Proyecto: Anillo 2010

31/05/2010

 

La matriz DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades) es una metodología de estudio comúnmente utilizada en grandes empresas que, mediante el análisis de la situación externa e interna de un proyecto en concreto, permite determinar la viabilidad del mismo, así como poder prever sus posibilidades de éxito en un entorno competitivo.

No se me ocurre mayor entorno competitivo que el que protagonizarán a partir del próximo jueves Lakers y Celtics en su 12º cara a cara en las Finales de la NBA. Nuestro proyecto a estudiar lo llamaremos “Anillo 2010”, y vamos a intentar analizar las tres principales variables que conformarían la matriz DAFO de Los Angeles y Boston, con el fin de intentar emitir una conclusión final argumentada.

Debilidades:

D1 > Pointguard: Ni Fisher y Farmar juntos en pista podrían estar al nivel de Rondo. El desequilibrio en el puesto de director de juego puede ser clave en la eliminatoria. No descartéis ver a Artest encima de Rajon Rondo en momentos clave del partido. En el resto, mejor sacrificar a Kobe que mantener a Fisher encima del mejor base de estos playoffs, que aún así, está destinado a hacer lo que quiera con el balón en las manos.

D2 > D-Fence: Los Lakers vienen permitiendo demasiados puntos en contra ya desde la primera eliminatoria ante los Thunder. Incluso empeoraron en este aspecto en las Finales del Western ante los Suns. Kobe Bryant hizo unas durísimas declaraciones al respecto después del Game 4 ante Phoenix. Era el último cartucho que le quedaba a la estrella de Los Angeles. Lo bueno es que secando (en la medida de lo posible) a Rondo, cortocircuitas el ataque verde. Lo malo es que no es posible.

D3 > Control de los partidos: Los Lakers son un equipo que, cuando pierden, nunca es porque les dejan sin posibilidades desde el principio. Dicho de otra forma, casi forma parte de su ADN el poder perder el control de un partido que tenían dominado en el tercer cuarto. Sigue siendo así desde hace 3 años como mínimo. Si sucede en algún partido de las Finales, ya no tendrá remedio.

Amenazas:

A1 > Y con el #9…: … Rajon Rondo. No es ya ni cuestión de quién lo para. Para intentarlo, hay que además volver muy deprisa en la transición defensiva, proteger la pintura y cubrir a los tiradores de los C’s ante los balones doblados del base de Louisville. O lo que es lo mismo, hacerlo todo bien. No hay mayor amenaza para Lakers que un Rondo mucho mejor jugador que hace 2 años.

A2 > Juego exterior de Boston: De la amenaza #1 se deriva esta segunda. La rapidez y infinita visión del espacio libre en el pase de Rondo hace más fácil la tarea de los tiradores a larga distancia de Boston. Aunque no tengas buena muñeca, tu porcentaje mejorará si quien te asiste es el base de los Celtics. Pero es que Ray Allen, Paul Pierce y Rasheed Wallace ya hace años que tienen un tiro demoledor. Si tienen un buen día, no te llevas el partido.

A3 > Banquillo verde: Más experimentado, más profundo, con más peso, más fuerza y más calidad, hasta Nate Robinson te puede hacer un roto en un momento dado como paso en el encuentro definitivo de las Finales del Eastern contra Orlando. A recursos en ataque y, sobretodo, fortaleza defensiva, el banquillo de Boston no tiene rival en Los Angeles.

Fortalezas:

F1 > Ventaja de campo: A diferencia de lo que pasó en 2008, los Lakers jugarían el partido decisivo en casa. Y esta vez las Finales huelen a 7 partidos más que ninguna otra. Considerando que los Lakers están 8 – 0 en el Staples en estos playoffs, y que en los 25 años que en este ejercicio se celebran del formato 2 – 3 – 2 para las Finales, quien se pone 2 – 0 en la serie se ha llevado el anillo en 19 de las 25 ocasiones, la opción de Celtics pasa por ganar sí o sí uno de los dos primeros envites en Los Angeles. Costará.

F2 > Kobe Bryant: Kobe lleva un 48% en tiros de campo y un 40% en triples en estos playoffs. Y son malas noticias para Doc Rivers, pues el #24 tira mucho normalmente. Bryant ha anotado más de 30 puntos en 10 de los últimos 11 partidos en esta post-temporada. Y si consigue su segundo anillo sin Shaq (quinto en total), será imposible no colocarle entre los 5 mejores jugadores de la historia de la NBA. Y la Mamba Negra lo sabe, y lo quiere más que nadie. Es el único jugador de los dos roster capaz de ganar un partido solo, para dudas que pregunten en Phoenix lo que pasó hace solo dos días.

F3 > Juego interior: Los Lakers tienen que hacer llegar el balón en condiciones dentro si quieren sacar provecho de cada ataque posicional. Bynum y Gasol son más rápidos y tienen (mucha) más calidad de movimientos y recursos naturales que los big men de Boston. Garnett era el espejo en el que se miraba Pau cuando éste ya impresionaba en Barcelona. 10 años después, Gasol sale reflejado en los espejos en los que se miran todos los power-forwards de la Liga, sin excepción. Su explosión en estos playoffs le lleva a los altares de la Liga, porque además, si le cubres con ayudas, pasa mejor que nadie.

Oportunidades:

O1 > Ron – Ron: Su defensa está fuera de toda sospecha, pero en ataque, en L.A. todavía se acuerdan de Trevor Ariza. Parece que Artest se ha despertado a tiempo de su larga hibernación y, con un buzzer beater decisivo en el Game 5 ante Phoenix y 25 puntos en el Game 6, se planta ante su única (y última) oportunidad de ganar el anillo. Si se centra solo en el baloncesto, los Celtics tienen con él otro agujero que tapar en defensa. Y eso genera mejores situaciones de tiro a Bryant y Gasol.

O2 > Versatilidad en persona: Lamar Odom ha sabido asimilar más que satisfactoriamente su papel de sexto hombre en el roster de Los Angeles. Y como en el banquillo de Phil Jackson no hay mucho más, sabe que sus 30 minutos en pista no se lo quita nadie. Porque puede jugar de 3, de 4 y hasta de 5. Y siempre bien. Penetra, rebotea, tira (anota), tapona… y hasta sube el balón. Lo que Don Nelson catalogó como “point-forward” y que tanto cuesta de encontrar. Su polivalencia enriquece el triangulo ofensivo del Maestro Zen al mismo nivel que desorienta la defensa rival. Odom plantea superioridades sea cual sea su defensor. Si juega bien, su equipo gana, así de simple.

O3 > Back to Back: Han cambiado muchas cosas desde que estos dos mismos equipos se enfrentaron en las Finales de 2008, pero sustancialmente una sobresale por encima de las demás: los Lakers también ya han ganado un anillo. Y la posibilidad de repetir está en la cabeza de todos los estamentos de la franquicia desde Junio del año pasado, en el parade que el equipo realizó por el downtown de Los Angeles. Ningún equipo repite título desde 2002 y Kobe quiere estar a solo un pasito de los seis anillos de Jordan. Mejor no pensar en eso, Bostonianos.

Debilidades:

D1 > Kevin Garnett: Suena raro, pero mejor no mirar la evolución de los números de esta temporada de The Big Ticket comparados con los de las anteriores. Saberse veterano y respetado no da el suficiente crédito como para “irse” de los partidos como suele últimamente. Del pasado no se vive en la NBA y si te queda poca fuerza, optimízala y, sobretodo, no la pierdas por la boca. Los árbitros ya no compran el trash talking como un elemento más del juego. KG puede llegar a descentrar a su equipo si se le va la cabeza. Pau tiene la llave para que esto suceda.

D2 > Faltas técnicas: Rasheed Wallace y Kendrick Perkins son dos de los jugadores con mayor número de faltas técnicas recibidas en el cómputo de la Liga esta temporada. Lo peor es que Perkins (pieza clave en defensa para los C’s) está a una de ser sancionado con un partido de suspensión. Y seguro que habrá técnicas para dar y tomar en esta eliminatoria final. Su baja en algún encuentro puede ser un punto de inflexión.

D3 > Lentitud por dentro: A Garnett, Perkins y Davis les falta algo de lo que les sobra a Gasol, Odom y Bynum: piernas. A rapidez de movimientos de pies no pueden competir con el backcourt angelino, así que habrá que tirar de otras armas para frenar a los versátiles hombres altos de los Lakers, lo que nos conduce irremediablemente a la debilidad #2.

Amenazas:

A1 > En plato frío: Así dicen que se sirve la venganza. Y ni Kobe, ni Pau, ni Phil Jackson… ni nadie en Los Angeles ha olvidado cómo se perdió la final de 2008, ni lo que hizo Pierce simulando una lesión inexistente. A diferencia de todo el resto de aficionados de la NBA que querían ver a LeBron en unas finales, los Lakers siempre han deseado que llegue el día de encontrarse de nuevo con los Celtics (estos Celtics, los mismos que entonces) en las Finales. Esto se llama revancha y el día es el jueves.

A2 > Qué hacemos con Kobe?: la pregunta resuena estos días por las paredes del vestuario que maneja Doc Rivers. 33.7ppg, 8.3apg y 7.2rpg en la serie contra Phoenix… y creciendo. Es tan bueno que si te centras en él en defensa hará que los demás crezcan y te ganen el partido, pero si te centras en los demás, te gana solo. Quizá mejor disfrutarlo, como hizo Alvin Gentry. Bryant siempre quiere ganar, pero quizá nunca como ahora. 5 anillos esperan.

A3 > Efecto Gasol: Pero no nos engañemos, si Los Angeles alberga Finales de la NBA desde hace 3 años no es por Kobe, es por Kobe + Pau. Y como se admiran y se respetan, mejoran juntos. Porque saben que así llegarán más lejos. 20 puntos y 11 rebotes por noche en estos playoffs, y quizá el mejor Gasol de siempre. Pero su inteligencia sobre la pista y la aceptación interna que debe aportar algo en cada acción de los Lakers le hacen imparable. Le faltará dureza seguro ante los agresivos Celtics, pero le sobra talento. Puestos en la balanza, pesa más lo segundo.

Fortalezas:

F1 > Equipo de playoffs: Qué hace que un equipo que presenta un balance de 27 – 27 en regular season desde Navidades se plante en las Finales con esta solvencia. Pero no eran éstos los lentos y los viejos? Debían haber perdido con Miami, y ya no digamos con Cleveland o Orlando. Sin embargo, aquí están, mientras Wade, James y Howard, ya de vacaciones, se preguntan qué ha pasado. Pues ha pasado que son mucho más sólidos y duros que sus rivales y que ganan porque simplemente tienen más ganas de ganar, sin querer constantemente contentar a la galería.

F2 > Agresividad defensiva: Que, bien entendida y mejor usada, es la mejor arma que se puede tener en unas Finales. Dice John Schuhman, analista de NBA.com, que los Celtics se lo llevarán en 7 porque al final la defensa es la que gana campeonatos y Boston  es más fuerte defensivamente que Los Angeles… y a mi me falta poco para estar de acuerdo con él. Sea como sea, defender bien vale al menos tanto como atacar bien. Y si la agresividad defensiva ha llevado a los C’s hasta aquí cuando nadie lo esperaba, no hay razón para cambiar.

F3 > Orgullo verde: Nadie sabe muy bien qué es ni tan siquiera figura en el boxscore de los partidos, pero pregunta a cualquier aficionado que te diga un equipo en la Liga con orgullo y verás lo que todos responden. Quizá haber ganado 17 anillos de 20 finales nos pueda decir algo. O 9 de 11 en finales ante Lakers. Para echarse a temblar. Ningún escudo pesa más en la NBA que el de los Celtics. Quieren y pueden siempre.

Oportunidades:

O1 > 2 por el precio de 1: Hay que ser muy hipócrita para no reconocer que traerse a Kevin Garnett y Ray Allen para formar, en el verano de 2007, el Big Three junto a Paul Pierce, se hizo para ganar un anillo. Y aquí el artículo singular masculino es esencial. Solo se pensaba en uno. Pero como llegó pronto y Rondo ha progresado tanto, resulta que ahora el premio puede ser doble. Y esa es una oportunidad que en los Celtics no deberían desaprovechar. A saber cuando volverá a producirse.

O2 > A domicilio: Tus fortalezas son mis oportunidades, pensarán en Boston. A quién le importa no tener ventaja de campo cuando los Celtics han sido el mejor equipo fuera de casa de la Liga? Más de la mitad de sus victorias en regular season se han producido lejos del TD Banknorth. Así que más que preocupar, jugar 4 de los posibles 7 partidos a domicilio, motiva a la franquicia con más títulos de la historia de la NBA.

O3 > Esto se acaba: No solo el análisis de la matriz DAFO del “Proyecto: Anillo 2010”, sino también las carreras profesionales del Big Three. 35 años hará Ray Allen un mes después de terminar las Finales (aunque sus piernas no lo digan así). 34 acaba de hacer Kevin Garnett. 33 cumplirá Paul Pierce en Octubre. Esta es la última oportunidad que tendrán en sus vidas de ganar otro anillo. Ya es suerte que en los últimos años te encuentres con un base como Rondo que haga perdurar tu nivel como ningún otro jugador podría hacer, así que aprovecha y regala el doble de lo que te pedían. Solo así conseguirás la gloria eterna.

CONCLUSIÓN:

Son tan claras las diferencias de estilo de ambas franquicias como exitosas sus principales características. Lo que amenaza a unos, da oportunidades a los otros. Lo que a ellos les hace fuertes, a nosotros nos debilita. Ponedlo a la inversa y también funciona. Igualdad máxima, de nuevo, que seguro hará revivir el drama intenso de los duelos históricos entre Lakers y Celtics del pasado. Vamos a ir al séptimo partido, y allí se lo llevarán los Lakers. Lo dejo escrito porque si lo pienso de nuevo, quizá escribiría algo distinto. Apasionante, gane quien gane.

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Lectura Recomendada

31/05/2010

 

Ahora que podemos hacer todos un parón en la vorágine de pasión acelerada que son los playoffs y disfrutar de muy buenos análisis en forma de artículos, me permito recomendaros el de Michael Bradley llamado “Thunder o Grizzlies”, que publica la revista oficial NBA en la página 46 de su número de este mes (nº 212). Excelente aproximación tanto al núcleo como al entorno de dos franquicias que pronto serán tan consistentes como para aspirar a dar el paso definitivo. Y por la fiereza del ambiente hostil que les rodea en la Conferencia Oeste, solo podrá hacerlo uno.

Aunque el desenlace del desarrollo del potencial de unos y otros será distinto, el origen de ambos tiene muchas cosas en común. Así como la composición del roster y las ambiciones de crecimiento ya en el corto plazo. La pregunta final que plantea Bradley es tan obligada como acertada. Cuál lo logrará? Thunder o Grizzlies?

Kevin Durant & Rudy Gay: pilares sobre los que se solidifica la construcción de dos franquicias con legítimas aspiraciones a mayor protagonismo en las próximas temporadas


Kobe: Más Y Mejor, Si Cabe

30/05/2010

 

En Galicia se vive bien y se come mejor. Los novios ya están casados y la resaca va superándose, pero la angustia de este parón de dos días en el seguimiento de lo que ocurre en estos apasionantes playoffs hace que uno vuelva con más fuerza todavía. Mientras tanto, la Final entre Lakers y Celtics es ya un hecho. Debemos celebrarlo. Boston dominó el Game 6 de principio a fin porque su mentalidad y experiencia avasallan a los Magic en los momentos cumbre. Solo la ajustada victoria de Orlando en la prórroga en el Game 4 llevó la serie a 6 partidos, maquillando una eliminatoria en la que los C’s han sido netamente superiores. La aparición de Nate Robinson (13 puntos en 9 minutos del segundo cuarto), cuando una mala caída de Rajon Rondo parecía dejarle fuera, fue la clave de la victoria. Bienvenidos los Celtics a su 21º aparición en La Finales. El clásico está servido y las TV satisfechas, pues se auguran audiencias muy por encima de la media de las obtenidas en la última década. Felicidades bostonianos.

Si no lo veo, no lo creo. Y como también me perdí el buzzer beater de Ron Artest en el Game 5 de las Finales de la Conferencia Oeste, me cuesta creer que un jugador que ha dado tan poco en su etapa en esta franquicia haya conseguido el game winner que metía a Los Angeles a solo un paso de repetir presencia en las Finales, por tercer año consecutivo. Una de cal y una de arena, esa es la constante en la carrera de Artest en la NBA. Sirvan como ejemplo sus tres últimos días: Primero, dos tiros decisivos fallados (estando solo) del #37 de Lakers. Seguido, la canasta decisiva, quizá la más importante de su carrera. Luego, 30 minutos de injustificable retraso en el entrenamiento posterior al Game 5, para, finalmente, el mejor partido (el Game 6) de Artest desde que está con los angelinos. Una montaña rusa que seguro dejará insatisfecho al exigente Phil Jackson, aunque seguro que el debate ahora quede en un segundo plano, ante la importancia de lo que está por venir: la posibilidad de back to back de los Lakers, un  segundo anillo para Pau, el quinto para Kobe, el undécimo para el Maestro Zen, el decimosexto para la franquicia… y, porque no, el primero de Ron Artest. Antes, sin embargo, debían liquidar a los muy meritorios Suns en el Game 6 disputado esta pasada madrugada en el US Airways Center de Phoenix.

Fans de los Suns movilizados en masa para animar a los suyos y manteniendo más viva que nunca la mayor rivalidad que existe en la Conferencia Oeste. John McCain, ex gobernador del estado de Arizona y ex candidato por el partido republicano a la presidencia del país, y su esposa, dispuestos a animar al equipo de su corazón

Y así ha sido, para bien de la igualdad (en materia de descanso de Lakers y Celtics) de las Finales. Derrota honrosa de Phoenix en casa (103 – 111) que pone el 4 – 2 final a la serie y que les deja a las puertas, una vez más, del último escalón al título. Otro año será, o quizá no. Pero los de Alvin Gentry merecen una mención destacada en los libros que reflejen el devenir de una temporada excelente para ellos. Los Lakers, por su parte, siguen a lo suyo. Su inconsistencia en algunos tramos finales de los partidos que normalmente tienen controlados era al principio un mal síntoma que acompañaba al equipo. Ahora, parece que ésta ya convive mutada con la franquicia, incluso que forma una simbiosis que los resultados de estos últimos tres años se encargan de determinar como muy positiva. También ha sucedido esta madrugada, pero la victoria y el pase han volado para California. Si Pau Gasol es quien se está llevando todos los merecidos aplausos por parte de todos en estos playoffs (entre otras muchas cosas, grandes defensas,  excelentes números en ataque y un palmeo suyo que derrotó a unos Thunder que se creyeron que podían), es Ron Artest quien se ha erigido como escudero de lujo de Kobe en este definitivo Game 6: 41 minutos y 25 puntos, con 10 de 16 en tiros de campo (4 de 7 en triples). Si Ron Artest, la única pieza del cinco angelino que no engrasa del todo bien con el motor que maneja Phil Jackson, sigue a este nivel, no va a haber demasiada final.

Y luego esta Kobe Bryant. Cuesta encontrar palabras a la altura de sus actuaciones en esta serie. No hay mayor ganador que el escolta de los Lakers, actualmente en la NBA. Después del sweep de Lakers a Jazz de esta segunda ronda de post-temporada, Bryant, interrogado sobre su próximo rival en las Finales de la Conferencia Oeste, dijo que no olvidaba lo sucedido en 2006 y 2007, dónde los Suns eliminaron a los Lakers en primera ronda de playoffs y hundieron a la franquicia de California en un oscuro túnel del que solo la llegada de Gasol les sacó. Su venganza: 33.7ppg, 8.3apg y 7.2rpg de media en la serie contra Phoenix. Números éstos tan asombrosos como reales, más que “LeBronianos” y solo al alcance de un jugador que ya no se contenta con intentar igualar a Michael Jordan en el palmarés, sino incluso en su actitud y acierto en los momentos más complicados y de más responsabilidad. Algo esto último, mucho más difícil. Porque, como solo ha sucedido con MJ, el % de tiro de Kobe aumenta cuando más decisivo es el tiro.

Tan bello y plástico como efectivo. Bryant, historia viva de la NBA

Los 37 puntos de Kobe Bryant en este Game 6 hablan por sí solos. Pero el temor que su espíritu competitivo y su calidad generan en el adversario es un input de mucho más valor, pues nunca se puede dar el partido por terminado si Kobe tiene opción a decir la última palabra. Otra demostración, los 9 puntos del #24 en los últimos 2 minutos de este Game 6, cuando Lakers veían amenazada la victoria que tan efectivamente habían generado durante la mayor parte del encuentro como fácilmente se habían dejado remontar al final. No os asustéis, amigos bostonianos, pero Bryant ha anotado más de 30 puntos en 5 de los 6 partidos de las Finales de Conferencia. Con el de hoy, Kobe ya ha anotado 30 o más puntos en 75 partidos de playoffs (igualando a Kareem Abdul-Jabbar, que jugó muchos más años que él, y solo superado por, quien si no, Michael Jordan). Pero hay un dato todavía mucho más terrorífico: Kobe es el líder de la Liga de todos los tiempos en anotar 30 o más puntos en playoffs en partidos en que su equipo tiene (ganando) opciones de pasar a la siguiente ronda (lo ha logrado 8 veces, más que Jordan).

Instantes después de los dos triples decisivos anotados por Kobe en los últimos minutos. “I always thought he was the best player in basketball” dijo Alvin Gentry después del Game 6, a pesar de que Kobe clavó uno de los triples justo a su lado

El próximo jueves llegan por fin las Finales, donde todo se resuelve, donde gana siempre el que más lo merece, el que más lo desea. Donde brillarán (más todavía) Rondo, Pierce, Pau o Kobe. Donde el drama es solo un ingrediente más del cocktail. La 12º final entre las dos mayores franquicias de la NBA, las que más dinero mueven y más seguidores tienen en todo el mundo. La revancha de lo sucedido hace 2 años, pero con Los Angeles como factor desequilibrante en caso de empate. Un lujo para este nuevo blog poder vivir sus primeras finales con Lakers y Celtics de protagonistas. Y con todos nosotros de secundarios.


Nunca?

27/05/2010

 

Nunca jamás en la historia de la NBA un equipo ha superado una serie a 7 partidos que empezara perdiendo 0 – 3. Nunca? Hasta ahora sí, pero puede que Orlando Magic entre en los libros de records de la Liga por la puerta grande. Lo que parecía un sweep de Boston hace dos partidos, se ha convertido en un 2 – 3. Lo que era una cuestión de fe es ya una posible realidad. Más, viendo lo que se ha producido en el Game 5 disputado esta pasada madrugada en el Amway Arena.

Howard & Garnett focused, concentración máxima antes del Game 5

Se ha demostrado que lo de los tres primeros partidos (sobretodo, el tercero) en esta serie de Orlando Magic no era normal. Simplemente, no eran el equipo que venían siendo durante toda la regular season y durante el 8 – 0 de las primeras dos rondas de playoffs. Sin ánimo de ofender a los Celtics, que han demostrado estar cuando más se les requiere, pero los Magic no están a un nivel tan bajo ni son tan débiles como demostraron en el Game 1, 2 y 3. Es cierto que la defensa de Boston en el perímetro era dura y efectiva, pero también lo es que hasta el Game 4, Dwight Howard no les daba motivos para hacer dos contra unos y entonces poder buscar al jugador abierto libre. Lo que venía haciendo Orlando durante todo el año, vamos. Lo que les hace ser un equipo tan fuerte: una amenaza principal en el puesto de center y cañoneros preparados para cuando se doble el balón.

Muchas cosas buenas han pasado para los de Stan Van Gundy en este Game 5. En clave de grupo y de confianza, seguro que al coach lo que más le gusta del boxscore es que los 10 jugadores que han participado en el partido han terminado con balance positivo en el marcador durante su presencia en pista. Además, ninguno lo ha hecho testimonialmente pues Brandon Bass, el que menos tiempo ha estado sobre el parqué, ha aprovechado bien sus 12 minutos con 8 puntos. Resultado de esto, todos los cuartos ganados. Después viene JJ Redick. El blue devil está, por segundo partido consecutivo, jugando los minutos más importantes, los que debería jugar Vince Carter si éste no estuviera completamente aislado en sí mismo. 14 puntos y 2 triples en grandes momentos son su currículum de este Game 5. Sigamos con Dwight Howard, ese que Barack Obama dice que es tan diferente a Pau Gasol. Sin duda lo es, pero lo más importante es que está siendo diferente a él mismo en los tres primeros partidos de la serie. 24 puntos, 10 rebotes y 5 tapones. Es el primer jugador que consigue 5 o más tapones en 5 partidos de post-temporada. Sigue intimidando bajo ambos aros, pero se ha reencontrado a sí mismo doblando buenos balones a los jugadores exteriores cuando llega la ayuda en defensa de Celtics. Y de postre, Jameer Nelson, que le ha vuelto a hacer un traje a medida a Rajon Rondo (el segundo consecutivo, que no es poco), 24 puntos de todas las maneras, 4 triples (uno sobre la bocina desde su casa) de los 13 de su equipo y encima 18 minutos de descanso. Un feliz descubrimiento lo de este base en momentos cruciales de los partidos. Pasa de muy buen jugador a jugador excepcional.

Jameer Nelson. Grande durante y después del Game 5

Muchas cosas malas han pasado para los de Doc Rivers en este Game 5, aparte de la derrota. Y lo peor es que quizá éstas no terminan en este partido y se alargan hasta el Game 6, a disputar en Boston mañana viernes. Y es que hasta 4 jugadores han tenido que dejar el partido por distintas circunstancias. El caso menos preocupante es seguro el de Marquis Daniels, contusionado en el cuarto periodo, del que se espera esté listo para el Game 6. Resulta que también al final del partido, en una acción de entrada a canasta, Rasheed Wallace (el mejor de Boston en este Game 5) sale con un esguince cervical en la espalda que habrá que ver como evoluciona, pero seguro disminuye sus prestaciones en el próximo y vital (para Boston también) Game 6. Más preocupante es lo de Glen Davis, cuyas imágenes tambaleándose por la pista desorientado, cual boxeador después de recibir un buen gancho en la mandíbula, tras un codazo involuntario de Howard, ponen los pelos de punta y hacen de su presencia en el próximo partido un enorme interrogante. Y no es una baja cualquiera la de Davis, pues es el sustituto de la última (y peor) baja de Boston en el Game 5. Dos faltas técnicas antes de finalizar ni siquiera el segundo cuarto (imperdonable siempre, más a estas alturas de playoffs) han expulsado a Kendrick Perkins del partido. Y como suma ya 7 en esta post-temporada, el reglamento prevé suspenderlo para el Game 6.

Dos momentos clave: Perkins abandona el partido expulsado mientras Davis se desvanece en los brazos del árbitro Joey Crawford

Considerando que Perkins es el mejor defensor que Howard ha tenido en toda la Liga y que Glen Davis, su sustituto, está ahora mismo K.O. técnico, solo el rendimiento y el orgullo del Big Three puede meter a Boston, por fin, en las Finales. Deberán, eso sí, mejorar por mucho el 11 de 33 en tiros de campo acumulado por los tres en este último Game 5. Pero cuidado que Orlando ya ha hecho lo más difícil y mientras hace pocos días todos les mandábamos a casa, ellos saben seguro que de momento el único sitio al que van es, de nuevo, a Boston. Seguro que en el camino piensan que ya han ganado en el TD Banknorth tres veces esta misma temporada. O se acuerdan que Boston perdió 7 de los últimos 10 partidos de la regular season. O que los Celtics han sido en realidad un equipo más bien mediocre después del parón del All-Star. O incluso, que los Magic llevan cuatro victorias seguidas (entre los playoffs del año pasado y éstos) ante Boston cuando ganar es la única opción antes de caer eliminados. Son motivos todos ellos para creer que el colapso verde puede producirse, y ya no es solo cuestión de fe.

Nunca jamás en la historia de la NBA un equipo ha superado una serie a 7 partidos que empezara perdiendo 0 – 3. Nunca?.


Air Force One

26/05/2010

 

Como contrario al posicionamiento político en el mundo del deporte que siempre he sido, este video muestra el buen uso que del baloncesto se puede hacer por parte de quizá, el hombre más poderoso del mundo. De todos es conocida la pasión del Presidente de los Estados Unidos por nuestro deporte (así como su excelente tiro), pero no me digáis que no impresiona verle tan sereno, tan a gusto, fuera de su hábitat natural, de su ajetreo constante de difíciles decisiones que afectan a millones de personas en todo el mundo… tan solo compartiendo una buena charla sobre la NBA, que tan bien conoce.

El afortunado periodista es ni más ni menos que Marv Albert, de TNT Sports, un mito de la radiación de partidos de la NBA en Estados Unidos, miembro del Hall Of Fame y también conocido como “la voz de los Knicks”. Que si LeBron encajaría muy bien en Chicago Bulls con Joakim Noah y Derrick Rose, que si los precios de los tickets para partidos de la Liga deberían ser más bajos, que si John Wall será un gran jugador, que si cuando mejore el tiro Rajon Rondo será imparable, que si ve a los Lakers repitiendo título… incluso que si Pau Gasol es ahora mismo el mejor pívot de la NBA con el mejor juego de pies (footwork). En este caso, cualquier opinión, por buena que sea (y éstas lo son todas), queda reducida a poca cosa ante la imagen de un Barack Obama, en medio de la pista que se hizo construir en la Casa Blanca, charlando de aquello que le hubiera gustado ser, muy por encima de Presidente de los Estados Unidos: jugador profesional de baloncesto. Un orgullo.


Gran Reserva

26/05/2010

 

Dice Jared Dudley que en los partidillos de titulares (Nash, Richardson, Hill, López y Stoudemire) contra suplentes (Dragic, Barbosa, Dudley, Amundson y Frye) que hacen en algunos entrenamientos los Phoenix Suns, el balance de victorias de los primeros se sitúa alrededor del 60%. Parece poco, pero es probable. Lo que es seguro es que en el Game 4 de las Finales de la Conferencia Oeste disputado esta pasada madrugada en el US Airways Center de Phoenix, los suplentes de los Suns han pasado por encima (54 – 20) a los de los Lakers. Los reservas de Phoenix han sido la clave que explica el inesperado empate a dos victorias en la serie.

Porque sus titulares, han estado más bien discretos al principio, pasando a espectadores de lujo del show de los suplentes al final. Ninguno de ellos ha estado más de 31 minutos en pista, e incluso Grant Hill y Robin López no han llegado ni a 20. No ha sido necesario. El más destacado del cinco titular en el boxscore final del partido ha sido Stoudemire. Mucho mejor marcado que en la exhibición de Amaré en el Game 3, el power-forward de los Suns se ha quedado en 21 puntos y 8 rebotes. Mucho más mérito tiene lo de Nash. Al base canadiense le rompieron el tabique nasal y le desplazaron el cartílago en dicho Game 3, solo 48h antes del Game 4. En ese tiempo, pudo operarse, rehabilitarse, salir a la pista, anotar 15 puntos y repartir 8 asistencias. Está demostrado que para Steve Nash a más golpes, más pundonor.

Pero el titular y todos los reconocimientos se los van a llevar los grandes reservas que tiene Phoenix Suns en el banquillo. Un dato elocuente: en el parámetro +/-, el resultado en el marcador que un jugador acumula en el tiempo en que está en pista, ningún titular de los Suns registra guarismos positivos (la media del cinco de Phoenix en este Game 4 se sitúa en el –4,80), mientras que los cinco suplentes presentan un balance medio de +13,80, sin bajar ninguno del +12. Se puede decir más claro y también más alto: los suplentes de los Suns han ganado el partido.

Dragic, Amundson, Barbosa, Dudley… made Suns win!. Como Channing Frye, por fin acertado desde más allá de la linea de triple

Y lo han hecho rompiendo la defensa a base de hábiles penetraciones como Goran Dragic, siendo más agresivos en el rebote (51 para Phoenix, 36 para Los Angeles) y en el juego en la pintura como Louis Amundson, anotando desde cualquier posición como Leandro Barbosa (14 puntos, 6 de 8 para el paulista), volviendo locos a los Lakers con su agresividad, coraje y efectividad como Jared Dudley, y hasta mejorando por mucho el acierto de los tres partidos anteriores de la serie como Channing Frye. Resulta siempre increíble lo de las rachas de los tiradores. Frye, sin duda el center con mejor muñeca de la NBA, llevaba un 1 de 20 en triples en los tres primeros partidos de la eliminatoria (fallando de forma consecutiva sus últimos 17 intentos). Esta pasada madrugada ha anotado 4 (de los 9 convertidos por los suplentes) de sus primeros 7 lanzamientos de tres para acabar con 14 puntos y 6 rebotes.

Duro golpe para los Lakers su estancia en el desierto de Arizona. Sabedores que con solo ganar uno de los dos partidos a domicilio tenían el pase a las Finales asegurado, vuelven a L.A. con dos derrotas consecutivas, la eliminatoria sorprendentemente empatada y un problema de grandes dimensiones en el equipaje: la defensa. Porque por mucho que los Suns y su diabólicamente rápido baloncesto sean tu oponente, nada justifica que los Lakers permitan 113 puntos de media en contra en los cuatro partidos de la serie. O peor aún, 41 en el segundo cuarto del Game 4. Phil Jackson ya ha hecho pública su preocupación (indignación) al respecto en los medios después del partido. Es solo el primer paso. El segundo se verá en la defensa de Lakers en el ya crucial Game 5, a disputar en el Staples Center mañana jueves. Si fallara, el tercero saldrá a la luz en pocas semanas, cuando Jackson haga público que, sin back to back, se marcha de L.A. camino de su añorada ciudad de Chicago. 

El enfado público de Phil Jackson tras el Game 4 es bueno para Lakers

Un par (o tres) de buenas noticias más para los fans del equipo de California: Por un lado, Andrew Bynum, que parecía sentenciado tras su pobre Game 3, ha sido readmitido a la dinámica de grupo, como demuestran sus 25 minutos (12 puntos, 8 rebotes) del Game 4. Por otro, Kobe Bryant sigue “jordaneando” noche tras noche y eso es mejor tenerlo que no tenerlo: 38 puntos (6 triples, su record personal en playoffs), 10 asistencias y 7 rebotes en el Game 4. Su segundo 35 + 10 consecutivo, superando además a Karl Malone como el cuarto jugador con más puntos anotados en la historia de los playoffs de la NBA. Finalmente, confirmar que los Lakers son favoritos todavía para alcanzar sus terceras Finales consecutivas. Todo parecía distinto con el 2 – 0 de hace unos días, pero el 7 – 0 en casa que presentan los angelinos en estos playoffs y el factor Phil Jackson, auguran un triunfo en el Game 5.


Una Derrota En Clave De Finales

25/05/2010

 

Pasadas las celebraciones, el blog continúa con el post nº 101.

Tan solo cuatro veces en la historia del deporte profesional norteamericano, un equipo ha ganado una serie de playoffs que perdía 0 – 3. Tres de esas cuatro veces las encontramos en la NHL (la última, este mismo mes a cargo de los Philadelphia Flyers ante los Boston Bruins en el mismo TD Banknorth donde juegan los Celtics), mientras que la cuarta se produjo en la MLB cuando, en 2004, los Boston Red Sox remontaron la serie por el campeonato en la American League a los New York Yankees. Siempre equipos de Boston metidos en grandes gestas, para bien o para mal. Pueden los Orlando Magic estrenar el casillero en la NBA de grandes comebacks en esta serie ante Boston Celtics después de ganar el Game 4 a domicilio?. No.

Pero en Orlando es lícito pensar que el primer paso ya está dado. Y que el Game 5, a disputar en el Amway Arena mañana miércoles, les puede colocar a solo una victoria de Boston con un todo o nada en el Game 6 de nuevo en el TD Banknorth, donde acaban de imponerse. El primer paso para conseguir algo es creer en ello. Y por fe han ganado el Game 4 disputado esta pasada madrugada. Ha sido, increíblemente, el primer partido decidido en la prórroga en estos playoffs 2010. La emoción, sin embargo, no siempre va unida a la calidad. Y así ha sido esta vez. En un encuentro marcado por las faltas (57 entre ambos equipos) y las pérdidas (34), el duelo de la agresividad y los “codos al aire” se lo han llevado los Magic, contra pronóstico.

Gracias principalmente a la determinación de quizá los tres hombres con más carácter del roster de Van Gundy. Dwight Howard (partido en mayúsculas: 32 puntos, 16 rebotes y 4 tapones), Jameer Nelson (23 puntos con dos triples consecutivos en la prórroga) y, desde el banquillo, JJ Redick (tres triples más, demostrando que de Duke no sale ningún jugador mentalmente blando). En base a ellos se ha cimentado el 1 – 3 en la serie, que evita el sweep de Boston en las Finales de la Conferencia Este.

Miméticos Nelson & Howard en el Game 4, para bien de Orlando

Eso, y lo que quiere ser el argumento principal de este post. De acuerdo, esta derrota no compromete el pase de Boston Celtics a las Finales, pero hay que saber interpretarla en clave de dichas Finales, que llegan el 3 de Junio. El diagnóstico es claro: existe un problema ofensivo en los Celtics. Hasta ahora, cuando Rajon Rondo (sí, junto a Gasol y el propio Nelson, las sensaciones de estos playoffs) ha estado superlativo, su juego en ataque y la defensa en global del equipo han curado la herida. Pero cuando el nivel del pointguard de los C’s pasa de superlativo a aceptable (esta madrugada en el Game 4: 9 puntos, 8 asistencias, 3 robos, problemas de faltas y molestias musculares incluidos), el ataque de Boston se resiente de tal forma que solo anota 39 puntos en la segunda mitad del partido, o solo 6 en los 5 minutos de la prórroga, donde estuvieron los tres primeros minutos sin anotar.

Son solo dos imágenes, pero significan, en clave Finales, algo por lo que reflexionar muy profundamente: 

Viene bien tener presente (yo el primero) que Rondo no es una máquina. Y admitir que esta es la primera vez en estos playoffs que su oponente (Jameer Nelson) le supera netamente

Malo para Boston cuando la noticia sobre Garnett vuelve a ser su trashtalk y sus faltas técnicas

Porque cuando tu power-forward titular, Kendrick Perkins, no mira al aro en 27 minutos (2 tiros solamente, ninguno anotado). Cuando meter 32 puntos, como Paul Pierce, no esconde el problema, puesto que el alma de los Celtics ha necesitado 25 tiros para conseguirlo. Ni cuando tampoco, lógicamente, cada noche Glen Davis puede jugar a ser el héroe como sucedió en el Game 3; es que hay algo que falla en el aspecto ofensivo de los Celtics. Y perder los cuatro últimos cuartos de los cuatro partidos de la serie ante Orlando es solo un ejemplo más de dónde radica la debilidad de Boston. A orgullo y pelea no les gana nadie, en defensa muerden como pocos, pero el ataque no se muestra lo suficientemente consistente en el devenir de los 48 minutos de un partido. Y a rachas, es más difícil ganar el anillo, sobretodo si el rival se llama Los Angeles Lakers.


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