Notas Clase “All-Star Game 2011” (y II)

22/02/2011

 

EASTERN CONFERENCE:

Derrick Rose, G. NOTABLE

29 MIN, 11 PTS (5-13 FG), 5 AST, 3 REB. Modo ataque toda la noche el que tenía programado Rose. Fast Don’t Lie. Como suele, contoneó su cuerpo de las formas más increíbles mientras dejaba bandejas inverosímiles cerca del aro. Sus números serían otros de no ser por algunas faltas no señaladas o un mejor acierto en sus tiros de larga distancia. Aún así, su actuación fue lo suficientemente sólida como para unirse a Westbrook en lo que a bases titulares de las dos conferencias se refiere en los años que están por venir.

D-Rose es la auténtica sensación de esta temporada

Dwayne Wade, G. NOTABLE ALTO

20 MIN, 14 PTS (6-9 FG), 4 REB, 2 AST, 4 TO. Ooops! La involuntaria torcedura de su tobillo derecho (el mismo que se torció en Boston la semana anterior) al principio del tercer cuarto, echó al traste lo que venía siendo otra convincente actuación de Wade en un All-Star Game (el año pasado fue MVP) e hizo entrar a los fans de los Heat en estado de pánico. Nada de que preocuparse. Si el partido fuera serio, Wade hubiera seguido en pista.

LeBron James, F. MATRÍCULA DE HONOR

32 MIN, 29 PTS (10-18 FG), 12 REB, 10 AST. Quizá lo mejor del partido fue la lucha entre Kobe Bryant y LeBron James de los últimos 15 minutos, viéndose ambos con posibilidades de llevarse el MVP. Éste fue al final para Bryant, pero fue James quien hizo el partido más completo. Su primer triple-doble en un All-Star y tan solo el segundo en la historia de la NBA, tras el de Michael Jordan en 1997. Sobran las palabras.

Potencia, rapidez, fundamentos y control del cuerpo. Es LBJ

Amar’e Stoudemire, F. EXCELENTE

28 MIN, 29 PTS (11-20 FG, 6-6 FT), 6 REB, 2 AST. Stoudemire jugó como siempre juega: muchos puntos (29) y aportación ofensiva, y no muchos rebotes (6) y aportación defensiva. Agresividad con un toque de dureza, como también es habitual, cerca del aro y buena mano fuera. Responsable de la mayoría de los 86 puntos en la pintura del Eastern.

Dwight Howard, C. INSUFICIENTE

21 MIN, 5 PTS (2-4 FG), 7 REB. Aparentemente, Howard piensa que tiene un buen porcentaje de acierto en triples. Si no, no se explica como intenta dos tiros de tres al inicio del encuentro, para acabar terminándolo con unos mediocres 5 puntos y 7 rebotes.

Chris Bosh, C. NOTABLE ALTO

20 MIN, 14 PTS (7-10 FG), 5 REB, 2 AST, 3 TO. Suerte que estaba Bosh para substituirle. No se recomienda dejar solo a Bosh en este tipo de partidos, porque te torpedea con jumpshots anotados sin parar. Letal desde el perímetro y con alguna incursión de fuerza cerca del aro, Bosh acabó anotando el 70% de sus 10 intentos de tiro a canasta.

Ray Allen, G. NOTABLE ALTO

17 MIN, 12 PTS (4-9 FG, 2-7 3FG), 4 REB, 2 AST. Allen pudo ampliar su otro récord (el de más triples convertidos en un All-Star Game) a 22, con los 2 que anotó el domingo en L.A. Ray Allen terminó el encuentro con una buena actuación, 12 puntos, y practicando a menudo en la pista la defensa sobre Kobe Bryant, que tanto le puede servir cuando llegue el mes de Junio.

Ya que estamos, aprovechemos para probar por lo que vendrá, no?

Rajon Rondo, G. NOTABLE ALTO

20 MIN, 6 PTS (3-5 FG), 8 AST, 2 REB. Conducir y repartir juego fue la tarea a la que se encomendó Rondo durante todo el partido. Un par de buenas bandejas en estático y 8 asistencias en 20 minutos de juego fueron su hoja de servicios particular. Las transiciones defensa – ataque del Eastern parecían algo descuidadas a menudo, lo que perjudicó el juego de Rondo en la mayoría de ocasiones.

Al Horford, C. INSUFICIENTE

10 MIN, 2 PTS (1-3 FG), 3 REB. Gracias por venir, Al. Espero que hayas disfrutado del fin de semana.

Paul Pierce, F. INSUFICIENTE

11 MIN, 6 PTS (2-6 FG), 2 AST, 3 TO. Cara y alma de los Celtics, Pierce fue abucheado durante todo el fin de semana. Seguro que le hubiera encantado responder en la pista como tantas otras veces, pero, a sus ya 33 años y con lo que tiene que venir en estos próximos 3 meses, Rivers actuó con la cabeza y lo tuvo en pista tan solo 11 minutos. Un buen triple en la segunda mitad fueron todos sus highlights de la noche. Se le espera en L.A. para las Finales.

Joe Johnson, G. SUFICIENTE

20 MIN, 11 PTS (4-11 FG, 3-9 3FG), 3 AST, 2 REB, 2 STL. ¿Qué es lo que pasa con Joe Johnson y los triples? JJ está lanzando desde tres con un 31.0% de acierto esta temporada (seis puntos por debajo de la pasada), así que anotar solo 3 de sus 9 intentos desde más allá de la línea de tres puntos en un All-Star Game (con menos defensas) no es la mejor de las señales para un jugador que vive de su muñeca.

Johnson también se probó con Kobe. Servirá para esta noche

Kevin Garnett, F. SUFICIENTE

7 MIN, 4 PTS (2-3 FG), 5 REB, 2 AST. Sí, no os equivocáis. Era Kevin Garnett el que animaba desde el banquillo a LeBron James en los instantes finales del partido. Ese apoyo al “enemigo” describe bien a las claras el compromiso con la victoria que siempre ha tenido KG, además de ser lo único rescatable de su paso por Los Angeles. Volverá también en Junio.

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Notas Clase “All-Star Game 2011” (I)

22/02/2011

 

WESTERN CONFERENCE:

Chris Paul, G. NOTABLE BAJO

28 MIN, 10 PTS (3-7 FG), 7 AST, 5 STL, 3 TO. El manejo del balón de Paul fue deslumbrante en algunas fases del partido. Condujo la mayoría de los 53 contraataques que tuvo el Western en el partido y empató con D-Will como máximo asistente de su equipo. Su tiro no estuvo del todo acertado pero supo asombrar a la grada con sus penetraciones y generosidad.

Kobe Bryant, G. MATRÍCULA DE HONOR

29 MIN, 37 PTS (14-26 FG), 14 REB, 3 STL, 4 TO. Jugando en casa, se mostró agresivo desde buen principio, anotando 7 canastas en el primer cuarto y nunca viniéndose abajo. Al final, 37 puntos, solo 5 por debajo del record en un All-Star Game, todavía en posesión de Wilt Chamberlain. Si bien no pasó demasiado el balón, se recordarán su mate con reverso en el aire remontando la línea de fondo y, sobretodo, su póster a LeBron James con ambas manos. Este 4º MVP le iguala a Bob Petit como el jugador con más galardones de Mejor Jugador de un All-Star Game de la historia de la NBA.

Triunfador de la noche, de principio a fin

Carmelo Anthony, F. SUFICIENTE

22 MIN, 8 PTS (4-10 FG), 7 REB, 2 AST. Como siempre, agresivo cuando el balón le encontró cerca del aro, pero en el perímetro nunca encontró ritmo de partido. Superado en todo por sus oponentes (LeBron y Amar’e), puede que tuviera más en su cabeza la resolución de su futuro inmediato (por fin ya parece que cerrado, con los Knicks) que no el partido en sí. Se acepta como excusa.

Kevin Durant, F. EXCELENTE

30 MIN, 34 PTS (11-23 FG, 4-11 3PT, 8-8 FT), 2 BLK. No le hables a Durant de partidos amistosos o de exhibición, puesto que no entiende de ellos. Y menos cuando es golpeado y acaba cayendo al suelo como sucedió en el tercer cuarto del encuentro. Durant estuvo muy consistente durante todo el partido, anotando al menos cinco puntos en cada cuarto y liderando a su equipo en tapones. Quizá lo mejor fue que apareció también al final, cuando la mecha de Kobe se apagaba y, algo más importante, cuando había que decidir el partido. Un ganador.

¿Cuántas veces será Durant MVP de un All-Star Game?

Tim Duncan, C. INSUFICIENTE

11 MIN, 2 PTS (1-4 FG), 3 REB. Despidámonos como se merece de las presencias de Duncan en All-Star Games, un tipo de fiestas en las que Tim se siente fuera de lugar siempre. Un media de 3.8ppg en los últimos cinco All-Stars (titular en todos) así lo atestiguan. Cabe preguntarse porqué Popovich, sabedor como nadie que ni a Duncan le gustan estos encuentros ni le iba a poner demasiados minutos, insistió en elegirlo en el quinteto titular. Suena a despedida.

Pau Gasol, C. NOTABLE ALTO

24 MIN, 17 PTS (8-13 FG), 7 REB, 2 BLK. El supuestamente blando Gasol estuvo jugando los minutos importantes del final del encuentro, peleando duro con los big men del Este, y hasta palmeando una importante canasta (con falta a STAT incluida) que ponía al Western cuatro puntos por encima a tan solo un minuto del final. Los 6 rebotes ofensivos demuestran lo metido que estuvo en el partido, del que fue el quinto máximo anotador con 17 puntos.

Suplente en funciones de titular. El mejor ASG de Pau

Manu Ginobili, G. NOTABLE BAJO

20 MIN, 7 PTS (2-7 FG), 5 AST, 3 STL. Lentamente, Manudona acabó realizando un partido muy sólido. Y tendría algunas asistencias más de haber anotado sus compañeros de equipo algunos tiros abiertos propiciados por grandes pases del argentino. Un partido razonablemente bueno el de Ginobili.

Blake Griffin, F. NOTABLE

14 MIN, 8 PTS (4-6 FG), 5 REB, 5 AST. Decía Griffin a los periodistas antes del partido que estaba “bastante cansado” después del ajetreado fin de semana que se le presentó. No es para menos. Aún así, sus números fueron óptimos considerando los minutos que le dio coach Pops. El público y la NBA en su conjunto están entregados a él y ese debe ser el botín con el que quedarse para The Blake Show.

Aunque todavía con timidez, Griffin ya está bendecido por todos

Dirk Nowitzki, F. SUFICIENTE

14 MIN, 6 PTS (3-8 FG), 5 REB. El mejor jugador europeo que jamás ha pasado por la NBA nunca encontró continuidad en su tiro aunque colaboró con 5 rebotes defensivos a la causa de su equipo. Los 22 puntos de su All-Star Game del año pasado todavía están ahí para el alemán.

Deron Williams, G. SUFICIENTE

17 MIN, 5 PTS (2-7 FG), 7 AST. Como Paul, D-Will estuvo desacertado en el tiro, aunque tiró de sus innegables dotes en la dirección del juego para salvar su actuación. De todas formas, quizá el más flojo de los tres pointguards que tenía el roster de Popovich. Viene ahora en tercio final de regular season de lo más duro para Williams en Utah.

Russell Westbrook, G. EXCELENTE

14 MIN, 12 PTS (6-12 FG), 5 REB. Muy Buena impresión la de Westbrook en su primera aparición en un All-Star Game (además, en su ciudad natal). 12 tiros para 12 puntos, pero alguno de ellos, como un tremendo tomahawk en el segundo cuarto, con la fuerza y condiciones que, cada vez más, le vienen caracterizando. Consideremos ésta, como la primera aparición de las muchas que están por venir de Westbrook en un All-Star. Y algunas, de titular. Al tiempo.

Nadie ejecuta mejor este tipo de mates que Russell Westbrook

Kevin Love, C. INSUFICIENTE

11 MIN, 2 PTS (1-3 FG), 4 REB. El cómo llegó y el cómo participó no significan que no mereciera estar. Pero quedó constatado que el juego de Love (como el de Marc Gasol en los anteriores partidos de Rookies v Sophomores) no es para este tipo de correcalles. No anotó hasta el último periodo y su particular máquina de coger rebotes se quedó atascada en cuatro.


La Culpa Es Mía

21/02/2011

 

No se me ocurre una forma más generosa de resumir las jornadas del viernes y el sábado de este pasado All-Star Weekend que empezando el post con la imagen de los ganadores de los distintos galardones. No hay más.

El partido entre Rookies y Sophomores es un formato, por lo poco, prescindible. Con generosidad, aburrido. Con sinceridad, indignante. La defensas ni se presentan, los sistemas… ¿los qué?, exhibición de individualismos al servicio de un supuesto espectáculo que solo disfrutan los miles de escolares que entran gratis para llenar la grada. Lo bonito del deporte es competir, o al menos eso a uno le gustaría creer. El hecho de darle el MVP al #1 del Draft por dar 22 asistencias en un partido en el que es más fácil dar una asistencia que hacer una falta personal, y ya de paso relanzar publicitariamente a un jugador que, por la explosión de Blake Griffin, no da a la Liga lo que la Liga pedía de él, evitando así, dárselo a quien realmente lo merecía (DeMarcus Cousins, 33 puntos y 14  rebotes en 26 minutos), seguramente por el hecho de que sería éticamente reprobable entregar el galardón a quien recientemente ha perdido los modales en el vestuario con un compañero… es solo la parte visible del iceberg en forma de problema que la NBA tiene con este partido.

Calcetines para llorar y una actuación de Cousins para recordar

Así que te plantas el sábado de madrugada de nuevo en el sofá esperando que el milagro ocurra. Pero los milagros, en Lourdes. O al menos seguro que no en Los Angeles, en el segundo día del All-Star Weekend.

¿Para qué sirve el Haier Shooting Stars?. Me gustaría pensar que para donar el premio a alguna ONG de la zona que los equipos representan. Pero, lejos de tener información a este respecto, solo acaban sirviendo para ridiculizar a jugadores profesionales como, este año, Al Horford, Taj Gibson, Pau Gasol o Dirk Nowitzki. Y después llega el Taco Bell Skills Challenge, aquel entretenido juego que sirve para hacer pasar el tiempo a los niños que se van de campamentos cada verano… solo que con los mejores bases del mundo. Así que nada, te echas unas buenas risas cuando ves a Chris Paul fallar una bandeja solo y, al ganador, le premias con todo un año de tacos mejicanos gratis en la cadena que patrocina tal insignificante espectáculo.

Grandes jugadores para eventos muy, muy pequeños

Tocado, pero todavía no hundido, entras en el Foot Locker Three-Point Contest rezando por que este sea el año, por que el lunes puedas escribir favorablemente de este evento con una ya larga historia. ¿Y qué te encuentras? Pues al MVP del pasado MundoBasket de Turquía, máximo anotador de la NBA y pieza fundamental del futuro de la competición y de los valores que representa sumando solo 6 puntos de 30 posibles. O a Daniel Gibson de vía crucis público y en directo para todo el país ya no solo formar parte de los lamentables Cavs, sino por ser considerado un experto triplista y quedar eliminado  a las primeras de cambio solo con un punto más que Durant. Está muy bien porque además abuchean a Paul Pierce y ya de paso, venden la “final” como un duelo entre Miami Heat y Boston Celtics cuando nadie quiere comprar. ¿El ganador?, James Jones, ese determinante suplente de los Heat al que todos seguimos con pasión.

Se nota que a Allen le importa más bien poco este concurso

No te vas a dormir porque sabes que si algo no fallará este año será el Sprite Slam Dunk con el que se cierra la jornada del sábado y que, este año, con Blake Griffin, parece que se reinventa (por fin). Lo que sí sabes es que el jurado es sospechoso de votar por indicación de la Liga según lo que interese vender cada temporada, y que, demasiado a menudo, deja fuera de las finales a los mates técnicamente más complejos y espectaculares, metiendo a los de los jugadores con más mercado o, simplemente, a los que contribuyan mejor al show. ¿Y qué mejor que levantar la cartulina con el “10” cuando la metes para abajo pasando “por encima” de un coche si, además, tu compañero de equipo te pone el alley-oop desde dentro del vehículo, y todo mientras suena en directo un grupo de gospel? Ah!, ¿y que resulta que la marca del coche es uno de los principales patrocinadores de la Liga? Claro que sí, mejor imposible! O, mejor aún, qué tal poner dos aros, o machacar con tres pelotas? Por supuesto! Desde este foro humildemente se aconseja para el año que viene en Orlando machacar evitando mordiscos de leones hambrientos, o, mejor pensado, de algunos de los muchos gators enormes que hay por Florida. Con los payasos del circo, ya cuento también. Algo sucede cuando, injustificables puntuaciones a algunos participantes a parte, ya hace tiempo, los mejores mates del concurso se ven en la primera ronda.

Más información, en: www.circoambulante.com

Domingo de resurrección entonces. Y ahí es donde empieza a gestarse el título de este post. Porque cada año caigo en el mismo error. Empezaré diciendo que no garantizo que dentro de 12 meses no vuelva a cometerlo, pero, de verdad, trataré de no ilusionarme demasiado con lo que suceda en el All-Star Weekend 2012 en las jornadas del viernes y el sábado. Porque acabo decepcionado, temiendo que el Partido de las Estrellas del domingo no me levante el ánimo y, sobretodo, deseando que vuelva ya ese apasionante último tercio de la regular season.

Pero no es por casualidad que algunas cosas importantes han pasado ya en algunos All-Star Games anteriores. Y este año, lo que hemos visto en la victoria del Western sobre el Eastern de esta pasada madrugada (148 – 143) es mucho, y muy bueno. Por lo pronto, un equipo decidido a ganar desde el principio y, después, otro que, a través del orgullo de algunos de sus jugadores, trató de evitarlo. Menos jugadas impresionantemente espectaculares y más posesiones importantes al final del partido. Menos risas y más piques. Y una conclusión principal: más que en ninguna otra edición, la lectura en clave regular season se impone.

KB24, por 4º vez, MVP del All-Star Game. En ruta para la Historia

Popovich poniendo en pista a sus dos hombres de San Antonio Spurs solo 31 minutos de 96 posibles (32,3%). Rivers haciendo lo mismo con los cuatro de sus Celtics, pero consiguiendo incluso baja el porcentaje (28,6%, 55 de 192). Kobe queriendo mejorar sus registros individuales para aumentar su peso en la balanza que pronto no dejará de compararlo con Michael Jordan, al tiempo que tratando de dar un aviso desesperado en la misma cara de sus rivales sobre lo peligroso de dar ya a los Lakers por muertos (¿Cómo se explica si no que Kobe ralentizara un contraataque del Oeste para poder encontrarse con LeBron en el aire y dejarlo en evidencia machacando a dos manos?). Griffin aprendiendo la lección de que, en cuanto a protagonismo y participación en un All-Star Game, le queda todavía mucho camino por recorrer. Paul demostrando que, a día de hoy, le saca dos cuerpos a D.Williams en la discusión sobre el mejor base de la Liga (con el permiso de Rose y un espléndido ayer Westbrook). James y Stoudemire como únicos jugadores vestidos de azul con algo de orgullo. Y finalmente la aparición del partido al mismo tiempo que de la figura intratable de Kevin Durant, decidiendo el partido y mereciendo el MVP que se llevará más pronto que tarde.

Algo más que un poster. Respeto por la jerarquía

Consuela ver que el fin de semana termina con buen sabor de boca, aunque… ¿compensa?. Por suerte, pasa casi un año desde que termina un All-Star y empieza el otro. Tiempo más que suficiente como para que un enamorado de la NBA perdone, olvide, vuelva a ilusionarse y acabe de nuevo, admitiendo que la culpa es mía.


¿Qué NBA Queremos?

18/02/2011

 

Jugarán el Eastern contra el Western cuando este domingo se dispute el All-Star Game en el Staples Center de Los Angeles. Pero uno podría pensar que quizá se trate casi de un Celtics / Heat contra Lakers / Futuros Lakers. ¿No es así?

Como seguro ya todos nos hemos dado cuenta, la NBA se está convirtiendo poco a poco en una Liga de super-equipos llenos de jugadores All-Star. Un total de siete miembros de los Boston Celtics y los Miami Heat estarán en el roster del Este. Kobe Bryant y Pau Gasol representarán a los Lakers en el Oeste, con algunos otros All-Star, incluyendo a Dwight Howard, a los que no les importaría jugar en Los Angeles en un futuro no muy lejano.

Hay excepciones todavía. Kevin Durant es casi la única rareza de este ramillete de grandes jugadores. Hasta ahora, que sepamos, Durantula nunca ha hablado de unir sus talentos con los de ninguna otra megaestrella, y parece del todo satisfecho de jugar para una franquicia con un mercado pequeño como es el de Oklahoma City. ¿Qué pasa con él, entonces?. En todo caso, Durant todavía es de aquellos jugadores que encaja con un logo de la NBA, Where Amazing Happens, que parece tener cada vez más cerca su fecha de caducidad, para pasar a ser algo así como Where Superpowers Happen.

KD está muy arraigado a OKC. Quedan pocos como él

Sucede cada vez más a menudo que las grandes estrella de la Liga son colegas ya desde sus días de high school. Algunos, hasta se reúnen los veranos para jugar juntos y compartir sus aptitudes y su pasión. Así que cuando llegan a la NBA, su amistad es ya sólida, con lo que se plantean sin tapujos cada vez más la posibilidad de unirse y jugar juntos. Algo que nunca antes había ocurrido.

Eran esos días en los que el All-Star Game servía para que los grandes jugadores de la Liga se reunieran por primera y única vez en la temporada. Un único fin de semana. Ahora, en cambio, parece a menudo que el Partido de las Estrellas no es más que un fin de semana más en el que quedar, charlar y echarse unas risas entre compañeros de equipo o futuros compañeros de equipo. Algo está cambiando.

Este año en L.A. hay jugadores destinados a protagonizar todo el murmullo que allí se genere. Hablamos de Blake Griffin, y no solo por ser ya el Rookie del Año en el mes de Febrero o por tener escrito ya su nombre en el trofeo al Ganador del Concurso de Mates. Hacia qué lugar llevará su portentoso juego en las temporadas que están por venir, será también un tema que seguro estará encima de la mesa. Y es que ni siquiera hay que tener dos dedos de frente para pensar que, en cuanto surja la primera oportunidad, saldrá de los Clippers, incluso para vestirse en el mismo vestuario pero engalanado con los motivos de los Lakers. Aunque puede que, entonces, Dwight Howard ya se encuentre en él, vestido de oro y púrpura.

¿Hasta cuándo durará el Blake Show en los Clippers?

Y es que con tantos All-Star buscando una conexión que les una a otros colegas de trabajo, probablemente no pasará mucho tiempo hasta que la regular season tan solo sea un largo reflejo de lo que hasta ahora solo proyectaba el espejo del All-Star Game.

Parece que entramos en la era de los equipos superpoderosos, con superestrellas que no ven llegar el día de convertirse en agentes libres para tratar de encontrar otra superestrella con la que alinearse. Lo que, por ejemplo, significa que este año habrá una gran multitud de periodistas metiendo micros cerca de la boca de Carmelo Anthony preguntando por New York y no por Denver.

Flashback: Phoenix (AZ), hace dos años. LeBron James fue preguntado por con qué miembro del Team USA le gustaría poder jugar algún día. Recuerdo perfectamente como King James no dejó pasar ni un segundo entre la pregunta y la respuesta: “Chris Bosh”, dijo. Una clara insinuación, aunque nadie pensara que fueran a encontrarse en Miami. Aquí estamos dos años después con el sueño de Bron convertido en realidad.

Amigos primero, compañeros después. ¿Es ésta la nueva tendencia?

Junto con Dwayne Wade, tres son los jugadores que presenta Miami Heat en este All-Star Game. Boston Celtics, con Garnett, Allen, Pierce y Rondo, va con cuatro. Juntos, los dos mejores equipos de la Conferencia Este, acumulan siete de las doce plazas reservadas para los mejores jugadores de la Liga en el Eastern. És decir, el 13.3% de las franquicias del Este llevan el 58.3% de los jugadores al roster que entrenará Doc Rivers. ¿Es ésta la NBA que queremos?

Si es así, sugerimos entonces directamente al coach Rivers poner a los cuatro C’s el máximo tiempo posible en pista, y elegir a su quinto hombre en función de quién vaya a ser agente libre este próximo verano; aunque solo sea para ir anticipando el aprendizaje que le correspondería en los Training Camps del mes de Octubre de acabar fichando por los Celtics.

Pero esta nueva tendencia de formación de super-equipos puede agravarse. Imaginemos ahora por un momento que los Heat consiguen superar sus problemas de envergadura en el roster, al tiempo que encuentran la manera de parar a Rajon Rondo si se encuentran con los Celtics en los playoffs de la próxima primavera. Miami llegaría entonces a las Finales, lo que supondría para LeBron James la oportunidad de conseguir el anillo de campeón que hasta ahora tanto se le resiste. De lograrlo, ¿qué creéis que harán las superestrellas que se puedan convertir en agentes libres al ver que el modelo de los Heat ha funcionado? Como mínimo copiarlo, sino superarlo.

De triunfar el modelo Miami, estamos ante una nueva NBA

Knicks y Lakers tiene los recursos para acomodar a los mejores agentes libres los próximos años, así que no podemos esperar otra cosa que quintetos del estilo de estos Miami Heat. En el caso de los Knicks, llevamos ya muchos meses oyendo cantos de sirena al respecto, desde el día de la llegada de Amar’e Stoudemire al MSG. “Formaremos nuestro propio Big Three”, brindó Chris Paul junto a Amar’e Stoudemire y Carmelo Anthony en la boda de este último y ante el mismo LeBron James, también invitado.

Quizá, pero cada vez más parece consolidarse la tendencia de poder tener equipos All-Star en New York o cualquier otra ciudad, incluso cuando no se disputa el All-Star Game. Convertir cada fin de semana en el Fin de Semana de las Estrellas no sería exactamente lo que uno espera de la NBA.


That’s Entertainment!

08/02/2011

 

Pasaron tres años y medio desde el día que Shaquille O’Neal dejó los Lakers, hasta el día en que llegó Pau Gasol a L.A. Fue un negro paréntesis en la historia baloncestística de la ciudad. En ese periodo, por supuesto que los Lakers todavía contaban con Kobe Bryant, pero rodeado de jugadores del “nivel” de Smush Parker, Chris Mihm o Kwame Brown. Se trataba casi de un experimento basado en observar cada noche si un solo hombre podía contra cinco.

Y los resultados fueron asombrosos. En tres temporadas, Kobe lanzó más de 5.200 tiros, anotando más de 7.000 puntos. Metió 50 o más puntos en cuatro partidos consecutivos, 60 ante Memphis, 62 contra Dallas, 65 ante Portland y los ya míticos 81 contra Toronto. En una de esas temporadas, incluso llegó a anotar más de la mitad de los puntos del resto de la plantilla (todos juntos). Los puristas, obsesionados con valorar el movimiento del balón y el juego de equipo, estaban trastornados. Los fans, sin embargo, que solo querían ser testigos de lo que creían imposible, estaban cautivados. La pregunta “¿cuántos ha metido?” sustituyó rápidamente a la “¿han ganado?”. Bryant estuvo espectacular en unos Lakers absolutamente mediocres.

Regular season ’05-’06: 35.4ppg. Regular season ’10-’11: 25.5ppg 

Con la incorporación de Pau Gasol y la madurez de Andrew Bynum, Bryant estuvo casi dos años sin llegar a 50 puntos en un solo partido. Es todavía el mejor jugador que juega en la ciudad de Los Angeles, pero ha cedido el trono de mayor animador de L.A. a Blake Griffin. Y aunque el estilo del segundo nada tiene que ver con el del primero, el fenómeno es muy similar. Cada día, gane o pierda, el #1 del Draft de 2009 hace algo que merece ser rebobinado. En Bryant, era seguramente un jumper imposible mientras caía. En Griffin, sin embargo, suele ser un vuelo allí donde nadie llega acompañado de un mate tan feroz como bello. La fuerza de Griffin llama hoy la atención tanto como la habilidad de Bryant por aquel entonces, mientras el comportamiento irregular de los Clippers de ahora se asemeja al de los Lakers de antaño.

Aunque el interés por Griffin es global, el fanatismo sigue siendo local. Este año, la regular season de los Lakers se hace larga y aburrida, pues un montón de buenísimos jugadores llenos de anillos en sus manos parece que tan solo esperan a que llegue el mes de Abril. Así que, mientras tanto, en la ciudad han encontrado a alguien que es muchas y muy diversas cosas, menos aburrido. Es extraño (hasta inédito) en un clipper, pero el gran aumento de la popularidad de Griffin en L.A., crece en parte también a la sombra de la de Kobe Bryant.

All-Star en su año rookie. De los jugadores en activo, solo Shaq, Grant Hill, Tim Duncan y Yao Ming lo consiguieron. ¿Relevo en L.A.?

Los Angeles es, más que ninguna otra ciudad en los Estados Unidos (Las Vegas no entra en la consideración de “ciudad”), entretenimiento. Donde las buenas actuaciones individuales se celebran más que en cualquier otro lugar. Por eso, apropiadamente, el All-Star Weekend se va a celebrar en dos semanas en el Staples Center del downtown de L.A. Así que la leyenda de Blake Griffin puede elevarse a niveles de otra estratosfera. Las expectativas por lo que el #32 de los Clippers pueda hacer en el Concurso de Mates son astronómicas, y a nadie podría sorprender que algunos de los mejores jugadores de la Conferencia Oeste que se dan cita junto a Griffin en el All-Star Game, fueran silbados por los aficionados de no soltar muchos alley-oops para lucimiento y transmisión en directo para todo el país del The Blake Show. El evento que tendrá lugar en Los Angeles del 18 al 20 de Febrero, parece más que nunca construido para Blake Griffin, simplemente de la misma manera que parece que Blake Griffin pueda sobrellevarlo con su tremenda naturalidad.

Muy pocos atletas de cualquier disciplina han recibido tantos elogios, merecidos todos, en tan poco tiempo. Y en parte gracias a Internet. Valga como mejor ejemplo la creación del blog http://quakegriffin.com/, en la que a un ejecutivo de publicidad y marketing de Minneapolis se le ha ocurrido la brillante idea de crear una librería de highlights que diariamente Blake Griffin se encarga de ir ampliando. Nada ocurre desde ahora si te has perdido algún mate insultante, un movimiento poderoso o un alley-oop con reverso en el aire… a la mañana siguiente estará en este sitio.

Algunos de los logos que aparecen en www.quakegriffin.com

El seguimiento a Blake Griffin va más allá de lealtades a franquicias. Gane o pierda, lo que importa es cuánto arriba llega. De esta manera, Griffin es la nostalgia del Kobe de 2005 para una ciudad a la que le gusta admirar. Pero todavía no polariza tanto como lo hacía Bryant por aquel entonces, lo que se explica por el hecho, a modo de ejemplo, que un blog como el arriba comentado tenga su base en el estado de Minnesota y no en la propia California. El fanatismo por Blake, como los terremotos, se expande desde el epicentro.


No Love For Love

04/02/2011

 

11 primeros tiros sin fallo, 51 puntos (máximo conseguido por un jugador en lo que va de temporada), 11 rebotes, 8 asistencias y victoria en la difícil cancha de Orlando Magic. Buen intento, LeBron James.

Palmeo i victoria sobre la bocina en el partido más igualado que se puede encontrar en la Conferencia Oeste (y futura final del Western) entre Los Angeles Lakers y San Antonio Spurs en casa de los primeros. Buen intento, y mucho mérito, Antonio McDyess.

Josh Smith, Raymond Felton, Carlos Boozer y Andrew Bogut (en el Este); LaMarcus Aldridge, Zach Randolph, Lamar Odom, Monta Ellis, Steve Nash y Tony Parker (en el Oeste). Jugadores que merecerían estar en el All-Star Game y que lo verán por televisión. Sin duda el tema del que hoy todos los medios hablarán. Un clásico del día después del anuncio de los roster definitivos de un Partido de las Estrellas: hablar de los que no están antes de que los que sí estarán. Mejor intento, NBA, pero tampoco.

A pesar de sus 25.1ppg, no pudo ser para Monta Ellis

Sin embargo, por razones que de aquí en adelante se detallan, el tema del día es la (del todo incomprensible, aún más injustificable) ausencia de Kevin Love en la primera selección de los reservas de la Western Conference para el partido del día 20 de Febrero en el Staples Center de L.A. Huelga decir que uno confía en que la Liga rectifique, nombrando a Pau Gasol titular en el All-Star Game en sustitución del lesionado Yao Ming e incluyendo entonces a Love. Pero aún sucediendo este escenario, será mal y tarde. Veamos porqué.

Existe el consenso general de pensar que Dennis Rodman es considerado por muchos como el mejor reboteador que ha tenido la NBA. El porcentaje de rebotes durante la carrera de The Worm, que se obtiene del número de rebotes que un jugador consigue del total de tiros que su equipo falla mientras éste está en pista, se sitúa en el 23.4%, el mayor de la historia de la Liga. Por otro lado, uno de los compañeros de equipo de Rodman, Steve Kerr, fue sin duda, además de miembro de cinco equipos campeones (entre Bulls y Spurs), uno de los mejores tiradores de tres puntos que jamás se hayan visto, como lo atestigua el 45,4% de acierto desde la larga distancia con el que acabó su carrera NBA.

La pregunta es: ¿Qué se obtiene cuando combinas la habilidad reboteadora de Rodman junto con la precisión en el tiro de tres puntos de Kerr?. La respuesta es Kevin Love.

Tan brillante como dominante, su exclusión es inaceptable

Love no solo lidera la tabla de reboteadores de la NBA en rebotes por partido (15.5), sino que también comanda de largo la Liga en porcentaje de rebotes (23.3%, a solo una décima del registro histórico d Rodman). Junto a ello, Love encesta el 43.9% de los triples que lanza, empatando con dos jugadores más en el 9º lugar de dicha clasificación. Pero no nos engañemos, este estelar porcentaje desde el triple no es el resultante tan solo de el típico juego del hombre alto con buena mano que espera abierto a que le llegue el balón. No. Love lanza un triple cada 11.9 minutos mientras está en pista, no demasiado lejos del registro de Steve Kerr durante su carrera (10.1). De hecho, hasta este temporadón de Love, en toda la ya larga historia de la NBA, solo un jugador ha liderado el registro de porcentaje de rebotes al mismo tiempo que lanzaba, al menos, 100 triples durante un año. Fue de nuevo Dennis Rodman en la temporada 91-92, aunque su porcentaje de acierto aquel año (31.7%) estaba lejos del de Kevin Love.

Uno puede pensar que la propensión del #42 de los Wolves por lanzar de lejos mengua su registro de rebotes ofensivos, pero tampoco es el caso. De hecho, Love ya tuvo el mejor porcentaje de rebotes ofensivos de la NBA en las temporadas 2008-09 y 2009-10, y en ésta, solo el Grizz Zach Randolph le supera ligeramente.

Todavía se puede enmendar la tremenda injusticia. Mejor así

O sea, que no hay dudas de su talento reboteador y acierto como triplista, pero Love es mucho más que eso. Promedia 6.6 tiros libres lanzados por partido, el 13º mejor registro de la Liga este año. Y ya que está ahí, aprovecha para anotar el 87.0% de esos tiros. Así que, combinando sus tiros de campo con sus tiros desde la línea de personal, Love promedia un extraordinario ratio de 1.19 puntos por intento de tiro, el mejor 6º registro de entre los 22 jugadores de la Liga que anotan al menos 20 puntos por noche. Asombroso.

Como no lo es menos que, con su contínua actividad debajo del aro, Love se las ingenie para salir normalmente airoso de cualquier problema con las faltas personales, pues comete una tan solo cada 16.6 minutos en pista, el tercer mejor ratio de entre todos los power forwards de la NBA.

Sobra decir que, mezclando todo el contenido de este post, obtenemos como resultado a uno de los mejores jugadores de la competición, sin duda alguna. ¿Qué es lo que falla entonces?, ¿Porqué una auténtica (y como demuestran algunas cifras, casi única) estrella de la Liga no es seleccionada precisamente para el Partido de las Estrellas?. Dicen algunos puristas que conviene que los seleccionados estén en franquicias con records positivos en el balance victorias / derrotas. Estemos de acuerdo o no, si ese es el criterio… ¿Qué hace Blake Griffin entre los elegidos cuando sus Clippers tan solo ganan el 39.6% de sus partidos?.

Pluriempleo: partido de rookies, concurso de mates y All-Star Game

No, uno no pretende discutir la selección de la nueva sensación de la NBA pues, como Love, se trata de una súper-estrella. Tan solo condenar la enorme injusticia que, aunque se acabe arreglando, se ha cometido esta pasada madrugada. We must love Love.

PD: Más motivos para indignarse por su ausencia y mostrar amor para Love: https://wherenbahappens.wordpress.com/2011/02/02/dificil-eleccion/.


Difícil Elección

02/02/2011

 

Lo viene diciendo Antoni Daimiel en su blog así como en las últimas retransmisiones de Cuatro / Canal+ y lleva toda la razón: mañana jueves se hacen público los nombres de los elegidos como reservas para el All-Star Game del día 20 en Los Angeles, y la decisión más difícil a tomar por parte de los entrenadores del Western es la de quién / quiénes serán los forwards.

Algunas cosas son ya seguras. La primera es que tanto LaMarcus Aldridge, como Blake Griffin, como Kevin Love lo merecen del todo por el nivel All-Star exhibido en esta temporada. Lo que nos lleva a la segunda certeza: el/los descarte/s serán del todo injustos y darán mucho que hablar, también en este foro. Porque la tercera certeza es la peor de todas: no caben los tres (asumiendo que Pau Gasol està dentro y que Lamar Odom se queda fuera). Y la última: de no ser Pau Gasol el sustituto de Yao Ming en el quinteto titular, la sangría entre estos tres brillantes aspirantes será mucho mayor, a la par que intensamente dolorosa.

Veamos cuál es el currículum de los tres hasta el momento, aunque solo sea para seguir admirándoles, al mismo tiempo que para poner de manifiesto que a pocos les gustaría estar en la piel de los coaches del Oeste.

LaMarcus Aldridge: La elección profesional.

El propio entrenador de los Blazers, Nate McMillan, ha encabezado personalmente la campaña para la elección de su este año jugador-franquicia, LaMarcus Aldridge. Y no es precisamente por accidente. Al lado de una desastrosa nueva plaga de lesiones en el equipo, la temporada de Aldridge está siendo el sueño de cualquier jugador sólido que aspira a dar el paso definitivo hacia adelante. 21.0ppg y 9.0rpg (ambos mejores marcas personales) son el motivo principal de su candidatura. Aunque sus 40 puntos (record personal en su carrera), 11 rebotes y un 69.6% en tiros de campo de esta pasada madrugada en la victoria ante San Antonio no serían tampoco una mala carta de presentación. Pero hay más.

LaMarcus Aldridge es capaz de hacer lo que sus dos competidores en tan difícil elección no pueden conseguir: producción y consistencia en un equipo con un balance victorias / derrotas superior al 50%. Y es que si a pesar de que sus dos principales pilares (Roy y Oden) ya han caído y este año ya no se les espera, y aún así los Blazers están 26 – 22 y luchando por la octava plaza que da acceso a los playoffs es, en gran parte, gracias al rendimiento / explosión de Aldridge. A su favor está que a los entrenadores (que son los que eligen) les encanta ganar y, por tanto, los jugadores ganadores. Al fin y al cabo, grandes números sin victorias son solo eso, números.

Pero es que la mejora en el juego de esta regular season de LaMarcus Aldridge abarca casi todos los aspectos del juego. Asiste más y mejor, está más centrado en la producción en la pintura porque sabe que su equipo así le necesita, y trabaja mucho más duro cerca del aro y, a menudo, por encima de él, como atestigua su aumento en número de mates de este año respecto a los anteriores. El overbooking le puede dejar fuera por clamorosamente injusto que parezca.

Blake Griffin: La elección que todo el mundo espera.

Todavía en su año rookie y sin experiencia en Partidos de las Estrellas, y ya cuesta imaginarse un All-Star Game sin Blake Griffin. Es la auténtica sensación de la temporada, al tiempo que la mayor esperanza de la Liga a nivel de imagen de marca para la próxima década. Y eso sin tener los números reboteadores de Love o el balance de victorias de Aldridge. Pero aún así, aquí viene el motivo principal por el que Griffin debe estar entre los elegidos: Todo se remonta a la explosión en forma de 47 puntos en el partido contra los Pacers de hace ya algunas semanas. Griffin, que ha simplemente incendiado la NBA gracias a mates inverosímiles, vuelos más altos que nunca y alley-oops casi enfermizos noche tras noche, solo realizó un mate en el que hasta ahora es el mejor partido de su carrera NBA. Solo uno. Y hablamos de un chico que lidera de calle la Liga en número de mates y que anota el 25% de su producción ofensiva colgándose del aro… excepto en, ni más ni menos, que su mejor partido hasta la fecha.

¿Por qué? Pues porque resulta que detrás del showtime, puede que estemos ante el forward con mejores movimientos de la NBA. Corre la pista como un escolta, lanza como un alero e incluso pasa el balón con la clarividencia y limpieza de un base puro. ¿Qué tal 26.0ppg y 13.4rpg de media el mes de Enero?. A parte de ser, seguro, el jugador físicamente mejor dotado de la Liga. Sí, por encima de King James. Y todo ello sin menospreciar sus espeluznantes números en su primer año en la competición: cuarto en la NBA en rebotes por partido (12.7), 22.8 puntos por encuentro, y todavía repartiendo 3.6 asistencias por noche. Todo el paquete, incluyendo además la captura de nuestro imaginario más fantástico en cada partido mientras esperamos impacientes a ver su próximo highlight.

El All-Star Game siempre se ha distinguido por buscar talento supremo, grandes números y una entidad de megaestrellas en los jugadores seleccionados, para que no les quitemos los ojos de encima durante los 48 minutos que dura el espectáculo. Si Blake Griffin no es ahora el jugador que mejor recopila las tres cosas, es que entonces debemos reconsiderar seriamente qué es lo que queremos.

Kevin Love: La elección incontestable.

Simple: Kevin Love es el mejor reboteador de la NBA. En rebotes totales, en rebotes ofensivos, en rebotes defensivos, en rebotes por cada 40 minutos y en rebotes por cada 48 minutos. Esto ya es suficiente. Si existe un jugador que es el mejor en un aspecto del juego tan importante como son los rebotes, ya merece estar en el All-Star Game por este hecho. Este abuso le hace ser siempre la principal preocupación de sus rivales en lo que a trabajo debajo del aro se refiere… y aún así, es dominante noche sí, noche también. Todo esto en una Liga que contiene a monstruos de esta faceta del juego físico como Dwight Howard.

Pero esto es solo en cuanto a rebotes. Resulta que Kevin Love promedia también 21.6 puntos por partido, encestando el 47.3% de sus tiros de campo y lo que es más sorprendente, el 44.5% de los triples que lanza. Fuera de lo que es la élite de la NBA, ¿existe en serio alguna arma ofensiva más completa?. La respuesta empieza por N y acaba en O. Juega en un equipo horrible, es cierto, que le permite aspirar a muchos rebotes porque suelen ser muchos los errores en el tiro, pero aún así, Love se distingue más que ningún otro jugador por luchar por todos y cada uno de los rechaces que caen del aro, como si fuera el último.

Castigar a Love por el hecho de que sus compañeros de equipo han sido elegidos por alguien como David Khan es perder la perspectiva de por lo que fue constituido el All-Star Game: representar a los mejores jugadores de la NBA, entre los que está Love. Tiene en su haber consistencia, regularidad, producción ofensiva, reconocimiento entre los demás jugadores… y sí, aquel 31 – 31 contra los Knicks en Noviembre, quizá la actuación más asombrosa de un solo jugador en un solo partido desde los 81 puntos de Kobe Bryant ante Toronto Raptors en Enero de 2006. Solo porque Love está anclado en una franquicia perdedora no significa que no merezca más que nadie el honor de estar entre los siete seleccionados. Dejar fuera a Kevin Love del All-Star es huir del 50% del término en sí: “star”.


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