta ahora y asegurándose que, a través del desarrollo de nuevos talentos, todos los miembros de la plantilla entiendan cuál es su rol. El mejor ejemplo es lo que está consiguiendo sacar de Jrue Holiday, hasta esta temporada posiblemente solo conocido por ser el primer jugador nacido en los ’90 que jugaba en la NBA.

Al lado de Holiday, empieza de titular el sophomore Jodie Meeks, que salió de Kentucky tras su primer año como junior diciendo que si no era seleccionado en la primera ronda del Draft de 2009, deba la vuelta y se volvía a la universidad. Meeks fue elegido con el #41 de aquel Draft por Milwaukee Bucks, se quedó en la NBA, y fue enviado en el último momento ahora hace un año a Philadelphia, donde no se esperaba más que fuera el caddy de Evan Turner este año y, en cambio, tomó el papel que le correspondía a la segunda elección de este pasado Draft, siendo, junto quizá con Landry Fields, el absoluto desconocido con más impacto en la NBA esta temporada.

13.7ppg, 6.2apg son los números de Holiday. Siempre titular

Pero esto no es todo. Elton Brand ha renacido después de una carrera llena de graves lesiones, empezando de titular 53 de los hasta ahora 54 partidos del equipo y, lo que es más importante, actuando como el líder que todo equipo joven necesita. Por si fuera poco, se muestra del todo generoso en pista lanzando solo los tiros que tiene abiertos y promediando 8.7rpg, también el mejor registro en este aspecto del roster.

Y todavía no ha salido el nombre de André Iguodala, antaño considerado un sucesor de Jordan más que solo se preocupaba por anotar, y ahora uno de los defensores más agresivos en las líneas de pase de la Liga (cortesía del excelente trabajo de Coach K de este pasado verano con el Team USA en Turquía). Pero para obtener el exitoso producto final, faltan por añadir a la mezcla los nombres del forward Thaddeus Young y del guard Lou Williams, capaces de anotar 25 puntos cualquier día, en cualquier ciudad, contra cualquier rival.

Un nuevo Iggy llegó de Turquía. Espectacular sí, pero más maduro

Sobra decir que con todos estos inputs, la mejora total es obvia. Con todavía mucho camino por recorrer, los Sixers ya tienen a fecha de hoy puesto en los próximos playoffs. Parece que 3 plazas para 4 equipos (New York, Philadelphia, Indiana o Charlotte) es suficiente botín para unos Sixers en franca progresión. El simple hecho que los de Doug Collins estén en esa pelea este año nos muestra lo lejos que están llegando en tan poco tiempo, y nos hace considerar cuánto todavía les queda por mejorar.


Ya No Hay Un Villano Para Cada Héroe

15/02/2011

 

Uno insiste en el tema Sloan por dos motivos. El principal es por los numerosos comentarios que el post del pasado viernes (The Utah Sloans) suscitó. El secundario es por la necesidad que uno tiene, pasados ya cinco días desde su renuncia, de despedirse de Jerry Sloan de la mejor manera posible, tal como merece.

He aquí una breve historia sobre la interpretación.

En todas las eras de la interpretación, ha quedado siempre clara la existencia de héroes y de villanos. De hecho, como humanos, así es como nos gusta ser interpretados. En general, si queremos salir reconfortados del cine o del teatro, el triunfo de la bondad debe imponerse a las artimañas de la maldad. El héroe, para ser tal, debe prevalecer ante las fuerzas de lo reprochable.

Todas las obras interpretativas hasta finales del S.XIX tenían final feliz. Los guiones eran fastuosos, los actores extravagantes, y el vestuario y maquillaje de lo más chillón. Pocos años antes de la llegada del S.XX emergió un nuevo estilo interpretativo, que influyó en muchos de los dramas que hoy en día inundan nuestras pantallas y escenarios. ¿Su nombre? Realismo.

Toda historia realista tiene su principio

En lo fundamental, ese fue un cambio de proporciones enormes. Adiós a los escenarios gigantes, los despampanantes vestuarios y los actores sobreactuados. Aparecieron en cambio, sets más pequeños, más movimiento en escena y problemas más complejos. Entraba en escena la vida real. Y en la vida real no hay héroes ni villanos. Solo gente. Con defectos, rota, triunfadora y a menudo desorientada… pero gente al fin y al cabo. Es cierto, al principio costó acostumbrarse: la gente se preguntaba ¿porqué salir una noche al teatro/cine solo para ver escenas de su propia vida cotidiana?

Sin héroes ni villanos puestos en bandeja de plata, ahora la gente salía de los shows tratando de interpretar lo que había visto. Dependiendo del momento vital de cada uno o de sus “demonios” personales, acogemos a ciertos personajes como héroes y a otros como villanos. ¿Porqué? Pues seguramente porque necesitamos a los villanos tanto como necesitamos a los héroes. Por alguna extraña razón, la simpleza de la especie humana trata de reducirlo todo a la filosofía del “Está bien” / “No está bien”. “Es correcto” /  “No es correcto”. Parece que no podemos aceptar el hecho de que algunas cosas… simplemente ocurren.

El final de una bonita historia. Un héroe, sin villanos

Jerry Sloan renunció a su cargo de entrenador de Utah Jazz tras 23 años de impoluto servicio simplemente porque era su momento. Y aún así, los fans del equipo y los analistas o seguidores de la NBA (entre los que, por supuesto, me incluyo) parece que necesiten un motivo. A la gente no le gusta escuchar una respuesta del tipo “porque sí” ante la pregunta “¿porqué?. La tendencia a sobreanalizarlo todo es cada vez mayor, y llega incluso a, durante el proceso, crear historias que, según nuestro criterio, tienen significado. Olvidamos que solo porque tengan significado no significa que sean ciertas.

Si nos deja la pareja, nunca será porque ya no le gustamos; será seguro porque nos engaña, no se esfuerza lo suficiente o es inmadura. Si perdemos el trabajo, no será nunca porque nuestra empresa necesite reducir tamaño; seguro que no respetan nuestro trabajo, somos demasiado mayores, o al jefe le gusta más otro. Si suspendemos en clase, jamás será porque no nos hayamos esforzado lo suficiente; al contrario, será que es del todo injusto, que el examen era demasiado difícil, o que el profesor no lo ha explicado bien.

Si los fans de los Jazz pierden a Jerry Sloan, no será porque este era su momento de dejarlo o porque ya no podía más. Habrá que crear historias con aparente sentido, como que Deron Williams es el diablo, que cambiaba ordenes de Sloan en pleno partido, que algunos jugadores estaban disgustados por sus preferencias a otros, que estaba demasiado encorsetado… Total, nada nuevo: que si a nadie le gusta Utah, porque allí están los mormones, porque odian la vida nocturna, que si con Larry Miller jamás hubiera sucedido esto, etc.

Compañeros de viaje, o lo mejor que ha hecho Sloan en Utah

¿Veis dónde os quiero llevar? Al principio, la gente odiaba el Realismo porque representaba a la vida misma. Pura y no adulterada. Y la vida es compleja, confusa y en ella fluyen tal cantidad de sentimientos y emociones al mismo tiempo que, a menudo, no hay razones lógicas que lo expliquen todo. Ciertas cosas pasan, y nosotros no podemos hacer más que asumirlo, recoger nuestras cosas y seguir hacia delante.

Eso significa para Utah Jazz ahora pasar página de la excepcional era Sloan y tratar de ser felices por haber sido testigos de tantos años de trabajo y éxitos. En los tiempos que corren, es un auténtico privilegio ver tanto tiempo a la misma persona en un mismo sitio en el deporte. El coach Sloan siempre hizo las cosas a su manera, para bien o para mal. ¿Creéis que iba a dejarlo de una forma distinta?

No arruinemos lo que es un gran momento para el homenaje tratando de cazar al malo cuando no hay malo al que cazar. Veámoslo simplemente como lo que es: un gran entrenador se despidió el pasado jueves de la NBA y no habrá villano que pueda aprovecharse de ello.


The Utah Sloans

11/02/2011

 

Phil Johnson, su eterna mano derecha, y Jerry Sloan despidiéndose

La voz rota y lágrimas en los ojos. Así se despidió Jerry Sloan del baloncesto profesional en Utah. Una versión muy distinta del hasta ayer coach de los Jazz a la que hemos visto en sus impecables 23 años de servicio en Salt Lake City.

Nunca antes lo vimos superado por las emociones mientras se convertía en el único entrenador en la historia de la NBA en conseguir más de 1.000 victorias con un mismo equipo. O cuando lo único que se interpuso en su camino para convertirse por dos veces consecutivas en campeón de la NBA fue un jugador llamado Michael Jordan. Pero los sentimientos le pudieron ayer en la rueda de prensa en la que se despedía de una franquicia de la que ya es una institución tan grande como lo son John Stockton o Karl Malone.

Sloan & Johnson, con Stockton. Finales de los ’90: los mejores años

No hubo emoción o sentimientos a flor de piel, en cambio, cuando le preguntaron por los rumores que indican que su marcha se debe a la pérdida de la batalla abierta que al parecer tenía con la estrella del equipo, el base Deron Williams. Los máximos dirigentes de los Jazz hicieron cuanto pudieron por tirar agua al fuego a la evidencia de que la relación entre Sloan y Williams se venía deteriorando exponencialmente en las últimas semanas.

Puede que sea algo criminal decir que Williams ha empujado a Sloan al abismo, puesto que por muy buena carrera que lleve D-Will en Utah (que la lleva), le faltaba todavía mucho currículum para poder tener el mismo nivel de autoridad de Sloan con la familia Miller, propietaria de la única franquicia profesional del estado de Utah.

Dice el Salt Lake City Tribune que esto es lo que venía pasando: Williams presionaba off the record al staff técnico de Sloan para que diera más minutos a los miembros más jóvenes del roster de los Jazz, especialmente a C.J. Miles. Sloan, por su parte, estaba comprometido consigo mismo a seguir luchando principalmente con los veteranos en los que él tanto confiaba (léase, Raja Bell o Andrei Kirilenko). Es precisamente la, según algunos miembros de la plantilla de Utah, excesiva confianza que mostraba al ruso nacionalizado norteamericano lo que irritaba más, viendo como AK47 acumulaba lesiones y se ausentaba ocasional y misteriosamente de algunos partidos. Conflicto interno, en resumen. Pero hay más.

El privilegiado trato de Sloan a AK47 está ahora sobre la mesa

Se acusa a Sloan de no haber modificado el ritmo de juego a media pista que triunfó a finales de los ’90 con Stockton y Malone como piedras angulares y que llevó a los Jazz a dos finales consecutivas de la NBA. Williams no tragaba con eso, y parece que insistía en cambiar algunos sistemas en busca de una aceleración del ritmo de los partidos. Puede que Deron Williams utilizara este argumento para salir de los Jazz en dos años, cuando se convierta en agente libre.

Pero la gota que colmó el vaso llegó el miércoles, tras la derrota de los Jazz en casa ante la bestia negra en la longeva carrera de entrenador de Sloan y, curiosamente, la franquicia en la que triunfó como jugador: Chicago Bulls. Ese 86 – 91 no solo evidenció el error de la venta de Carlos Boozer, sino que fue la 10º derrota en los últimos 14 partidos de los Jazz. Dicen que después de ese partido, hubo una intensa reunión en los despachos del Energy Solutions Arena, en la que Sloan evidenció en boca de los dirigentes de la franquicia que el malestar de algunos de sus jugadores con su figura venía ya de lejos.

¿Culpable?. Al menos esto apuntan los medios de Utah

¿Qué se puede esperar entonces de un entrenador tan recto que prohibía a sus jugadores entrenar sin camiseta?. Hasta aquí podía llegar Sloan, pero ya no más. No iba a pensárselo unos días ni a presentarse al siguiente entrenamiento. No con unos jugadores que ahora sabía que no estaban de su lado, más cuando su exitoso método se basa en una exigencia y servitud casi militar de los jugadores respecto al entrenador. No había otra salida que la marcha del técnico ante la rebelión interna que entonces vislumbró. Coherencia, casi tanta como elegancia. Ni una mala palabra de Sloan en su rueda de prensa de despedida de ayer hacia Deron Williams. Ni un reproche.

Parece difícil tras 26 años de vinculación, pero la vida continúa y hoy saldrá el sol también en Salt Lake City. Tal como sucedió con el propio Jerry Sloan en 1988 cuando dejó la silla de assistant coach para ocupar la de entrenador jefe, mañana será Tyrone Corbin quien deje vacante su silla de asistente para pasar a ser el nuevo y debutante coach de Utah Jazz.

Johnson & Sloan lo dejan. Corbin (centro) está ahora al mando

Hoy se podrán leer en todos los mass media norteamericanos centenares de datos impresionantes que resumen el enorme éxito y carácter competitivo del entrenador de Illinois con la franquicia de Salt Lake City. Signifiquemos aquí, sin embargo, dos tremendas injusticias: nunca ganó un anillo como entrenador (la causa, llevaba el #23 de los Chicago Bulls) y nunca, aunque parezca increíble, se llevó el trofeo de Coach Of The Year (quizá porque muchos creían equivocadamente que el equipo funcionaba solo, gracias a la presencia de Stockton y Malone). Se habla hoy ya de honrar a Sloan permitiéndole que dirija al equipo de la Conferencia Oeste en el próximo All-Star Game, sin saber que eso no va a suceder no tan solo porque sería un parche que el reglamento no permite, sino porque el propio Sloan jamás aceptaría tal proposición.

Así es uno de los mejores entrenadores de la historia de la NBA, y gracias a ello principalmente llegaron los éxitos. La Liga nunca será lo mismo. Admitámoslo, nunca nadie ha hecho demasiado caso mediático a los Jazz. Siempre había historias más dramáticas, a menudo más ridículas o vendibles, que lo que pasaba en el rutinario vestuario de Utah. Pero los Jazz han funcionado siempre única y exclusivamente porque Sloan lo hacía funcionar así. Este es su legado en Utah.

Toda una vida: de jugador en los Bulls, en el debut como coach con Utah y en uno de sus últimos encuentros

Afortunadamente, al menos, obtuvo en el verano de 2009 el reconocimiento que merece al ser nombrado para el Hall Of Fame, el mismo año en que lo fue, precisamente, Michael Jordan. Siempre desde la humildad y el trabajo duro, hasta en esta “competición” contra His Airness, Sloan no pudo más que acabar segundo.

2009 Hall Of Famer: capítulo final de una carrera para enmarcar


Rip City: Punto De Inflexión

27/01/2011

 

Brillaba el sol en Portland en el primer día del Training Camp de los Blazers allá por el mes de Octubre. Media Day, lo llaman. Aparecieron todos los jugadores del roster de Nate McMillan junto con su staff técnico, con un único objetivo: transmitir optimismo mediante argumentos de peso. En base a ello, se listaron todos los daños colaterales de la temporada anterior: 13 jugadores se perdieron un total combinado de 311 partidos, 7 de ellos pasaron por el quirófano, el entrenador McMillan sufrió un desgarro en el tendón de Aquiles mientras participaba en una sesión de entrenamiento y a dos de sus ayudantes se les diagnosticó cáncer.

Sangrientos detalles ilustrados a consciencia por la franquicia ante todos los medios aquel primer día de curso de esta temporada, para ejemplificar mejor así tanto su resistencia como su potencial. La conclusión era obvia: si con todo ese infortunio, Portland había sido capaz de ganar 50 partidos, ¿qué no podrían conseguir con un ligero cambio de suerte?. Tal como lo veían ellos, el azar no había podido ser más esquivo, así que el record de victorias para este año no iba a hacer otra cosa que no fuera subir.

La unión del grupo es la primera virtud de los Blazers

Pero el deporte, como la vida, a veces, es demasiado caprichosa. Si hasta Kwame Brown, quizá el peor #1 de Draft de la historia de la NBA, diez años después y de nuevo al lado de su “descubridor” Michael Jordan, está empezando a rendir en Charlotte! ¿Qué no puede volver a suceder en Portland, entonces?

La semana pasada Portland Trail Blazers llegó a la mitad de la temporada todavía con frondosos nubarrones negros encima de su cabeza: un total de 8 jugadores se han perdido ya un total de 139 partidos, Greg Oden se recupera de su tercera operación de rodilla en 4 años, Brandon Roy debe operarse también no de una sino de las dos rodillas y a Marcus Camby le espera también el quirófano si quiere reparar su parcialmente roto menisco, siendo el quinto jugador de la franquicia que tan solo este año es operado de la rodilla.

Así que aquello que parecía imposible aquel día que brillaba el sol en Portland allá por el mes de Octubre, ha sucedido.

Camby se ha perdido los últimos 7 partidos. 6 – 1 a pesar de ello

Pero como inverosímil es la mala surte que persigue a los Blazers con el tema de las lesiones, más lo es la habilidad de la franquicia de superarla o, al menos, sobrellevarla. El año pasado, Portland perdió a sus dos centers mientras dos de sus small forwards sufrieron diversas molestias durante un largo periodo, pero supieron quitarle el polvo a un jugador como Juwan Howard, ficharon a Camby y usaron a reservas como Dante Cunningham o Jeff Pendergraph en el rol de jugadores clave para acabar metiéndose en playoffs. Esta temporada, aparece Patrick Mills con productivos minutos desde el banquillo, Wesley Matthews empieza a rentabilizar su un día cuestionada adquisición por 32.5M$ y LaMarcus Aldridge aporta números de All-Star (21.1ppg, 8.8rpg). McMillan ha sabido acelerar un poco sus sistemas ofensivos y, otra vez de nuevo, los Blazers están por encima del 50% de balance victorias / derrotas y en posición de playoffs (25 – 21, octavo en el Western). ¿Mérito? Todo.

Porque si a las lesiones añadimos que los Blazers han perdido ya en esta regular season nueve partidos en los que llegaban con ventaja en el marcador al inicio del último cuarto, tenemos también algún que otro quehacer a nivel psicológico. Aún así, el roster de Portland continúa siendo todavía uno de los más profundos de la Liga, y su entrenador uno de los mejores en cuanto a la búsqueda y rendimiento de nuevos recursos. Y es que la línea a seguir, por desafortunada, es muy sencilla: sí, no importa lo que suceda en la enfermería, hay que simplemente seguir tratando de ganar cada noche. No hay otra opción.

Nuevo equipo, nuevo contrato, mejores nº > 16.2ppg para Matthews

Recordemos en este punto que no hace mucho, los Blazers estaban entre las potenciales franquicias ganadoras de futuro en la Conferencia Oeste, en base a un núcleo formado por Aldridge, Oden y Roy. No era para menos. Pero la continua plaga de lesiones ha alterado su identidad y lo han convertido en un equipo que constantemente debe sacarse las penas de encima y volver a luchar, más que ningún otro. En cada una de las dos últimas temporadas les hemos alabado por llegar a las 50 victorias a pesar de tanta desgracia, mientras les perdonábamos por perder en primera ronda de los playoffs (2 – 4 ante Houston en 2009, 2 – 4 ante Phoenix en 2010).

Es seguro que en estas últimas semanas Nate McMillan habrá reevaluado todos sus métodos de entrenamiento pasando por cómo se viaja, cómo se come y hasta cómo se descansa, en busca del porqué de tanto mal fario. Pero tampoco se habrá olvidado de reevaluarse a sí mismo. McMillan, que por primera temporada trabaja codo con codo con el nuevo GM de la franquicia, Rich Cho, está en el último año de su contrato con la franquicia de Oregon. Así que, a pesar de todo lo hasta ahora expuesto, si la esta temporada termina como las dos anteriores, su cargo puede estar en la lista de bajas al terminar el año, aunque su desempleo no durara demasiado. Pocos entrenadores han demostrado poder hacer tanto con tan poco… y los Lakers son, ya confirmado, unos de los equipos cuyo banquillo estará vacante este próximo mes de Junio.

Sea donde sea, puede que tiempos mejores esperen a McMillan

Se avecinan pues unos próximos tres meses decisivos tanto para el futuro de los Blazers como para el del propio coach McMillan, tanto si salen del agujero negro del infortunio juntos como si tratan de hacerlo por separado.


Preguntas A Mitad De Camino

20/01/2011

 

Mitad de curso. Cinco preguntas, más una de extra bonus, mientras nos embarcamos en la segunda parte de esta de nuevo apasionante temporada NBA:

01. ¿Llegarán los Nuggets a playoffs?

Asumamos que Carmelo Anthony finalmente es traspasado. ¿Porqué no? Todos pueden serlo. En lo que a las opciones de los Nuggets se refiere, poco importa donde vaya. Simplemente, se habrá ido. Parece lógico considerar que si Melo se va, Billups se va también. Nadie sabe del cierto qué es lo que Denver recibirá a cambio, pero algo está claro: no será de la misma calidad e influencia en el juego lo que pueda llegar respecto a lo que se haya ido. Hoy, los Nuggets está séptimos en la Conferencia Oeste (24 – 17), con 2 partidos de ventaja respecto a Portland y 4,5 respecto a Phoenix (los finalistas del Western el año pasado, que ahora se quedarían fuera de la post-temporada). Pero recordemos, esto es con Anthony en el equipo. Sin él, la franquicia necesitará empezar de cero, desde el principio, con lo que las piezas que se incorporen deberán contar con un buen periodo de tiempo para que se empiecen a conjuntar. Dicho de otra forma, la marcha de Carmelo Anthony significaría el inicio de un proceso de caída libre sin arnés para esta misma temporada, sino más.

Con Melo fuera de foco y Billups tras él, un equipo se rompe

02. ¿Si no ellos, quién?

Pongamos que todo lo pronosticado arriba acaba sucediendo, puesto que según muchos de los principales medios norteamericanos es más que una posibilidad real: Anthony será traspasado a New Jersey (aunque ayer Prokhorov dijo que ya se ha cansado de esperar) o a New York, y como contrapartida los Nuggets recibirán un buen puñado de jugadores y futuras elecciones de Draft. ¿Quién ocupará entonces su puesto en los playoffs? Pues no hay una respuesta obvia a esa pregunta. Phoenix lleva peleando sin demasiado resultado por conseguir victorias tras la llegada de Carter, Pietrus y Gortat. Memphis sigue siendo un equipo demasiado joven con lo que ello significa en los finales apretados (que tiene muchos) y Houston tiene propensión a acumular lesiones importantes que le impiden mostrar su auténtico potencial. Ya muy cerca de ellos están otras franquicias que también aspiran legítimamente a ocupar el lugar que deje Denver. Golden State (18 – 23) y L.A. Clippers (16 – 23), ambos con tres victorias consecutivas, serían los aspirantes y, considerando que la baja para toda la temporada de Brandon Roy puede hacer caer también del actual octavo lugar del Western a Portland, bien podrían ser dos de esos cinco equipos (Suns, Grizzlies, Rockets, Warriors y Clippers) los que acabaran la temporada con premio gordo. Quien sabe, quizá podamos ver un Clippers v Lakers en primera ronda… ¿No sería maravilloso ver a Blake Griffin en unos playoffs?

03. ¿Qué será de Miami?

Llegados ya a la mitad de este trepidante curso, hay dos cosas que sabemos de los Heat. 1) No van a aplastar noche tras noche a todos los rivales que se puedan poner por delante simplemente por el hecho que LeBron James, Dwayne Wade y Chris Bosh hayan decidido jugar juntos. Y 2) A pesar de unos horribles actores secundarios, mantienen intactas las posibilidades de acabar llevándose el anillo. Ahora también sabemos que en el momento que James o Wade caigan, Miami tiene problemas, y problemas de verdad. (Perder a Bosh no es tan preocupante, pues su rol en este equipo no es más que el de tercera opción… y gracias). Es justo decir que Miami Heat cayó de la cresta de ola bien al principio (con el 9 – 8 de inicio). Son muy buenos y muy fuertes pero, al contrario de lo que algunos pensaban, todavía no consiguen que sus rivales se escondan dentro de las taquillas del vestuario cuando los ven llegar.

Con la de Atlanta en casa, ya van 4 derrotas consecutivas

04. ¿Qué hay de Indiana?

Sí, Indiana. Un equipo que parece predestinado a estar en la parte media-baja de la tabla en la Conferencia Este. Por el momento (16 – 23, octavos) son mejores que el año pasado. Tienen a tres jóvenes talentos (Granger, Hibbert y Collison) que, aunque están dando mucho, todavía pueden dar más. Con Cleveland cayendo a las ultratumbas de la clasificación y Charlotte peleando por repetir lo del año pasado, hay dos plazas libres para equipos nuevos en el Eastern. Una es seguro para los Knicks, así que Indiana (como Philadelphia) puede optar seriamente a la otra. Y aunque la eliminación en esa posible primera ronda de playoffs es segura, la sola presencia del equipo en la post-temporada haría subir el ambiente en Indianapolis, así como la presencia mediática de una franquicia por todos demasiado olvidada. Además, su coach (Jim O’Brien) está en la última temporada de su contrato con los Pacers, así quedar fuera de playoffs sería lo mismo que estar despedido.

05. ¿Quién será el próximo en ser despedido?

De despidos va la cosa. Sorprendentemente, Larry Brown (Bobcats) fue el primero en perder el trabajo tan solo unos meses después de conseguir meter a Charlotte en playoffs por primera vez en la historia de la franquicia. Igual de sorprendentemente, Paul Westphal (Kings) sigue en el banquillo a pesar de su pobre balance (9 – 31) y de haber tenido ya algún que otro problema con DeMarcus Cousins. Cómo John Kuester sigue siendo entrenador de los Pistons (15 – 27), es otra pregunta sin respuesta, más ahora que ha sacado a Rip Hamilton del quinteto titular. Pero más pronto que tarde, Westphal, Kuester… o Jay Triano (Raptors), o hasta Flip Saunders (Wizards) acompañarán a Brown en la lista de entrenadores despedidos. Scott Skiles (Bucks) o Nate McMillan (Blazers) deberían estar también en la cuerda floja de no conseguir enmendar el flojo comienzo de temporada. Esto es la NBA, así que nadie está seguro en su puesto.

Westphal caerá pronto. Saunders tardará un poco más

Extra Bonus. ¿Pueden los Spurs ganar el anillo?

Hagamos un juego. Imaginémonos que son los Miami Heat los que están 36 – 6 a media temporada regular. ¿No estaríamos todos concediéndoles ya el anillo, hablando del gran entrenador que tienen o presuponiendo que nadie iba a poder con ellos?. En cambio, son los Spurs los que llevan este asombro record y muchos todavía dudamos de que realmente aspiren a la gloria en el mes de Junio. Serán más divertidos de ver o menos, pero, de largo, son el mejor equipo de la Liga este año. Y eso, sabiendo todos que Tim Duncan ya no es el jugador que muchos años fue, como tampoco Richard Jefferson. Pero a pesar de ello, San Antonio posee todo lo que realmente se necesita: talento, profundidad, cohesión, Tony Parker, Manu Ginobili, Gregg Popovich y experiencia en ganar campeonatos. Y aún más importante, parece como si los Spurs fueran el equipo más inteligente en la pista, ago así como el Duke de la NBA. Quizá no tienen tanto seguimiento como los Heat, tanto orgullo como los Celtics, tanta talentosa juventud como los Thunder… quizá sean más aburridos. Pero simplemente debes acabar aceptando que son mejores que tú.


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